Capítulo 58



Regina estaba en su departamento, no había recibido ninguna noticia de Juan. La ultima vez que lo vio fue cuando supo de toda la verdad de la relación clandestina de Isabella y Leandro. Apenas lo puede creer, ¿Cómo puede ser que una mujer como esa estúpida este con un hombre tan apetecible como Leandro? Esa pregunta se dispara una y otra vez por a cabeza, sintiendo bronca de porque la prefirió a esa mujer y no a ella.

Quiere hacerle daño a Isabella con todas sus fuerzas, no puede tener a ese hombre... Leandro solamente le pertenece a ella y de nadie más.

Golpea la mano en el mármol unos momentos antes de escuchar el timbre de su departamento, mira por la pantalla para ver quien está en la entrada principal. Las cámaras le muestran una persona que no alcanza a ver, tiene una capucha y viste de unos joggins color gris con una campera negra, por la forma de su cuerpo sabe quien es y no lo piensa dos veces, lo deja entrar y se apresura para abrir su puerta sin ser visto.

– ¿Nadie te descubrió?– Nerviosa.

– No, tranquila.

Ella cierra la puerta tranquilamente y Juan se quita los lentes y se baja la capucha.

– No salió como esperaba, ese maldito me hecho a perder todos mis planes. – Suspira con bronca. – Tendría que haberlos matado cuando los tenia en mi auto. Pero esto no se quedará así... vine porque necesito tu ayuda, solamente puedo contar conmigo.

– Cualquier cosa con total de arruinar a esa mujer.

La mirada de Regina es completamente oscura y llena de bronca mientras Juan le dice lo que tiene que hacer.

Al otro día, la pareja se despierta al escuchar la puerta abrirse y Isabella parpadea un par de veces, se da cuenta que Hernán le da una mirada seria y su corazón bombea con fuerza.

Leandro baja de la cama para darle más espacio a Isabella y mira preocupado al doctor.

– ¿Tiene algo malo? – Pregunta mientras se sienta al lado de su mujer.

– No... no tiene nada malo, pero tendrá que cuidarse. Los nervios que estuvo teniendo les puede hacer daño a los dos.

– ¿Dos? – Extrañada.

La pareja frunce el ceño y la mujer está impaciente porque Hernán no abre la boca.

– Hernán por el amor de dios, decime que es lo que tengo.– Asustada.– Si es algo malo no me mientas.

Isabella aprieta la mano de Leandro con fuerza, siente tanto que algo este pasando y el joven se siente peor.

– Estás embarazada Isabella.

Se queda en blanco cuando recibe esa noticia, mirando al vacío al mismo tiempo que Leandro la abraza con fuerza. Un hijo... va a tener un hijo con la mujer que ama con todas sus fuerzas.

– Mi amor. – Emocionado.– Vamos a tener un bebé.

Ella parpadea por un tiempo, tratando de procesar la noticia y eso la llena de miedos.

– ¿Un hijo a mi edad? Hernán, ¿es peligroso? – Asustada.

– No si te mantienes tranquila, por eso te pido que no te hagas problemas por nada.

– Como si fuera tan fácil. – Suspira.

– Es por el bien de ustedes Isabella, tu también estás en peligro ahora.

Leandro siente el pánico en todo su cuerpo y abraza con fuerza a su mujer. Un hijo con ella es la bendición más grande que puede existir, pero en este momento tan difícil para Isabella, sabe que las cosas van a estar complicadas.

– No se preocupe Hernán, ellos van a estar bien.

Leandro besa la cabeza de Isabella y ella lo mira con lagrimas en los ojos. No puede creer que está embarazada, todavía no tuvo ningún síntoma, solamente las náuseas hace unas horas y cuando estuvieron en Miami.

– Leandro... Santiago y Thiago te están esperando afuera.

– ¿Están afuera?

– Si, los llame y quieren hablar contigo.

Isabella frunció el ceño y Leandro suspira.

– Ya regreso amor.

Besa sus labios y deja la habitación con todo su pesar, no quiere dejarla sola y mucho menos en este momento. Al salir, se encuentra con ellos y puede ver la seriedad reflejado en sus rostros.

– ¿Saben la verdad?

– Así es y estamos felices por ustedes. – Responde Thiago.– Pero si no hacemos algo por mamá esto se va a salir de las manos.

– ¿De qué estás hablando? ¿Qué está pasando?

Santiago le da el diario que estaba sosteniendo en su mano y mira la portada, sus ojos se abrieron en estado de pánico al ver todo.

La colera invadió el cuerpo de Leandro y la respiración se vuelve errática.

– Fue ese hijo de puta, nos estuvo espiando en todo este tiempo.

La portada del diario tenía fotografías de Leandro y Isabella cuando estuvieron en Miami, la noticia cuenta la historia de amor clandestino y como se burlaban de Juan Miranda a sus espaldas.

– La noticia critica cruelmente a Isabella. – Desesperado. – Si se llega a enterar de esto no se lo que puede llegar a pasar.

– La entrada del hospital está llena de periodistas, quisieron entrar a la fuerza y necesitamos llevarla ahora mismo.

Leandro se lleva las manos hacia la cabeza, sintiendo terror por Isabella y el bebé, ahora los dos corren en un peligro inmenso.

– Hernán nos dijo que podemos salir por una puerta trasera, hay que apurarse antes de que aparezcan las cámaras.

Leandro asiente al escuchar a Santiago y trata de calmarse para no despertar la mínima sospecha en ella.

Hernan estaba hablando con Isabella cuando el joven entra a la habitación, le da una sonrisa a su mujer y se sienta a su lado.

– ¿Lo saben? – Nerviosa.

– Si amor. – Besa sus labios. – Y están felices por nosotros.

Ella suspira de alivio y abraza con fuerza a Leandro. Nunca pensó volver a quedar embarazada a su edad, sabe los peligros que puede pasar con el embarazo pero hará todo para tenerlo entre sus brazos. No deja de pensar en un hijo idéntico a Leandro y su corazón salta. A pesar de todos los problemas que están pasando, está noticia borro todo lo malo.

– ¿Podemos volver a la casa?

– Si, pero cualquier molestia que tenga por favor es de suma importancia que la traigan.

– No se preocupe Hernan, la voy a cuidar con mi vida.

La pareja se mira con un amor absoluto y se besan con suavidad. Leandro la ayuda a ponerse de pie y firman el acta medica. Isabella le sonríe a sus hijos mientras salen de la habitación.

– Felicitaciones mamá.

Ambos la abrazan con suavidad y Santiago abraza a su amigo. Ella está tan feliz de la noticia y hará todo al pie de la letra. Leandro la sostiene mientras caminan hacia la puerta trasera y ella arquea una ceja.

– ¿Por qué no vamos a la entrada?

Leandro traga saliva y mira a los hombres.

– Es que es la puerta que nos queda más cerca, mi amor. No quiero que camines tanto.

Besa su cabeza con ternura y ella no volvió a preguntar ya que se conformo con la respuesta. Leandro agradeció a dios que al salir no había ningún periodista y suben al auto de Santiago, el joven la sube con cuidado y se sienta a su lado. Entrelazan sus manos y ella lo mira en silencio a Leandro.

Una vez que llegan a la casa de Leandro, los hermanos decidieron darle un tiempo de espacio para ellos y el joven la ayuda a caminar hasta la entrada. Entran a la casa y una vez que cierra la puerta, la toma entre sus brazos y la alza con fuerza.

– Tenia tantas ganas de tomarte entre mis brazos. – Feliz.– No se como darte las gracias por este momento maravilloso, mi amor.

La besa apasionadamente, los corazones de ambos laten con fuerza por la felicidad que sienten. Van a formar una familia.

– Me dijo Hernan que es chiquito, debe tener unas 3 semanas ya que no presente ningún síntoma. Tendre que pasar de nuevo por las nauseas, los antojos... ¿me vas a seguir queriendo cuando este enorme?

– ¿Qué pregunta es esa?– Frunce el ceño.– Te amo con todas mis fuerzas amor y te voy a cuidar para que te sientas bien en todo el embarazo.

Apoya su frente con la de ella y cierra los ojos, sintiendo la felicidad en todo su cuerpo.

– Me haces tan feliz, mi amor. – Emocionado.

– Tu también Leandro. – Feliz. – Me devolviste las ganas de vivir y ahora me diste la bendición de que tengamos un bebé.

– Vamos a ser padres. – Eleva la voz. – Vamos a tener la familia que siempre desee tener contigo.

Los dos lloran llenos de emoción y comparten otro beso lleno de amor.

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