Capítulo 6
Narra Jeff:
No sé qué fue eso tan malo que le hicieron a mi bebé para que actúe de esa forma tan asustada, y en realidad, ahora empiezo a entender porqué le aterraba que yo entrara en su camerino. Quería correr a su lado y forzarlo a que me dijera que fue eso que le hicieron en aquel club, pero antes tengo que lidiar con estas sabandijas.
- ¿Hirieron a alguno de mis guardias? - Le pregunté directamente a Boss.
- No señor, pero sí hirieron al primo menor de Mix, vino a visitarlo, dijo que trae noticias importantes. Fue cuando ellos entraron y nos atacaron.
- ¿Noeul está aquí? ¿Se encuentra bien? - Pregunté con preocupación.
- Lo llevé a la enfermería, solo fue un rozón, pero la enfermera dijo que podría infectarse si no se trata con las indicaciones que ya nos dio. - Contestó de nuevo.
- Muy bien... Entonces mandemos un mensaje a su jefe. - Mencioné mientras escogía un arma, hasta que llegué a una escopeta con balas expansivas. Pero mejor escogí un hacha. - Les dejaré escoger, ¿qué mano quieren conservar?
- ¡NO POR FAVOR, PIEDAD! ¡SOLO CUMPLIMOS ÓRDENES! - Gritó uno de ellos.
- Si vuelven a pedir clemencia, perderán el brazo completo... Y decidan de una vez o cortaré la que yo quiera...
- ¡NO, NO, NO! ¡POR FAVOR NO! ¡¡AAHAHAHAAAA!!
Por más que me suplicaron por sus mugrosas manos, siempre terminé quedándome con tres manos izquierdas en mi jardín, antes de que mis hombres les hicieras un torniquete y los echaran. Después de decirles que le llevaran el siguiente mensaje a Tawan: "Ta es mío, ya pagué por él. La próxima vez que intervengas así, tu puta vida se acabará."
Limpié mis manos y cambié mi ropa que quedó manchada con sangre por un cómodo albornoz, me subí al ascensor pero me detuve en el segundo piso por si Ta estaba allí; y como no vi a Earth, fui a mi habitación. Justamente, él estaba parado junto a la puerta, me dijo que mi bebé se encerró y no quiso ni siquiera contestarle si estaba bien o no.
Decidí entrar, quisiera poder ir hacia él y obligarlo a que me diga la verdad, para hacer pagar a Tawan por cualquiera que sea el daño que le hizo; es que una persona no puede asustarse por nada. Lo vi en la cama, su rostro enterrado en la almohada, sus pies fuera de la cama, pero parecía estar llorando, entonces no le vi el atractivo a esa imagen.
- ¿Ta? - Se levantó, se limpió las lágrimas y me miró directo a los ojos. - Si sigues llorando de esa forma, tendré que conseguir un bote para viajar por mi propia casa. - Bromeé un poco para romper el hielo.
- ¡No deje que me lleven! No quiero volver. - Dice en tono serio, antes de limpiar su nariz por encima y luego sorber sus moquitos.
- ¿Tampoco tú entiendes que eres mío? ¿Cuántas veces tengo que decirlo para que lo creas? ¡Tendrán que matarme antes de que te lleven lejos de mí! - Corrió a abrazarme de inmediato.
- ¡No! ¡Si usted muere, volveré a quedarme solo! ¡Usted es todo lo que me queda!
La última vez que lloré la recuerdo perfectamente, fue para el funeral de mis padres; después de eso, nada me había hecho llorar, hasta ahora que Ta dijo que solo me tiene a mí. Ahora entiendo porqué es mi sumiso perfecto, no puedo creer que él piense que someterse a mí es lo que lo salvará de Tawan y la maldad del mundo exterior.
Tuve que devolverle el abrazo, en ese momento me desconocí a mí mismo, un sentimiento extraño se alojó en el centro de mi pecho y mi corazón empezó a palpitar sin orden alguno. Como Ta tenía su rostro escondido en mi pecho, no se percató de mis lágrimas, así que las limpié rápidamente y continué abrazándolo, antes de separarme.
- Bebé, debo salir. Los idiotas que vinieron, hirieron a Noeul, es el primo de mi amigo Mix, ¿lo recuerdas? - Él asintió.
- Pero, no quiero que me deje solo. ¿Puedo ir con usted? - Besé su frente y volví a abrazarlo.
- Sacarte después de este ataque sería estúpido de mi parte, es mejor que te quedes, esta mansión es una fortaleza y mis guardias tienen la orden de cuidarte con su vida. - Le confirmé.
Al final terminó accediendo, yo salí un momento de la habitación para darle la orden a Earth de reforzar la seguridad de la mansión mientras salía con Boss para ir a ver a Mix. Para mi sorpresa, preguntó qué porqué mejor no iba él a traerlo y yo me quedaba con su primo en la seguridad de la mansión, así estaríamos a salvo.
- Esa... No es mala idea. Pero lleva a más guardias contigo, no quiero que Mix quede expuesto.
- Sí señor.
- Y también dile a Mix que refuerce su seguridad para venir, ya que su primo está aquí.
Luego, bajé con Noeul, para verificar por mí mismo su estado de salud; y encontré a Boss en el lugar, como si fuera él la enfermera y no tuviéramos a una que se encargaba de eso en casa. Al percatarse de mi presencia, Boss se cayó de la cama y no entiendo cómo, porque solo estaba sentado, pero le di más importancia a Noeul.
- ¡Pedí que traigan a tu primo! Estoy seguro que vendrá con muchos guardias para que vuelvas a casa a salvo... ¿Por qué viniste a buscarme? - Pregunté directamente.
- En realidad, Mix no sabía que yo estaba aquí. Vine porque uno de tus sumisos está en Bangkok, lo vi apenas ayer y me sorprendió; llamé a mi contacto en París para saber más... - Hace una pausa que altera mis nervios.
- ¿Y entonces? - Me impacienté.
- Fort es su hermano y mi mejor amigo es su pareja, Peat. Sin decirle nada de su escape, pregunté sigilosamente por él y ellos creen que él sigue contigo, es más, esperan verlos juntos en París... Creí que debía advertirte de que podría buscarte y según sé, ya tienes a un chico nuevo. - No me gustó la forma en que dijo que Ta solo es un "chico nuevo".
- No pensaba viajar hoy, es posible que estén esperando a que yo salga de casa para venir por él, lo mejor es esperar un par de días.
Noeul, es uno de mis ex sumisos, pero jamás logré someterlo, este idiota es como un caballo salvaje sin riendas para poder adiestrarlo; sin embargo, hay algo que le agradezco mucho. Y eso sucedió, el día en que después de dos semanas tratando de hacerlo mío, él fue completamente sincero y me dijo que no sentía interés alguno en mí.
Después de aquellas palabras, pidió irse sin tener problemas conmigo, antes de decirme que el hombre que le interesaba, es Boss y se atrevió a pedirme consejos para acercarse a él. Lo primero que le dije es que le diera tiempo, posiblemente Boss creía que él se había entregado a mí y tenía que ir poco a poco, por lo serio que él puede llegar a ser.
- ¡Bebé! ¡He vuelto! - Llamé a Ta, al entrar en la habitación.
- ¡Amo! - Corre a abrazarme, pero venía mojado y solo con una toalla envuelta en la cintura.
- ¿Por qué estás desnudo y lleno de espuma? - Sabía la razón, pero quería desviar mi atención para poder controlar mi erección.
- Dijo que ya se iba, por eso me fui a dar un baño de burbujas en su tina, ¿hice mal en no pedir permiso? - Pregunta preocupado.
- Oh sí, has sido un niño muy malo. - Dije viendo su cuerpo y perdiendo ante mi propio control. - De rodillas bebé, vas a pagar el precio de lo que hiciste.
Ni siquiera me importa que use mis cosas, es su aspecto de niño inocente lleno de burbujas de baño y con la piel humedecida, es por eso que debe pagar, por estar provocándome. Ta obedece mientras le entregué un cojín para sus rodillas, pronto estaba abriendo el albornoz que me puse después de limpiar la sangre de mi cuerpo.
- Abre tu boca... - Sus ojitos se abrieron en sorpresa.
- Amo, yo jamás le he hecho esto a nadie. - Dice en un tono de voz bajo.
- Si me muerdes, tu castigo será muy severo. Es todo lo que debes de tener en cuenta.
La respiración de mi bebé se descontroló, su nerviosismo le jugaba una mala pasada, veía su pecho incharse casi al segundo, y traté de pedirle que no estuviera tan nervioso. Cuando mi pene estuvo a escasos centímetros de sus labios, lo vi tragar en seco, luego lamerse los labios, antes de poner una de sus frías manos sobre la base de mi polla.
Empezó con una leve masturbación que me hizo recordar las noches en su camerino, aquellas reuniones en las que jamás pude hacerlo mío, porque entonces sí me lo habría llevado sin pagar. Pronto, pasó su lengua sobre la punta, haciéndome suspirar, mientras mi pene palpitaba y dolía con la necesidad de follarle la garganta para liberarme.
Siguió lamiendo todo el grosor y largo, veía como se relamía los labios de vez en cuando, para mojar esa boquita; beso levemente antes de lamer de nuevo y su otra mano jugaba con mis bolas. Tuve que tirar mi cabeza hacia atrás y sentí que mis piernas empezaron a temblar, por eso tomé la decisión de detenerlo, solo un momento.
- ¿Lo hice mal? - Sonreí con excitación, que imagen más erótica.
- No bebé, me sentaré en aquel sofá, levanta el cojín y ven conmigo...
Fuimos hasta allá juntos, me senté con mis piernas abiertas y él se arrodilló justo entre estas, sus mejillas se sonrojaron al verme, pero sonrió un poco, antes de seguir con lo que hacía. De repente, metió mi glande en su boca y succionó con fuerza, lo que me arrancó un gemido agónico, por el deseo de agarrar su cabeza y meterme hasta el fondo de su garganta.
- ¡Mierda, Ta!
Apreté los cojines que estaban sobre el sofá, mientras Ta empezó a subir y bajar con una velocidad desesperante, lo hacía lento, disfrutando del sabor y la sensación de aquello nuevo. Mi bebé me envolvió en una nueva aventura de placer, en la que sentía mi glande rozarse con su paladar y entonces sí puse mi mano en su cabeza.
- Mmmm... Uhh...
- Así bebé... Que rica tienes la boquita...
Con mi mano guiaba la velocidad con la que Ta me la chupaba, jamás un sumiso me había dado tremenda mamada, que hasta me dejara deseando mucho más, porque ahora quiero verlo tragándose todo mi semen; cada vez era más rápido, sentía como llegaba a lo profundo de su garganta y él luchaba con el reflejo de las náuseas.
- Me la chupas tan rico... AAAHHG... Trágalo todo. - Le ordené.
Veo a Ta temblar mientras aún está de rodillas y me mira sumamente sorprendido por todo lo que acaba de hacerme; como si le pareciera imposible haberme provocado este orgasmo. Agarré unas toallas que estaban en la mesa al lado del sofá y le limpié las comisuras de su boca, antes de levantarlo y sentarlo a horcajadas sobre mi regazo para besarnos, fue increíble.
- Te mereces un premio por haber hecho esto... Es la mamada más extraordinaria que me han dado.
- Amo, déjeme descansar un poco por favor, me duelen mis nalgas. - Me pide con un sonrojo en sus mejillas.
- No dije que te haría algo. Simplemente quiero llevarte de viaje conmigo, ¿qué dices? ¿Me acompañas a París? - Mi bebé se quedó sin habla, pero no lo dejaré, definitivamente, Ta se va conmigo...
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