Capítulo 4

Recapitulando:

Barcode está triste porque no puede subir de peso y porque Saint fue por el a Tailandia donde estaba con Jeff. Lo llevó de regreso a Hong Kong, donde Ben lo llevó a distraerse a un parque de diversiones, pero no contaban con el celo de Saint, quien como alfa, decidió ir a buscar a su omega y pues, seguimos justo en que Saint ya no resiste la tentación de tomar a ese omega como verdaderamente suyo...
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Narra Barcode:


Aún estaba procesando las palabras diciendo que me desea, cuando me besó de forma intensa, y al ser mi Alfa destinado mi omega me llevó a corresponder aquel delicioso beso, incluso rodeé sus hombros con mis brazos. El cuerpo de Saint estaba sobre el mío, con su boca succionando y su lengua llegando a lo profundo de mi garganta.

Sus labios me hacían casi flotar de esa cama, sus manos se encargaron de tocar mi cuerpo, quitar las sábanas y abrir mis piernas. Mi pijama era bastante encubridor por el frío, pero para él fueron como arapos que pudo romper con facilidad y el aire llegó a mi cuerpo por un momento, hasta que volvió a acostarse sobre mí y el calor de su celo me envolvió.

- ¡Saint, estás hirviendo! - Sollocé con delicia cuando lamio y besó mi cuello.

- Mi cachorro... Todo mío...

Con manos presurosas empezaba a acariciar mi cuerpo por todas partes y donde sus dedos pasaban, sentía que me incendiaba. Su cuerpo estaba tan caliente que envolvía el mío con su calor y sentí que ya no había marcha atrás, que estaba dispuesto para responder a lo que sea que él quisiera hacerme.

Su boca se fue directo a mis pezones, succionándolos, devorándome y demostrando a quién pertenezco; mis dedos se aferraron con fuerza a sus mechones mientras me retorcía bajo su tacto. Estaba tan consiente de mis puntos más sensibles qué parecía conocer mi cuerpo mejor que yo, y vaya que me llevaba a un límite desconocido de placer.

Se quitó la ropa de la parte superior de su cuerpo, mostrando sus increíbles y bien trabajados músculos, provocándome a pasar mi lengua y dedos sobre todo su cuerpo. Sus ojos inyectados en azul océano parecían atravesar mi alma mientras me quitaba el resto de mi pijama y fue entonces cuando notó que su marca había desaparecido.

- ¿Desde hace cuánto me estás viendo la cara de imbécil? - Con su mano izquierda en mi nuca me sentó en la cama de inmediato para acercarme a él, pero mi cuerpo ya estaba afectado por el momento tan febril que estábamos viviendo y le rocé sus labios con los míos antes de decir:

- ¡Márcame, alfa! Pero esta vez, hazme tuyo mientras dejas tu marca sobre mi piel...

Mis manos inmediatamente sujetaron su polla que aún estaba oculta en su ropa, pero que parecía gritar de desesperación para salir y hacer en mi cuerpo lo que quisiera. Saint gruñó y pronto sentí que estaba perdiendo el control contra mi omega interno, que luchaba por salir y complacer a su alfa de todas las manera posibles y en todo lo que le pida.

- ¡Verde esmeralda! - Susurra mi alfa contra mis labios.

- ¿Qué? - Pregunté sin entender, pero mi voz se escuchaba más dulce, de una forma que jamás la había escuchado antes.

- Los ojos de mi omega brillan en verde esmeralda. - Repitió y lejos de quedarme congelado, mis manos presurosas empezaron a trabajar en quitar sus pantalones de su cuerpo.

- Alfa, ya no retrases esto...

- ¡Te amo, Code!... Mi omega, todo mío.

En la emoción porque me declaró su amor, mi omega interno tomó el control y me llevó a empujarlo para que se bajara de la cama, que se quitara el resto de su ropa y en cuanto lo hizo, me arrodillé en el piso e incliné mi boca hasta su polla que había sido despojada de toda la tela que la envolvía, y ahora estaba larga, gruesa, con la punta enrojecida y sobre eso, el presemen ya empezaba a escurrir, así que no perdí tiempo y la metí hasta donde entró.

Las arcadas empezaron a formarse en mi garganta, sentía una deliciosa asfixia qué jamás había disfrutado antes; mi alfa también lo disfrutaba, al punto de pedirme que me separara para no correrse, pero al ver que no hice caso, metió sus dedos en mi cabello presionando para que su polla entrara más profundo, cortando mi suministro de oxígeno.

- ¡JODER!...

Sin intentar salir si quiera, se corrió en mi boca, llenándome con su espeso semen qué me atravesó por completo, había parte de sus fluidos en mi boca y garganta; su orgasmo continuó potente al punto en que también llenó mi rostro y pecho con toda su esencia. Creí que eso sería todo, pero me miró orgulloso por unos segundos y luego me levantó para limpiarme con su pañuelo personal.

- Sabes como usar tu boquita... - Me dio un suave beso y continuó diciendo: - Permíteme mostrarte que también se usar mi boca y sobre todo mi polla.

Justo iba a decirle que me corrí mientras su polla estaba clavada en mi garganta, pero cuando dio un par de pasos, sus pies se mojaron con mis fluidos y en su rostro se reflejó la picardía. Sus ojos se estrecharon mirándome como si le pareciera divertido su descubrimiento y pronto se extendió una sonrisa maquiavélica en sus labios.

- ¿Te corriste sin que te tocara? ¡Ahora vas a pagar por no dejar que yo mismo te diera placer!

Mi espalda acabó nuevamente contra la suave cama, donde tuve que esperar a que se pusiera un condón y creí que entraría de una vez, pero en lugar de eso, inclinó su rostro a mi culo y empezó a lamerme. Su lengua invadió mis puntos sensibles, haciendo que casi pudiera tocar las estrellas por el placer que me inundaba.

Sus manos en mis caderas me mantenían fijo, evitando que pudiera separarme de su rostro y puse una de mis manos enredada levemente en su largo cabello, para que me devorara mejor. Me folló con su lengua hasta hacerme gritar de placer y llegar a un segundo orgasmo que pareció que solo lo excitó aún más y fue entonces cuando me penetró.

- ¡Mierda! - Maldijé en voz alta, debido a que era enorme y no me había tocado nadie en varios meses, así que hubo un leve dolor mezclado con un inmenso placer.

- ¡Relájate! - Acarició mis mejillas y lo vi luchando por no penetrar de una vez y con fuerza por la desesperación de querer estar dentro de mí.

Con mis manos en su nuca lo atraje a un nuevo beso, lo que me hizo relajarme y entonces sí tuvo la libertad que quería para entrar de una vez. Su cuerpo cubrió el mío, lo abracé con mis piernas, los dedos de mis pies se contrajeron y sus labios succionaban mi cuello con tanta delicadeza qué mi cerebro se quedó en blanco y ya no me llegaban los pensamientos coherentes.

En ese instante, solo podía pensar en su polla perforando mi culo, llegando a un lugar que me hacía gritar hasta quedarme sin voz; mis uñas arañaron sus brazos por la intensidad de las emociones y me encontré temblando como demente por desear que se moviera, ya que no hizo movimientos, esperando a que mi cuerpo se acostumbrara.

- ¿Estás bien? - Me pregunta cuando me ve sudar y sintió mis temblores.

- ¡Solo... Muévete! - Logré decir entre dientes.

Pronto aquella tortuosa espera se terminó, cuando Saint empezó a embestirme, me sentía en el mismo cielo, sus manos estaban en casi todo mi cuerpo, o en lo que podían alcanzar, tocaba y pellizcaba mis pezones incrementando la tensión sexual, tocaba mi pene y lo masturbaba al ritmo de sus embestidas, que realmente eran lentas y románticas.

Sus acciones estaban lejos de parecer que solo quería su propio placer, todo me gritaba qué quería tomarme por completo y llevarme a un extasis total, lo cual conseguiría con esa polla. Su aroma era tan fuerte y dominante qué me impregnaba todo el cuerpo y dificultaba mi respiración, pero me encantaba la sensación de asfixia.

- ¡Oh, Alfa! - Suspiré mientras me esforzaba por llevar oxígeno a mis pulmones.

- ¡Mío... De verdad eres mío ahora!

Jamás nadie me había tocado como Saint, ni me habían hecho sentir la mitad de las sensaciones maravillosas que él logró; sabía que estaba en celo, pero esperaba que no cambiara conmigo. Pronto aquellas embestidas crecieron solo un poco, llevándolo más profundo en mi interior y sus dientes ya rasgaban mi piel, así que supe que estaba por correrse.

Me abracé por completo a su cuerpo y giré mi rostro para darle el espacio que necesitaba para una marca verdadera, y su respuesta fue besar y lamer toda la zona para prepararme. De repente, sus dientes se hundieron en la tierna carne, sellando y creando nuevamente el vínculo, solo que esta vez, fue consensuado.

- ¡CODE!...

Pude sentir como se corría, pero lastimosamente, había un condón que impedía el crecimiento del nudo, así que salió de mi interior y lanzó el material a la basura antes de besarme. Pasamos un largo rato con nuestros labios unidos, hasta que el oxígeno nos faltó, pero olvidé por un momento que Saint está en celo y no pasó mucho antes de que usara un segundo condón.

Cuando el cielo aclaró, había perdido la cuenta de los condones que usó mi alfa, y como no pudimos hablar para que me explicara porqué no quiere cachorros conmigo, mi omega interno se sintió herido. Aunque su abrazo y su aroma fueron reconfortantes, así que me hizo dormir como un bebé, y me desperté horas más tarde por el delicioso aroma del bacon.

- Necesitas recuperar fuerzas cariño. - Habla mi alfa con su voz ronca. - ¿Te duele algo? - Su tono se vuelve preocupado.

- No, no me duele nada. Solo tengo mucha hambre y una pregunta. - Respondí y su mirada se tornó inquisitiva, así que continué: - ¿No quieres tener cachorros conmigo?

- Creí que querías el divorcio. - Se ríe divertido.- Mi amor, no tienes el peso ideal para llevar un cachorro. No quiero que pierdas a nuestro hijo y que te culpes por ello; quiero cachorros contigo, al menos unos cinco, pero primero que te vea el nutriólogo para que te de una dieta balanceada y puedas subir de peso.

- Hmmm. - Me quejé con un puchero.

- No te quejes y por favor, ya no te saltes las comidas. Estaré aquí al pendiente de que comas como es debido y entonces tendremos cachorros, lo prometo. - Me acaricia suavemente mis mejillas.

- Ya no me dejes solo. - Mis lágrimas traicioneras salieron sin control. - No me gusta sentirme solo.

- No. Ahora me volveré insoportablemente pegajoso. - Me hizo sonreír. - ¡Vamos, desayuna! Tenemos cita con el nutriólogo en un par de horas.

Después de la cita con el nutriólogo, disfrutamos de los días de celo que le quedaban a Saint, casi no me dejó salir de la cama y si salía de ahí, me tomaba donde sea que estuviéramos. Finalmente empezó un verdadero matrimonio con mi alfa, y cuando íbamos a los eventos, rara vez me dejaba solo y sus manos siempre estaban sobre mí.

El nutriólogo controló mi peso tal y como necesitaba; dando como resultado que logré mi ideal tan solo un año después y desde entonces, cada vez que entraba en celo, él no usaba protección. Creí que era infértil ya que simplemente, no daba positivo en ningún test de embarazo y un día, mi alfa dijo que debía hacer un viaje a Italia.

- ¡Llévame! - Pedí con ojitos de cachorro.

- Mi amor, no puedo. Acaba de terminar tu celo y si lo logramos esta vez, no quiero poner en riesgo a nuestro bebé. - Hice un ligero puchero.

- Está bien, pero promete que me llamarás cuando puedas. - Supliqué con una sonrisa.

- Por supuesto, todo el tiempo que pueda. También prometo que la próxima vez, iremos juntos.

Me dio un beso en mi sien y se marchó; en ese momento recordé a Jeff, todo lo que hizo por mí y me sentí mal por ser feliz cuando posiblemente él no lo sea. Así que tomé la decisión de volver para agradecerle por todo y pedirle que se dé la oportunidad de ser feliz...

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N/A: Quiero dedicar este capítulo a Lulú, Edenia, Yosita y todas las personas que me dejaron aunque sea un mensaje de apoyo y esperaron mi regreso. Nos leemos la próxima vez con el capítulo 5 o final de Eres Nuestro. Cuídense mucho 🫂💕

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