Capítulo 63
Ella cerro los ojos y no lo pensó dos veces, le pego un puñetazo en la cara e hizo que el soltara el arma, Isabella quiso correr para alejarse del loco, pero la sostiene de los tobillos.
Juan toma el arma y ella llora con fuerza, se coloca encima de ella mientras sostiene el arma.
– Lo estás haciendo más difícil Isabella, no importa lo que hagas, tu suerte ya está echada.
Ella niega rápidamente e intenta tomar el arma, el peso de Juan la aplasta y su cuerpo le duele, intenta sacarle el arma, forcejeando con el.
Mientras, Leandro está por llegar a la puerta cuando escucha un disparo. El corazón se le paraliza.
– ¡Isabella!
Isabella está en shock mientras siente como el dolor se extiende sobre su cuerpo, quiere quitarlo de encima pero no tiene las suficientes fuerzas.
Leandro abre la puerta, completamente desesperado y encuentra el rio de sangre que hay en el suelo, encuentra a Isabella debajo de Juan y la quita enseguida. El alma regresa a su cuerpo cuando ve que no está herida, pero si está empapada por la sangre de Juan, la abraza con fuerza y la tranquiliza. Ella llora con fuerza y Leandro la aparta del cuerpo sin vida de Juan. La lleva hacia la cocina y acaricia sus mejillas.
– ¿Estás bien? – En estado de pánico– ¿Te duele?
– No... me estaba aplastando, pero estoy bien.
– Llamare a la policía y te llevo al hospital. ¿sí?
Leandro está aterrado de que, por este momento de terror, las personas más importantes de su vida estén en peligro. Llama rápidamente a la policía y corta la llamada una vez que termina de hablar con la operadora. Su mirada esta en su mujer y está culpándose.
– No tendría que haberte dejado sola.
La toma entre sus brazos y apoya el rostro en su cuello.
– Perdóname mi amor.
– No sabias que esto pasaría mi amor. – Suspira.– Fue un momento horrible pero ya paso.
– ¿En serio no te duele?– Preocupado.
– No mi amor, el bebé está bien. – Besa sus labios para tranquilizarlo. – Lo importante es que al fin podemos estar tranquilos. – Aliviada.
Isabella tuvo razón, Leandro logro calmarse y escucharon las sirenas.
– Quédate aquí, por favor.
Ella asiente y se queda en la cocina mientras Leandro camina hacia la entrada.
Unas horas después, el fallecimiento de Juan cubrió todos los portales y se descubrió todo. La violencia de genero que Isabella tuvo que soportar por mucho tiempo y la figura intachable de Juan Miranda se esfumo por completo.
Isabella prefirió estar en la casa de Alejandro por unos días y Leandro estuvo de acuerdo. El joven se tranquilizo cuando Hernán la reviso y dijo que todo está bien. El día de hoy fue una montaña rusa de emociones, el bebé, la propuesta de casamiento y ahora el fallecimiento del monstruo.
Leandro la sostiene entre sus brazos mientras están acostados solos sobre la cama. Besa suavemente su cabeza y respira hondo.
– Me llegaba a morir si te pasaba algo. No podría soportar vivir si no estás conmigo, eres el aire que necesito para respirar, mi amor.
Ella lo mira con una sonrisa y besa sus labios.
– Te amo con toda mi alma Isabella.
– Yo te amo más. – Sonríe feliz. – Nunca pensé volver a enamorarme de está manera como te amo a ti, mi amor.
Sus bocas se unen y entrelazan sus lenguas, su beso es apasionado y a la vez lleno de ternura, devoción y mucho amor. Sus bocas se separan y sonríen mientras se miran con brillo en sus ojos.
El corazón de Leandro late a máxima velocidad y respira lleno de amor. Se queda embobado viendo la belleza de su mujer y apoya la cabeza en su pecho, sintiendo los latidos del corazón de su mujer. Su pecho se infla por todo el amor y la bendición que siente de poder estar con ella.
El tiempo paso volando después de la muerte de Juan, al fin había llegado la paz para la feliz pareja y a su familia.
Con respecto a Regina, la familia despidio a la mujer de la empresa y nunca más volvio a aparecer para calma de Leandro, aliviado de no volver a tener que ver a una mujer tan despreciable.
Isabella llego a las 14 semanas de embarazo el día de su cumpleaños. La felicidad llena sus vidas gracias a toda la paz que hay en su nuevo hogar. Ellos se mudaron hace dos semanas en una casa más grande para que el bebé pueda tener un enorme jardín donde jugar con Cuco, un cuarto de juegos, la habitación del niño además de la de invitados y la habitación matrimonial. Ellos decidieron casarse después del nacimiento del bebé.
La obstetra pudo conocer el sexo del bebé, pero no lo revelo ya que Isabella y Leandro decidieron enterarse en el momento que nazca su hijo. El bebé y ella están en perfectas condiciones y pueden practicar relaciones sexuales.
Últimamente, Leandro estuvo buscando algunas posiciones sexuales del kamasutra con el objetivo de no lastimar al bebé y que ella este cómoda en todo momento.
La mañana del cumpleaños de Isabella, Leandro está enormemente emocionado de darle el regalo que eligió para su mujer, quiere ver su rostro en cuanto vea su regalo. Él está despierto mientras ella duerme plácidamente, envuelta entre sus fuertes brazos. Isabella abrió los ojos y se estiro suavemente, mira a Leandro con una sonrisa radiante y al joven se le cae la baba de verla tan hermosa.
– ¿Cómo amaneció la cumpleañera?
– Muy bien, mi semental me dejo muy cansada. – Suspira.
Leandro rie y besa sus labios, una vez que se separa, se pone de pie y ella arquea una ceja al verlo tan eufórico.
– ¿Qué te pasa amor?
– Es que quiero darte tu regalo.
Saca su regalo debajo de la cama y Isabella ve que es grande, está envuelto de papel de regalo, ella lo agarra y se da cuenta que es pesado.
– ¿Qué es? – Curiosa.
– Ya lo veras.
Ella empieza a romper el papel y sus ojos se abren al darse cuenta que es. Su mirada reposa sobre Leandro mientras no lo puede creer.
– ¿Cómo lo supiste? – Susurra. – Nunca te lo dije.
– Pero si Santiago.
Ella mira completamente feliz a su regalo, extraño tanto pintar en las ultimas semanas y no puede creer que Leandro lo supiera.
– ¿Qué te parece?
– Es el mejor regalo, mi amor. – Emocionada.
Lo abraza con fuerza y besa sus labios.
– Muchísimas gracias, mi amor.
– Sabes que haría cualquier cosa para hacerte feliz.
Ella ve el set de pinturas acrílicas y al oleo junto a un set de pinceles y lápices. Está tan maravillada con lo que Leandro le regalo. Su corazón está que bombea con fuerza.
– Eres maravilloso, ¿lo sabias?
– Lo sé, pero tú eres más maravillosa.
La toma desde la nuca y la besa apasionadamente.
Más tarde, el cumpleaños se realizo en el jardín de la casa y Isabella estuvo acompañada de toda su familia. Se siente tan bendecida de estar con todos sus hijos y junto al hombre que ama.
Leandro envuelve sus brazos alrededor de su cintura y sus ojos brillan mientras la ve.
– Feliz cumpleaños mi amor y por muchos cumpleaños más juntos.
Ella lo mira con una sonrisa de oreja a oreja y lo besa.
Leandro pasa una mano por el vientre de su mujer y ambos observan su vientre algo hinchado, apenas se hace visible por la ropa holgada que está usando Isabella.
– Tienes una pancita tan bella. Me vuelve loco.
Ella suelta una risa y ladea la cabeza mientras lo mira.
– Te amo tanto Leandro. – Enamorada. – Le doy gracias a Dios de tenerlos todos los días a mi lado. – Habla mientras sostiene su vientre.
Leandro la toma de las mejillas y besa sus labios, el beso logro que ellos ignoren a las personas a su alrededor y la mantiene cerca de su cuerpo.
El beso fue lleno de amor y apasionado, haciendo que ella temblara entre sus brazos y el deseo fue encendiéndose entre ellos.
– ¿Por qué no nos hacen un favor y se van a un hotel? – Pregunta Juliana entre risas. – No quiero estar viendo sus cochinadas.
Sus hijos se ríen y la pareja feliz se unen a ellos.
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