Capítulo 5
Narra Jeff:
Me subí en el ascensor después de darles unas instrucciones rápidas a Boss y Earth, para que llamen a mi abogado y resuelvan algo que necesito con urgencia para la tarde. Tuve que abrir casi todas las habitaciones, porque no pregunté a cual se lo habían llevado; hasta que finalmente encontré una habitación con una leve luz nocturna.
Me acerqué lentamente a la cama y allí lo vi, era mi bebé, durmiendo plácidamente, sin siquiera notar mi presencia en ese lugar; pero no me gustó cuando vi sus párpados muy inflamados. Luego, también noté que su nariz estaba roja, así supe que estuvo llorando y me dieron muchas ganas de ir a golpear a Boss y Earth.
- ¡No me deje! - Susurra casi inaudible.
- No sé que me hiciste Ta... Pero antes muerto, que dejar que te arrebaten de mi lado. - Contesté y lo vi sonreír.
Pronto se giró sobre la cama, quedando de espalda a mí y dejándome el espacio perfecto para que yo levante las sábanas y me meta a su lado; y fue lo que hice, atraerlo hasta que su espalda se pegó a mi pecho. Sin embargo, no me gusta esta cama, es demasiado pequeña; reconozco que se siente como la mía al acostarse, pero no se puede ignorar el tamaño.
Lo que quiero decir, es que cuando tengo sumisos bajo mi poder, no me gusta que vivan en condiciones deplorables, me gusta que duerman en camas dignas de un rey. Aunque olvidé que esta habitación es para una sola persona, por eso la cama es más pequeña; pero me siento demasiado cansado para despertar a Ta e irnos de regreso a mi habitación.
- Solo esta noche dormiremos aquí.
Me acurruqué sobre el cuello de Ta y en poco tiempo, me había quedado completamente dormido, sintiendo el aroma de su piel; y hubiera seguido muy dormido, de no ser porque sentí la cama vacía de nuevo. Me levanté en ese mismo instante, solo para escuchar ruidos que provenían del baño de la habitación y fui a ver lo que sucedía.
- ¡UGHH, AMO! Casi se me sale el corazón. - Dijo tocándose el pecho, porque me vio parado en la puerta. - Yo... Eehh... Tengo hambre, ¿me da permiso de salir a comer, por favor? - Dijo mirando hacia el piso.
- Mírame a los ojos mientras hablas conmigo Ta. - Lo regañé.
- Su guardia dijo que era prohibido. - Dice aún sin mirarme.
- ¿Y en esta casa manda mi guardia o yo? - Ta me mira al fin y le pregunté: - ¿Qué más te dijeron los guardias, bebé? ¿Alguno de ellos te tocó? - Esta segunda pregunta, me salió con un ápice de ira al pensar en que le pusieron una mano encima a mi bebé.
- No Amo, el que entró en la habitación, solo me despertó y me dijo que lo siguiera... - Un suspiro de alivio salió de mi boca. - Cuando llegamos aquí, me enseñó la habitación y me dijo que aquí es donde yo dormiría, que no tengo permiso de dormir con usted y que cuando usted quisiera tener sexo conmigo, mandaría por mí. - Lo agarré de la cintura y junté nuestros cuerpos.
- Eso es un verdadero problema...
Ta me mira con un poco de sorpresa, a lo cual respondí con una sonrisa ladina y astuta, antes de besarlo, mi bebé empezó a corresponder y fue suficiente para que yo perdiera el control. Lo puse contra la pared más cercana, introduje mi lengua en su boca, lo hice gemir en busca de aire y eso provocó un cosquilleo en mi pene, así que decidí soltarlo.
- Es un problema, porque me mantienes caliente bebé. Yo siempre quiero follarte.
Una sonrisa se dibujó en el rostro de mi hermoso y bello bebé, junto con un sonrojo en sus mejillas, antes de que yo le dijera que se pusiera un poco de ropa más cubierta para salir a comer. En cuanto estuvimos listos, bajamos en el ascensor a la cocina y allí ya nos habían servido el desayuno; Ta se miraba sorprendido y recordé lo que pasó anoche en el restaurante.
- Puedes comer lo que quieras, bebé. Adelante... Solo recuerda que yo también tengo estómago. - Me enseñó todos sus dientes en una sonrisa nerviosa.
- Sí amo.
Fue un verdadero deleite verlo comer con tanta pasión, sin que hubiesen otras personas mirando y juzgando sin saber cómo era tratado en el club nocturno donde lo explotaban. Después del desayuno, podía ver que le costaba caminar, pero aún así me pidió que le mostrara la mansión, así que empezamos por las habitaciones.
Pasamos por algunos baños, las cocinas, el teatro en casa, fuimos a cada uno de los rincones de la mansión, excepto por los sótanos; ya que creo que Ta ni siquiera llegará a conocerlos. Finalmente, llegamos al jardín que rodea la mansión entera, los ojos de mi bebé se iluminaron, como si fuera la primera vez que ve un lugar como mi hogar.
- El jardín es precioso... ¿Puedo venir todos los días? - Pregunta con emoción.
- Aquí no, el sol es intenso, podrías lastimar tu piel. Ven conmigo, te mostraré un lugar que puedes visitar todos los días.
Lo llevé a un vivero cercano con todo tipo de flores y plantaciones en el lugar, sus ojos se abrieron en sorpresa cuando vió el estanque para peces en el lugar, donde la luz del sol se filtraba, pero no con tanta intensidad como en el jardín de afuera; mi bebé corrió hasta el estanque y yo le entregué un pequeño frasco que él vio con sorpresa.
- ¿Para qué es esto? - Me fascinan sus ojitos llenos de felicidad.
- Es comida para que alimentes a los peces.
Nuevamente vi la sonrisa de Ta en todo su esplendor; sin embargo, empiezo a tener miedo de que sea tan feliz conmigo, porque de alguna manera, cuando lo veo sonreír, mi corazón enloquece. No es que no me guste, es solo que me recuerda a mis padres, ellos eran así como nos vemos con Ta en estos momentos.
- ¿Qué fue eso? - Me saca Ta de mis pensamientos y escucho claramente disparos en mi mansión.
- ¡Corre Ta! - Grité cuando lo agarré de la mano y yo llevé a la parte de atrás del estanque.
Mi mansión tiene muchos escondites, cada uno en diferentes lugares de mi casa, entre esos, hay uno justo detrás del estanque de los peces, pero es demasiado estrecho y estábamos muy cerca con mi bebé. La adrenalina de huir de un tiroteo, lo estrecho del lugar y la cercanía de Ta, todo se junto y me hizo explotar de deseo.
¡Mierda! Por más que quisiera controlarme, no podría hacerlo, así que mejor hice lo que mi cuerpo pedía; besé a Ta, lo abracé, acaricié su cuerpo, lo que sea con tal de provocar su lujuria. Mi bebé se colgó de mis hombros, haciéndome saber que le gustaba esta situación y luego ya no hubo quien nos detuviera.
- Amo, usted es un cachondo. - Dice con un puchero lleno de picardía que me causó gracia.
- Es por tu culpa, bebé. - Me acerco a su oreja y susurro: - Hazte responsable.
- AAHHH...
Un gemido de sorpresa abandonó sus labios al sentir como metía mi mano en su ropa interior y apretaba su culo; él es tan pequeño y me aprieta la polla tan rico que me hace ver las estrellas. ¿Cómo no estar cachondo todo el tiempo mientras los recuerdos de anoche me invaden la mente una y otra vez?
Aún con la poca movilidad que teníamos en el lugar, logré quitar la ropa de Ta y la mía, no tengo lubricante cerca, así que metí mis dedos en su boca para que los mojara y comprendió. Mientras nos besábamos, llevé mis dedos hasta su culo, donde no tuve cuidado por la lujuria que invadía cada fibra de mi caliente ser.
Los gemidos de Ta, quedaban ahogados entre nuestros besos, su cuerpo se sentía caliente y mi polla estaba durísima, queriendo entrar en su interior apretado para disfrutar de él. Luego, con mi propia saliva mojé mi pene erecto, cargando a Ta para tener un mejor acceso a su cuerpo y más movilidad, que ambos abajo.
- Amo, aquí no hay espacio. - Pide clemencia, pero eso no existe para mí.
- Lo sé, eso fue lo que me excitó. - Confirmé.
Finalmente, empiezo a meter mi polla lentamente en Ta, con rapidez su culo se enganchó por completo a mi dureza, sus brazos estaban en mi cuello abrazándome con fuerza. Sus dientes se incrustaron en mi hombro derecho, no sabía si por dolor o por placer, pero de cualquier forma, se sintió muy rica esa reacción.
Ta jadeó cuando lo metí por completo, hizo algunos rasguños en mis hombros y tiró de mi cabello, algo que jamás le había permitido a otro sumiso; no entiendo porqué sigo cediendo ante él. Empiezo a moverme lento pero profundo, para que se fuera acostumbrando a mi tamaño, hasta que ya no pude resistir ser tan paciente.
- Fólleme más duro amo... Agh... Así como anoche.
Mis piernas temblaban de forma intensa por sostener su cuerpo y el impulso de penetrarlo, pero con un demonio, era delicioso el esfuerzo y valía la pena, sobretodo con esos gemidos. Dije muchas vulgaridades cerca de su oido, mientras él apretaba aún más rico mi polla, que estaba soltando pre semen, lista para liberarse en cualquier momento.
Ta metió su mano entre nosotros para masturbarse a gran velocidad, así como las embestidas que daba en su interior; terminando muy pronto, llenándonos a ambos con su semen caliente. Al ver sus mejillas sonrojadas, su cabello mojado y sus labios inflamados por nuestros besos, me corrí sin previo aviso como un puberto, dentro de él.
- ¡Puta mierda, Ta! ¿Por qué es tan rico follarte?
Dije exhausto mientras caía de rodillas con mi pene aún en su culo, en cuanto lo saqué, pude sentir y ver como mi semen escurría de él; y a mi bebé parecía gustarle mucho esa sensación. Se lanza de nuevo a mis labios y en un momento muy inquietante, siento en un cosquilleo que una segunda erección viene a mí, pero...
Pling... Pling... Pling...
- ¿Qué es eso? - Se asusta cuando una luz se encendió en el escondite.
- Es solo la alarma para saber que ya estamos seguros. Debemos salir, quiero ver quién fue el hijo de puta que se atrevió a atacarnos.
Nos vestimos con mucha incomodidad, incluso chocamos en varias ocasiones por tratar de ponernos la ropa, Ta solo se reía de la situación en la que estábamos, pero vaya que lo gocé. En cuanto salimos, mis hombres tenían a tres sujetos de rodillas en el césped, y los tres se sorprendieron al ver a mi bebé a mi lado.
- ¿Quiénes son ustedes? ¿Y qué hacen en mi mansión sin invitación? - Pregunté con ira y autoridad.
- Nos mandaron por el niño. Nuestro jefe lo necesita. - Me contestó uno de ellos.
- ¿Por qué debería importarme lo que quiere tu jefe? Además, Ta es mío, morirás antes de quitármelo. - Le reclamé.
- ¡Tawan es mi jefe! Y dijo que lo necesita solo esta noche...
- ¡¡NO!!... - Antes de que yo pudiera opinar, mi bebé gritó y muy asustado corrió dentro de la mansión con Earth siguiéndolo de cerca...
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