Capítulo 22
– Agradece que no les conté toda la verdad a tus hijos. – Me enfrenta. – ¡Vamos! Pégame, descarga toda la furia conmigo, hacelo desgraciado y va a ser lo último que harás.
Sus ojos echan chispas y retrocedo unos pasos. Ella se sienta en la cama antes de hablarme con indiferencia.
– Ve a dormir en la recamara de invitados, donde vas a estar de aquí en adelante hasta que se efectué el divorcio.
– No te voy a dar el divorcio. –Decidido.
Ella se ríe y niega lentamente.
– Por primera vez puedo decir que te tengo en mis manos. No lo hagas más difícil, te perdone la vida por hoy. Por tu bien espero que me lo des, junto con todo lo que me corresponde. –Sonríe. – Ahora desaparece de mi vista.
Se pone de pie y empieza a quitarse la camisa, me da la espalda.
Estoy atado de pies y manos al no saber que hacer para revertir está situación de mierda.
– Cuando salgas cierra la puerta.
Salgo en silencio y cierro la puerta con fuerza. En cuanto entro a la habitación de invitados, pateó la puerta dejando escapar toda la bronca reprimida y mi garganta se cerró.
– No me voy a dejar amenazar por ti, desgraciada. – Loco. – Vas a pagar por lo que hiciste maldita.
Narra Isabella:
" – Confía en mí, amor. Verás que todo estará bien.
Ladea la cabeza por un momento mientras me mira con una sonrisa y siento miles mariposas en mi estómago mientras lo observa con amor. Mis sentimientos me toman por sorpresa ya que no se como reaccionar a la idea de que me estoy enamorando de un hombre que no merezco.
– No se que hice para que te hayas enamorado de mí".
Estoy perdida pensando en todo lo que pasó en el día de hoy y respiro hondo cuando el trato de Leandro inunda mi mente, no puedo evitar sentir un aleteo desde el fondo de mi corazón.
Apoyó la espalda contra el respaldo de la cama y sonrió ligeramente al sentirme un poco mejor. Miro la hora que es y veo que es tardísimo, apago la lampara y me acuesto en la cama.
Por primera vez en años, puedo dormir sin estar acompañada de ese hijo de puta. Cierro los ojos y pierdo la conciencia unos minutos después.
Al otro día, abro los ojos y me quedo sorprendida al ver que hora es, son las 11 de la mañana y me levanto rápido. Lo primero que hago es cepillar mis dientes y luego me doy una ducha. En cuanto salgo del baño, me coloco una bata de seda y bajo las escaleras, camino hacia el living y dejo escapar un bostezo. Me estiro suavemente y mi estomago empieza a gruñir por el hambre.
– Buenas noches.
Escucho la voz de Florencia y me mira con una sonrisa.
– Amaneció con la cabeza pegada en la almohada.
– Creo que nunca dormí tanto. – Vuelvo a bostezar y suspiro con tranquilidad. – Como para no dormir, había una paz en esas cuatro paredes, no se de donde saque tantas fuerzas para ponerme firme frente a Juan.
– Un poco de esto y un poco de aquello. – Me sirve una taza de té y la tomo enseguida. – Aguanto hasta donde pudo y explotó como leche hervida. Además. – Se sienta a mi lado. – Leandro tiene mucho que ver.
Entrecierro los ojos mientras tomo mi té.
– ¿Por qué?
– Ay no se haga. – Exclama. – Usted está sintiendo cosas por ese hombre y eso la está haciendo ser un poco diferente. Creo que sin la ayuda de Leandro nunca se hubiera animado.
– No te imaginas el escándalo que fue ayer. Parece que tenía un demonio adentro.
– Me hubiera encantado estar ahí y ver la cara desencajada de ese desgraciado. Se lo merece.
– Le pedí el divorcio delante de mis hijos. – Suspiro. – Aunque estoy segura que Juliana no sabe nada todavía.
– Si no le gusta es su problema, usted merece rehacer su vida como quiere.
– Juan no quiere darme el divorcio, pero por su bien tendrá que hacerlo, tiene suerte que no lo haya denunciado por estafa y violencia de género,
– Tenga cuidado señora. – Preocupada. – Se que tiene la fuerza para hacerle frente pero ese monstruo es muy peligroso. No quiero que le haga daño, ese hombre es muy vengativo y buscara cualquier manera para hacerle pagar por dejarlo en evidencia.
– Lo sé, es capaz de hacer cualquier cosa. – Agacho la cabeza.
– ¿Por qué no les dice la verdad a sus hijos? Sus hijos tienen que saber las cosas que te hizo, no soporto que tenga tanto respeto cuando es una mierda.
Niego enseguida, no quiero más problemas de los que ya hay. No me puedo imaginar todo el lío que seria si mis hijos se enteran de la verdad y no soportaría el escándalo social que puede desatar.
– No puedo Flor, a pesar de lo desgraciado que puede ser, es su padre después de todo. No me pidas eso porque no lo hare.
– Al menos a Leandro, no va a poder sola.
– Y mucho menos a él. – Nerviosa. – No quiero que se entere de la verdad y por favor te lo pido, nunca abras la boca. – Le ruego. – Prométeme que no le dirás nada a nadie.
– No la entiendo señora.
– Por favor Florencia, prométeme que no abrirás la boca.
– No voy a decir nada, pero se está equivocando y muy feo.
– Tengo 47 años, Florencia y sé lo que hago, soy una mujer grande. Quiero demostrarme que puedo hacer las cosas por mí misma.
Florencia suspira mientras mueve la cabeza en modo de desaprobación.
Termino de tomar mi té y como algo antes de ponerme de pie.
– Voy a estar en mi rincón.
Ella asiente en silencio y salgo inmediatamente del living.
Narra Leandro:
Estoy hablando por el teléfono de línea cuando Thiago entra a mi oficina sin ni siquiera tocar la puerta. Lo observo con atención y puedo ver lo molesto que está.
– Después lo llamó, señor Guevara. – Hablo al teléfono. – Adios.
Cortó la llamada y dejó el teléfono en su lugar.
– ¿No te enseñaron que tienes que golpear la puerta?
– ¿Por que le dijiste toda la verdad a mi madre?
– ¿De que hablas? – Confundido.
– No te hagas el idiota. – Alterado. – Se muy bien lo que hiciste. Provocaste que mi madre se pusiera en contra de mi padre. ¿Estás contento?
Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top