Capítulo 2
Narra Barcode:
Estaba como en un lugar vacío, no había luz excepto la que irradiaba mi cuerpo, no podía escuchar nada y creí que había muerto hasta que desperté, pero no reconocí aquel lugar. Era un dormitorio muy hermoso, elegante y definitivamente costoso, estaba observando todo desde la cama que estaba muy cómoda y me vi interrumpido por el sonido de una puerta abriéndose.
- Hasta que despiertas, pequeño. ¿Tienes hambre? - El alfa mejor amigo de Jeff venía saliendo de tomar una ducha, solo con una toalla en su cintura y su cuerpo lleno de gotas de agua.
- Delicioso... - Suspiró mi omega interno y sentí como se me dilató el ano solo con verlo.
- ¿Qué día es hoy? - Pregunté viendo hacia la ventana para distraerme de su sexy cuerpo.
- Han pasado cinco días desde que te traje conmigo, si eso es lo que quieres saber.
Cinco largos días en los que Jeff de seguro piensa que lo abandoné, que me fui voluntariamente con su mejor amigo y en los que debe estar sufriendo de dolor en sus caninos por la ruptura de la marca. Si tan solo hubiera tenido tiempo de hablar y explicarle, el dolor en su cuerpo hubiera sido soportable, porque ambos estaríamos de acuerdo en romper el vínculo.
Entonces aquel momento de sentirme bien al lado de Saint había terminado, solo me levanté de la cama, y aún con el dolor en mi cuerpo por el mordedor roto, caminé hasta el balcón, solo para sentarme a ver el horizonte, sintiéndome culpable por lo que sea que Jeff esté sufriendo y lloré como cuando me quitaron a Non.
- Oye, entiéndeme. Él no quería dejarte ir... - Aparece Saint solo para hacerme sentir peor.
- Solo vete, ¿no tienes nada que hacer? ¿Acaso no trabajas? ¡Déjame solo!
A través del vínculo que este Alfa creó a la fuerza en mí, pude sentir su sentimiento de culpa, pero ¿de qué sirve ahora que él se sienta culpable? ¡Por su culpa, Jeff podría incluso morir! Me quedé ahí sentado, viendo a la nada, cuando de pronto sentí un frío recorrer mis huesos y me di cuenta que me quedé dormido y el frío sereno nocturno me estaba helando.
Entré en el dormitorio y todo estaba oscuro, no conocía el lugar por lo que me golpeé varias veces y me corté el brazo por accidente antes de encontrar el maldito botón para encender la luz. Fui al baño para poder curar la herida y el alfa apareció con expresión de ogro cuando vio mi brazo sangrando y rápidamente buscó el botiquín de primeros auxilios.
- Sé que me odias por lo que hice, pero no es necesario que atentes contra tu propia vida. - Me reclama y siento su ira a través del vínculo.
- ¿Tú qué sabes sobre el odio o atentar contra la vida? ¿Siquiera me conoces? ¿Qué sabes sobre mí?... ¡CONTESTA! - Me alteré y él se quedó callado.
- Dime quién eres y yo te escucharé con atención. - Contesta tranquilo pero percibo su frustración y terminó de curarme.
- No te interesa... - Fui cortante. - ¿Dónde estamos? ¡En Bangkok a penas empezaba el verano, así que no debería estar haciendo tanto frío como aquí! - Exigí una respuesta.
- No te interesa. - Me contestó con frialdad.
- Claro que me interesa. Exijo una respuesta. - empecé a alterarme.
- ¡NO! PORQUE DE SEGURO TODO LO QUE QUIERES ES VOLVER CON JEFF. - Me grita y entonces sí me provocó.
- ¡¿Y QUE ESPERABAS?! ¡YO TENÍA UNA VIDA PLENA EN BANGKOK AL LADO DE JEFF, PERO DECIDISTE ARRUINARLO CUANDO ME SECUESTRASTE Y ME OBLIGASTE A VENIR CONTIGO! ¡ME MARCASTE EN CONTRA DE MI VOLUNTAD Y ESO NO LO VOY A OLVIDAR! ¡TÚ, ME ROBASTE!
- Pero... - Mis lágrimas salieron sin control y no lo dejé hablar.
- Me Robaste todo... Tal vez Jeff no era mi destinado, pero hizo todo bien conmigo, no me obligó a nada y tampoco me marcó a la fuerza. Mis sueños de ser feliz y tener una familia eran con él, así que aprende a vivir con mi odio, maldito Alfa.
- ¡No le digas esas cosas! ¡Él es mi Alfa! - Se quejó mi omega.
- ¡Y tú cállate! De seguro este imbécil debe habernos hasta violado y no deberías adorarlo.
Me salí de ese lugar después de escuchar en leve susurro en el que dijo: "Te traje a Tokio", pero ya ni siquiera me importaba, solo fui a buscar un lugar donde descansar. No conocía esa casa, que más bien parecía laberinto, así que me tiré al piso a dormir, de todas formas he dormido en peores condiciones, hasta que conocí a Jeff y me dio una cama.
No sé bien en qué momento me quedé dormido, solo sé que cuando desperté estaba en otro dormitorio, sabía que no era del alfa porque no percibía su aroma de naranja y chocolate. Me di cuenta de que me cambiaron la ropa por una más abrigada y que me envolvieron muy bien en las sábanas, por eso me sentía bastante cómodo.
- ¡Vamos a buscarlo, no siento su aroma! - Se queja mi omega.
- ¡Tú cállate traidor! Ojalá pudiéramos separarnos, así te quedas con el imbécil y yo me voy con Jeff.
Pude sentirlo esconderse de mi ira, pero ya no me importaba, solo fui a busca algo de comer, porque llevo más de cinco días sin adquirir alimentos y mi cuerpo se siente más débil de lo normal. Sin embargo, para mi mala suerte, un beta me guió por la casa hasta llegar a la cocina, donde estaba Saint esperándome para "comer juntos".
- ¡Buenos días! - Me dice sonriendo.
- No veo que tienen de buenos. - Contesté secamente.
Desayunamos en un ambiente bastante incómodo y luego me fui de regreso al dormitorio donde había amanecido y permanecía allí llorando por Jeff, saliendo solo para comer. Y así se cumplieron dos meses, en los que Saint trataba de conquistarme dándome regalos caros y ropa de marca, cosa que no me importaba, pero era lo único que tenía para vestir.
Jamás me interesaron los lujos, crecí en una familia de escasos recursos y vivi durante años en la calle, comiendo solo basura o cualquier desperdicio que la gente rica tiraba al piso. Pero como me sacaron de casa de Jeff y toda mi ropa y objetos quedaron allá, no puedo decir que no usaré esa ropa porque es lo único que tengo para ponerme.
- ¿Ya estás menos enojado conmigo? - Entra Saint en la habitación donde yo me encuentro sentado en un sofá viendo por la ventana.
- No, ¿qué quieres? - Contesté renuente.
- Llevarte a pasear por la ciudad, invitarte a comer algo, no sé, podemos hacer cualquier cosa que quieras, me tomaré unos días de descanso. - Ni siquiera me quise girar a verlo.
- Felicidades, no me importa lo que hagas, solo vete. - Cuando lo sentí sentarse a mi lado, sí llamó mi atención. - Óyeme...
Me quedé boquiabierto cuando vi su ropa, se veía casual, no sabía que un Alfa podía verse tan sexy con ropa normal, sin esos horribles trajes que ocupa a diario, que lo hacen parecer mayor. Se veía joven, fresco y normal, ya no era el típico empresario y sonreí al imaginarme colgado de su brazo y caminando por algún lugar.
- Me aprovecharé de esa sonrisa par sacarte a pasear.
Me carga como costal de papas y básicamente me obliga a vestir ropa decente para salir de casa por primera vez desde que estoy en Tokio. Cuando me cambié la ropa, él me llevó a visitar algunos lugares turísticos, todo era tan hermoso, me sentía como un niño en dulcería, porque estas son cosas con las que solo podía soñar antes.
Estaba tan cómodo con la vida común que me daba Jeff, que jamás le pedí que me llevara a pasear a ningún lugar, lo cual estoy seguro que habría hecho de haberlo pedido. Fuimos al zoológico, me compró muchos souvenirs, también me dijo que fuéramos al acuario, el cual me encantó muchísimos y finalmente, pasamos a comer helado en el centro comercial.
- ¿Te divertiste? - Me preguntó mientras me limpiaba el helado de la mejilla con una servilleta, provocando una calidez especial en mi corazón.
- Fue fantástico. Muchas gracias. - Cuando me mostró su sonrisa, nuevamente sentí que se me dilató el ano.
- Si quieres salir en algún momento, solo pídele a Ben que te lleve.
Ben es el beta mayordomo en la casa de Saint, y notando su cambio de perspectiva sobre mí, pensé que tal vez podríamos empezar a actuar como pareja, sobre todo porque ya llevo su marca. En cambio, lo que obtuve fue un celo malditamente doloroso porque él no quiso tocarme y para colmo, casi nunca me dedicaba tiempo, me convertí en mendigo de todo lo que Jeff me daba sin pedirlo.
Cuando mi segundo celo llegó, el dolor incrementó, Saint quien es un adicto al trabajo, ni siquiera estuvo cerca de mí, lo que me doblegó al punto en que sentía que moriría por su rechazo. Un médico llegó a revisarme, según Ben, porque no era normal la forma en que mi cuerpo sufría y el doctor dijo que sí era normal porque ya tenía una marca y mi omega sufría por su Alfa.
- No debe sentirse mal. El señor solo está ocupado. - Dijo Ben cuando el médico se fue.
- ¡Ve y dile a tu señor que mejor ya no se acerque a mí y que me deje morir!
Después de una larga semana, el celo había terminado, Saint vino para disculparse por dejarme solo, pero que tenía trabajo en Londres y no podía regresar antes de cerrar el negocio. Yo solo lo escuché en silencio, nuevamente mirando el horizonte por la ventana, pensando en Jeff y en que él no me hubiera rechazado como lo hizo Saint.
- No voy a dejarte morir como le dijiste a Ben. - Seguí mirando y pensando sin prestar atención a las palabras de Saint. - Barcode, te estoy hablando.
- No me importa. Me separaste de un Alfa que jamás me dejó en segundo plano, que no me habría abandonado a mi suerte en mi celo y que definitivamente no sería capaz de rechazarme. - Sentí el cambio en sus feromonas, su Alfa estaba enfurecido.
- ¡¿Me estás comparando con Jeff?! - Grita furioso, pero no me inmuté.
- Quiero volver a Bangkok. - Entonces me levantó y zarandeó.
- ¡NO TE DEJARÉ VOLVER CON ÉL! ¡ERES MÍO! - No entendí la razón por la que me gritaba, así que tranquilamente, salí de sus brazos y me fui a acostar en la cama. - ¡Te estoy hablando, Barcode!
- Aunque quisiera volver con Jeff, y es lo que quiero, él no me recibiría con los brazos abiertos; y el culpable es cierto Alfa imbécil, que rompió su mordedor a la fuerza y de seguro casi lo mata. Así que haz el favor de salir y dejarme en paz, o cállate.
No voy a negar que me siento bien cuando tengo a Saint cerca, el problema es que me deja solo en mis momentos más difíciles, cuando más lo necesito y solo viene para contentarme comprando cosas caras, como si eso fuera a enmendar todos los errores que comete conmigo a diario, y por eso prefiero volver con Jeff, él sí actuaba como mi esposo.
Durante mi celo, Saint mandó a Ben con los papeles de divorcio, de un hermoso matrimonio que tenía con Jeff y aunque me hubiera negado, de todas formas, de seguro Jeff no quiere ni verme. Saint se quedó conmigo ese día, me pidió perdón por dejarme solo y me abrazó, me giré a su pecho presionando mi rostro para sentir su aroma que era lo que mi omega exigía.
- No llores, Omega. - Dijo cuando me sentí destruido y no pude controlar mi llanto.
- ¿Por qué me trajiste si no me quieres? ¡Yo sí te quiero alfa!... Huhh... ¡Solo, ámame un poquito, por favor! - Suplicó mi omega interno entre lágrimas y en voz alta...
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top