Capítulo 18


Sus piernas empezaron a temblarle mientras llega al clímax y su cuerpo está lleno de sudor al igual que Leandro.

Siguio moviéndose con fuerza hasta que la dio vuelta, ella quedo encima de su amante y se sentó encima de su pene. El hombre la toma de sus pechos mientras ella se mueve de arriba abajo, sus movimientos son fuertes e intensos. Los gemidos de la pareja inundan por toda la habitación, la cama se mueve con descontrol mientras ellos se entregan al amor y al placer.

– Bella... me estás volviendo loco. – Apretando suavemente sus senos. – Te amo tanto.

Habla entre gemidos, sus movimientos lo están enloqueciendo y su respiración le está fallando.

No pueden aguantar mucho más tiempo, los dos llegan al clímax tan ansiado por ellos. Leandro se vacía dentro de ella mientras grita su nombre e Isabella hace lo mismo.

Tiemblan mientras se recuperan e Isabella se acuesta encima de él mientras se besan. Leandro deseo tanto este momento, no puede más de felicidad y la besó con todo el amor que siente en su interior. La mira con una sonrisa de oreja a oreja.

– Eres tan maravillosa, perfecta. – Enamorado. – Hermosa.

Su respiración es lenta y sus cuerpos están llenos de sudor. Vuelve a besarla y acaricia con ternura su cabello completamente despeinado.

– Fue tan perfecto Leandro. – Suspira mientras apoya la cabeza en su fuerte pecho.

Su amante acaricia su delicada espalda con cuidado y la protege con sus brazos.

– Tu fuiste perfecta, mi amor. Me hiciste tan feliz.

Ella levanta la cabeza y sonríe llena de amor.

– Tanto esperé por este momento, mi amor. No te das una idea de lo que te ame y te esperé por años. Cada día, cada momento imagine el momento en que podía sentir tus labios, poder tomarte entre mis brazos y vivir cada día junto a ti. Poder hacerte el amor.

Los ojos de Isabella se llenan de lágrimas y el hombre se las limpia enseguida.

– ¿Por qué lloras? – Preocupado. – ¿Dije algo malo?

– No. – – Emocionada. – Solamente no puedo creer que sucedió.

Traga saliva, nunca espero poder obtener tanto amor. Hace tanto tiempo que se le negó el amor, la ternura y el placer. Ahora los está obteniendo y todavía piensa que está soñando.

Suspira suavemente y vuelve a acomodar su cabeza en su pecho. Su respiración se tranquilizó y se dejo proteger entre sus brazos. Se quedo dormida casi al instante y esté la estudió por completo. Besa su cabeza con delicadeza y respira lleno de emoción. Su felicidad es tan grande que no le cabe en el pecho.

– Te amo tanto Bella. – Acariciado con ternura su mejilla. – Cada día te voy a demostrar todo el amor que te tengo.

La mira por última vez antes de caer en un profundo sueño.

Ahora ellos se encuentran en un hermoso paraíso que amenaza con romperse cuando Juan entra a la casa y Florencia se sorprendió al verlo tan temprano.

– ¿Mi esposa?

– No está señor, salió.

– ¿Se puede saber a dónde?

– No lo se, la señora Isabella no me lo dijo.

Florencia está llena de nervios, ese monstruo no puede saber que salió con Leandro.

– ¿Cómo que no sabes? Se cuentan todo. Más te vale que me digas.

– Es la verdad, no me dijo a dónde se fue. Seguramente no tardará en regresar.

Juan está lleno de furia al saber que su esposa no está en la casa y es consciente que Isabella nunca sale de la casa a estás horas y está empezando a sospechar.

Leandro abre los ojos y queda extrañado al ver que no tiene a Isabella entre sus brazos, ella no está en la cama y la busca con la mirada por toda la habitación. Observa la ventanilla y ve una silueta sentada en el balcón. Sonríe suavemente y se sienta en la cama, solamente se coloca sus boxers y los pantalones antes de apoyar los pies descalzos en la alfombra. Camina con cuidado para no llamar la atención de su Isabella y se apoya suavemente en la ventanilla mientras la estudia en silencio.

El cabello rubio de su mujer juega con el viento mientras su mirada está perdida en la playa. Hay una sonrisa perfecta en ese hermoso rostro y Leandro muerde suavemente su labio al ver cómo le queda su camisa en ella. Es un día tan maravilloso que le gustaría quedarse toda la noche, aunque es consciente que no pueden hacer eso. Se agacha para abrazarla suavemente y ella se sorprende al verlo.

– Pensé que estabas durmiendo. – Animada.

– No. – Se inclina y apoya su nariz con la de ella, jugueteando un momento mientras están juntos. – Estaba deleitando mirándote mientras estás en la luna.

Isabella acaricia su mejilla mientras lo mira y besa suavemente sus labios.

– Estuve pensando en vos y en el hermoso momento que me hiciste sentir.

– Tuve miedo de lastimarte. – Peina el cabello de Isabella que se enredó por el viento. – Me di cuenta que hace mucho que no tienes relaciones sexuales.

Ella suspira mientras mira hacia otro lado y su amante tomó suavemente su mentón para que Isabella lo mire a los ojos.

– No me gusta hablar de eso, Leandro. – Suspira.

No quiere hablar de Juan en este maravilloso momento, si siguen hablando de él todo quedará arruinado y no desea que eso ocurra.

– Lo siento mucho.

– No pasa nada. – Sonríe. – Solamente no quiero que hablemos de nadie más que no sea de nosotros.

Leandro la abraza con fuerza y apoya la nariz en la curva de su cuello, aspirando su exquisito aroma.

– ¿Cómo te sentiste? – Dando pequeños besos a su cuello. – Necesito saberlo.

– Nunca me sentí así en toda mi vida. – Se separa un poco de el y apoya las manos en su pecho fuerte. – No se como agradecerte por este momento tan soñado, Leandro. – Emocionada.

El pecho de Leandro se infla mientras la escucha hablar y sus ojos están llenos de felicidad plena. Sus dedos se pierden en los bucles rubios de su amada y la mira con amor.

– Solo quédate conmigo.

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