Capítulo 1
Narra Barcode:
Mi nombre es Barcode, nací en una familia de escasos recursos, así que decidieron echarme de casa cuando cumplí los 15 años y no me dieron ni siquiera un céntimo. Mi primer celo llegó solo unos meses después y con unos amigos omegas que habían en el callejón donde vivíamos, fuimos abusados sexualmente por unos alfas que se sintieron atraídos.
Y así, mi vida se volvió un verdadero infierno en las calles, donde tratábamos de sobrevivir con la comida desperdiciada que encontrábamos en los basureros y en su mayoría con agua lluvia. Cuando el frío llegaba y la nieve caía, era aún peor, dormíamos hechos nudo debajo de algún puente con una fogata improvisada para entrar en calor.
- ¡Quiero comer algo decente! De verdad, lo que sea... - Se quejó Non, el más joven del grupo, se unió recientemente.
- Ojalá pudiéramos darte comida decente, pero todos estamos en la misma situación que tú. - Le contestó Mix, antes de que fuéramos por las calles y semáforos para pedir limosna.
Ese día fue bastante bueno, logramos recolectar casi el triple de lo que normalmente hacemos en un día de trabajo brutal bajo el sol, haciendo piruetas para alfas degenerados. Por lo tanto, le dije los chicos que esta vez, sí podíamos cenar comida decente y fui a comprarla solo, para que ellos descansaran de lo exhausto que fue.
A Non le conseguí un plato con una cena que sé que le gustará mucho, en cuanto a Mix y yo, normalmente comemos del mismo plato, así que acostumbramos a comer poco. Sin embargo, cuando iba llegando, vi la fogata apagada y supe que algo estaba mal, así que corrí y encontré a Non escondido debajo de unas mantas y cartones viejos.
- ¿Qué sucedió?... ¡¡Habla, maldita sea!! - Me alteré.
- S... Se lo llevaron... Huhh... Solo trataba de protegerme.
A pesar de lo alterado que estaba Non y el miedo que recorría su cuerpo, dijo que escucharon a unos alfas acercarse y que Mix lo escondió con agilidad, quedando expuesto frente a ellos. Dijo que escuchó cuando dijeron que se lo llevarían a la subasta para venderlo y me dispuse a buscarlo toda la noche, pero fue en vano.
Volví al puente al que llamábamos hogar, solo para encontrar a Non violado y asesinado brutalmente, razón por la cual decidí correr hasta que mis pies dolieron. Un odio se creó en mí contra los alfas; me robaron a Mix, quien era como mi padre y se atrevieron a matar a Non, un pequeño de tan solo 16 años, cuyos sueños quedaron trucados.
Seis meses han pasado...
- ¡Es peligroso que estés sentado allí! ¿No tienes miedo? - Me cuestiona una vocesita bastante dulce, pero no me giré a mirar.
- ¡Vete, niño! - Le dije, sabiendo que era menor que yo.
- Sí, soy un niño, tengo tan solo 16 años... - La edad de Non. - Y no sé qué tan malo pueda ser lo que esté pasando en tu vida, como para que estés sentado a la orilla de un puente que mide al menos seis metros de altura. - Su voz me daba una paz muy extraña.
- ¿Tú qué sabes sobre el dolor? - Le recriminé al ver su ropa y zapatos de marca.
- Tienes razón, no lo sabía. Pero, vengo de un largo linaje de alfas natos y un pequeño error, me trajo al mundo como el primer omega de ese linaje. Mis abuelos y el resto de mi familia me detestan ahora y están obligando a mis padres a venderme... ¿Sabes? A veces la vida no es para nada justa, pero solo tú decides si te levantas con la frente en alto, o te dejas caer por un puente. - Su historia es mala, aunque no tanto como la mía.
- ¿Tus padres no quieren venderte? - Me entró la curiosidad y este chico se subió conmigo a la orilla del puente.
- No, ellos y mis hermanos están en guerra con mis familiares, pero yo ya acepté que mis abuelos van a ganar esta batalla. Me estoy preparando para tener a un Alfa ruin y desalmado, que de seguro me matará si no lo complazco. - Sus ojitos se vieron tristes. - Por cierto, me llamo...
- ¡¡TA!! - Nos interrumpe el grito de un Alfa. - ¡Bájate de allí! ¡¿Qué mierda haces?! - Lo baja cargado y de paso, también me bajó a mí. - ¿Qué les pasa? ¡¿Se quieren morir?! - Nos regaña.
- Cálmate, Bible. Él es mi nuevo amigo y lo estaba ayudando. - Dice el niño con una sonrisa. Luego se dirige a mí. - Toma. - Me extiende un plato de comida y recuerdo que no había comido nada en toda la mañana.
- Gracias. - Mis ojos se nublaron con las lágrimas y no veía claramente.
- Oye, no llores. Ta siempre es así... Ten, llévate también esto, no es mucho pero espero que te ayude a conseguir un poco de ropa y comida para los siguientes días, pronto llegará el invierno, llévate mi abrigo, es bastante caliente. Y cuídate mucho.
Estos chicos se despidieron de mí y luego fueron llamados por otro Alfa ue estaba cerca de un auto lujoso, al que no dejaron subir al niño, así que los dos alfas, decidieron caminar con su hermano. Me parece increíble que aún existan alfas como ellos, todos los que he conocido, no se comparan en nada con la bondad que emanan esos dos.
Mientras comía, vi que el plato que me dio decía "Saturn Mall", al cual le di bastante importancia, porque tuve que pedir autorización para entrar y comprar un poco de ropa nueva, como me sugirió aquel Alfa. Un guardia no se apartó de mí en ningún momento, pero seguía con hambre y no me alcanzaba para comprar en ese lugar, así que me robé un plato.
- ¡DETÉNGANLO! ¡PEQUEÑO BRIBÓN!
Finalmente, entre dos guardias logran capturarme y me llevan con el dueño del centro comercial, quien era otro Alfa lleno de bondad porque en lugar de juzgarme, escuchó mi historia. Después de un tiempo hablando, él pide comida para mí y luego me lleva a una mansión bastante lujosa, donde hay muchos guardias y empleados, a quienes les pidió que me arreglen un dormitorio.
- No robes nada de mi casa, o juro que te va a pesar. - Me amenazó.
- No te preocupes, solo quiero dormir.
Fui guiado al dormitorio por una mujer llamada Meg, quien a mi punto de vista, tenía bastantes similitudes con el alfa, que se llama Jeff Satur y es el dueño del centro comercial. Mi relación con el Alfa, era meramente fraternal, no lo veía como un problema vivir en su casa, excepto por Meg, quien parecía desesperada por echarme de nuevo a las calles.
- No me odies, yo no siento nada por él, solo te pido que no me eches a la calle. - Le pedí un día que Jeff se fue a trabajar.
- Siéntate para que hablemos bien. - Me ofreció señalando una mesa en medio del jardín y fui con ella. - Hijo, yo no te odio. Es solo que me parece mala idea que un omega esté viviendo bajo el mismo techo con un Alfa, cuando ninguno está emparejado. ¿Qué harán si uno de los dos entra en celo? ¿Has pensado en eso?
- Sinceramente no, solo quiero evitar volver a las calles. - Fui sincero y ella me agarró la mano.
- Mira, no quiero que vuelvas a las calles. He pensado en que una decisión sensata, es que Jeff te compre un departamento y te vayas a vivir allá, además te puede pasar una pensión mensual para que puedas vivir bien, mientras tu Alfa destinado aparece.
La opción de Meg me pareció perfecta, así que esperé a Jeff esa noche para poder decirle, pero él se fue directo a su estudio, y pude sentir sus feromonas enfurecidas al punto de asustarme. Por eso, mejor me fui a descansar, decidiendo que era mejor esperar hasta la mañana para poder pedirle que me ayude con eso y con un empleo para ya no molestarlo.
Aunque no pude encontrarlo en la mañana y por la noche, me dormí esperando, hasta que me asustó que él invadiera la habitación durante la madrugada, estaba borracho y llorando. Decía que estaba harto del menosprecio de los demás alfas, que siempre lo humillaban por ser mestizo y me sentí incluido en todo eso, porque así me sentía yo.
Pronto, lo que empezó como una conversación de desahogo, terminó en una noche de sexo en la que me sentí bastante bien con Jeff, ya que es el primer Alfa que no me maltrata. Por la mañana, él ya no estaba y recordé lo que me dijo Meg, entonces descubrí que ella tenía razón, que cometimos un error al estar viviendo bajo el mismo techo.
- Lamento lo que pasó anoche. - Dije mientras entré sin autorización en su estudio.
- La culpa está compartida. Sabíamos que no éramos destinados y corrimos un riesgo innecesario, así que quiero proponerte matrimonio para resolver todo el embrollo en el que nos metimos.
- ¿Casarnos? ¿Tú quieres eso? ¿Y si mi Alfa destinado aparece?
- Te marcaré, así no podrá separarnos. - Me contesta tranquilo, pero yo no me siento igual.
- Será inútil, sabes que los alfas son posesivos, es mejor no empeorar la situación.
- He tomado una decisión, los documentos de matrimonio están listos. Además, no correré riesgo en caso de que hayas quedado embarazado.
Jeff Satur es un Alfa demasiado terco como para escuchar razones, incluso hablé con Meg y ella me ayudó llamando a otro Alfa, supuestamente el mejor amigo de Jeff, pero dijo que no podía ayudar. Su trabajo en el extranjero le impedía venir, hasta dentro de dos meses aproximadamente, en los que esperaba que Jeff no hiciera nada estúpido.
Sin embargo, se equivocó; Jeff arregló todo sobre la boda y nos casamos una semana después del desastre de aquella noche y luego empezamos una vida de pareja en la que me sentí cómodo. Aquel miedo del pasado, en el que sentía que mi Alfa destinado vendría y arruinaría lo que teníamos con Jeff, se fue disipando poco a poco.
- ... ¡Pequeño bribón, te casaste y no me invitaste a la boda!... - Escuché la voz de un Alfa en cada y cuando me asomé, me pareció incluso más atractivo que Jeff, su porte era más alto y su tono de voz tan agradable que puso a mi omega a dar vueltas.
- ¡CODE! ¡VEN, POR FAVOR!
Estaba tan distraído con esos afilados ojos y con su rostro bien definido que no podía moverme, era como estar congelado en el lugar desde el cual los estaba espiando. De repente, Jeff se lo llevó a la mesa en el jardín, donde hay una salida secreta de la mansión que no todos conocen y fue Meg quien vino por mí, llevándome con ellos.
- ¡Ya llegó!... Mira, los presento. - Dijo, rodeando mis hombros con su brazo izquierdo. - Saint Paramee, mi mejor amigo y él es Barcode Satur, mi esposo.
- Mucho gusto. - Le extendí mi mano.
- El gusto es mío, Code.
Naranja y Chocolate... Alfa...
Mi omega reconoció de inmediato a su Alfa en el mejor amigo de Jeff y aparentemente, aquel hombre también me reconoció como su omega, pero no puedo hacerle esto a Jeff. Estaba tan concentrado en no desaparecer de repente con Saint, cuando el idiota de su amigo, me amordaza y sin previo aviso, también me ató de manos, antes de agarrarme como saco papas.
Luché con todas mis fuerzas, pensé que tal vez Jeff nos estaba viendo, pero ni siquiera estaba cerca, así que descubrí que este idiota me esta secuestrando, en lugar de hablar con Jeff. Me sacó por la entrada oculta y me subió a un vehículo oscuro, seguí peleando con él, empujando y tratando de huir, hasta que se inclinó entre mi cuello y hombro para morder sobre la marca de Jeff, haciendo la suya.
El mordedor se Jeff se rompió al instante, me dolió como nunca nada me había dolido y antes de que todo se pusiera negro, solo pude escuchar lo siguiente:
- Perdóname pequeño. Pero eres mío y él jamás te hubiera dejado ir...
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