Capítulo 17

Casa Goldsmill

Al fin conocería a Thomas, sería un buen momento para dejar algunas cosas claras, se dijo a si mismo mientras reía internamente

Regina había notado como Gold miraba detenidamente a Thomas entonces decidió intervenir

—Thomas él es mi padre Robert Goldsmill— presentó ella

—Un gusto— dijo Thomas correspondiendo al saludo

Gold sugirió que ingresarán a la casa

Thomas estaba un poco nervioso, el padre de Regina se veía como un hombre serio, desvió su mirada y sonrió, ahí estaba ella vestida de manera informal, pero lucia tan hermosa como siempre, estaba seguro que ella podía usar cualquier cosa y aún así se vería espectacular, Robert le ofreció un tragó y él no dudo en aceptarlo, al principio había algo de incomodidad, pero luego la plática se torno más entretenida, Gold había usado su fachada de "tipo malo" para tratar de intimidar a Thomas, pero cuando comenzaron a hablar se dio cuenta que él era un gran tipo, sabia de leyes, así que estuvieron hablando un poco sobre el trabajo de Gold, luego el rumbo de la conversación cambio y fue el turno de Gold para preguntar sobre el trabajo del peli negro, Thomas le contaba algunas cosas referentes a su trabajo y también invitó a Regina a participar de la plática, al final los tres reían mientras disfrutaban de un vaso de whisky

1 hora después

Thomas se despedía de los Goldsmill, no sin antes invitarlos a jugar Golf con él en otra ocasión, Regina lo acompaño hasta la puerta y Thomas le dio un pequeño y tímido abrazo antes de irse, ella esperó hasta que él se subió al taxi y ya no se veía nada más que una calle vacía, ingresó a la casa, limpió un poco el relajó que había quedado, guardo la botana que había sobrado, cuando hubo terminado decidió que ya había sido suficiente por el día, así que subió a su habitación

Gold había dejado que Regina y Thomas se despidieran tranquilamente y él fue al despachó a llamar a Liz, pero cuando él iba hacia su habitación paso frente a la puerta de Regina, toco la puerta y ella le abrió

—¿Qué ocurre?— preguntó ella

—Nada querida, simplemente diré que el tipo este ha resultado ser agradable, solo que no se confié, si daña a mi hija podría pagarlo caro— advirtió él de lo más simple

Regina simplemente rodó los ojos, a veces su padre podía ser muy obstinado, luego de desearle las buenas noches cerró la puerta y se acomodó en su cama y durmió.

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Día siguiente

Lunes eso significaba que debían regresar a la normalidad, cada quien salió de casa y siguió la ruta acostumbrada hacia su trabajo, cuando Regina llegó fue directo a su oficina revisó el papeleo, habían algunas casas que debía mostrar, a la hora del almuerzo se pudo juntar con Sarah y mientras comían estuvieron conversando un rato, Regina buscó disimuladamente con la mirada a Thomas, pero no lo vio, decidió concentrarse en su comida y prestar atención a la plática, no podía negar que le parecía extraño no verlo ahí.

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Gold

Su día de trabajo había estado bastante tranquilo, estaba concentrado leyendo unos documentos sobre un caso que tendría que representar, se mantenía absorto en su lectura en un nivel tan alto que no había notado que tocaban la puerta de su oficina, cuando se percató del sonido dejó sus papeles de lado y fue a abrir, se llevó una gran sorpresa al ver a ahí a su novia, la invitó a pasar y le robó un besó

Se tomó un momento para recorrerla con la mirada, ella era una mujer sumamente hermosa, ese vestido le quedaba impresionante y lograba que Gold tuviera uno que otro pensamiento inadecuado, su perfume lo volvía loco, se percató que había pasado mucho tiempo observándola, ella solo le sonrió de manera coqueta y supo que había descubierto que la estaba mirando, él cerró la puerta, Elizabeth llevaba consigo dos bolsas de comida de un restaurante de comida italiana, le pidió que se acomodará en el sillón mientras él acercaba la mesita que había ahí para colocar la comida, Liz sacó la comida de la bolsa y ambos se dispusieron a comer, él sonrió, Elizabeth sabia cuanto amaba la comida de ese lugar, Gold disfrutó mucho de ese tiempo, además que amaba pasar momentos con su novia, parecía irónico pensar que está mujer había llegado a su vida de manera imprevista y ahora era se había convertido en un pilar fundamental en nuevo comienzo, ¿Estaba enamorado? no podría asegurarlo al cien por ciento, pero tampoco podía descartarlo, cuando terminaron de comer estuvieron platicando por un largo rato, Gold agradeció haberle pedido a su secretaria que no le pasará llamadas y que informará que no podía recibir a nadie ya que se encontraba ocupado, Gold aprovecho para acortar la distancia entre ellos en aquel sofá y pasó la mano de él por detrás de la espalda de Liz con esto logró acercarla más a él y poder estar frente a frente, luego con la otra mano acarició su mejilla, observó esos labios rojos que se veían apetitosos y la besó, maldecía encontrarse en su oficina o no tener su magia para trasladarse a otro lugar más privado, porque estaba seguro que si estuvieran en su casa en este instante estarían haciendo otras cosas un poco más entretenidas.

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Storybrooke

Emma seguía dándole vueltas al asunto, recordaba la carta que Regina había dejado, esto era lo único que la frenaba, no era ciega, veía a diario como Henry iba a la mansión y siempre regresaba con esa mirada triste, por las noches el chico abrazaba la fotografía de su madre, Henry era fuerte, pero ella podía ver la lucha interna que libraba el joven

—¿Amor que pasa?— preguntó Hook mientras le entregaba una tasa de café

—Nada— respondió ella tratando de sonar convincente, aunque era difícil engañar a Killian

—Yo creó que deberíamos ir a buscar a el cocodrilo y a Regina, subirlos a tú auto amarillo, regresar a Storybrooke y asunto arreglado— dijo él

—¿Suena muy fácil no crees?— comentó ella riendo ante las ocurrencias de su pirata

—Bueno Swan dime ¿Que sugieres tú?—cuestionó tomando un sorbo de su café

—Si no fuera por el problema de la frontera ya hubiera ido por ellos, pero no puedo arriesgarme a perder mis recuerdos, además de que Henry me necesita ahora que Regina no está, se que ella nos pidió que la olvidáramos y no fuéramos en su búsqueda pero ¡Realmente no se qué hacer!— gritó ella golpeando su cabeza con sus manos

—Ya encontraremos la solución— dijo él mientras la abrazaba.

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Los Ángeles, California

Ya era muy tarde, pero Regina seguía en su oficina, realmente no tenía prisa por llegar a su hogar, su padre le había escrito avisándole que hoy no llegaría a casa, seguía revisando unos papeles

Un toque en la puerta

—Adelante— pronunció ella un tanto extrañada, vio la hora ya era un poco tarde, así que probablemente hubieran muy pocas personas todavía en la empresa

La puerta se abrió lentamente y ahí estaba él

—Thomas— dijo Regina

—Ya es tarde, creía que era el único en la empresa, pero me equivoque— mencionó

—Ya estaba por irme, pero quería terminar esto antes— confesó mientras firmaba un papel

—Bueno —dijo él mientras verificaba la hora en su reloj— te esperaré

Regina terminó lo que estaba haciendo bajo la atenta mirada de Thomas, guardó los papeles en su escritorio, apagó su computadora y tomó su bolso

—¿Nos vamos?— le preguntó

—Claro— respondió él mientras abría la puerta y la dejaba pasar primero

—No te vi durante el almuerzo— comentó ella recordando que no lo había visto

—Es que estuve ocupado, pedí que me llevarán la comida a la oficina— explicó como niño regañado

Regina solo emitió una carcajada, Thomas le recordaba a Henry y luego borró esa sonrisa de su rostro, extrañaba a su hijo

—¿Estás bien?— cuestionó él al notar que algo había cambiado en ella

—No te preocupes— afirmó con delicadeza

Habían llegado a la planta baja del edificio, Regina vio que Thomas se dirigía hacia al lado opuesto del estacionamiento

—¿No te irás aún?— preguntó ella

—Si, pero hoy no traje mi auto llamaré a un taxi— explicó

—Yo puedo llevarte— sugirió

Él sonrió y rápidamente se encontraba a la par de ella nuevamente

Thomas le dio la dirección de su casa y todo el camino fue sumamente ameno, ambos conversaban sobre diversas cosas como dos grandes amigos

—Llegamos—anunció él

Regina se estacionó frente a su casa, ella solo le dedicó una pequeña sonrisa

—¿Gustas bajarte?— preguntó Thomas

—Mmm... no estoy segura— pronunció tímidamente

— ¡Vamos!, es lo menos que puedo hacer luego de que me trajeras a casa— dijo él

Regina aceptó, entraron a la casa, realmente era hermosa y todo estaba limpió y ordenado

— ¿Te gusta?— preguntó él al ver como Regina observaba la casa

—Si es muy linda— dijo ella

—Déjame adivinar, creías que era el típico hombre desordenado, que tendríamos que hacer un pequeño camino entre toda la suciedad para pasar— declaró entre risas

—Tal vez no tan exagerado, pero realmente diré que me sorprende lo limpió y ordenado que luce todo— admitió ella

—Confesaré que hubo un tiempo donde pase por un periodo difícil y si fui ese clase de hombre, ahora prefiero tener todo limpio y ordenado, porque así puedo encontrar lo que necesitó de manera más rápida—se quitó su saco y le dejó en el perchero

— ¿Te gustaría cenar pizza? o ¿Prefieres algo más?— preguntó

—Pizza esta perfecto— afirmó ella

Thomas ordenó la pizza y mientras tanto invitó a Regina a que tomarán asiento, sirvió una copa de vino para ambos

—Ya que estas aquí, me gustaría pedirte que me ayudaras con algo— solicitó

—Dime a ver si puedo ayudar— dijo ella colocando la copa de vino en la mesita del centro

—Se acerca el cumpleaños de Edith y quiero organizarle una gran fiesta sorpresa, pero aún me faltan muchos detalles, estoy seguro que tú podrías darme una mano con eso —dijo él

Entonces el comenzó a mostrarle a Regina todo lo que había planeado y las cosas que tenía hasta este momento, su charla se vio interrumpida por el sonido del timbre anunciando que su orden ya había llegado, hicieron las cosas a un lado y comenzaron a comer

Estaban sentados en la alfombra, ambos comían un pedazo de pizza acompañada de una gaseosa, habían reído tanto que temían que alguno fuera a ahogarse con algún bocado, cuando terminaron de comer, Regina estuvo dándole algunas ideas a Thomas para la fiesta de Edith, él agradecía los consejos, pero se hacía tarde y Regina consideró prudente regresar a casa, Thomas la condujo hacia la salida y le dio un gran abrazo, en ese instante Regina sintió un sinfín de emociones, mientras Thomas se auto frenaba para no besar a Regina en ese momento, había sentido muchas cosas al abrazarla, pudo sentir su aroma y no quería separarse de sus brazos, pero tenía que hacerlo, depósito un suave beso en su mejilla, Regina se disponía a salir de la casa pero Thomas la detuvo

—¿Te gustaría tener nuevamente una cita conmigo el viernes?— preguntó él un poco dudoso

—Claro— aceptó, estaba claro que él estaba ansioso por saber la respuesta que le daría

—Entonces nos vemos mañana— se despidió y la acompañó al su auto

¿Qué está pasando contigo Thomas Campbell? se preguntó a si mismo mientras ingresaba a su casa.

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Storybrooke

—¡Lo tengo!, ¡lo tengo!, ¡lo tengo!— gritaba Zelena

—¿Qué pasa?— cuestionó Blue con curiosidad

—Creó que tengo una solución que podría funcionar— dijo ella

En ese instante, Zelena comenzó a explicarle a Blue su idea para cruzar la frontera y que no perdieran sus recuerdos, ambas mujeres estuvieron toda la noche preparando la poción, por la mañana todos habían llegado, se había convocado a una reunión en la biblioteca de la ciudad, todos estaban ahí reunidos

—Entonces ¿Está poción podría ayudar?—preguntó Snow llena de esperanza

—No estamos cien por ciento seguras, pero podría funcionar, nos falta que Emma y Belle nos ayuden con unos pequeños detalles, la pregunta ahora es ¿Quién iría por ellos?— dijo Blue

Todo el salón quedo en silenció

—Creo que es mi deber ir— dijo Emma

—¡Claro que no!— dijo Killian automáticamente — Yo iré— afirmó él pirata

—No es necesario que discutamos, yo no tendría problemas en ir— dijo David

—Pero ¿Qué pasa si la pócima no funciona y pierdes tus recuerdos?— explicó Snow

—Es un riesgo que debo tomar— respondió David

Zelena interrumpió

—La persona que decida ir debe saber que se enfrenta a lo incierto, la pócima no ha sido probada y por lo tanto no sabemos cuán certera es, podría cruzar la frontera y nuestro plan funcionará o no, debes estar conciente de que existe la probabilidad de perder sus recuerdos o inclusive morir—recordando cuando uno de los enanitos se convertido en árbol— así que se debe pensar en todos los pros y contras y tomar una decisión con la cabeza fría— dijo ella

—¡Yo iré!— dijo alguien que se encontraba en la parte de atrás y todos se voltearon a verle.

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