Capítulo 38



Para la suerte de Isabella, los días transcurrieron de manera tranquila. Sus tiempos libres se los pasa pintando en su despacho o viéndose a escondidas con Leandro.

Leandro le estuvo enseñando a pintar y cómo tallar la piedra.

El viernes, Leandro le tapa los ojos con las manos antes de mostrarle una sorpresa.

– Mantene los ojos cerrados, mi amor.

Ella le hace caso y cuando su amante toma distancia para destapar los cuadros. Sonríe suavemente antes de pedirle que abriera los ojos.

Isabella le hace caso y cuando abre los ojos, sus ojos azules quedaron hipnotizados al ver los cuadros que hizo de ella.

Mueve la cabeza para mirarlo y no sabe que decir. El hombre se acerca y toma sus manos.

– Es lo único que podía hacer para mantener mi mente tranquila. Fuiste y eres mi fuente de inspiración y siempre me encanta pintarte. Eres una obra de arte y me encantaria pintarte desnuda.

Ella se sonroja al escucharlo, le da tanta vergüenza que Leandro la pinte desnuda y esté envuelve la cintura de su amada con sus fuertes brazos antes de besarla apasionadamente .

Llegó el lunes y ellos yacen acostados en una cama de hotel. Ambos mantienen las miradas en silencio y Leandro sonríe antes de romper el silencio.

– No me diste tu consentimiento.

– ¿De que?

– De pintarte desnuda. No me digas que te olvidaste.

Ella lo mira con timidez y su amante adora esa muestra de ternura.

– Vas a quedar preciosa mi amor... veras que si. Quiero que seas mi hermosa modelo.

– Si no tengo otra opción. – Riendose. – Está bien, mi amor.

Leandro sonrie feliz y recordo algo que es muy importante.

– Hace días que trato de decirte algo y cuando estoy contigo me olvido de todo.

– ¿Sobre qué?

Ella se acomoda para estar sobre el cuerpo de Leandro y apoya su mentón en el pecho de su amante.

– Santi me pidió un favor, quería que te pida que me ayudes con mi proyecto hotelero y de paso averiguar qué te está pasando.

– ¿A mí? – Arquea una ceja.

– Es que está preocupado por ti, le pareció raro que te hayas reconciliado con Juan.

Ella suspira mientras voltea su cuerpo para acostarse sobre el colchón.

– Tengo 3 hijos y solamente un hijo se preocupa por mí. – Lo mira. – Invéntale cualquier cosa porque no quiero que se entere.

Leandro asiente con tranquilidad y se acuesta de lado para verla mejor, le da un tierno beso en sus labios.

– ¿De qué trata ese proyecto?

– Es la construcción de un hotel de 5 estrellas en Miami, quieren que los planos estén listos para el mes que viene y tengo que viajar para allá.

– Me gustaría ayudarte.

– Mejor, así podemos vernos más tiempo.

Ella se ríe y se dan un beso apasionado, disfruta del beso y se lame los labios cuando finaliza.

Leandro se toma un momento de silencio y traga saliva.

– Hay algo que estuvo en mi cabeza por estos días. – La mira con duda. – ¿Hace cuánto tiempo no tienes relaciones con tu esposo?

La cabeza de Isabella se dispara al escuchar esa pregunta y frunce el ceño.

– ¿Por qué?

– No quiero incomodarte amor, pero cuando hicimos el amor por primera vez, te sentí un poco rígida... hasta pensé que te lastimé y esa preocupación invade mi cabeza todo el tiempo.

– No me lastimaste para nada, amor. – Sonríe con suavidad. – Es verdad, hace mucho tiempo que no tengo relaciones sexuales con Juan.

El joven lleva su mano hacia la mejilla de Isabella y la mira desde cerca.

– ¿Otra duda que tengas? – Se ríe.

– Temo que te pongas colorada. – Se muerde los labios.

La conversación se tomo en torno a lo sexual y ella se dio cuenta que esas dudas tenían que ver con eso. Leandro la toma suavemente de sus caderas y hace que se siente a horcajadas sobre él.

– ¿Qué te gusto más? ¿Apasionado o salvaje?

– Leandro... – Colorada.

En su rostro figura la timidez y sus manos la cubren por completo. Su amante toma sus manos para alejarlos de su rostro y verla a los ojos.

– Quiero saber que te gusta... es más, me di cuenta que nunca te hicieron sexo oral.

Ella se ríe con nerviosismo y ladea la cabeza.

– ¿Acaso eres sexólogo? – Bromea.

Los dos se ríen y Leandro empieza a provocarla.

– Puedo asegurar que te volvió loca que sea salvaje.

La acerca más a su cuerpo y ella puede sentir el pene hinchado de Leandro. A Isabella se le hace difícil respirar.

– ¿Me equivoco?

Su amante empieza a bajar la sabana que cubre el cuerpo de la mujer y toma su boca se abre al tomar un pezón entre sus labios, chupando suavemente y ella cierra los ojos al sentir esa sensación tan embriagadora.

– Me encanta ver como te pones cuando te toco.

La voz de su amante es ronca y dura, su mano derecha va deslizándose por su hermoso cuerpo hasta que llega a su vagina, introduce un dedo entre sus pliegues y sonríe al sentirla tan mojada.

– Eres tan cálida. – Excitado.

Introduce otro dedo mientras empieza a masturbarla y chupa sus senos. Los jadeos de Isabella se hacen más evidentes a medida que Leandro la masturba con fuerza. Su cuerpo se mueve para sentir más profundo sus dedos y ronronea al saber que está cerca de la liberación.

Ella mantiene sus ojos cerrados mientras su cuerpo es una llama viva y Leandro la observa completamente extasiado. Aleja sus dedos de su vagina y ella lo observa sintiéndose molesta por dejarla a medio camino.

– Quiero que te sientes a horcajadas en mi rostro.

La destapa del todo y ve su cuerpo desnudo, ella le hace caso y se mueve para quedar encima de su cara, él pasa sus manos sobre sus muslos y la tira suavemente para acercar su vagina hacia sus labios, primero besa suavemente sus muslos internos y la respiración se detiene para Isabella. Cada posición que le hace hacer su joven amante es completamente nueva para ella.

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