Capítulo 3
Narra Barcode:
Saint no me contestó las preguntas que hice, solo usó sus feromonas, liberando un aroma bastante agradable que en unos minutos me hizo cerrar mi ojos y me mandó a dormir como un bebé. A la mañana siguiente, él no estaba, de nuevo; así que aproveché la oportunidad para pedirle ayuda a Ben, quería huir lejos o al menos volver a Bangkok.
Había pasado un año desde la última vez que vi a Jeff, no sé cómo está y mi preocupación pudo más, así que corrí en dirección a Ben, quien me ayudó a llegar hasta el aeropuerto. Llegando a Bangkok, busqué a Jeff, para Meg no fue agradable verme e incluso me reclamó por haber abandonado a su niño a su suerte.
- Las cosas no son como todos piensan, yo no me fui a propósito. Por favor, déjame verlo.
- No le dará gusto verte y cualquier cosa que te haga, yo no me hago responsable y mucho menos te ayudaré. Estás por tu cuenta, Chay.
Cuando apareció frente a mí, la esencia de aquel Jeff que fue mi esposo, se había ido; sus ojos eran penetrantes y fríos ahora, su aroma era bastante fuerte y me ofendía, pero quería disculparme. De pronto, él confundió la razón por la que había ido, le dije que lo extraño porque es cierto, llevo un año sin marido, solo un Alfa que me ve como trofeo.
Saint no me cela, no me besa, a penas me mira y solo me lleva a los eventos de alta alcurnia de su compañía para mantener las apariencias de un "matrimonio perfecto" que no tenemos. Somos dos extraños viviendo bajo el mismo techo; incluso Ben parece más mi esposo, que siempre anda pendiente de todas mis necesidades.
- ¿Follar es todo lo que quieres? ¿Saint no te complace? - Me dolieron tanto sus palabras, porque Saint no me ha tocado ni besado en un año entero. - Bien, vamos a follar...
Fui tomado por la fuerza por quien fue mi esposo en el pasado y que siempre me trató con cariño y amor, pero debido a que rompí su corazón, su bondad se ha extinguido. Jeff me llevó a su cama y fue tan brusco que me lastimó; yo no quería estar con él, no fui a su casa con esa intención, así que lo tomé como una violación.
Cuando me echó de su casa, corrí escaleras abajo a la velocidad que me permitía el dolor que se había alojado en mi cuerpo y cuando me encontré con Meg, solo lloré antes de salir de allí. Un taxi me llevó a un hotel donde Saint acostumbra a quedarse cuando viene a Bangkok y entré en el dormitorio, tomé unos analgésicos y me dormí durante varias horas.
Ring... Ring...
El sonido del teléfono del hotel me despertó, era Ben, quien estaba preocupado por mí, porque no le llamé en cuanto llegué así como habíamos quedado y me regañó por asustarlo. Él me cuida como si fuera mi papá y es el único que sabe que el mordedor de Saint se rompió hace poco más de un mes porque no reforzó su marca.
- No te enojes, llegué con jaqueca, así que tomé un analgésico y me dormí. Perdóname... - Hice una pausa y luego hablé. - ¿Saint, preguntó por mí? - Un silencio incómodo se formó durante la llamada.
- Bueno... Él señor se fue hace una hora y solo dijo que le avise en cuanto usted llame.
Tuve que morder mi labio inferior para que Ben no supiera que empecé a llorar cuando escuché eso, entonces me despedí de inmediato y decidí volver a la cama, luego de pedir helado. Me quedé en la cama durante dos días, en los que solo me levanté para ducharme y hacer mis necesidades; de lo contrario, me acostaba a llorar.
Un mes me quedé en Bangkok, hasta que Saint apareció en el hotel y cuando sintió mi aroma depresivo el lugar, me llevó a sus brazos de inmediato y me apretó a su cuerpo. Me sentí muy cómodo, tanto que olvidé lo que Jeff me hizo y que Saint no me quiere, solo correspondí el cariño que mi Alfa me estaba dando.
- ¿Qué pasa? ¡Habla conmigo, Code! - No sirve de nada hablar, al menos no con un muro.
- Me quiero morir, quiero irme con Non, él debe ser feliz donde sea que esté... - Ya no dije más por los brazos de Saint que me presionaron con más fuerza.
- No me dejes... Yo solo quiero darte tiempo de sanar las heridas que te hice.
De pronto, todo se puso negro, y cuando desperté unas horas más tarde, mi equipaje estaba listo, así que volví con Saint a Hong Kong, donde me encerré de nuevo en el dormitorio sin hablar con nadie. Saint mandó a Ben a dejarme comida, pero él desapareció de nuevo y fue así durante seis meses más, solo que esta vez, mis ciclos de celo no me dolieron tanto.
Huí de nuevo de Saint, a quien ni siquiera conozco y volví a Jeff, quien al verme quiso echarme de su casa, pero no lo permití, básicamente le supliqué que escuchara mi versión de lo sucedido. En un principio, dijo que no quería saberlo y se mantuvo firme, pero yo necesito un poco de cariño, aunque sea de Jeff, solo sé que necesito sentirme deseado, por eso me arrodillé frente a él.
- Jeff, no fui un buen omega, lo reconozco. Pero, por favor, solo quiéreme un poco, solo una noche, solo una vez y juro que me iré de tu vida para siempre.
Lloré en ese momento, porque tengo un Alfa que ni siquiera se fija en mi existencia y solo quiero volver a sentirme como una vez Jeff me hizo sentir, él sí era mi esposo en toda la extensión de la palabra. Levanto mi rostro lleno de lágrimas y veo como Jeff extiende sus manos hacia mí, me lleva con él a su dormitorio y todo se descontroló como la primera vez que estuvimos juntos.
Jeff me hizo suyo toda la noche, me hizo sentir deseado, querido, amado; me sentí tan bien que casi le pido que escapemos juntos a cualquier parte del mundo, lejos de Saint. Sin embargo, al siguiente día, Ben me llamó para decirme que Saint se había vuelto loco y que había contratado a unos matones para meterse en casa de Jeff y si me encontraban allí lo iban a matar.
- Nadie te hará daño, Jeff... - Susurré acariciando su rostro. - Desearía que tú fueras mi Alfa.
Limpié su dormitorio tan bien, hasta quitar mi aroma del lugar, luego me fui en dirección al hotel donde se hospeda Saint y en la entrada me encontré con Mix, no podía creerlo. Nos abrazamos y dimos muchos mimos, recordando todo lo que vivimos en las calles, y él me contó lo que había pasado desde que se lo llevaron.
- ¿Y Non? ¿Está contigo? - Mis lágrimas se desbordaron al recordar lo que pasó con Non.
- Cometí el error... Huhh... De ir a buscarte y yo... d... Dejé a Non solo... ¡Lo mataron!... ¡Por mi culpa lo mataron!
Lloré como un desquiciado y Mix solo me abrazaba con fuerza pidiendo que me calmara que no había sido mi culpa; entonces aparece su Alfa, quien me reconoció de inmediato. Mix dijo que yo no podía ser tan malo como para casi matar a Jeff, y les expliqué las circunstancias en las que se dieron las cosas y que no quise abandonarlo.
- ¿Jeff lo sabe? - Me cuestiona el alfa de Mix.
- No, no quiere ni escucharme. Pero les juro que yo no...
- ¡Barcode! - Una voz oscura detrás de mí me hizo callar y me giré para ver al dueño de esta.
- ¿Qué haces aquí? Vuelve a tu mundo lleno de trabajo y déjame en paz.
Antes de siquiera poder moverme, Saint me agarró como costal de papas para llevarme de inmediato a su limusina, Mix quiso intervenir, pero Earth lo detuvo y yo solo me dejé llevar. Me senté en el lado contrario del vehículo y no quise ver a Saint en ningún momento, incluso cuando llegamos al aeropuerto, solo le pasé de largo para abordar.
- Tienes que hablar conmigo, así quieras o no. - Me habla con autoridad durante el vuelo.
- Mañana deber ir a ocuparte de tus secretarias en el trabajo, mejor guarda tus energías para ellas como siempre lo haces. - Le reclamé, pero es algo que no me consta.
- YO NO...
- Shhhh. - Iba a gritarme, pero los demás pasajeros lo callaron.
- La forma correcta es comunicarnos. - Me rei irónico.
- El día que dejes de ser adicto al trabajo, ese día me comunicaré contigo en persona. Mientras tanto, sigue usando a Ben para enviarme recados.
Saint ya no me contestó, solo se sentó callado durante el resto del vuelo, así que llegamos a casa envueltos en un incómodo silencio, ninguno de los dos dijo lo que realmente queríamos decir. Me alegré mucho cuando vi a Ben, lo abracé y luego corrí a encerrarme en el dormitorio que más parece mi prisión, excepto cuando tengo que salir a fingir por el bien de Saint.
- ¿Te divertiste esta noche?
- No, fue lo mismo de hace una semana. Tuve que ir y mentirle a todos, haciéndoles creer que somos la pareja de Alfa y omega perfecta, cuando lo que sientes es repudio incluso de besarme. - Salí corriendo después de decir eso.
- El alfa me mandó a verte, ¿todo en orden, pequeño? - Entra Ben en la habitación.
- Él no me quiere, y tampoco me deja ir, ¿qué se supone que debo hacer? ¡Ya no quiero estar aquí, Ben!
Al siguiente día, Ben me llevó a un parque de diversiones, con piscinas y almuerzo bufé, haciéndome olvidar todos mis temores y tristezas, mientras disfrutaba en el agua y comía lo que quería. Regresamos ya tarde, y por lo cansado que me sentía por la descarga de energía al jugar en aquel lugar, me quedé dormido en el auto.
A lo lejos escuché una conversación en la que Saint le decía a Ben que sacara las cosas del vehículo y que él me llevaría a mi cama; supe que fue verdad porque sentí su delicioso aroma cerca. Después de eso, Saint extrañamente, se dedicó más a conocerme, me hizo preguntas sobre mi pasado en las calles y la vida que tuve con Jeff.
- ¿Entonces, fue Jeff quien te rescató?... Espera, ¿te casaste con él por agradecimiento? - Su pregunta me dejó helado, ni siquiera sé porqué me casé con Jeff.
- Sí, fue él y en realidad, no estoy seguro de la razón por la que me casé con él, creo que ni siquiera me lo pidió, solo me informó que nos íbamos a casar. - Traté de recordar un poco, cómo sucedieron las cosas.
- Te dejaré descansar, y gracias. - Iba a preguntar que era lo que agradecía, pero me dio un beso en la frente y dijo: - Gracias por permitirme conocerte un poco.
Por primera vez en casi dos años, me sentí cerca de Saint, llegué a la cama flotando en una nube de felicidad por la emoción de que me dedicó un poco de tiempo, fue realmente hermoso. Luego de aquella noche, me dedicaba más tiempo, hablábamos de cosas triviales y de lo que nos había pasado en la juventud, me sentía cerca de Saint, pero no lo sentía mío.
Una noche, hacía frío como nunca antes, Ben me sirvió la cena; y ahora que lo pienso, no entiendo porqué en casi dos años, no he ganado nada de peso, aunque con lo depresivo que ando siempre, no estoy comiendo mucho. Sin embargo, dejando de lado eso, un olor inquietante llegó a mi nariz, y fue el olor del celo de Saint, quien invadió mi dormitorio como un demente.
- ¡¿Alfa?! - Gritó mi omega en mi interior, esperando un poco de cariño. Entonces se vino sobre mí, acostándose sobre mi cuerpo y sosteniendo mis manos sobre mi cabeza.
- ¡Ya no lo resisto! - Su voz se escucha oscura y entiendo que es su Alfa quien está frente a mí. - Te haré mío en este instante...
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