Capítulo 55



– No pero ellos también te creerán mamá – Apoya las manos en sus mejillas – No estás sola.

Ella asiente lentamente y limpia las lágrimas de su hijo.

– Te quiero tanto, bebé. – Susurra – Te amo.

– Y yo a ti mamá.

Santiago sonríe suavemente y besa la frente de su madre.

– Juan va a pagar por haber asesinado a Florencia.

Los ojos de Isabella empiezan a picarle cuando escucha el nombre de su mejor amiga y asiente.

Después de unos largos minutos, Isabella se calmo y su hijo la observa con atención.

– Leandro me conto todo... ¿lo amas?

Ella lo observa sorprendida y su corazón dio un salto, no pudo aguantarlo más y asiente mientras sonríe un poco.

– Lo amo – Emocionada – El me devolvió las ganas de vivir.

Su madre respira hondo y se cubre el rostro. Siente tanta vergüenza de ver a su hijo y observar en sus ojos el rechazo.

– Se que debes pensar en la diferencia de edades que hay entre nosotros, pero eso ya no me importa. No puedo soportar estar lejos de el.

Santiago sonríe feliz al ver la felicidad en sus ojos y toma sus manos.

– La diferencia de edad no es lo importante, lo importante es que Leandro te ama y te hace feliz. – Sonríe. – Además el te protegió de Juan. No me quiero imaginar que hubiera pasado si el no te hubiese salvado.

– Ya no pensemos en él. Juan ya está muerto y no nos hará más daño.

Santiago la miro con seriedad al darse cuenta que ella no sabe toda la verdad. Trago saliva y asiente lentamente, la abraza suavemente y suspira.

Más tarde, Santiago baja las escaleras y escucha ruidos en la cocina. Camina hasta ella y se encuentra a su amigo preparando el té.

– ¿Cómo está? – Preocupado.

– Mejor... solo que piensa que Juan murió. Todavía no le digas la verdad, podría ponerla peor y no quiero eso.

– Yo tampoco.

Ambos suspiran y Santiago se lleva la mano hacia la nuca.

– No se como decirles la verdad a mis hermanos. No tengo idea de como reaccionaran. Solo espero que apoyen a mamá porque ella los necesita.

– Estoy preocupado por ellos, más por Juliana...

– Lo se. – Respira hondo. – Siempre fue nena de papá y esto lo va a negar.

– Esperemos que no, no quiero ver a Isabella sufrir más de lo que sufrió hoy – Preocupado.

– Gracias por haberla salvado.

– Hubiera dado mi vida por ella Santiago, no se si me vas a creer pero amo a tu madre desde que la conocí... calle este secreto pensando que el matrimonio de tus padres era feliz. – Suspira.

– Yo empecé a sospechar, pero nunca me imagine que haya sido capaz de golpearla.

– Me volví loco cuando lo supe. – Enojado. – De solo imaginarme de todo lo que le hizo ese patán. – Aprieta los puños.

– Ahora ella tiene un gran hombre que la ama y la protege.

Leandro sonríe y abraza a su amigo mientras Isabella está escondida observando la escena y escuchando todo de lo que hablaron. Sus ojos están llenos de lagrimas de emoción al ver que Santiago los apoya.

Al rato, Santiago se va de la casa y Isabella está acostada en la cama, Leandro aparece con una bandeja con dos tazas de té y algo para comer.

– Espero que tengas hambre.

Ella niega con cara de asco, de solo oler la comida la hace sentir rechazo mientras siente un malestar en su estómago.

– Me gustaría tomar el té nada más.

– Tendrías que comer algo, mi amor – Preocupado – No comiste nada en todo el día.

– No tengo hambre.

Ella agarra la taza de té y toma un sorbo, eso hace calmar las nauseas y respira tranquila.

– ¿Cómo te sientes?

– Más o menos, ¿y tu cómo estás?

– Tranquilo de que estés a salvo conmigo. – Sonrie y besa sus labios – Eres tan hermosa.

– ¿Hermosa con la cara marcada e hinchada? – Sonrie un poco.

– Eres hermosa de cualquier manera. – Vuelve a besarla – Te amo demasiado, mi amor.

– Yo también te amo.

– Yo más te amo.

– Creo que es al revés.

– No, no. – La interrumpe. – Yo te amo aún más.

Al fin la hace reír y la besa apasionadamente.

Ambos se ríen y se demuestran su amor en el beso.

Después de la tormenta volvió la paz a la pareja. Isabella decidió dormir un poco más y Leandro la contemplo en silencio, acariciando su cabello mientras ella duerme.

Lo que lo preocupo es como ella empezó a soñar y moverse inquieta en la cama.

– Mi amor – Tratando de despertarla.

Ella se mueve en el sueño, Isabella intenta sacarlo de encima a Juan. Este le arranca la ropa, dejándola solamente en ropa interior. Ella quiere sacarlo, no obstante, el monstruo es más fuerte.

Leandro está aterrado cuando ella empieza a gritar.

– Sueltame – Llorando – Soltame Juan... me estás lastimando – Utiliza los puños y golpea sin querer el pecho de Leandro, intentando defenderse de Juan en el sueño.

– Mi amor – Leandro intenta despertarla – Despierta mi amor, estás teniendo una pesadilla.

Ella patalea y le pega sin querer al joven. La zamarrea un poco y Isabella abre los ojos, completamente presa del pánico. Empieza a llorar y la abraza con fuerza.

– Fue una pesadilla, mi amor. – Acaricia su espalda. – Todo está bien, yo estoy contigo.

La consuela mientras ella llora y besa sus labios con ternura. Limpia las lagrimas de su amor y besa su nariz.

La mujer suspira y apoya la cabeza en su hombro. Respira hondo y poco a poco va calmándose gracias al apoyo del hombre de su vida.

Más tarde, Leandro está haciendo algo para comer y deja el pollo al horno mientras está preparando la ensalada. Está tan concentrado en sus pensamientos que no escucha los pasos de Isabella. Ella lo abraza desde atrás y Leandro sonríe un poco.

– Pense que seguías durmiendo.

Da media vuelta y se encuentra con su Isabella. Ya no tiene la cara hinchada debido al llanto pero sigue el moretón en el ojo. Toma su cabeza con cuidado y le da un tierno beso en los labios.

– ¿Cómo estás?

– Mejor – Susurra – ¿Qué estás haciendo?

– Pollo, ¿te gusta?

– Si, tengo hambre.

– Es un alivio. – Sonríe. – No comiste nada en todo el día.

– Es que me sentía muy mal, ahora me siento bien pero siento una hinchazón en el estómago.

– ¿Se atrevio a pegarte ahí, cariño? ¿Dónde más te toco?– Nervioso.

Isabella se mantuvo en silenció, no supo que decir ante las sospechas de Leandro.

– Amor – La toma entre sus brazos – Decime la verdad.

Ella lo mira con temor y asiente despacio, Leandro se aleja instantáneamente de Isabella por la furia que siente. Tiene tantas ganas de matarlo, ella lo abraza y Leandro hace lo mismo, tomándola con fuerza

– Ya paso amor, Juan ya está muerto – Tratando de tranquilizarlo.

– Es que no me quiero imaginar las cosas que te hizo – Enfermo – Me vuelve loco.

– Ya paso – Lo abraza con suavidad.

El joven se siente mejor unos minutos después y la mira con amor.

– ¿Sabes? Santiago nos apoya con nuestra relación.

– Lo se, los escuche.

– ¿Acaso nos estabas espiando?

– No tenia opción. – Sonríe. – Me hizo sentir mejor escucharlos, escucharte hablar de mí, de cuanto me amas.

– Es que te amo con todo mi corazón, mi amor. Te amo como a un loco y no me voy a cansar de decirlo. – Feliz. – Ahora estamos juntos y nadie nos va a separar. Nadie se va a atrever a hacerte daño porque soy capaz de hasta matarlo.

– No quería que te mancharas las manos con ese monstruo. – Seria. – Quería mantenerte al margen para que no te lastime.

– Mi mundo se derrumbó cuando te encontré maniatada. – Traga saliva. – No me puedo sacar esa imagen de la cabeza.

Pasa su mano por su mejilla y ella cierra los ojos, disfrutando de sus caricias.

– Gracias por estar conmigo Leandro. Gracias por apoyarme.

– Sabes que estaría dispuesto a hacer cualquier cosa para protegerte.

Utiliza sus brazos para rodear la cintura de su mujer y apoya la frente con la de ella.

– Tenemos que hablar seriamente lo que haremos de ahora en adelante. Quiero que vivamos juntos.

Isabella sonríe en silencio y asiente lentamente.

– No quiero separarme más de ti, amor mío.

– Yo tampoco. – Isabella confiesa. – Quiero que vivamos juntos.

– Te amo tanto, me haces tan feliz Isabella. Tan feliz que me siento tan bendecido de tenerte conmigo.

– Me salvaste la vida Leandro. – Sonríe. – Toda mi vida estaré agradeciéndote por las cosas que hiciste por mi – Emocionada – Te amo demasiado, mi amor.

Leandro la levanta del suelo y la sostiene con sus fuertes brazos. Unen sus labios y la besa apasionadamente. 

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top