Capítulo 17
Narrador omnipresente:
Leandro la llevó a un hotel cerca de allí y pidio la mejor habitación para comodidad de su amada.
Está tiene una espectacular vista a la costa y bastante espaciosa, a pesar de estar llena de deseo, la mujer se siente nerviosa y ansiosa, quiere hacerlo bien y no decepcionar a Leandro. Sin embargo, ella no tiene idea de como él reaccionara cuando la vea desnuda.
Una vez que entran a la habitación, el alrededor no existe y el hombre le quita los mechones rubios de su rostro, sus labios se rozan muy lentamente, lo que hace que sea una tortura para Isabella y se acerca más para besarlo profundamente. Lo abraza con fuerza y Leandro envuelve su cintura con sus fuertes brazos, acariciando su espalda con suavidad y luego desliza sus manos hacia su trasero, apretando suavemente.
Se miran con tanto fuego que podrian provocar un incendio en cualquier momento, Leandro vuelve a besarla y la lleva a la cama. La deposita suavemente y el beso que le da su amante provoca que su cabeza se pierda, dejandose llevar por el amor que le está dando.
Las manos de Isabella van a su camisa, empezando a desabrochar sus botones de a poco hasta que termina con el último botón y le quita la camisa. La mirada de la mujer está perdida en el torso descubierto, mirando su pecho fuerte, sus manos se deslizan por su piel y Leandro cierra los ojos con fuerza.
Imagino tanto este momento que nada se compara con lo que está sintiendo.
Se fueron desvistiendo e Isabella quedó solamente con su lencería de encaje, su amante observó lleno de locura todo su perfecto cuerpo y ella esperó a que diga algo.
Isabella tiene tanto miedo de que Leandro se ría de su cuerpo pero paso todo lo contrario, el hombre desliza sus dedos en cada centímetro de la piel preciosa de la mujer y ella empieza a vibrar, llevando la cabeza hacia atrás.
Las caricias de su amante alimentan el alma partida de Isabella, sintiendo los besos de Leandro en su cuello, chupando suavemente de su piel.
El hombre quedo completamente hipnotizado por su aroma y por su cuerpo perfecto, no puede dejar de mirarla y acariciar cada rastro de su cuerpo desnudo.
Leandro ya no aguanta más y le quito su brasier, sus labios fueron rapidamente a sus senos, chupando sus pezones erguidos y provocando que salgan pequeños gemidos de la boca de Isabella.
Lo volvio loco escucharla de esa manera y siguio adelante, dejando su pezón izquierdo y continua con el derecho.
Ella no puede pensar con claridad, sintiendose tan maravillosa con las caricias que le está dando su amante. No puede dejar de temblar mientras siente sus labios sobre su piel desnuda. El momento más esperado se está aproximando cada vez más cuando él deslizó sus bragas sobre sus piernas y se las quitó despacio.
Quedó completamente desnuda para él y la observa una vez más, la contempla como si fuera una obra de arte mientras sonríe. Quedando completamente embobado mientras la ve tan bella.
– Tu cuerpo es tan hermoso.
Su corazón se infla por completo y cuando estuvo por decir algo, Leandro la callo con sus besos y la abraza con fuerza. El hombre siente como su entrepierna le duele por tanta espera, pero primero está el placer de su mujer. Va haciendo un camino de besos por todo su cuerpo, sus besos húmedos van por sus senos, su estómago hasta que llega a su feminidad, separa sus piernas suavemente y pone su rostro entre ellas. Le da pequeños besos a sus muslos internos hasta que desliza su lengua por sus labios vaginales. Apenas tocó su clítoris, Isabella agarra las sábanas y deja escapar un gemido más alto.
Su lengua serpentea en su punto sensible, los movimientos de la lengua de Leandro son demasiados para ella, se retuerce en la cama mientras siente el placer arrollador que le está dando su amante con su boca.
Mueve su lengua como un profesional y el aire se le escapa de los pulmones, sintiendo como está por llegar al orgasmo. Su cuerpo se mece mientras la lengua exquisita de Leandro le da tanto placer.
El cuerpo de Isabella tiembla mientras está llegando al orgasmo, larga un gemido fuerte y tira suavemente del cabello oscuro de su amante.
Leandro prueba sus jugos y se quedó completamente maravillado por su sabor, está completamente desesperado. Ya no aguanta más la necesidad de unir sus cuerpos. Se acuesta sobre ella y besó sus labios apasionadamente, ella gime en el beso y se abrazan con fuerza. Todavía Isabella no se recuperó de su orgasmo que ya siente como el pene de gran tamaño de Leandro se va deslizando por su vagina. Fue un dolor tan extraño, gime suavemente mientras se acostumbra a su tamaño.
Leandro se quedó tan preocupado por ella que no pudo evitar preguntarle lo que más temía.
– ¿Te estoy lastimando? – Asustado.
Su voz es ronca y lenta, ella niega enseguida y toma su rostro con ambas manos mientras lo besa.
– Sigue Leandro, por favor. Te necesito tanto. – Excitada.
Leandro siguió adelante cuando su amada le quito los temores cuando introdujo su lengua en su boca. La tomó en brazos mientras empezó a moverse con suavidad para no hacerle daño. Sus labios van al cuello de su amada, besando cada centímetro de su piel y ella se pierde en el placer que le está provocando su amante.
Sus dedos acarician la fuerte espalda de Leandro y ella larga pequeños gemidos. Las uñas se hunden en su carne cuando intensifica sus movimientos, se mueve profundamente e Isabella no puede quedarse callada.
– Ah, ah, ah. Sigue por favor. – Le ruega.
Sintió como se desmayaría en cualquier momento cuando él se mueve de forma animal, la abraza con fuerza, haciendo que su amada sienta todo el peso de su cuerpo. Su pene entra y sale de su vagina con fuerza y la mujer empezó a perder la cordura. Su amante está perdido escuchando los gemidos altos de su mujer y siguió adelante, sus gemidos llenos de placer se están convirtiendo en su vicio.
– Me voy a venir. – Su voz empezó a fallarle. – Oh dios.
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