Capítulo 16

—Ya que estas aquí, creó que es un buen momento para presentarte a mi novia Elizabeth— dijo él
Ella correspondió al saludo
—Elizabeth, al fin puedo presentarte a mi hija, Regina— dijo Gold
Elizabeth le regaló una sonrisa a Regina
—Es un gusto al fin conocerte, tú padre habla mucho de ti— comentó ella
Gold tomó a Elizabeth de la cintura de una manera cariñosa
Momento incomodo pensaba Regina
—¿Les parece si pasamos a la mesa?— preguntó Gold
—Sí— respondieron ambas mujeres al unisonó
Las dos se sentaron en la mesa y rápidamente Gold trajo la comida que el mismo había preparado, al comienzo la cena era un poco silenciosa, pero luego fue surgiendo el tema de conversación
—Si yo misma no te hubiera visto mientras cocinabas, puede que no lo hubiera creído—dijo Elizabeth a Gold
—Vamos Querida, es un poco decepcionante que dudes de mis capacidades— declaró él haciéndose la victima
—Eres una chica con suerte Regina— comentó Elizabeth
La morena al escuchar su nombre automáticamente observó a la persona que lo había pronunciado
—¿Porqué?— cuestionó ella imaginando muchas posibles respuestas y recreando múltiples listas
—Se que no nos conocemos, pero tú padre me habló mucho sobre ti, el domingo que salimos estuvo muy preocupado cuando no contestabas tu celular y hoy cuando llegamos vio tú auto estacionado afuera así que comenzó a buscarte, subió a tú habitación rápidamente, cuando le pregunte si te había encontrado él dijo que sí y que te encontrabas durmiendo, pero tenía ese brillo en los ojos de padre orgulloso y créeme, yo sé de lo que habló— dijo ella
Regina no sabía que contestar, todo le había tomado por sorpresa, realmente estaba haciendo un gran esfuerzo para no llorar, Gold se había comportado como un verdadero padre todo este tiempo, pero escuchar esas palabras siendo pronunciadas por la propia Elizabeth había sido muy especial
—Sí realmente soy afortunada— dijo Regina dedicándole una sonrisa a Gold
—Sabia que ambas se llevarían bien —afirmó mientras reía
—Bobby me dijo que eres agente de bienes raíces —dijo Elizabeth
—¿Bobby?— preguntó Regina a punto de reír
—Liz, te dije que si Regina se enteraba de ese apodo no dejaría de molestarme— mencionó mientras observaba a su novia, ella solo reía con picardía
—Bueno Liz— empleando el apodo que su padre había usado anteriormente— si soy agente de bienes raíces, realmente es algo que disfrutó, y como al parecer tú sabes mucho de mí, y yo no sé nada —observando a Gold— ¿Porqué no me cuentas un poco sobre ti?— pidió ella
—No sé si sea muy buena describiéndome— dijo ella un poco insegura
—Vamos Liz— ánimo Gold
Regina descubrió que Elizabeth era doctora y trabajaba en uno de los mejores hospitales de los Ángeles, tenía una hija de 17 años llamada Kiara, además Elizabeth era una mujer que demostraba carisma, talento y un gran estilo, ya que vestía de manera espectacular, Regina estaba contenta de que su padre logrará encontrar a una mujer con esas características, el verlo sonreír le hacía pensar en que si su padre podría darse una nueva oportunidad, tal vez ella también podría hacerlo, extrañaba Storybrooke, pero en el momento en el que tomó la decisión de cruzar el límite de la ciudad junto a Gold supo que estaba a punto de comenzar algo nuevo.
Miércoles
Muchos le llaman el ombligo de la semana, otros no le toman la mínima importancia, representaba solo un día más en el calendario. Regina se encontraba trabajando, firmaba unos documentos y esto le recordaba a su labor como alcaldesa, era extraño pensar que estaba en este lugar, lejos del mundo de cuentos de hadas, sin magia y con su padre, se había acostumbrado a esta nueva vida, realmente la existencia le sonreía.
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Gold se encontraba en medio de un caso bastante complicado, sabía que las posibilidades de que su cliente ganarán eran las mismas que tenía para perder, pero se sentía optimista, la noche anterior había sido muy buena, agradeció que su novia y su hija haya logrado llevarse bien, sus estrategias habían dado frutos, su caso estaba cerca de ser resuelto.
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Jueves
A un día del tan aclamado "viernes", Gold y Regina habían partido, cada uno a su respectivo trabajo, Gold festejaba su triunfo, pues al final su cliente había ganado, sus compañeros del bufete de abogados celebraban junto a él, Alex & Nicolás no podían estar más contentos, su bufete era muy conocido y mantenía gran prestigio, pero este caso ayudaría a elevar su popularidad, la tarde paso algo relajada y festiva.
Gold disfrutaba de las bromas de sus amigos, incluso notó que había empleado el término "amigos", era bueno poder reír con los demás y no que se rían de ti por ser "él más cobarde de la aldea".
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Regina caminaba hasta la oficina de su jefa, hace unos minutos la había llamado y le había pedido que fuera a verla
Llegó a la oficina
—Gracias por venir tan pronto— dijo Edith mientras señalaba la silla que se encontraba enfrente para que Regina tomará asiento
—Estoy segura de que se preguntará ¿Porqué le solicité que viniera?— dijo Edith
Regina simplemente asintió
—Las propiedades extras que se le asignaron para que las cubrieras serán removidas de su trabajo, afortunadamente Ámbar se encuentra bien y ya regresó al trabajo— explicaba su jefa
—Me parece muy bien— dijo Regina
—Realmente agradezco su apoyo con las casas extras, se que Ámbar está muy agradecida con todos— mencionó Edith
—Estoy feliz de que regresará, todos la extrañábamos— comentaba Regina con sinceridad
—Antes de que se valla, me gustaría comentarle algo mas— dijo Edith observando fijamente a Regina
—Está bien, dígame— dijo Regina con algo de curiosidad
—Gracias por lo que hace por mi hermano—dijo ella de pronto
Regina estaba más que sorprendida
—Por favor no se asuste— dijo rápidamente al ver la cara de sorpresa de Regina— Thomas es mi hermano y él ha pasado por cosas muy fuertes, antes de que usted llegará era un hombre totalmente diferente, pasaba más horas fuera de la oficina que dentro de ella, desde que usted está aquí él asiste regularmente, inclusive ahora se ve más interesado en todo, siento que recuperé de nuevo a mi hermano— decía Edith tratando de retener las lágrimas
—Yo no sé qué decir— expresó Regina
—No se preocupe, realmente no se cuáles sean los sentimientos de ambos, o cuál es su relación, pero sea lo que sea, no quiero que se preocupe o se sienta presionada, solo le pediré que el día en que Thomas deseé contarle cosas de su pasado le escuché y si llegarán a tener alguna relación o algo no deben preocuparse, la felicidad de mi hermano vale más que cualquier regla o norma— decía ella de manera tranquila
Regina meditaba las palabras que su jefa había dicho
—Esperó no haberla asustado— dijo ella
—Claro que no— respondió la morena
—Me gustaría que mantuviéramos discreción con esto y puede retirarse si gusta, recuerde que yo estoy aquí para cualquier cosa que necesite— mencionó Edith sonriendo
Regina se levantó de su asiento y caminó hacia su oficina, estuvo pensando todo la tarde en las palabras de Edith. Al parecer Thomas tenía un "pasado" y claro que eso no le asustaba, realmente le preocupaba más que si un día ella decidiera contarle sobre su vida él no le creyera y pensará que estaba loca.
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Viernes
Luego de una larga jornada de trabajo, Regina regresaba a su casa, estacionó su auto y luego bajo, procedió a abrir la puerta principal e ingresó a su casa, su padre estaba sentado en el sofá mientras revisaba su celular, en cuánto la vio dejó su celular a un lado
—Querida tienes 30 minutos para que subas, te cambies y bajes— ordenó mientras seguía observando su reloj
—¿Para qué?— preguntó ella
—Creí que te gustaban las sorpresas— manifestó Gold
—A veces, pero me preocupa que podrías estar ideando— dijo ella observándolo
—29 minutos querida, sabes podríamos seguir charlando si quieres, pero tendrás que ir con esa ropa que llevas puesta— declaró él
—Está bien— comentó ella mientras subía los escalones camino a su habitación
Regina tomó una ducha rápida, luego salió con su bata de baño y el cabello envuelto en una toalla, ¿Qué debería usar? Gold no le había dicho a dónde irían, solo había mencionado que era una "sorpresa" eso no le decía mucho y sabia que si iba y le preguntaba él no le contaría nada, así que buscó en su armario, y encontró lo que considero sería ideal

Era un vestido negro que tenía unos toques de color café rojizo y dorado, era hermoso lo había comprado hace unas semanas y no había podido usarlo, pero esto era el momento indicado, buscó unos zapatos a juego y una pequeña cartera, seco su cabello y luego hizo un pequeño recogido, se maquillo y luego terminó de vestirse, un poco de perfume y estaba lista, decidió que era hora de bajar, según sus cálculos aún faltaban unos minutos antes de la hora estipulada, cuando se encontraba en la planta baja su padre ya estaba listo y terminaba de acomodar su corbata
—Luces hermosa— dijo él
Regina se sonrojo, cuando creces esperas escuchar ciertos halagos por parte de tu padre, digamos que aunque ella ya había pasado por esa etapa no podía negar que era casi inexplicable escuchar esas palabras del Sr. Oscuro
—Eres más bella que tú madre— dijo de pronto
Eso sí que la tomó por sorpresa a Regina, su madre había sido una mujer hermosa, habían cientos de cuadros en el castillo que le hacían honor a su belleza, pero Gold solía mencionarla muy poco o mejor dicho jamás lo hacía, sus padres podían haber cometido errores atroces, pero había algo que ella jamás podía cambiar y seria el hecho de que le agradará o no era hija del tenebroso y la reina de corazones
Gold le extendió su brazo para que ella lo entrelazara con el suyo, le había parecido gracioso el gesto, luego ambos salieron de la casa y partieron rumbo a un lugar desconocido para Regina
—¿Realmente no me dirás hacia dónde vamos?— cuestionó Regina
—Sabes el término "sorpresa" se refiere al acto y al resultado de sorprender, así que es justo lo que haré—dijo él mientras sonreía
Regina ya resignada decidió observar por la ventana, la ciudad era maravillosa, pareciera como si no durmiera, todo estaba iluminado
Gold seguía conduciendo de lo más tranquilo, sabia que Regina se moría de curiosidad y claro él no estaba dispuesto a revelar el secreto, solo esperaba que a ella le gustará
Luego de algunos minutos más de recorrido llegaron a su destino
Gold para el auto frente a un lujoso restaurante
Le informó que habían llegado, el lugar tenía por nombre "Bossa Nova", un restaurante bastante elegante, al llegar los llevaron a su mesa, la cuál había sido previamente reservada por Gold, el restaurante estaba decorado de una manera hermosa, tomaron asiento y el mesero/camarero les dejo los menú, luego regresaría para tomar sus ordenes
—Espero te guste el lugar— dijo Gold sonriendo, está realmente no era una sonrisa sarcástica, era muy real
—Es hermoso pero ¿A qué se debe todo esto?— preguntó Regina
—Creó que desde que llegamos a esta ciudad y fuimos de compras no habíamos podido tener un verdadero momento padre e hija —dijo él mientras tomaba un sorbo de vino
Regina se rio al recordar ese momento, gran parte de lo que ahora se encontraba en su guardarropas había sido comparado con el dinero de Gold ese día
—Ves— dijo Gold señalándola— Esa es justo la sonrisa que debes tener siempre, aún no puedo creer que nos encontremos en este lugar— aseguró él
Lo que previamente habían ordenado ya estaba listo, ambos comenzaron a comer y no dudaron en continuar su platica
—Creó que hemos logrado atravesar un largo camino— dijo Gold
—Cuando dejamos todo atrás, solo estábamos seguros de una cosa y era que desde ese momento en adelante todo era incierto, pero realmente consideró tomamos una muy buena decisión— expresó ella
—Se que no fui un buen padre, tampoco sé si pueda serlo, no fui criado como un niño normal y mi experiencia como padre no fue nada buena, mi hijo tuvo que venir a este mundo y yo no fui capaz de saltar en ese portal tras él, no sé nada sobre amor y entre todos los libros que alguna vez leí ninguno trataba sobre ¿Cómo educar y orientar a una hija?, antes de saber que tú eras mi hija solo había soñado con tener una, luego estabas tú y yo fui una de las personas que te condujo a la oscuridad, una de las personas que más te daño—Gold hablaba y sentía todo tan real que tuvo que para un momento su relató, Regina posó su mano sobre la de él en señal de apoyó
—No sigas, prometimos dejar el pasado atrás— afirmó Regina
—No, realmente debo continuar por favor— aseguró
Regina asintió y él siguió hablando
—Muchas veces pensé en cruzar esa frontera, estaba seguro que podría pasar cualquier cosa y aunque dejar mi magia no era algo con lo que soñara, sentía que no había un impulso lo suficientemente fuerte que hiciera que yo cruzará, cuando descubrí que tú planeabas dejar Storybrooke sentí la necesidad de acompañarte, acababa de descubrir que eras mi hija, ya había perdido a Neal así que no estaba dispuesto a dejarte ir sola, me tomó un solo segundo saber que debía seguirte, realmente agradezco que me permitieras acompañarte, ahora puedo ver mi reflejo en el espejo ya no hay mas culpas, miedos, ni rencores, simplemente me veo a mi, quiero que sepas que no importa donde vayas, si me necesitas ahí estaré, prometo que no estarás sola nunca más, mientras yo viva contarás conmigo—dijo él sintiendo como un gran peso era liberado
Regina había escuchado todo atentamente ¿Qué podía decir?, era más de lo que alguien podía digerir, se levantó de su silla y lo abrazo, Gold correspondió al abrazo, Regina susurro un "Gracias papá" que sonó como lo mejor que Gold podía haber escuchado en todo su vida y eso que había vivido ya muchos años
—Yo no puedo juzgarte y realmente te comprendo ¿Recuerdas que yo crie a Henry sola?, no hubiera imaginado que tú fueras mi padre, todo surgió espontáneamente, agradezco que decideras acompañarme, creí que estaría aquí sola, no hubiera sabido que hacer pero tú resolviste todo, ya tenias una casa lista, lograste conseguir trabajo para cada uno y cada día te esforzabas por lograr que nuestro lazo familiar se hiciera más fuerte, llegar a casa y escuchar como había sido el día del otro es ahora parte de nuestra rutina, no creí que detrás de todo esa fachada existiera un padre, pero te has encargado de demostrarme que estaba equivocada, nuestro futuro tal vez sea incierto, pero estoy segura de que ahora no estaremos más solos— declaró ella
Ambos habían terminado de comer, ese día ninguno de los dos hubiera imaginado que una cena podía haber hecho que ambos se expresarán y pudieran de alguna manera liberarse, su relación padre e hija podía haber comenzado de manera extraña, pero ahora eran como cualquier otra familia
Luego de hablar sobre su día y degustar de un rico postre, ambos salieron del lugar, Gold condujo a casa y al llegar Regina entró de lo más feliz, la plática había sido liberadora para ambos
—Antes de que subas a tu habitación, tengo algo para ti— dijo Gold
Saco una pequeña cajita y se la entregó
Regina la abrió y dentro encontró una pequeña cadena de la cual colgaba un dije tenia la forma de un hermoso caballo

Quise regalarte algo especial, así que estuve haciendo memoria sobre algo que fuera un buen recuerdo para ti, quería que tuvieras algo que te hiciera sentir bien con tu pasado amaras el presente y no temieras al futuro, pensé en "Rocinante", recordé que cada vez que salías a pasear con tu caballo te mirabas sumamente feliz, también se que disfrutabas de tus clases de equitación a pesar de que tú madre se opusiera, así que cuando vi ese collar pensé que sería ideal para ti
—Muchas gracias— dijo Regina— Realmente es hermoso y acertaste mucho cuando lo elegiste— afirmó mientras admiraba el regalo
Gold le ayudo a ponérselo y luego ambos subieron a su respectiva habitación
Regina se puso el pijama y acomodó su almohada minutos después se quedó dormida.
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Sábado
Se despertó temprano, bajo a preparar el desayuno, luego Gold bajo y ambos desayunaron, realmente parecían una típica familia, Gold se despidió de ella ya que debía ir a su trabajo y Regina subió a cambiarse ya que iría a casa de Sarah.
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Casa de Sarah
Regina no tuvo problemas para llegar a casa de su amiga, esta le había enviado la dirección y con ayuda del GPS pudo llegar al lugar indicado, la casa de Sarah pequeña y hermosa, contaba con una decoración minimalista, su gato mascota se llamaba "Mancha" este era muy territorial y parecía ser el dueño de la casa, pasaron gran parte de la mañana entre risas y conversaciones, Sarah le demostró a Regina que realmente no gozaba de habilidades para cocinar ya que había quemado todo lo que intentó preparar, luego de haber apagado el fuego provocado gracias a un filete, Regina buscó entre las cosas que habían quedado y que no estaban quemadas, entonces preparó algo improvisado, mientras comían, Austin el esposo de Sarah llegó, él se sorprendió al ver comida casera en la mesa ya que sabía que su esposa no contaba con destrezas culinarias y por eso acostumbraban a comer comida pre calentada o comida rápida, de vez en cuando él cocinaba algo, se sentó a la mesa y halago a Regina por la comida, él era sumamente simpático y rápidamente los tres encontraron tema de conversación, Regina no podía recordar un almuerzo en el que haya podido reír tanto y con temas tan variados, por la tarde la pareja comenzó a hablarle un poco sobre los mejores destinos en los Ángeles y prepararon una lista de lugares que sí o sí ella debía visitar, también le contaron a Regina su historia; ambos se conocieron en la secundaria, son provenientes de Oregón, muchos pensaban que su amor era pasajero o esporádico y todas esas situación los hacían dudar, a veces estaban juntos un tiempo y de ahí se separaban, pero cuando no estaban juntos ninguno de los dos podía dejar de pensar en el otro, un día tomaron la decisión de casarse y escapar juntos y así lo hicieron, estuvieron viajando por diversos estados hasta que se asentaron en los Ángeles, desde ese instante su amor simplemente se fortalecía día a día y no podían estar más que seguros de habían tomado la mejor de las decisiones, para acabar decidieron salir a dar un paseo por el vecindario y admirar el atardecer, Regina se despidió de ambos, pero no sin antes que ellos le hicieran prometer que los volvería a visitar pronto.
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Regina llegó a su casa y su padre ya estaba ahí, se encontraba hablando por teléfono, cuando terminó la llamada le preguntó a Regina si tenía hambre ella respondió que no, se sentó en el sofá y coloco las noticias, Gold se sentó junto a ella y le preguntó si al día siguiente le gustaría ir a casa de Elizabeth para almorzar y conocer a Kiara, Regina aceptó encantada.
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Domingo
Gold se había despertado y bajó en busca de su periódico, encendió la cafetera y esperó a que su delicioso café estuviera listo, no podía negar que se sentía un poco ansioso, pero sobre todo se sentía contentó, Regina bajo minutos después, ambos desayunaron, Regina fue a tomar una ducha, luego se vistió, se decidió por un jean/vaquero entallado en color negro, una camiseta sencilla de color blanco que tenía una imagen muy divertida de un gato sobrepuso una camiseta de manga larga que poseía una especie de cuadriculado, zapatos deportivos/tenis negros y un bolso cruzado

Mientras Gold usaba una camiseta blanca de manga larga y unos vaqueros

Debía resaltar que ese era un estilo algo lejos de sus famosos y perfectos trajes que suele usar siempre, cuando ambos estuvieron listos subieron al auto
Casa de Elizabeth
Al llegar a casa de Elizabeth tocaron el timbre y minutos después ella abrió la puerta

Lucia un conjunto de pantalón y chaqueta larga con un estampado muy original, ambos se saludaron de manera romántica y Regina prefirió observar los cuadros con fotografías familiares que se encontraban colgados en la pared, luego de eso se escucharon fuertes pasos de alguien bajando las escaleras una alegre joven corrió a saludar a Gold

—Robert que gusto que vinieras— dijo Kiara mientras abrazaba a Gold
—Te dije que vendría— afirmó feliz y con mucha soltura— Te presentó a mi hija Regina— añadió mientras Regina se acercaba a Kiara
Ambas se saludaron y todos pasaron a la sala/living
Kiara rápidamente comenzó a conversar con Regina, Elizabeth se excusó ya que debía ir a la cocina a terminar de preparar algunas cosas para el almuerzo, Regina había insistido en ayudar, pero la dueña de la casa se negó y le dijo que se quedará tranquila y se sintiera como en casa, Gold decidió ir a ayudar a su novia, entonces Kiara y Regina quedaran solas
La menor insistió en que era buen momento para conocerse
—¿Te agrada mi madre?— preguntó como si fuera lo más simple del mundo
A Regina le tomó un poco por sorpresa la pregunta tan directa, pero sabiendo que la chica esperaba una respuesta, no vaciló en darle una
—Claro, es una mujer increíble— declaró ella y vio como una amplia sonrisa se formaba en el rostro de la joven
Luego de eso la charla fue como algo entre amigas, Kiara se sentía sumamente feliz ya que ella siempre deseó tener una hermana y si las cosas marchaban bien Regina podía llegar a ser como su hermana mayor, le contó a Regina que ella era la que le insistía a su madre para que saliera a citas ya que desde que su padre Anthony murió Elizabeth se había centrado en ser madre y en su carrera, Kiara realmente estaba contenta de que su madre encontrará a alguien como Gold ya que desde el primer instante en que ella lo conoció le agrado
El almuerzo estaba listo entonces todos procedieron al comedor
La comida había estado increíble, Elizabeth preparo platillos exquisitos, bien condimentados, luego de la comida había llegado la hora del postre, por eso todos tenían una copa con helado en sus manos ahora
Disfrutaban del postre y la conversación fluía, decidieron salir al patio y seguir comiendo su postre y conversar afuera

Habían cuatro sillas ubicadas bajo la sombra de un hermoso e imponente árbol, podían sentir la suave brisa fresca al estar ahí, Kiara era una chica un poco curiosa por lo que sintió ese era el momento ideal para hacer cierta pregunta
—¿Podrían contarnos como se conocieron? — pidió
Tanto Elizabeth como Gold se atoraron con su helado al escuchar la pregunta
—Pero si yo te conté— dijo Elizabeth
—Mamá solo me dijiste un poco, pero me gustaría saber que fue todo lo que paso— manifestó Kiara
—Vamos, déjenos escuchar su historia— dijo Regina mientras apoyaba a Kiara, la verdad ella también se había preguntado ¿Cómo había surgido todo? y vio este momento como la oportunidad perfecta para que respondieran a esa incógnita
—Bueno— dijo Gold tomando la palabra— un día luego del trabajo, mis jefes me invitaron a un bar para festejar, yo accedí a ir, habíamos tomado algunas tragos y como aún era nuevo en esta ciudad sentía que no encajaba muy bien, por lo cual permanecía sentado en la barra tomando tranquilamente mi bebida— expresó
—Yo por mi parte— tomando Elizabeth la palabra— me encontraba celebrando el cumpleaños de una amiga del trabajo, no suelo ir a esos lugares ya que no me agrada estar ahí sola, pero Alice es una gran amiga, por eso accedí a ir, mis amigas se estaban pasando de copas, yo preferí ir a la barra y beber una copa
—¿Porqué se detienen?, por favor continúen— pedía Kiara
—Bueno me encontraba tomando mi bebida cuando Alice llegó y me pidió que bailará con ella, yo realmente no quería hacerlo, pero ella me tomó desprevenida y dejé caer mi copa, él hombre que se encontraba sentado a la par en la barra se giró y me preguntó si me encontraba bien, yo rápidamente respondí que sí, los de limpieza fueron a recoger los trozos de vidrio y yo estaba por pagar lo que había roto cuando él caballero que antes se había preocupado por mi dijo "agréguelo a mi cuenta" yo estaba a punto de discutir con él y persuadirlo de que no era necesario, pero antes de poder hacerlo contemple su rostro y él sonrió de una manera tan única que olvidé lo que tenía que decirle— confesó
En ese instante tanto Elizabeth como Gold se veían tiernamente a los ojos
—Yo en cambio vi el rostro de una de las mujeres más bellas del planeta, ella me robó el aliento, vi que su amiga le insistía sobre algo, pero se notaba que ella no quería aceptar así que decidí intervenir, le ofrecí una copa ya que la anterior se había caído antes de que la terminará, su amiga al escuchar mi invitación le deseó suerte y se alejo de ahí, Elizabeth aceptó, estuvimos conversando un rato sobre temas triviales, ambos observamos la hora ya era tarde y debíamos ir a casa, ella tomó una servilleta del bar y luego de buscar un lápiz en su bolso escribió su número de teléfono y lo colocó justo debajo de la copa que tomaba y simplemente me dijo "si quieres que nos veamos de nuevo llámame" y se alejó de ahí, y yo le respondí "tal vez lo haga"— expresó
—Tomé mi bolso y salí de ahí, sentía que la adrenalina recorría mi cuerpo, nunca había hecho eso antes, pero sentía que Robert era especial, así que luego de reunir todo mi valor anoté mi teléfono y escuche claramente cuando él decía "Tal vez lo haga" creí que yo no había causado una impresión suficientemente fuerte en él, les hice una señal de despedida a mis compañeras desde lejos y abandoné el local, justo después de cruzar la puerta mi celular comenzó a sonar, rápidamente lo busqué pensando que podía ser Kiara o algo referente a una emergencia en el hospital, pero al ver la pantalla aparecía un número que no se encontraba registrado en mi agenda, decidí contestar— declaró
—Claro que moría de ganas por llamarla pero quería sonar interesante —decía Gold mientras reía— así que esperé al momento preciso, aproveché que ella se despedía de sus amigas para marcar los números que se encontraban en la servilleta, luego dejé a un lado mi asiento en la barra y cuando Elizabeth cruzó la puerta rápidamente marque, vi como ella buscaba su teléfono, creí por un momento que tal vez ella no atendería el teléfono pero ella si respondió— admitió
—¿Creíste que no te llamaría? —dijo la voz al otro lado de la línea— realmente no puedo dejar de pensar en ti, a pesar de haber disfrutado de tú grata compañía hace unos minutos— pronunció Gold y agregó —voltea hacia la ventana— él se encontraba ahí sosteniendo el teléfono en su oreja y dedicándome una sonrisa que parecía traspasar el cristal del vidrio
—Realmente imaginé que no llamarías— dijo ella mientras miraba hacia la ventana y Gold sonreía— Pero no sabes cuánto me alegró de que si llamarás— aseguró Elizabeth
—Luego de eso seguimos frecuentandonos un poco en diferentes lugares, un día tomé el valor de preguntarle si quería ser mi novia, no sabía cómo hacerlo ya que me sentía un poco oxidado en ese tema, pero me alegró que dijera que sí—dijo Gold
Elizabeth y Gold estaban sentados muy cerca y ella posaba su cabeza sobre su hombro, luego de relatar la historia se besaron, mientras Regina y Kiara escaparon hacia dentro de la casa, ninguna quería presenciar alguna escena que posiblemente dejara un trauma, Kiara le enseño a Regina su habitación, cuando Gold y Regina tuvieron que irse, se sentía contentos porque ese había sido un gran día.
Casa Goldsmill
El camino a casa fue de lo más divertido, tanto Regina como Gold reían a carcajadas, habían llegado a su casa, pero se dieron cuenta que había alguien sentado en las gradas de entrada de su casa, Gold caminaba delante de Regina intentando protegerla, ya que con la poca luz no se lograda distinguir quien estaba ahí
—Buenas noches— dijo Gold con cautela
—Regina— pronunció Thomas cuando logró divisar a Regina
—Hola Thomas— respondió ella
Automáticamente Gold supo de quien se trataba, al fin conocería a Thomas, sería un buen momento para dejar algunas cosas claras se dijo a si mismo mientras reía internamente.
...
*Me habían pedido más momentos padre e hija. Además ¿Qué les parece la relación de Gold? Sé que dirán "Este Gold no se parece en nada a la versión de Storybrooke... bueno este "Gold" es diferente porque logró dejar su pasado atrás, ya no ansia poder y luego de cruzar esa frontera se llenó de esperanza (tal vez fue algún virus Snowing que se le pegó al pobre) recordando también que está historia es un poco diferente y me agrada escribir esas cosas que usualmente no solemos leer.

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