Capítulo 4.

Capítulo 4

Tristán, arrastrando los pies, fue a abrir la puerta de la habitación del hotel.

Las rubias cejas de Melissa se elevaron con sorpresa al mirarle, —te ves mal.

—Gracias—, dijo él y caminó de regreso a la cama.

—¿Qué te duele?—, preguntó la mujer cerrando la puerta y siguiéndole al interior.

—Nada en realidad—, se recostó, —solo esta mañana me sentí muy cansado y también tuve mareos; pero no fue hasta que vomité que me sentí peor, hacerlo pareció llevarse todas mis fuerzas.

Melissa le miró pensativa; —¿quieres comer algo?

Tristán giró un poco, acomodándose y temiendo que un movimiento brusco le causara algún mareo; —no, no tengo hambre.

—Anoche tampoco quisiste cenar—, le recordó ella.

—No tenía apetito.

Melissa se aceró y le tocó la frente, comprobando que no tenía fiebre.

—Iré a la farmacia, te traeré una bebida con electrolitos; si ya vomitaste lo que te hizo daño supongo que deberás estar mejor, sino; más tarde iremos a alguna clínica.

—Gracias.

Menos de una hora después, Melissa estaba de regreso y tenía, no solo una bolsa de plástico, sino también su computadora portátil.

—Ten—, dijo y le ofreció una botella con un líquido color morado; —lo siento, solo había de este sabor.

—Está bien—, Tristán bebió con cautela, no quería vomitar de nuevo.

Cuando se hubo terminado el líquido, Melissa le ofreció una botella con agua; él la bebió también; luego se recostó en la cama mientras la publicista se instalaba en la mesa del lugar.

En una ocasión, varios meses atrás, había sucedido algo similar, a Tristán le había caído pesada la comida local con extra-condimento y Melissa había cuidado de él.

Era cierto que no se encontraba del todo bien, pero ahora que ya no sentía mareos y tenía la cabeza un poco despejada, Tristán tomó su teléfono y escribió un mensaje para Jonathan; el mensaje se envió, pero no hubo confirmación de la recepción. ¿Había apagado su teléfono? Intentó llamarle y la voz pregrabada al otro lado de la línea le confirmó su sospecha.

Nunca habían tenido una riña de estas proporciones; habían tenido desacuerdos, sí, pero... Tristán hizo memoria, en todas esas veces Jonathan había sido el primero en acercarse para hacer las paces.

"Hombre, ¿cómo carajos escribes historias románticas cuando eres un inepto en el amor?"

Inepto, sí; más que confirmado.

Si él hubiera visto a Jonathan en brazos de otra persona también se enojaría, se decepcionaría, estaría triste. Entonces cayó en la cuenta, Jonathan le había dado la espalda de esa manera porque no quiso que le viera llorar.

Johnny no era un hombre que se avergonzara de sus reacciones, pero esa en específico solo la mostraba a su familia y seres queridos, a las personas en quienes confiaba. Tristán tragó duro, que se ocultara de él...

—¿Matt, estás completamente seguro?—, escuchó a Melissa hablar con su interlocutor por teléfono. ¿Cuándo había iniciado la llamada?

Matt era otro empleado de la agencia, él era el encargado de mantener las redes sociales y el sitio web actualizado, entre otras cosas.

—Entonces no hay más qué decir, si las pruebas son claras hay que proceder— suspiró la mujer, —él firmó un contrato y será sancionado conforme a ello.

Tristán se enderezó y se sentó en el borde del colchón; espero a que ella finalizara y preguntó; —¿de qué sanciones estás hablando?

Melissa hizo una mueca, como si estuviera pensado en algo realmente desagradable, —¿recuerdas lo que sucedió en la recepción social de la boda de Anna?

¿Como no recordarlo? Anna era otra escritora en ascenso de la misma agencia; Anna estaba comprometida, eso era de conocimiento público, pero ella y su novia prefirieron celebrar su unión privadamente. Dos días antes del evento, de alguna manera la locación de la recepción social se filtró a los medios y para la agencia fue difícil controlar ese asunto.

—Sí—, dijo Tristán.

—Ya saben quién compartió la información.

Tristán la miró esperando.

—Fue Henry—, finalizó ella.

—¿Qué, cómo lo sabes?—, en realidad nunca sospechó de él, y al parecer nadie más lo hizo en su momento.

Melissa suspiró y se acomodó en la silla, cruzando también los brazos sobre su pecho; —después de que Henry publicara en sus redes sociales aquella fotografía en donde podrías verte comprometido, Matt decidió que revisaría un poco más, incluso miró en su computadora de la oficina, así lo descubrió.

Tristán se echó el cabello hacia atrás y suspiró, pensando que no había sido un buen día, en lo absoluto; lo peor era que no eran ni las tres de la tarde.

—Matt también encontró otra cosa— agregó Melissa.

—¿Hay más?

La mujer se mordió el labio inferior antes de decir, —definitivamente Johnny tiene un maldito buen instinto.

Tristán frunció el ceño por la expresión de su publicista, y también porque temió lo que vendría después: Jonathan había mencionado una vez frente a Melissa su desagrado hacia Henry.

Melissa cambió de pose, —Matt encontró algunas fotografías tuyas en las carpetas ocultas en la computadora de Henry, al parecer te siguió un par de veces; probablemente iba a tratar de venderlas, afortunadamente en ninguna de ellas estaba Johnny.

Sintió que iba a vomitar.

—¿Tristán, estás bien?

¿Cómo diablos iba a estar bien? Respiró hondo para que las náuseas disminuyeran; no estaba seguro si estas fueron provocadas por lo que sea que tenía en su organismo, o por las palabras de Melissa.

—¿Tristán?— insistió ella.

—No es nada—, mintió y se puso de pie para dirigirse al baño.

—¿Te duele algo? ¿Tienes ganas de vomitar?

—No, ya no; solo tomé demasiado líquido.

—Oh, bueno—, Melissa rebuscó en la bolsa que había traído de la farmacia y sacó dos cajas alargadas.

Tristán pensó que se trataba de cepillos dentales, pero no; cuando las tuvo en sus manos vio que eran dos pruebas caseras de embarazo en sus respectivos empaques.

—¿Pero qué-?

Melissa le sonrió con afecto, —mi hermana tuvo algunos síntomas similares a los tuyos antes de que el médico se lo confirmara—, le tocó el hombro, —vamos Tristán, no pierdes nada con hacer la prueba.

Minutos después, sentado sobre la tapa cerrada del retrete, Tristán se preguntó si era posible. Hace varias semanas que había omitido el consumo de sus pastillas anticonceptivas, pero usaban preservativo. Bueno, ningún método era cien por ciento efectivo.

Como pareja, en algún momento hablaron de la posibilidad de tener un bebé, Tristán lo deseaba, pero no insistió porque pensaba que Jonathan era demasiado joven, Johnny aún empezaba con su proyecto y era pronto para ser papá; el bebé llegaría cuando estuvieran listos. ¿Lo estaban ahora?

Miró su reloj de pulsera y vio que los minutos que los empaques indicaban ya se habían cumplido.

Suspiró y pensó que fuera cual fuera el resultado estaba bien.

Melissa pensó que Tristán había tardado demasiado allí dentro, pero lo entendía, la posibilidad de un embarazo no era algo fácil de procesar.

Se acercó al baño cuando la puerta se abrió, Tristán se hizo a un lado y la dejó pasar; ella observó con cautela las dos pruebas sobre el lavabo y también como ambas mostraban las líneas que indicaban el resultado.

Miró al escritor, el hombre tenía un sutil rubor y una ligera sonrisa.

—¡Oh, Tristán; felicidades!— exclamó Melissa llevándose las manos al rostro, cerca de su boca; tal vez lo hizo al darse cuenta del volumen de su voz, pero luego agregó, —por dios, Johnny debería estar aquí pronto, me llamó anoche preguntando por la ubicación del hotel, estaba teniendo algunos problemas para conseguir un vuel-

Se quedó callada cuando la expresión de Tristán se volvió sombría.

—Henry estuvo aquí esta mañana— dijo el escritor,

Tristán pensó que Melissa debía saber lo que Henry hizo, eso seguramente le daría más sentido a las fotografías encontradas en su computadora.

..

.

—En verdad, lo siento; aún no sé cuándo regresará a la oficina—, se disculpó por teléfono Danny, el asistente de Jonathan.

Tristán agradeció y colgó; habían pasado dos días desde su regreso y no había podido contactar a Johnny.

Fiona le había dicho que Johnny se había tomado unos días y había sido explícito al pedir que nadie, sin excepción, lo contactara.

—No es que no pueda comunicarte con él, sino que fue Johnny quien me pidió esto—, dijo Fiona sincerándose, —no sé qué haya ocurrido entre ustedes, no quiero entrometerme, pero si tengo que hacerlo estaré del lado de Johnny.

Tristán lo entendía y también le agradecía que fuera tan buena amiga de Jonathan.

El día anterior había acudido al médico general y este lo había confirmado, estaba esperando un bebé; así que lo canalizó con un obstetra.

Esto podría cambiar algunos de sus planes laborales, ahora tenía un real pretexto para no salir de viaje, solo esperaba que Lydia no pensara que por ello escribiría un capítulo por día.

Por otra parte, Henry fue despedido de la agencia y algunas demandas se hicieron en su contra. Tristán no quiso involucrarse en ello, pero Melissa se encargó de hacerle saber que Henry había sido firmemente advertido sobre no acercarse a Tristán nunca. Lo que sea que "firmemente advertido" significara.

La cita con el obstetra era a las cuatro de la tarde, pero se sintió con ánimo de salir antes, las náuseas se habían ido y no se sentía cansado, así que hizo una parada en el centro comercial que estaba a medio camino. No había mucha gente, normalmente a partir de las siete estaba más concurrido, incluso las películas más populares se exhibían en ese horario en el cinema adjunto.

Sin planearlo, se detuvo frente al aparador de una tienda de ropa y miró la ropa infantil exhibida en un pequeño maniquí.

Se preguntó si su bebé sería un niño o una niña; se encontró sonriendo cuando imaginó a un niño con los ojos del color de los de Johnny; y también imaginó a una niña con la energía y viveza de Johnny.

¿Sería muy pronto para conseguir artículos de bebé? Seguramente.

Mejor alejarse de ese lugar, más adelante se preocuparía por las compras.

—¿Tristán?—, el escritor se detuvo cuando escuchó su nombre, era la voz de Tessa, la madre de Jonathan.

Esa mujer lo odiaba, él lo sabía, incluso Jonathan lo sabía; pero, sorprendentemente, hasta ahora eso no había sido un problema, Johnny mediaba bastante bien la situación y aunque nunca fue grosero con su madre, se inclinaba siempre por Tristán. Y Tristán siempre apreció eso.

Tristán por su parte, tampoco había sido grosero con Tessa, pero prefería evitarla para no poner a Jonathan en una posición incómoda.

—Hola, Tessa— miró y sonrió a la otra mujer, la hermana menor de Jonathan también estaba allí, —Ámbar, qué agradable sorpresa.

—¿Agradable? No mientas— dijo Tessa de inmediato.

—Mamá—, reprendió Ámbar, pero fue ignorada.

—¿También están de compras, o han venido a ver una película?—preguntó el escritor.

—Nosotras solo- —Ámbar quiso seguir por el camino cortés, pero su madre no.

—Ya, deja de fingir, Tristán, ¿te gustó romperle el corazón a Jonathan?

Una parte de él esperaba que Tessa no lo supiera, Johnny no era de los que daban detalles de sus discusiones a los demás, mucho menos a su madre; o bueno, eso pensó.

—Tessa, creo que hay un malentendido.

—No es un malentendido, siempre ha sido un error.

—Mamá, basta— volvió a intervenir Ámber, para ser ignorada de nuevo.

—¿Cuánto más pensabas que iba a durar?— preguntó Tessa cruzando los brazos sobre su pecho, —él tiene metas y un brillante futuro por delante, sería mejor que tuviera un compañero de su edad y con los mismos objetivos.

La mujer resopló y remató, —odio lo que le has hecho, lo engañaste, pero me alegra que ya haya terminado todo entre ustedes; mi hijo estará mucho mejor sin ti.

Sintió un ligero mareo y temió que las náuseas aparecieran.

Tessa le dio la espalda, —espero no volver a verte, nunca—, exclamó antes de comenzar a alejarse.

Las manos de Ámbar sostuvieron a Tristán del antebrazo, —no es cierto, no le creas— dijo ella, —sabes cómo es mi madre.

—Sí, lo sé— afirmó casi de manera robótica.

—Sea lo que sea que haya sucedido, lo arreglarán, Johnny y tú son una pareja admirable—, le sonrió.

Él le contestó con el mismo gesto, o al menos lo intentó, —gracias.

—Nos vemos pronto—, se despidió Ámbar y siguió a su madre.

Por supuesto que sabía que había herido a Johnny, eso de "darse un tiempo" no era una broma, Jonathan no le había contestado ni un mensaje, en verdad había puesto distancia. Pero escucharlo de Tessa fue casi como recibir un puñetazo.

"Odio lo que le has hecho, lo engañaste"

¿Ella sabía lo que ocurrió?

En algo tenía razón Tessa, "él tiene metas y un brillante futuro por delante".

De repente quiso estar en su casa y meterse a la cama para no salir nunca de allí, así que tomó su teléfono móvil y decidió cancelar su cita con el obstetra.

Durmió lo que restó de la tarde y para las nueve de la noche Tristán se levantó a buscar algo de alimento. Tenía hambre, pero no apetito; era algo realmente extraño. Se preparó un sándwich y solo bebió agua, comió tranquilo en la quietud de su cocina.

Tristán tenía una casa amplia, con un garaje adjunto y un bonito jardín; esa propiedad fue su primera adquisición grande cuando sus historias comenzaron a ser populares. De niño había crecido en una casa demasiado pequeña para dos adultos y seis infantes; los padres de Tristán fallecieron en un accidente automovilístico y sus tíos se hicieron cargo de él, pero ellos ya tenían cinco hijos. Tristán tuvo una infancia regular, no hubo maltrato, pero sus tíos hicieron lo que pudieron con su sueldo demasiado justo para darle comida, techo y una educación básica. Tristán se había mudado apenas tuvo la mayoría de edad y por su cuenta pagó su educación universitaria. Ahora ya no era cercano a sus primos, pero siguió enviando un poco de dinero a sus tíos para ayudarles con algunas deudas.

De repente se había puesto nostálgico, recordando algunas cosas de su infancia. Alguna vez había pensado en que le gustaría tener dos o incluso tres hijos; ser hijo único sería algo solitario.

Cuando terminó con el sándwich dejó el plato vacío en el lavabo, llenó de nuevo el vaso con agua y fue de regreso a su habitación.

Sentado en el borde de la cama, acarició su vientre aun plano; las palabras de Tessa le habían hecho considerar mantener oculto su embarazo de Johnny, pero ahora, ya más tranquilo supo que había sido una terrible idea.

Dejó el vaso sobre la mesa de noche y tomó su teléfono celular, tenía algunas notificaciones de redes sociales sobre publicaciones nuevas, pero ninguna llamada perdida, solo un mensaje de Melissa, ella le felicitaba de nuevo por la noticia y le recordaba que podía llamarle en cualquier momento si necesitaba algo.

Pero no había ni un rastro de Jonathan.

Excepto cuando abrió la notificación de una de sus redes sociales; era de la revista "Famous and Wealthy".

Una fotografía en un jardín soleado era la primera de la nota, el encabezado decía: "Damos la bienvenida a un nuevo miembro a la familia Williams". El evento estaba fechado con el día anterior.

No era inusual que encontrara una que otra nota de la familia Williams y otras figuras conocidas en el mundo de la vitivinicultura en las revistas de negocios y farándula.

Tristán reconoció a Kenneth, el primo de Jonathan tomaba de la mano a su marido; Kenny se veía radiante, muy sonriente, y muy embarazado.

En la imagen también estaba Joel, Ámbar, Jonathan y Grace.

Grace era la cuñada de Kenneth; Tristán recordaba cuando la conoció, ella se portó bastante entusiasta alrededor de Jonathan, aun cuando Tristán estaba allí.

En la imagen, Joel y Ámbar estaban juntos, ella tomaba del antebrazo a su hermano mayor, Jonathan y Grace estaban de la misma manera; las tres parejas habían posado para la fotografía.

Grace tenía la misma edad de Johnny, era linda, alta y de tez morena, su cabello largo peinado en gruesos rulos descansaba sobre sus hombros, el vestido era de un tono rosa muy bonito y dejaba ver su esbelta figura; ella sostenía muy de cerca a Jonathan, tanto que sus pronunciados pechos se apretaban contra él.

Jonathan tenía el rastrojo de barba que veía perfectamente en él, su cabello bien recortado y peinado, las mangas de su camisa azul estaban recogidas hasta los codos y su pantalón gris se ajustaba impecable a sus fuertes piernas; él sonreía a la cámara, así como los demás en la imagen.

Tristán tragó fuerte cuando el tren de los celos le golpeó duro.

Y no se dio cuenta de que había comenzado a llorar hasta que su vista se nubló y las gotas mojaron la pantalla de su teléfono móvil. Apagó el artefacto y lo dejó al lado antes de meterse a la cama.

¿Sería esto también producto de su estado? No estaba seguro, solo sabía que quería a Johnny a su lado.

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ESPACIO PARA CHARLAR: 

Ya casi llegamos al final de esta historia. Recuerden que la palabra/prompt clave es "prueba de embarazo".

Para los que me han leído antes, recuerden que se me complica "solo comunicar la idea"; o sea, tengo que ponerle un contexto bastante amplio. Esa es la razón por la cual tengo varias historias activas que parecen ir demasiado lento (u.u) lo siento por eso.

Nos leemos mañana con el capítulo final.

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