Epilogo
Buen día. Les quería agradecer por haber leído mi historia. También le queria pedir disculpas por haber tardado en subir los capítulos pero el trabajo lo hizo un poco dificil.
Estoy pensando en la trama de la nueva novela asique me voy a tomar un tiempo en escribirla así la subo todos los días.
Los meses de embarazo fue la mejor etapa de su vida para la pareja. Victoria fue la consentida de la familia en todo el embarazo y más de Fernando. Durante el ultimo vez sus pies empezaron a hincharse, sin contar como le costaba dormir por el dolor de espalda y el peso de su vientre.
Durante la noche, apenas pudo dormirse durante la madrugada hasta que después de unas 3 horas, un terrible dolor la sacudió en su vientre. Abre los ojos debido al dolor que se fue incrementando y hunde los dientes.
-Fernando. -Lo llama. -Amor, me duele.
- ¿Qué? -Dormido.
- ¡Que me duele! -Levanta la voz.-Son contracciones Leandro.
El hombre no parecía reaccionar de su trance, se quedo petrificado como una estatua y eso hizo que Isabella se ponga más histérica.
-¡ME ESTÁS ESCUCHANDO LEANDRO! ESTOY TENIENDO CONTRACCIONES.
Intenta respirar hondo y Leandro volvió en si.
-Si amor, lo siento. -Besa su frente sudorosa y la ayuda a levantarse de la cama.
Le coloca las pantuflas y la levanta, Leandro agarra la pañalera y la ayuda a caminar a su mujer. Ella viste con un pijama de seda color rosa, la mujer trata de respirar hondo mientras camina lentamente, salen de la habitación y la toma en brazos en cuando llegan a la escalera. La baja y la coloca en el sofa.
-Voy a buscar las llaves y nos vamos.
Besa sus labios rápidamente y desaparece, encuentra las llaves en la mesa de la cocina y encuentra a Isabella encorvada del dolor.
-Oh mi amor. -Triste.
La toma suavemente entre sus brazos y la alza, está sufriendo tanto que no quiere que gaste sus energías caminando hasta la camioneta. Abre la puerta del asiento del acompañante y la sube con mucho cuidado, le coloca el cinturón de seguridad y cierra la puerta. Se apresura para subir al auto y enciende el motor, conduce lo más rápido que puede pero al llegar a la avenida principal, hay un embotellamiento, esto altera demasiado a la pareja y él golpea el volante.
-Me lleva. -Se queja y mira a su mujer. -¿Te duele mucho?
--No puedo ni respirar. -Alterada.
-Tranquila mi amor. -Toma su mano. -Respira hondo, ya vamos a llegar al hospital.
- ¿Y si no llegamos? -Asustada. -Me duele mucho Leandro.
Las lagrimas empiezan a desparramarse por las mejillas de Isabella, el dolor es difícil de soportar para ella, ni siquiera recordaba que el dolor era de esa manera. Ella aprieta la mano de Leandro con tanta fuerza que casi se le queda morada, pero al hombre no le importa, se siente tan mal por ella al ver el sufrimiento que está pasando.
Le desabrocha el cinturón de seguridad y el rostro de Isabella está completamente rojo por el pánico.
- ¿Qué pasa amor? -Aterrado. -¿Es el bebé?
-Rompí la fuente... va a nacer aquí. No quiero que nazca aquí, tengo miedo.
-Va a salir todo bien mi vida, vamos.
Estaciona el auto cuando apenas el trafico se pudo descomprimir, baja lo más rápido que puede y la baja para hacer que entre en el asiento trasero. La mujer no sabe que hacer, nunca paso por una situación similar y le aterra que le pase algo a su bebé.
Hace que se ponga cómoda y no sabe que hacer, ambos están aterrados y Leandro tiene miedo de hacer las cosas mal. Tuvo suerte de que dos policías pasen por la cuadra y los llama enseguida.
-Por favor, mi esposa está embarazada y rompió la fuente.
El momento comenzó, ella empezó con fuertes contracciones y sintió como su hijo quería salir, Leandro enseguida está con ella y toma su mano.
-Quiere nacer.-Asustada.
-Tranquila mi amor, ¿si? Mírame. -Ella lo mira.-Todo va a estar bien, ellos nos van a ayudar.
La mujer policía le pidió a Isabella que empiece a empujar y está le hizo caso. Empujo lo más fuerte que pudo y respira con dificultad, su cuerpo está empapado por el sudor y siente un terrible cansancio. Al sentir otra contracción vuelve a empujar, estuvo así por mucho tiempo hasta que se pudo ver su cabeza.
-Solo un esfuerzo más señora, puje. -Le pide la mujer.
La rubia grita con todas sus fuerzas mientras grita y resuena el llanto del bebé en la camioneta. Isabella cierra los ojos con fuerza al escuchar ese llanto y respira aliviada.
-Es una niña.
-Quiero verla.-Dice la mujer.
Isabella está completamente ansiosa y quiere sostenerla en sus brazos, la mujer envuelve a la niña con su chaqueta y se la entrega. La pareja mira embobada y maravillada a la recién nacida. Está tiene los ojos cerrados y apenas se calmo cuando su madre la sostuvo entre sus brazos.
-Es tan hermosa. -Emocionado. -Oh mi vida, eres tan maravillosa.
Besa su mejilla cubierta de sudor y los policías miran la tierna escena.
-Siento interrumpir señor pero ya tenemos que llevarlos al hospital.
Leandro fue escoltado por la patrulla hasta que llegan al hospital, lo primero que hicieron fue tomar a la niña para ver si está en mejores condiciones e hicieron lo mismo con Isabella.
En cuento vieron que ella está bien, la dejaron en una habitación vip y ellos están ansiosos de tener a la niña entre sus brazos.
Pudieron verla alrededor de las 8 de la mañana, una enfermera le entrego la pequeña a su madre y la rubia la observa llena de felicidad, Leandro se siente de la misma manera. Su corazón bombea con fuerza mientras siente como sus ojos empiezan a picarle.
-Eres tan fuerte, mi amor. -Mira orgulloso a su mujer.
-No podría haber hecho esto sin ti, mi amor.
Une sus labios con los de ella y la besa con cuidado, se separan un poco y miran maravillados a la niña durmiendo plácidamente.
-Bienvenida Mia. -Dice su madre enormemente feliz.
La niña empieza a llorar por el hambre e Isabella se desprende la bata de hospital para darle el pecho.
-Ayúdame acomodar, mi amor.
Leandro la ayuda a sentarse y mira maravillado al ver a Mía bebiendo del pecho de su madre. Isabella sintió una emoción que atravesó su corazón y las lágrimas empiezan a caer por sus mejillas. El hombre observa detenidamente a las mujeres de su vida y se acerca para besar la frente de su mujer. Todo el amor que siente por ellas no le cabe en el pecho y hara lo que sea para hacerlas inmensamente feliz.
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