Capítulo 39


La tortura maravillosa empezó cuando su lengua paso sobre su clítoris, lamiendo despacio cada rincón de sus pliegues. Ella echa la cabeza hacia atrás y gime al sentir la tensión en su interior, Leandro abandona los lengüetazos suaves a su vagina y tira suavemente de su clítoris con sus labios. Eso hace que el cuerpo de la mujer empiece a descontrolarse y gime más alto.

– Oh Leandro.

Empezó a chupar de su vagina como si estuviera sediento y observa todo de ella, ama la manera en que Isabella se descontrola por el placer. Le encanta saber que es el único que pueda hacerla delirar como lo está haciendo ahora.

Los lengüetazos son más agiles, moviendo su lengua de arriba abajo y a los costados, utiliza los dedos para introducirlos en su vagina e Isabella se pega hacia la pared debido a que el equilibrio la está abandonando. Tiene que tomar bocanadas de aire debido a que se está quedando sin respiración por los constantes gemidos que salen de su boca.

– Ay, ay. – Delirando. – No pares, ay dios.

Tira de sus muslos para pegarla más a su boca y la come de manera animal, eso fue lo que la hizo desvanecerse de placer y se vino en su boca. El cuerpo de Isabella no para de temblar y araña la pared.

– Dios mío. – Cansada.

Le cuesta respirar y Leandro sonríe al verla así, completamente perdida por el placer.

Con cuidado, Leandro mueve a Isabella y la acuesta sobre la cama. El le regala una sonrisa y segundos después besa sus labios, muerde sus labios encantadores con suavidad y cierra los ojos al tener este momento apasionado con la mujer de su vida.

La abraza con fuerza mientras se acomoda en medio de sus piernas y sus labios hace un camino de besos por la piel expuesta de Isabella. Ella lleva la cabeza hacia atrás y Leandro aprovecha para lamer con delicadeza su cuello, chupando de su piel e inconscientemente le dejo una marca.

Está vez, hicieron el amor lleno de pasión y ternura, haciendo que Isabella pierda una y otra vez la cabeza al sentir la entrepierna de Leandro en su interior. El cuerpo de la mujer tembló por completo y ambos llegan al orgasmo, cada uno susurra el nombre del otro y Leandro la besa apasionadamente. Una vez que separa sus labios de los de ella, le quita los cabellos que quedaron en su rostro debido al sudor y besa la punta de la nariz mientras sonríe. Todavía sigue acostado encima de Isabella y ella disfruta de la sensación de sentir su cuerpo pegado, sentir su calor la llena de una paz que solamente le puede dar el hombre que tanto ama.

Ambos sonríen mientras disfrutan del tiempo que tienen juntos. Leandro hunde la cabeza en su cuello, aspirando su aroma embriagador y respira hondo. Con la punta de sus dedos, explora cada centímetro de la piel de Isabella, conoce cada centímetro de su cuerpo, cada lugar donde sabe que la volverá loca y se siente tan bendecido de poder estar con ella que no puede pedir nada más.

– Estás muy pensativo. – Tranquila.

Leandro levanta la cabeza y sonríe mientras observa sus ojos llenos de felicidad.

– Estaba pensando en ti, en la suerte que tengo de tenerte.

Ella pasa sus manos por sus mejillas y lo besa lentamente, sus lenguas se mezclan en el beso y muerde ligeramente sus labios cuando se separan.

– Amo tus labios. – Sus dedos van a sus labios para acariciarlos, ella captura su pulgar y lo chupa. – No vuelvas a hacer eso si no quieres que empiecen a sospechar.

Ella se ríe y envuelve su cuello con sus brazos. Cierra los ojos y disfruta de la tranquilidad junto al joven.

– No quiero levantarme. – Se queja. – Quiero quedarme contigo.

Leandro ladea la cabeza y la mira enternecido. Suspira y vuelve a pegar su nariz en la curva de su cuello.

– Me encantaría quedarme contigo para siempre. – Susurra. – Me encanta tanto tu cuerpo que me la pasaría abrazándote.

– ¿Mi cuerpo? – Se ríe. – Uy si, como si fuera bonito.

– Mi amor.. – Serio. – Tu cuerpo es maravilloso, me encanta. Tu me encantas.

Isabella lo mira con una sonrisa y Leandro toma sus senos.

– Amo tus senos preciosos. – Apretando con suavidad, eso provoca un jadeo de Isabella. – Me vuelve loco el aroma de tu piel, esa piel suave que tienes que no puedo dejar de acariciar. – Cierra los ojos mientras describe cada lugar que ama de ella. – El tono de tu risa, me fascina tus ojos cuando me miras, cuando sonríes, amo ver tu rostro lleno de placer cuando hacemos el amor. Me desvivo para que cada momento que nos vemos vivamos felices.

El corazón de la mujer se derrite mientras lo escucha y se le hace difícil aguantar las ganas de llorar. No puede creer que alguien le hable de esa manera, todavía es algo raro para ella.

– Te amo mi amor y me duele que seas insegura. – La mira desde cerca. – Me duele que no sepas lo maravillosa que eres.

Leandro limpia las lagrimas que empezaron a desparramarse por las mejillas de su mujer y besa su frente.

– Te amo tanto, mi amor. – Emocionada. – Nunca pensé que a esta edad me enamoraría de alguien, ni mucho menos que un hombre se enamore de mí.

– Desde la primera vez que te conocí que me enamore perdidamente y nada de eso cambio, es más, descubro cada día que te amo más y más. 



Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top