Capítulo 45
Narra Isabella.
No sentí nada extraño en el primer tiempo que llevo puesta esa cosa. Leandro me ayudo a subir al coche y se sienta a mi lado enseguida. Una vez que el chofer pone en marcha el vehículo, siento una electricidad que proviene de ese aparato y se extiende por todo mi cuerpo. Me quedo helada y mis ojos van hacia Leandro quien disimula mirando hacia la ventana. Paso mi mano por mi cabello para tratar de mantenerme tranquila y en apenas unos segundos siento otro cosquilleo, pero está vez con un poco más de potencia, llevo mi mano hacia mi boca antes de que se me escapa un jadeo.
¿Cómo se activa esa cosa? No tengo ni la más mínima idea, sin embargo, hace que sea una tortura para mi cuerpo.
Todo el viaje concurrió así, la intensidad de la electricidad fue subiendo y mis labios están doliendo por cómo me los mordí en todo el viaje.
Una vez que llegamos al aeropuerto, el chofer me ayuda con las valijas y nos despide cuando estamos adentro. Leandro lleva la maleta más grande y yo llevo mi equipaje de mano. Por suerte, la vibración dentro de mi vagina ceso y pude respirar con total normalidad.
– Te estarás divirtiendo, ¿no? – Lo miro.
– ¿Acaso no te gusta? – Arquea una ceja.
– No estoy acostumbrada a eso.
– Mmm... capaz que no está bien la potencia que estoy utilizando.
Le doy una mirada incrédula y respiro hondo. Nos acercamos al check– in internacional y dejamos nuestro equipaje de bodega, hacemos los tramites antes de embarcar y siento como Leandro toma mi mano cuando estamos por subir al avión. Lo observo y él me mira con una sonrisa. Me muero de ganas de besarlo, no obstante, soy consciente que aquí también corremos peligro. Cuando lleguemos al hotel pienso aprovechar el tiempo que perdimos.
Entramos al avión y nos sentamos en los primeros asientos, nos acomodamos y me pongo el cinturón. Después de unos minutos, el avión despega. Me relajo en el asiento y mi cuerpo tiembla al sentir otra vez esa vibración en mi vagina. Ahogo el gemido que casi se me escapa y me obligo a no temblar. Leandro no puede hacerme esto, estamos en un lugar con un montón de personas y puedo quedar al descubierto. La vibración sigue en mi cuerpo y me muerdo los dedos, el placer me ahoga por completo y no puedo evitar que mi cuerpo tiemble.
– Señora, ¿está usted bien?
Una azafata me pregunta y me mira llena de confusión. ¿Qué le voy a decir? ¿Qué mi amante me está torturando de placer? La vibración cesa en ese momento y Leandro me salva.
– No se siente muy bien, ¿podría alcanzarnos un vaso con agua?
– Claro, ya se los acerco.
Suspiro de alivio y Leandro toma mi mano. Me detengo a observar sus ojos y están encendidos por el deseo, trago saliva al sentir otra vibración y abro la boca al sentir el fuego en mi entrepierna. Sigo mirándolo y hay una sonrisa provocadora en su rostro, me está torturando de a poco, volviéndome loca y me muero por tenerlo entre mis piernas.
El tiempo que paso en el avión parece que pasaron horas, las vibraciones fueron creciendo y en varias ocasiones casi llegue al orgasmo, pero se detuvieron cuando casi llego a la culminación. Esto no me puede estar pasando, me siento enojada y loca en este momento, quiero que Leandro termine con esto y me haga el amor como el sabe hacerlo. Mi vagina se siente tensa debido a las vibraciones y sentí un alivio cuando el avión aterrizo.
Lo que no imagine es que, con las vibraciones, se me hizo difícil caminar. Camine lentamente mientras fuimos a buscar nuestras maletas y una de mis manos está sosteniendo su mano.
Un hombre nos está esperando para llevarnos al hotel. En mi interior esta festejando que llegamos al hotel, vamos a la recepción y respiro hondo. La recepcionista nos atiende y hace que llenemos un libro con nuestros datos. En ese momento, cierro los ojos con fuerza cuando el vibrador está vibrando con intensidad. Siento como me mojo completamente y me muerdo los labios.
Voy a matar a Leandro.
Al fin llegamos a nuestras habitaciones, Leandro entro a la mía para ayudarme con las cosas y lo primero que hizo fue besarme los labios. Le correspondí de una manera casi animal y nuestras lenguas se mezclan entre sí. Unimos nuestros cuerpos mientras nos besamos locamente. Nos separamos para recuperar el aire y respiro con dificultad,
– Quiero sacarme esa cosa.
– Aún no, mi amor. – Sonríe.
Me lleva hacia la cama, haciendo que me acueste con cuidado y levanta mi falda. Puede ver mis bragas mojadas y veo como se lame los labios.
– Estas increíblemente mojada. – Susurra. – Me dan unas ganas inmensas de probar tu increíble sabor.
Su voz está excitada y eso me lleva a la perdición, quiero que me haga suya, pero parece que el disfruta torturarme de está manera.
Se inclina para besarme y cierro los ojos mientras nos besamos, luego me mira y veo como saca un pequeño control rosado de su bolsillo. Enciende el botón y siento como el aparato vibra a toda potencia y mi cuerpo tiembla. Agarro las sabanas mientras siento el placer en mi cuerpo y dejo escapar los gemidos que contuve en el avión.
– ¿Te gusta así, mi amor?
Asiento mientras mi cuerpo tiembla por el placer que estoy sintiendo. La vibración del aparato sigue y apoyo la nuca en la almohada. Dios santo, no quiero sentir placer con este aparato, lo quiero a Leandro. Estoy próxima a llegar al orgasmo y tomo la mano de Leandro.
– Por favor, te quiero a ti. – Ruego.
– ¿Qué quieres?
– Ah. – Gimo. – Te quiero a ti dentro de mi – Chillo de placer. – Por favor.
Mi rostro se arruga por el placer y el aparato se detiene. Sus manos van hacia mi ropa y me desnuda rápidamente, dejando de lado el juego previo. Sus manos amasan mis senos y su boca juega con el pezón izquierdo, su lengua le da varios lengüetazos haciendo que mi piel se haga de gallina. La manera en la que me hace sentir sus caricias es inmensa, amo tanto como mi piel reacciona gracias a él, es como si conociera de memoria todos los rincones de mi piel que me vuelven loca.
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top