Capítulo 42
Bird Set Free - Sia. One hour.

—¿Pasó un tsunami y no me di cuenta? —inquiere Rustam al entrar a mi oficina. —aunque por lo visto solo tuvo una pequeña parada en este sector, ¿Todo bien, Superior Supremo?
Tenso la mandíbula ante la burla en cada palabra. No estoy para comentarios inoportunos.
—¿Qué quieres? —me molesto.
—Ya solucioné el problema con Montserrat. —silencio. —Si, de nada, no te preocupes, ya va en camino a Alaska como lo ordenaste.
Lo observo sin terminar de entender qué demonios hace aquí cuando tendría que estar con su grupo.
>>Por cierto, antes de que me mandes a la mierda o tu mirada me aniquile, déjame decirte que tus perros ya están siendo adiestrados como...
—Retírate.
En estos momentos no quiero saber nada de ellos, ni de la suicida que se quemó.
—¿Qué? —pregunta incrédulo.
Vuelve a repasar el lugar y su mirada se detiene en la fotografía rota sobre mi escritorio. Recojo los pedazos y los meto en mi camuflado.
Su expresión cambia drásticamente por lo que deduzco que ya sabe quien me tiene sudando rabia.
—Superior, el agente Tyler solicita verlo. ¿Lo hago pasar? —observo a la secretaria en la puerta.
Ignora olímpicamente a mi amigo concentrándose en mí. No quiero ver a nadie y si es el agente que cubre a la loca menos.
No puedo creer que se haya atrevido a terminar nuestra retorcida relación. Es una maldita loca, ni siquiera me dio motivos, simplemente se terminó y odio que se haya terminado.
No comprendo qué demonios fue lo que sucedió, pero lo acepto y no la atosigo. Aunque me retuerza de la ira y me revuelque en mi propio odio, no la voy a obligar a que siga conmigo.
Loca bipolar.
No fue ni siquiera tiempo lo que exigió, pero dejaría de ser Oleg Bogdánov si me doy por vencido, pero también si rogara o mendigara su compañía.
Siempre hay un plan B, antes de perder, y yo no pierdo.
No seremos más amantes y eso está bien, pero no me resignaré a que ya no este conmigo.
Aunque no quiera, por varias razones nos tenemos que seguir viendo y ella misma se dará cuenta de que no puede simplemente dejarme, o sea, ¿Cómo demonios se atreve a dejarme?
Es una maldita loca, y mientras ella, aclaré lo que sea que la haya llevado a tomar esa decisión, me encargaré de seguir limpiando su camino de inservibles que les apasiona dañarla.
—Déjalo pasar. —indiqué sin mucho ánimo, pero si mucha furia.
—A él si lo atenderás, pero a mí me corres como si fuera un perro...
Una mirada es suficiente para que guarde silencio y deje de hablar incoherencias. Detesto su maldita actitud y lo sabe, pero le gusta apostar con su vida.
—Superior, lamento lo que pasó con la doctora. —se justifica al entrar. —Los demás escoltas...
Intenta seguir hablando, pero lo callo. De hecho, estoy tan furioso con la loca que no sé cómo no he perdido la cordura y en lugar de dejarlo pasar no he descargado mi arma en su pecho.
—¿¡Quiero que me expliques por qué demonios la dejaste sola!? —se endereza. —Te pago para que la cuides y evites este tipo de peligros que no son más que idiotas con ganas de morir.
Aún no logro comprender como la loca pudo tener ese innecesario encuentro con los agentes que ya están empezando a pagar el daño, ella no debió sufrir ese dolor.
Porque aunque haya salido victoriosa, no significa que se enfrentó a algo que no debía.
Rustam se remueve incómodo, pero no dice nada, Martina se retira, sin embargo, yo no puedo apartar la vista del agente.
>>Tienes tres segundos, y sigo sin escucharte.
—Carlos, Julio y Marcos estaban encargándose de una nueva amenaza por parte de Rojo Sangre. —hago puños ante sus palabras. —La doctora aún no lo sabe, pero cuando estaba discutiendo con sus amigos, unos sujetos nos enfrentaron y dejaron una nota.
Ya me estoy cansando de Rojo Sangre y espero que Iryna y su grupo estén haciendo bien su trabajo, porque no pienso permitir que la loca llegue a estar en otro cara a cara con ellos.
Suficiente tengo con la idea de que hay un infiltrado, no siendo eso suficiente, también el Líder de la organización la rodea. Eso me llena de mucha irá.
>> fue ese el motivo por el que ellos no estaban con la doctora al momento de ingresar al cuartel, se estaban encargando de que todo estuviera...
—¿Y dónde se supone que estabas tú? —lo encaro. —Porque se ve claramente que entraste con ella.
Le muestro la tablet que tengo en mis manos, abre grandes ojos al percatarse de que estoy viendo las grabaciones de las cámaras de seguridad.
Necesito saber todo lo que le hicieron y no perderme cada detalle y expresión en sus facciones. También es por saber cuántas cabezas es imposible que se salven.
—Yo... —tartamudea. —William, el encargado de la seguridad de Marta y Carla Carvajal, se comunicó conmigo porque al parecer Carla sufrió un atentado en el que...
—¿Se lo dijiste? —calla y al poco tiempo se da cuenta de que quien hablo.
Algo del atentado escuché, no sé de quién, me lo informaron minutos antes de ver a la Sumasshedshiy en el suelo.
—No Superior, trate de decirlo cuando le lleve ropa limpia, pero ella... —carraspeó incómodo. —Tenía una cita con el Gobernador y no quiso escucharme.
—Tienes prohibido decirle algo al respecto, antes de eso quiero que el hospital en el que se encuentre Carla sea vigilado por todos los ángulos. Es probable que Rojo Sangre, quien estoy seguro de que ocasionó esto, ahora quiera terminar el trabajo.
—Si, pero la doctora dijo que no quería a nadie de OFR cerca de ellas y un servicio para lo que usted solicita está momentáneamente fuera de su alcance.
Maldita imprudente, sé por qué no quiere a OFR cerca, pero en esta ocasión no haré lo que ella quiera.
—Cuatro escuadrones de mi total confianza estarán en el hospital. —informo. —Mañana por la tarde volverá a trabajar por lo que no será un inconveniente.
Asiente y cuando está a punto de hablar vuelven a tocar la puerta.
—Superior, el agente Damián Avalos desea verlo. —no me molesto en verla.
—Ve con él y que te dé, el informe de como sigue América y Steven. —Rustam asiente y sale de mi oficina.
Cruza un par de palabras con Martina y después de escuchar quejarse a Damián, pero al final se retiran.
>>¿La nueva amenaza tiene que ver con lo que le pasó a Carla? —niega.
Mi mente se pone a trabajar pensando en todo lo que me confesó Christian hace unas horas, lo que tienen planeado no es nada bueno y que dos golpes hayan sido directamente a su hermana me da a entender de que no esperaron tanto tiempo para cada uno.
Primero fue lo de la droga en el burdel y ahora un atentado. Bajo mi vista a la tablet que tengo en mi mano y la apago cuando veo a la loca empezando a desvestirse.
No quiero torturarme viendo su exuberante cuerpo, no cuando hay tantas cosas que arreglar, una de ellas es nuestra situación.
—Lo de Carla Carvajal no tiene nada que ver, de hecho es más con la discusión de sus amigos. —lo animo a continuar, porque me interesa saber como pudo tener una discusión con ellos.
Me parece incluso raro, pero a estas alturas no tiene por qué sorprenderme. Si son amigos de la loca no pueden estar muy cuerdos.
>>Al parecer la señorita Sara sufrió un aborto provocado por Rojo Sangre. —tenso la mandíbula. —el doctor Matías culpa a la doctora porque se atrevieron a firmar con los restos del feto y no dudaron en señalar a ella como la única culpable.
Doy un fuerte puño en el escritorio, cierro los ojos y me movilizo rápido al minibar. Me sirvo vodka, sin inmutarme al sentir como el líquido quema mi garganta, me sirvo el segundo haciendo el mismo proceso.
¡Joder! Ya empezaron a joderla.
—¿Y la amenaza? —repito.
—Ya lograron alejar a uno de sus amigos y dijeron que se cuide, porque van hacia el otro. —mi mente trae el recuerdo del mocoso que en un primer momento creí que era su hijo.
No voy a permitir que la sigan dañando, ya ha recibido suficientes golpes y sé que los puede aguantar, pero también sé que hay un límite y cuando eso suceda, todos aquellos que la llevaron a tocar fondo son los que sufrirán las consecuencias.
Si es que no ya lo toco...
—¡He dejado de desearte Oleg, entiéndelo! No causas nada en mí, y no me apetece forzar las cosas, porque hasta yo sé cuando se toca fondo.
Alejo sus palabras de mi mente y vuelvo a concentrarme en el agente.
—Entonces deduzco que ya hiciste algo al respecto. —asiente.
Al menos algo bueno hizo.
—Retírate, con Sebastián te enviaré el dato de los agentes que cubrirán el hospital, cuando ya el perímetro esté seguro eres libre de decírselo a ella.
—¿No se lo dirá usted? —traga grueso ante su indiscreción y mi silencio es la única respuesta que obtiene.
—Permiso para retirarme.
—Concedido. —se da la vuelta, pero antes de que llegue a la puerta le hablo. —¿Quién es el hombre con el que cenaba ella esa noche?
Se queda en silencio analizando mis palabras y estoy a nada de mandarlo a la mierda, por inepto cuando responde.
—Es el Lic. Axel Merino, abogado de la doctora y quien por el momento lleva todo lo de la farmacéutica y otras cosas de su nuevo proyecto.
Él, es otro asunto que tengo pendiente, no me agrada y tampoco tolero que esté cerca de ella.
—Retírate y a la próxima no sales vivo. —advierto y este asiente.
No paso por alto como de reojo observa la oficina que en estos momentos es un desastre en su máxima expresión, y como no, si todo lo que soltó la maldita loca me desconcertó de tal manera que no supe como reaccionar.
No dije nada de lo que estaba pensando, y vine a perder el control y sacar la rabia reprimida en este sitio.
Doy una bocanada de aire mientras me concentro en todos los informes que me han llegado.
—Oleg, creo que hay algo en la zona 3 que estoy seguro de que quieres presenciar. —anuncia Caleb a través del intercomunicador.
—Deja de joder y has tu puto trabajo. —alego.
—Incluye a una mujer ardiente con un escote de muerte y unas piernas de infarto, ni se diga de lo que todos los subordinados están fantaseando al ver esa joya en su...
—¡Cállate! —lo corto.
Paso mi mano por mi rostro y bajo mi vista a los documentos. Observo a mi alrededor y me enojo aún más al ver el desorden.
¡Lo odio! Y más al saber que lo hice yo.
>>Investiga a Axel Merino, lo quiero saber todo, desde el momento que nació hasta la actualidad, ¡Todo Caleb! —ordeno molesto.
No obtengo respuesta y corto la comunicación al saber que se está burlando. Fue el único, aparte de Damián, que sabe que discutí con la loca. Rustam lo deduce, pero no importa.
Y maldigo que sea una orgullosa de mierda, porque ahora no sé cuando se le quitara lo encabronada, no mentía cuando le dije que es importante y el tiempo corre en mi contra.
La loca debe saber que su padre no es quien pensó, que en realidad está vivo al igual que su tía. Necesita saber la verdad de su pasado y sobre todo necesita saber que PODER es su legado.
Observo la llamada entrante de Belial y aunque quisiera, no puedo ignorarlo.
—¿Y ahora qué quiere? —me quejo. —Si es para reclamarme por lo que le paso a su primogénita, déjeme decirle que tengo cosas más valiosas de las cuales encargarme.
—Es sobre Geraldine. —ruedo los ojos. —Y sobre Carla hablaremos luego.
—Al punto.
—Hay un cambio de planes, necesito que le hables a Geraldine de PODER, es mi hija, por lo tanto, es parte de ella y tarde he comprendido que no puedo tenerla en la ignorancia.
Al fin lo entendió, lástima que sea demasiado tarde porque aunque quiera no podrá arreglar los problemas y traumas que provocó.
Además, yo no seré el idiota que le ayudé a obtener un perdón y aceptación que no merece.
—Ese no fue el trato y le exijo que mantenga su palabra, quedamos en que nuestra sociedad se basa en intereses que nada tienen que ver con Alessia, lo único que la involucra es EBÓSIL, nada más. —lo escucho maldecir. —Así que usted será quien le hablara de PODER, deje de molestar que no soy ni su súbdito ni su puta niñera.
—Estoy en México y si no colaboras no me importará presentarme ante ella y decirle que tú sabías de mí y no se lo dijiste. —me tenso, en dado caso que la loca se enterara de eso, sé que jamás me lo perdonaría, y es eso lo que quiero evitar.
>>No olvides que te dije que cuando la vea la haré terminar contigo. —hago puños. —.No me agradas Bogdánov y no permitiré que mi hija esté contigo.
—Me importa poco lo que haga, confío en lo que tenemos y ella jamás abandonaría su felicidad por usted. —miento. —Feliz tarde. —cuelgo.
Sobo mis sienes y antes de revisar el informe que con mucha urgencia me dejo Martina, salgo de mi oficina, no sin antes ordenar a que manden a los de limpieza.
Todos mis pendientes son importantes, pero si se trata de la loca no hay nada más importante.
***
El camuflado me molesta ante la presión que le hace a mi polla erecta.
No parpadeo mientras no dejo de observar a la loca, se encuentra en un camuflado negro junto a unas botas militares, pero lo que se ha llevado mi atención es su vientre desnudo mostrando el piercing que tantas veces he saboreado.
No me sorprende que haya omitido la básica, y me alegro porque de esa manera puedo contemplar lo sexi que se ve. Y no soy el único que lo nota, hay varios escuadrones entrenando y algunos agentes no la pierden de vista.
Deben de odiarme sin saberlo, porque soy quien más lo ha disfrutado.
—¿Verdad que te hubieras enojado si no te lo hubiera dicho? —Caleb me saca de mis pensamientos.
Recuerdo que estoy molesto con ella, por lo tanto, con toda la maldita humanidad.
—En realidad, en estos momentos dudo de tus prioridades, porque esto no es una de las mías. —espeté, sin despegar la vista de ella.
—Hace 20 minutos el Gobernador la presentó ante Yuri y al parecer tienen buena química. —comenta Iván.
—Yo creo que...
—A nadie le importa. —Rebeca interrumpe a Adrián.
Los ignoro y no puedo considerar que Carsten sea tan cabrón que en estos momentos aparte de presentarla ya tenga la primera práctica.
La mayor parte de Vyshe se encuentra presenciando el inicio de su entrenamiento, al principio son los estiramientos y calentamientos correspondientes, pero en este momento ya empiezan los circuitos.
—¿Eso no es demasiado rápido? —pregunta Sasha a mi espalda. —Conozco a muchos agentes de segundo grado y pasaron una semana solo con calentamiento y lo básico.
—Ella no es como los demás. —responde Ryan. —Es evidente que el Gobernador tiene un interés personal en ella.
Nadie dice nada, solo unos pocos son conscientes de nuestra relación y no me interesa estar informando a los demás. Son cosas que a nadie más que a nosotros nos incumben.
—¿Qué hay de las clases teóricas? No la pueden exponer a este tipo de escenarios, por muy buena que sea.
—Zhestokiy pasó un mes en su apartamento por cosas personales. —interrumpe Iryna. —Y el Gobernador se encargó de que Nikolay le impartiera todo el conocimiento teórico que necesitaba.
Yuri le explica en qué consiste el circuito de tierra, y a los pocos minutos observo como inicia.
No puedo decir que lo hace perfecto, este no es su entorno, nunca lo ha sido y es evidente su inexperiencia, sin embargo, eso no impide que se note su desempeño.
Cae de los obstáculos muchas veces, pero cuando se levanta su cuerpo demuestra la convicción y no me meto, no porque no podría, sino porque sé que este es su desahogo.
>>Así que no te preocupes Valeria, Zhestokiy tiene todo el conocimiento que se necesita y su fortaleza es sorprenderte, por lo tanto, no te sorprendas por este tipo de cosas.
Le doy un asentimiento y ella se retira, ya le informé de las amenazas y según lo que me comentó, a su manera, ya tiene en la mira a Santiago y Javier Borja.
Se lo tendría que decir a la loca, pero no lo haré hasta que se le pase la lunática.
Qué fastidio tener que soportarla.
***
Han pasado cinco horas desde que está entrenando, la observó desde el vidrio que simula ser una pared de mi oficina, a mi espalda se encuentra el grupo que se encarga del burdel.
—Ya tenemos los nombres Superior, al parecer la doctora también solicitó lo mismo a los guardaespaldas que ha contratado. —no digo nada mientras me sigue informando.
La loca está llena de barro, en su cuerpo puedo notar el cansancio y hasta cierto punto es bueno dejar de pensar, pero tengo que actuar rápido para que no tenga que hacer cosas que no quiere solo para que su mente no sea su enemiga.
Estoy seguro de que sus pensamientos son un torbellino por todo lo que ha pasado en los últimos meses, y no puedo evitar que la culpa me invada.
Nada de esto hubiera pasado si no hubiera salvado a Raisa de EBÓSIL.
—No quiero a nadie vivo. —la corto. —Tienes dos horas para tener todo listo, ya que no se podrá ejecutar hasta que regresemos.
—¿A dónde iremos?
—Colombia.
Nadie se sorprende, todos sabían que estábamos esperando esto y el único motivo por el que los tengo trabajando en otras misiones es porque también necesito que lo finalicen.
Observo una última vez a la loca antes de darme la vuelta y abandonar la oficina.
Si lo que necesita la loca es perderse para que sus pensamientos no la consuman, me encargaré de que Yuri le meta más presión porque prefiero eso, a que mi hermano la haga desahogarse con una terapia que es innecesaria.
Carsten piensa que el dolor la hará desahogarse, pero lo que no sabe es que ya ha pasado por suficiente dolor físico para sentirlo, lo único que la puede lastimar es exactamente lo que está haciendo Rojo Sangre.
La están dañando de una forma que temo que en algún momento ya no pueda sanar.
***
Me preparo en cuestión de segundos, todo Vyshe está corriendo, partiremos en 20 minutos y en 5 los quiero ya en la nave.
Cuando cierro los botones de mi uniforme, mis dedos tocan la cadena que cuelga de mi cuello.
Mierda.
—¡Cuatro minutos! —grita Rustam.
Maldigo al momento de regresar.
—¡Superior, que hace! —gritan a mi espalda. —¡Regrese! —lo ignoro.
—¿¡A dónde demonios vas!? —me interceda Iván.
—Tengo que informarle al Gobernador. —miento sin dejar de trotar.
—¿Al Gober...? Mierda, es que se lo habías dicho. —me sigue. —Sabía que se lo estabas ocultando, pero después del mensaje de Jiku creí que ya se lo habías comunicado.
Cruzo el circuito y no paso por alto que la loca ya no está. A lo lejos veo a Yuri y al verme me señala un edificio, está en la oficina de Carsten.
Lo que me faltaba.
Subo al ascensor y presiono mi piso.
—¿No ibas a...?
—Cambio de planes, se lo dirás tú.
—Pero... —las puertas se abren y salgo antes de que diga algo. —¡Jódete Oleg!
Camino rápido a mi oficina. Martina se levanta, pero no la dejo hablar, me introduzco al sitio, yendo directamente a la caja fuerte.
Saco lo que mande a hacer para la loca y me lo trajo Yuri. Mi mandíbula se encuentra tensa al estar en un debate en sí, dárselo o no.
Lo mandé a hacer para ella, así que es inútil conservarlo.
Meto todo lo que se necesita en la caja y salgo del lugar. Mi sangre hierve al ver a Rustam ya preparado hablando con mi secretaria.
—¿¡Qué demonios estás haciendo aquí!? —se voltea.
—Creí que había pasado algo, tenemos el tiempo contado, ya todos están dentro y el avión partirá en. —ve su reloj. —exactamente en 12 minutos.
—¡Largo que no pedí escolta! —lo empujo. —¿La alcoba está lista? —me dirijo a la mujer, quien como todos los demás, también porta el uniforme de entrenamiento.
—Si, todo fue como usted lo ordeno. —responde viendo mal a mi amigo. —una de las pocas alcobas con vista a la mayor parte de los circuitos, está junto a la suya y...
—Lleva esto de inmediato y encárgate de que le den las llaves esta misma madrugada. —asiente. —No puede enterarse de que yo estoy detrás de esto.
—Como ordene, Superior.
Me doy la vuelta y mantengo en mis manos algo que deseo darle en persona.
—Oleg por si vas a despedirte de Alessia, en estos momentos está en la oficina de tu hermano. —informó lo que ya sé. —Recuerda que al volver, Young Min también lo hará.
—Tu recordatorio es innecesario. —suelto entre dientes.
—Lo decía porque supongo que no has hablado con Alessia. —ve de reojo lo que tengo en mi mano.
>>Por lo que me diste a entender, Young Min ya no significa nada para ti, y solo espero que todo te salga bien.
—Terminaré con Min y lo que pase o no con la loca no es tu problema. —lo encaré. —Creo haberte dejado las cosas claras. Ella está fuera de tu alcance.
—También del tuyo.
—¿Según quién? —me ofendo.
—La jerarquía y leyes de OFR.
—Gran parte de OFR, me respalda y me sigue solo a mí. —le recuerdo. —Y no son los únicos, sabes de mi alianza con PODER, por lo tanto, también me respalda, así que cualquier maldita jerarquía y ley me la paso por las bolas.
Subo al ascensor y saber lo que haré y lo que dejo aquí me enerva la sangre.
—Me alegra ser tu amigo, porque no quisiera tenerte como enemigo. Tu ambición y poder crece cada día y al no tener límites eres... —pongo la mano en la puerta cuando está a punto de cerrarse.
—Guárdate el discurso y regresa porque no tardaré y si no estás en tu posición te quedarás y no solo estarás fuera de la misión, sino también de Vyshe. —se endereza.
—Te espero, abajo... —arruga las cejas. —bueno, en realidad arriba, estamos bajo tierra y aunque estés subiendo, la pista está sobre nosotros y... —dejo que las puertas se cierren.
Idiota.
No estoy para análisis innecesarios.
Las puertas se abren y a pasos apresurados me acerco a Iván.
—¿¡Qué demonios haces aquí!? —lo tomo del chaleco antibalas.
—Me mandaste a hablar con el Gobernador...
—Hace una eternidad. —ladro.
—Está hablando con Alessia, es de mala educación interrumpir... —lo suelto e ignoro a la secretaria que trata de detenerme.
Entro sin tocar ante todo pronóstico, puedo sentir la mirada de la loca, en mi cuello, pero no la veo, porque al igual que ella está demasiado cabreado.
No se me olvida cada maldita palabra que dijo, pero mi sensatez es mayor que la suya. Sin dejar que su presencia me nuble, la razón me dirijo directamente a mi hermano.
—Nos vamos a Colombia de inmediato.
Puedo percibir la tensión que la invade, pero no la veo.
Maldita Sumasshedshiy.
>>Tenemos el tiempo justo así que decide si te quedas en esta base o viajas con nosotros al lugar. —improviso.
Carsten observa a la loca y estoy a nada de hacerlo, pero me contengo.
Que se joda, esto es por su capricho.
—Preparen las naves, nos vamos en cinco minutos. —ordena, suelto, una sonrisa burlesca ante sus palabras e ignoro el suspiro de la mujer a mi costado. —Dame las coordenadas, enviaré a dos escuadrones a rodear el perímetro.
No ha aportado nada, así que no se llevará el crédito. Esto es personal y él lo sabe, no le importo en su momento, así que no permitiré que le importe ahora.
—No, todo será bajo mis planes y estrategia, no te metas que esto no te incumbe. —aclaro.
Observo mi reloj y sé que el tiempo corre en mi contra. Carsten sonríe, e internamente lo maldigo.
Nuevamente posa su vista en ella y sé que nada bueno saldrá de su maldita boca.
—Lo olvidaba, tienes que ir por tu prometida. —alzo el mentón sin inmutarme, de reojo la observo, ella ha bajado el rostro mientras todo su cuerpo se encuentra tenso. —Viaja a Colombia, ve por Young Min, y de una buena vez nos largamos a Rusia.
¡Desgraciado!
Si cree que sus palabras van a joder las cosas con la loca está equivocado, ella con su capricho se ha encargado de arruinar momentáneamente nuestra retorcida relación.
Es inteligente y orgullosa, así que también sé que todo insulto u ofensa le importara una mierda.
Algo que siempre he admirado es su seguridad, así que no hay problema, Young Min no será un problema.
>>Me quedaré con Carvajal, tranquilo Oleg, ya no tendrás que preocuparte por este coño. —ruedo los ojos.
No es ningún coño y que lo piense y trate de hacerla sentir mal me molesta, más no digo nada porque tampoco me apetece subir su ego.
Suficiente con el que se maneja la muy insolente, caprichosa.
—Te esperan afuera. —miento para que me deje a solas, lo sabe por eso niega.
—Vot Pochemu Zhenshchiny dosazhdayut.
La loca se pone roja ante lo último, me inquieta, pero no indago, se da la vuelta dispuesta a marcharse, pero si estoy aquí es por ella.
Le doy la tablet mientras poso mi mano en su vientre desnudo para detenerla. El sudor queda en mi palma y mi polla se alegra ante una absurda anticipación.
—En tu habitación dentro del edificio 3 está lo demás.
—¿Qué demonios es esto? —se queja molesta
—Confió en tu inteligencia.
—Oleg...
Me aparto de su cuerpo cuando posa su mano sobre la mía. No necesito este contacto, no ahora cuando sé que no podre contenerme y me importara una mierda lo demás.
Me doy la vuelta antes de que termine la oración.
—¡Seis putos minutos Oleg! —grita Caleb por el intercomunicador.
—Suerte. —se burla mi hermano cuando paso a su lado y me sigue hasta llegar a la pista.
—No la necesito.
—Tienes razón, lo que necesitarás será un doble para...
—¡Cállate!
—Ten cuidado en cómo me hablas, no olvides tu posición porque quien se quedará en México con ella soy yo.
—No te atrevas a tocarla porque no respondo.
—¡No me amenaces! —me separo de inmediato cuando siento vibrar lo que cuelga de mi cuello.
Curvo mis labios y sigo mi camino ignorando a Carsten, por los primeros 5 segundos un punto rojo parpadea en la inscripción, pero como debe ser se apaga.
Llego al avión y emprendemos vuelo, sin embargo, a los minutos de abordar vuelve a vibrar doble.
Lo apagó.
***
Llevamos algunos días en territorio colombiano, hemos atacado y acabado con los aliados de Pedro, así que se encuentra solo sin nadie que lo ayude.
En estos momentos ya estamos en el último ataque que finalizara el caso EBÓSIL, sin embargo, sigo pensando en la loca, así que en uno de los cuarteles que me siguen y apoyan completamente se encuentra en cuarentena al menos 200 personas con EBÓSIL, quienes serán sus conejillos de india.
Si está trabajando en un antídoto necesita prácticas de laboratorio y no me importa facilitar ciertas cosas.
Me inclino para tener un mejor panorama, todo está en la oscuridad como lo planeamos, está por amanecer y es el tiempo perfecto.
Desde mi posición tengo a varios en la mira, un punto rojo en su frente que acabara con ellos.
Arrugo las cejas cuando volvió a vibrar sobre mi pecho. Es hora de acabar con la basura.
Bienvenida a la vista, doctora.

Antes de la partida.
Estoy sudada, cansada y sedienta
Llevo algunas horas entrenando, y ya casi comienza mi horario normal para entrenar, así que solo obtendré un diminuto descanso, porque a las 3 tengo que presentarme en el hospital.
Ya era hora, desde que me fui a Colombia no tengo un horario normal.
—¿Qué desea Gobernador? —me burlo al llegar a su oficina, porque no me gustó la manera en la que me exigió venir.
—No estás dando tu mejor esfuerzo. —parpadeo ante el reproche.
—¿Disculpa? Solo para refrescarte la memoria, déjame decirte que es la primera vez que hago...
—Sin excusas Carvajal. —muerdo mi lengua.
—No son excusas, es la realidad y solo a ti se te ocurre que estaré a la altura de un agente hereditario o de segundo grado en mi primer entrenamiento. —contra ataco. —No seas estúpido...
—Cuida tus palabras Carvajal. —advierte. —Tienes razón, eres un simple soldado que nunca estará a la altura de OFR.
Me tenso ante el recuerdo de mi estatus, como también recuerdo que siempre lo he odiado, pero al parecer a Carsten le encanta recalcarlo.
—Pues este simple soldado será lo peor de ...
La puerta es abierta bruscamente por la bestia, me tenso y excito al mismo tiempo cuando entra y lo repaso sin descaro.
Guarda tu distancia Alessia, lo terminaste por su propio bien, así que sé responsable de las consecuencias.
—Nos vamos a Colombia de inmediato. —ignora mi presencia como si no valiera. —Tenemos el tiempo justo, así que decide si te quedas en esta base o viajas con nosotros al lugar.
Carsten me observa como si yo le generará un conflicto para tomar la decisión.
—Preparen las naves, nos vamos en cinco minutos. —¿Es sobre el caso de EBÓSIL? Suspiro cuando veo esa deliciosa curva en sus labios que pocas veces he presenciado. Volteo a otro lado porque ya no importa. —Dame las coordenadas, enviaré a dos escuadrones a rodear el perímetro.
—No, todo será bajo mis planes y estrategia, no te metas que esto no te incumbe. —se jacta.
Mi vista me juega sucio y vuelvo a verlo, contemplo como su uniforme le queda perfecto, su chaleco antibalas me lleva a tener fantasías, unas que no debería tener.
Carsten tuerce los labios y posa su mirada de nuevo en mí.
Esto no saldrá bien.
Pienso cuando me repara con interés.
—Lo olvidaba, tienes que ir por tu prometida. —me tenso. —Viaja a Colombia, ve por Young Min, y de una buena vez nos largamos a Rusia.
Mierda, su prometida está involucrada también en el caso EBÓSIL, lo que también significa que quizá me la tope en mi estadía.
>>Me quedaré con Carvajal, tranquilo Oleg, ya no tendrás que preocuparte por este coño. —mi rostro se calienta.
La bestia no lo contradice y eso me recuerda que nuestra retorcida relación terminó, por lo tanto, no tiene nada que contradecir.
Bastardo, calienta coños, bueno, solo mi coño o quizá muchos, pero únicamente debe atender el mío...
—Te esperan afuera. —Carsten sonríe y me da una última mirada antes de hablar.
—Vot Pochemu Zhenshchiny dosazhdayut. —sale dejándonos solos.
No puedo evitar tensarme más, aun si eso es posible, mis dientes chocan de rabia y como no soy una maldita masoquista, para verlo. Alzo el mentón con orgullo y camino a la salida sin verlo.
¡Que se joda! Va por su prometida, que bien, al cabo que ya no tiene una amante que le estorbe,
Mi respiración se detiene cuando posa su mano en mi abdomen desnudo para detenerme.
No ahora Oleg, aún me cuesta mantener los muros, así que no lo jodas.
—En tu habitación dentro del edificio 3 está lo demás. —deja algo en mis manos y arrugo las cejas sin entender.
—¿Qué demonios es esto? —cuestiono sin despegar la vista de su mano, queriendo que la baje un poco.
¡No! Deja de pensar estupideces.
—Confió en tu inteligencia. —niego ante sus palabras.
Ya terminamos, no puede hacer lo que sea que esté haciendo. Poso mi mano sobre la suya queriendo quitarla.
—Oleg...
Se separa como si mi tacto le quemara y debo admitir que me enfurece, porque no soy ninguna peste. No me deja mandarlo a la mierda cuando ya se ha marchado.
Bestia inservible.
Salgo del sitio sin saber qué hacer con lo que tengo en mis manos, pero una agente muy bonita me detiene antes de averiguarlo.
—¿Usted es la doctora Carvajal, cierto?
—Sí. —es mi seca respuesta.
A estas alturas no confió en nadie, sin embargo, ella sonríe sin prestarle atención a mi actitud.
—Soy parte de administración y ya esta lista su alcoba. —arrugo las cejas sin entender. —a todos los nuevos se les otorga una. —me entrega una tarjeta mientras me da las indicaciones que necesito.
—Ok. —sonríe antes de darse la vuelta y dirigirse a uno de los edificios.
Sigo teniendo en mis manos lo que me dio la bestia. Muerdo mi labio ante la curiosidad que me gana, así que antes de cualquier cosa la enciendo.
Mi respiración se detiene ante lo que veo.
¡No me jodas! Esto es simplemente, es demasiado, es...
Dejo de pensar mientras proceso lo que significa esto. No tendría que habérmelo dado, es un maldito obsequio que no merezco, pero si quiero y deseo conservar.
Lo quiero porque me hace sentir cerca de él, pero las contradicciones vuelven cuando sé que no debo ilusionarme.
Puedo visualizar el panorama que me muestra una cámara incrustada en algo suyo, observo como se sube al avión, pero a los minutos la apago y respiro pesado.
Es una maldita tablet que me muestra todo lo que haga o esté cerca de su alcance. Oleg no debió dármelo, no después de la perra injusta que he sido.
Mi cabeza se llena de miles de preguntas y miles de dudas que no quiero ni deseo en este momento.
La cámara se encuentra, trago grueso. En la placa de la cadena de Oleg.
***
Mi cuerpo se encuentra molido, no aguanto los brazos y las piernas me tiemblan.
Sabía que estas serían las consecuencias desde que acepte lo que me pidió Yuri, mi sensei, como él mismo se llamó.
No recuerdo cuándo fue la última vez que hice tanto ejercicio físico, creo que desde que estuve con...
Detengo mis pensamientos para concentrarme en terminar de cambiarme, no he dormido nada y eso me tiene con un pésimo humor. Arrugo las cejas ante la incomodidad entre mis piernas, lo que me provoca ir al baño.
Mierda...
—Doctora, en 5 minutos partimos. —informa Marcos.
—Ok.
Hago lo necesario y suspiro antes de salir de mi apartamento.
Puedo sentir la tensión dentro de la camioneta, pero no digo nada, no sé si debe a mí, o es Tyler que no deja de verme.
Me siento agotada tanto física como emocionalmente y eso no es bueno.
Antes de salir del cuartel vi a mis perros, se pusieron a ladrar felices al verme, quise acercarme a ellos, pero me lo negaron aunque hice todo lo que pude, pero si accedí fue porque cuando los agentes me retenían ellos se pusieron como locos.
Odio a los agentes con todas mis fuerzas, no saben como me dolió dejarlos. Estoy segura de que piensan que los he abandonado y me enerva la sangre que sea por el innombrable.
¡Joder, esto es el peor castigo por parte de él! Sabe que me importan, sabe lo que los pitbulls representan para mí, y no se tocó su frío corazón cuando los aparto de mi lado.
Por otro lado, también está lo de Matías... ¡Mierda! Me duele saber lo que está pasando, pero me duele más fingir que no me importo. No me ha llamado y lo entiendo.
Jamás admitiré en voz alta de que tengo miedo que las pesadillas vuelvan, en los últimos meses se han descontrolado y... una cosa es soportar las pesadillas del innombrable odiándome y dañándome.
Y otra muy diferente es tener pesadillas con Sara, Matías y... ese ser que sin querer dañe.
Si ahora soy una demente que está haciendo todo lo posible por preparar una venganza, no sé qué pasaría si en el proceso estoy más jodida.
Suspiro.
—Doctora, tengo algo que decirle. —asiento sin verlo. —Es importante y si desea ya no ir al hospital lo entenderemos, se lo diremos al nuevo director y...
—Al punto Tyler. —me canso de su palabrería barata.
Nada tiene que importarme más que yo y lo que tengo que hacer, por lo tanto, nada puede afectarme como me afectó y me sigue atormentando cada maldito golpe que me ha dado Rojo Sangre y...
—Carla Carvajal en estos momentos se encuentra hospitalizada, debido a un ataque que sufrió...
—¡Que mi hermana que! —me altero y esta vez sí lo veo.
—Está fuera de peligro...
—Y porque no me lo habían informado. —silencio, bufo sabiendo el motivo. —Fue Carsten, ¿cierto? Me dijo que no me tenía que distraer y...
—El gobernador no tiene nada que ver. —niego. —No se lo dije porque estaba entrenando y...
—¡Y nada es más importante que mi familia! —grito y al instante me arrepiento.
Mierda, no.
No hay tiempo para solucionarlo, porque en el momento que las camionetas se detienen me bajo ignorando los malditos protocolos.
Antes de llegar a la entrada me paro para respirar y erguir la espalda. Entro como la Doctora inalcanzable que soy, porque puede pasar mierda sobre mí, pero hay cosas que no se olvidan, y mi carrera es eso.
Me encuentro en el hospital en el que trabajo y mi reputación de ser una perra inteligente no debe olvidarse.
Hay varios ojos sobre mí, y finjo la mejor sonrisa de superioridad al pasar a su lado, sin embargo, mi ritmo cardiaco es un asco, pero nadie debe saberlo.
—¿En dónde se encuentra Carla Carvajal? —inquiero al llegar a mi área.
—Doctora... —tartamudea, pero a los segundos me dan las respuestas.
Con pasos seguros me dirijo al cuarto y al abrir hay un enfermero revisando sus signos vitales.
—¡Fuera! —lo corro.
Se exalta, pero al verme sonríe y sale del cuarto.
>>Mierda, lo siento Carla, esto es mi culpa. —me siento en la silla mientras tomo su mano. —Te prometo que haré pagar a los malditos que te hicieron esto. —susurro.
No dejo de verla por unos minutos, me encargo de grabar cada maldito rasguño de su rostro y brazos. Mi barbilla tiembla de ira y tengo que respirar varias veces para no marcharme.
—Sé que fue Rojo Sangre. —acepto. —No sabes de ellos porque desde que sé, que están detrás de mí, he tratado de alejarme de ti para que no pagaras por mis errores, pero de nada sirvió. —veo al techo por unos segundos. —Te han encontrado Carla, todo mi esfuerzo fue en vano porque no pude evitar que te lastimaran.
Paso mis dedos por su mejilla que se encuentra con un feo moretón.
>>Incluso contrate a personas para que estuvieran vigilándote. —sonrío sin ánimo. —Son unos guardaespaldas muy guapos, me encargue de eso cuando los contrate. —poso mis dedos sobre sus nudillos. —Recuerdo esas noches en las que me ibas a buscar al sótano. —trago grueso y arrugo las cejas cuanto tengo unas visiones, pero las dejo de lado para concentrarme en ella.
—Marta me encerraba por cualquier tontería y cuando ella se dormía tú te escabullías para hablar conmigo, incluso con la maldita puerta de por medio. —ruedo los ojos. —una vez me dijiste que querías que un hombre fuerte y guapo fuera tu príncipe, él te rescataría de tu infierno y luego huirían para ser felices. Siempre me burlé de ti por eso. —trago grueso. —Pero pudiste salir de ese infierno Carla, y lo hiciste sola.
Sigo hablando relatando desde mi punto de vista cómo fue el maldito infierno que vivimos bajo el techo de Marta. Superó incluso más golpes y daños físicos que yo. Carla es una guerrera y se lo hago saber.
>>Sé que no pediste ser fuerte de esa manera, lo entiendo perfectamente. —callo. —Pero si ya nos dañaron tenemos que aprovechar el monstruo en el que nos convirtieron. Tú pudiste con mucho, podrás salir de esto, hermana. —muerdo mi labio inferior que tiembla de culpa. —Si prometes que vas a recuperarte pronto, yo te prometo que dejaré que me des clases de todas esas danzas hermosas que tú llamas las danzas del amor.
El aparato en mi bata me exige irme y maldigo internamente, porque no quiero dejarla sola. Le doy una chequeada rápida a su expediente. Su estado no es tan crítico, pero eso no significa que sea bueno.
>>Prometo que volveré. —beso su frente en el momento que la puerta se abre dejando a la vista a Violeta, quien en algún momento fue mi interna. Me separo de mi hermana y me recompongo antes de que pueda ver mi rostro.
Le doy la espalda recuperándome por completo en cuestión de segundos, me doy la vuelta viéndola a la cara sin demostrar nada. Ni siquiera lo que estuvo a punto de salir de mis ojos.
—Es un gusto verla, Doctora. —sonríe, baja su mirada cuando la mía la inspecciona.
La ignoro mientras saco mi móvil y le llamo a Tyler.
—Te quiero en el cuarto 404 de inmediato. —ordeno.
—Como ordene, Doctora. —cuelgo.
—¿En cuánto tiempo le darán el alta? —inquiero.
Violeta se remueve incómoda.
—Eso dependerá de su recuperación y... —los golpes en la puerta la detienen.
Que eficiente.
A los segundos entra el agente y su tamaño hace que la habitación se vea pequeña.
>>Lo siento, pero no puede estar aquí. De hecho nadie tendría que estarlo. —me ve de reojo pareciendo insegura.
—Él es Tyler y no se moverá de esta habitación.
—Pero...
La ignoro para darle órdenes al agente que no se molesta en ocultar su incomodidad y curiosidad al ver a mi hermana.
—Mantenme al tanto de su evolución, cuando nos vayamos te lo haré saber. —me mira molesto, porque se supone que estaría conmigo incluso en el cuarto del placer.
>>Que Carlos se quede conmigo y los demás por allí, no sé distribúyelos. —me exaspero. —pero no te separes de mi hermana, con tu vida me respondes la suya Tyler. —asiente sin estar satisfecho.
Le doy una última mirada a mi hermana y evito suspirar y acercarme de nuevo a ella por las nuevas personas.
Salgo de la habitación contando cada maldito golpe que estoy recibiendo y que de la misma manera devolveré.
En el trayecto recibo una llamada de Vilma, pero la ignoro. En estos momentos no quiero saber de mi clínica, está en buenas manos y es eso lo único que me importa.
—Llegas 5 minutos tarde. —Todo mi cuerpo entra en tensión al escuchar su voz.
Miles de escenarios vienen a mi mente, cada uno peor que el anterior, pero los detengo de golpe para concentrarme en la escoria.
—¿Ahora me tienes controlada? —me burlo. —Eso es caer muy bajo, Violadorcito. —su sonrisa se borra.
Puedo ver que se incomoda ante mis palabras y ve de reojo a nuestro alrededor.
>>Mmm aunque creo que bajo caíste cuando decidiste exponerme de esa manera.
—Aunque no me creas, no fui yo. —niego sin creerle. —Jamás hubiera permitido que algo así... saliera a la luz.
—¿Algo así? —repito. —Di las cosas por su nombre.
—Alessia...
—¡No te acerques! —me altero. —Y no te atrevas a negar que fuiste tú quien expuso el video para desprestigiarme y así quedarte con el puesto, pues ¡Felicidades! —ladré furiosa. —Me quitaron lo que con esfuerzo me gane, pero hubo un fallo en tu perfecto plan, porque ni a ti te lo dieron.
Mi barbilla tiembla de rabia y de todo en lo que en ese momento sentí. Ahora siento que todo lo que reprimí estuviera saliendo de esa oscuridad a la que los mande durante todo este tiempo.
>>Siempre supe que eras una mierda, pero incluso te superaste con esa canallada. —lo señalo.
A grandes pasos se acerca a mí y en segundos lo tengo a pocos pasos de distancia, por lo que alzo el mentón sin intimidarme por su altura.
—¡Yo no compartí el video! No cuando también aparezco. —pasa sus manos por su cabello desordenándolo. —¡Perdóname, por favor!
Mi palma se estampa fuertemente en su mejilla y no siendo esto suficiente le doy otra en su otra mejilla. No me detiene y no sé quién saliera peor si lo hiciera
Pero no me siento satisfecha, son tantas cosas que eso no disminuye nada.
—Tu maldito rostro estaba censurado. —contengo las lágrimas llenas de impotencia y rabia. —Si no te perdoné el hecho que junto a tus amigos me hayas violado, jamás lo haré por exponerme.
—Ese bebé pudo ser mío. —susurra dejándome en shock.
Retrocedo con incredulidad para después explotar.
—¡Eres un puto enfermo! ¿¡Cómo te atreves a cuestionarme, cómo puedes siquiera pensar en eso!? Jamás me arrepentiré de ese aborto y eres un hipócrita por mencionarlo.
No puedo ni siquiera procesar esa idea.
—Pudo ser mío. —repite.
Cierro mi puño y lo estampo en su pómulo, no me duele porque es exactamente como me enseño Yuri. No supuse requerir el conocimiento tan pronto.
—¡Con más razón saqué a esa asquerosidad de mi cuerpo! —aclaré, sin sentir ni un gramo de remordimiento. —Jamás tendría algo que viene de ti.
—¡Ese ser no tenía la culpa! Fuiste tan cruel que no te importo y te deshiciste de él.
—¡Yo tampoco tuve la culpa! —no fue mi culpa, hace tiempo lo entendí. —Digas lo que digas no harás una diferencia así que mejor calla.
No puedo soportar que siga diciendo más infamias.
—¡No tenías derecho!
Mi cuerpo se va llenando cada vez más de odio y desesperación al saber que nuevamente está minimizando lo que hizo.
Ahora resulta que se quiere lavar las manos por lo que yo hice.
No hay un punto de comparación.
—¡Y una mierda! ¿¡Con qué cara me reclamas, después de todo lo me hicieron!? —retrocede. —¿Es que eres un maldito retrasado?, no entiendes la atrocidad que hiciste... que hicieron. —callo, cuando mi voz se quiebra.
Odio sentirme frágil y vulnerable. No quiero que me vea rota, aunque lo esté.
Estoy malditamente rota, destrozada y dañada.
Y como siempre lo reprimo, porque mostrar mis grietas les enseña en donde atacar para doblegarme y no estoy dispuesta a permitirlo.
—Me equivoqué, lo acepto, pero mi error tuvo un resultado y tenía...
—No fue un error, fue una puta violación. —grito. —No lo minimices porque no tienes ni puta idea de todo lo que me provocaste esa noche.
Traumas.
Miedos.
Inseguridades...
>>Así que no me vengan con esto, porque eres el menos indicado. —me río fuerte, negando. —es lo más estúpido que has dicho, mira que quejarte porque saque eso de mi cuerpo
—Alessia...
—¡Chinga a tu madre, pinche pendejo! —grito fuera de mí.
—Interrumpo algo. —Rubén pierde el color mientras yo solo lo veo con asco y repulsión.
—No te librarás de mi condena, porque tocarme fue tu peor pecado y no te irás sin que el diablo te haga pagar. —suelto antes de darme la vuelta.
Yo soy el maldito diablo.
Paso a un lado de Damián Avalos sin bajar el rostro. Nuestras miradas se cruza y asiente, no lo pedí, pero agradezco que a pesar de ser amigo del innombrable no vaya a decir nada de lo que acaba de pasar, hay algunos residentes, y cuando me ven se hacen a un lado.
Sin dejar de caminar mi mente se paraliza cuando recuerdo las cámaras.
Mierda, desde el otro lado del continente me estás jodiendo, innombrable.
***
Voy directo a iniciar el proceso de limpieza e higiene, a los minutos unas enfermeras me ayudan con el debido protocolo.
—Todo listo doctora. —asiento.
Con las manos alzadas y la adrenalina corriendo por mis venas por lo que acabo de hacer observo a quien yace en la camilla. A un costado está el agente, incluso él ya está con el debido traje, mis colegas lo ven raro, pero no dicen nada.
—Tiempo sin vernos, cuarto del placer. —murmullo.
La doctora Alessia Carvajal ha vuelto, estoy en mi territorio y pobre de aquel que me toque.
Soy intocable y los que saltaron esa ley inquebrantable son los que las están pagando.
O lo harán pronto.
***
10 horas seguidas sin descanso, 4 operaciones sencillas, 4 éxitos seguros y el 20% del regalo de Damián listo.
El regalo no solo era lo que pasara dentro del cuarto del placer, diagnósticos, papeleo y demás también iban incluidos, así que estoy satisfecha con mi trabajo.
Tuve un poco de ayuda de dos agentes con el papeleo, pero no importa.
Sin embargo, el cansancio me está pasando factura, pero no es nada para mí, esto me recuerda a mis años de estudio. Terminé con una severa anemia y problemas alimenticios, pero el trabajo fue impecable, justo como ahora.
Son las tres de la madrugada, aún me quedan dos horas antes de entrar a los entrenamientos con mi Sensei. Solo de imaginarlo ya me volvieron los dolores musculares.
Reviso mi correo y mi sangre hierve.
—¡Tyler! —grito porque ya otro lo relevó en el 404.
Son segundos los que faltan para que el agente entre a mi consultorio.
—Doctora...
—¿Por qué no me dijiste que ya tenía la respuesta del banco? —se tensa. —Me están informando que hace dos días lo notificaron y que necesitan que vaya por los documentos.
No dejo de verlo, sin embargo, mi vista se dirige al pasillo cuando Julio cierra la puerta.
Lo que me faltaba, que mis compañeros se den cuenta de mi situación.
—En esos momentos usted no...
—La respuesta es la misma me la dijeras cuando me lo dijeras. Dame el papel.
Lo saca de su camuflado y evito mandarlo al carajo al saber que siempre lo tuvo con él.
Abro el sobre y poco a poco lo arrugo cuando leo en grande y mayúscula, algo que no solo me enoja sino también me atormenta.
DENEGADO.
—Retírate. —lo hace sin refutar.
Muevo mis dedos sobre el escritorio mientras pienso qué demonios voy a hacer. A los minutos sin importar la hora decido hacer una llamada.
—¿Tienes idea la hora que es? —pregunta con tono soñoliento.
—Necesito que me des números.
—La última vez que vi mi título leí que soy abogado, no contador...
—¡Deja de jugar! —se calla ante mi tono. —Quiero saber los datos de la farmacéutica y de mi clínica.
—Tienes suerte, los tengo a la mano. —lo escucho moverse. —Todo está bien, la clínica ha tenido buenos ingresos a pesar de tener poco tiempo de estar monetizando, la farmacéutica es lo mismo, te recomiendo que des una entrevista, la farmacéutica es de las mejores, pero sabemos que con tu prestigio las ventas pueden subir.
—No, si lo hago ahora todo el que se acerque será por morbo de que la dueña de la farmacéutica con la que trabajan fue la misma mujer que ha estado en polémica.
—Alessia...
—Veo noticias Axel, sé lo que hablan de mí, mis contactos callaron a muchos cuando la bomba explotó, pero esta tarde volvió a resurgir la noticia. —Debido a mi discusión con el inservible de Rubén.
Y mi contacto por el momento está en Colombia, no me habla y no pienso hacer uso de mi obsequio para que me ayude a callar a la prensa.
—Y no has pensado en comentarle a tus contactos que...
—Los números Axel, necesito saber si cuento con lo suficiente para comprar una propiedad.
—Alessia, tú produces miles de pesos diarios, ¿Es que no has revisado los datos que el contador que contrate te envía? —no puedo evitar calentarme. —A ver, cálmate y dime que es lo que te pasa.
Respiro despacio intentando calmarme, por unos momentos decido olvidar mi mierda y todo lo referente a Rojo Sangre, EBÓSIL y Bogdánov...
—Necesito que te movilices Axel.
Por media hora más sigo hablando con él, aunque no quiera, con él no todo es profesional y me saca al menos 3 sonrisas sinceras.
No dejo de trabajar porque también me encargo de descifrar las fórmulas y demás para el antídoto.
***
Voy a bordo de la camioneta ya para el cuartel, en 15 minutos necesito estar en el campo, es por eso que me estoy cambiando adentro.
—Demonios. —me quejo.
Termino de ponerme las botas militares y arreglo mi cabello. Solicite otro uniforme de mi talla, pero de igual forma me siento más cómoda trabajando con el sostén deportivo.
Me veo bonita, estoy cómoda, son sexis y según Martina, la que me dio la tarjeta de la alcoba, en los cuarteles de otros países es completamente normal que las mujeres entrenen de esta manera.
—Aquí tienen lo que me solicitó. —me dice Carlos.
Los tops que mande a buscar, son un poco más encubridores, pero con defensas para mis pechos.
¡Me encanta!
Me quito el sostén y mis pezones se yerguen ante el frío, rápidamente me pongo el top de mangas cortas que protegerá a mis tetas. Es ajustado, no habrá problemas con mis senos y me queda perfecto, debo agradecer el dato de Martina.
—Necesito que alguien vigile a mi hermana y me tengan informada. —ordeno.
—No se preocupe, ya me encargue. —asiento.
—Cada avance me lo dirán al momento, sin importar lo que esté haciendo. Y sobre lo otro, díganle que se vaya a la mierda y que no haga nada sin mi permiso.
—Como ordene, doctora. —ignora lo último.
A las malas me di cuenta de que el innombrable tiene protegido al hospital. Por lo que le saque al agente, el gobernador no sabe nada y no se lo dirán. Bien por el innombrable, al parecer ya tiene a los cuatro perros a su merced.
Llegamos al cuartel cuando algunos rayos de sol se asoman. No me detengo a apreciar más cuando ya estoy en el ascensor. Al llegar a la mini ciudad algunos agentes me ven de reojo.
Me ven con deseo y admiración, pero nadie con morbo... bueno eso quiero creer. Aunque para la mayoría les soy indiferente hasta que se topan con mi...
—Todo es tu culpa. —me acusa el hombre frente a mí.
—¿Disculpa? —lo miro sin entender.
Lo repaso y él hace lo mismo. Tiene muchos golpes y de un ojo ni siquiera ve.
Me dice un montón de basura, al final me manda enfermería. Tengo el tiempo justo, pero lo último me convence.
—No sé qué les dijiste, pero el escuadrón no lo merecía.
A pasos apresurados me dirijo a enfermería y lo que veo me deja sin palabras y con una sonrisa en mi rostro.
Hay al menos 30 agentes sedados, veo porque están ingresados y todos por lo mismo mi emoción y ganas de saltar sobre el innombrable crecen.
Mierda, controla tus hormonas, Alessia.
Severos golpes y falta del órgano gustativo, pero no entiendo la quemadura que señalan. Me acerco a Steven que es el que más crítico se encuentra y cuando descubro su pecho jadeo ante lo que veo.
Es una maldita marca como la que les hacen al ganado, pero lo que me sorprende es el maldito diseño. No soy tan estúpida y sé que solo una persona podría haber hecho algo así.
Innombrable Bogdánov.
—¿Qué hace aquí? Retírese si no quiere que la acuse con... —me doy la vuelta enfrentado a la mujer.
Se calla de golpe al reconocerme y su piel palidece.
>> No se me acerque, usted trae una maldición, ¡Aléjese! —arrugo las cejas cuando la agente sale corriendo de enfermería.
—Y decían que yo soy la loca. —me burlo.
Me paseo unos minutos más y mi mandíbula se descuelga cuando veo un informe reciente de defunciones.
Mis ojos brillan ante las imágenes que muestra una clara tortura. Al parecer los agentes que cuidaban el sitio donde el innombrable los mando fueron sedados y alguien entro a torturarlos.
Todos tienen esa maldita marca, todos perdieron el órgano y solo dejaron a la mitad viva.
—Interesante. —comento en medio de una sonrisa.
***
—¡Una más Carvajal! —ordena con un grito.
Mis brazos duelen y cada vez que lo intento flaquean.
—No puedo. —murmullo.
—¿¡Qué dijiste!? —maldigo por decirlo demasiado alto. —¡No te escucho contando!
Muerdo mi lengua para no insultarlo y cuento como me lo exige.
Estoy demasiado sudada, mi garganta está seca y no he parado desde hace dos malditas horas.
—... 97, 98, 99... —mis brazos se acalambran, pero su grito logra que termine. —¡100!
Me dejo caer al terminar las malditas lagartijas.
—¿¡Porque estás descansando!? ¡Yo no quiero a flojas Carvajal!
¡Idiota!
>>Date la vuelta y cuenta 100 abdominales, si paras inicias de 0. —ordena.
Lo hago, más por orgullo que por otra cosa. Pasan dos horas más en los que me hace correr hasta que mis piernas tiemblan, no me deja ni sentarme o tomar un poco de agua.
Me lleva a un gimnasio y no se inmuta al momento de decir que tuve que entrar y atravesar la alcoba del innombrable, para llegar. Al parecer está a la par de la mía.
Sospechosamente curioso.
—Yuri... —intento protestar.
—Sensei para ti, Carvajal.
Maldito, si mi primer entrenamiento fue difícil, no sé como catalogar por lo que estoy pasando.
—Sensei, en una hora tengo que estar en el hospital y...
—Está bien Aless. —sonríe con ternura y quiero mandarlo al psiquiatra por bipolar.
—Te pasaste y lo sabes. —me quejo mientras me siento en el suelo. —Si te estás cobrando por lo que pasó hace meses en mi apartamento, déjame decirte que quien me invitó a esa copa, fuiste tú.
Sonríe y sus hombros dejan la tensión de sensei empoderado para sentarse frente a mí en el banco.
—No me estoy cobrando eso, y si quisiera hacerlo. —alzo una ceja. —Sería por como mi tío...
—Mejor me voy. —me levanto haciendo una mueca que lo hace burlarse. —No te recomendaré como sensei, nunca.
—Siéntete afortunada, porque eres la primera y última. —ruedo los ojos.
Abro la puerta y paso por el pasillo que me lleva a la habitación impregnada de su aroma.
Me quedo unos instantes recorriendo el lugar y debo admitir que me gusta.
>>Cualquiera desearía estar en tu lugar. —me sobresalto, por ver lo que no debería no note su presencia. —Es una suerte que seas tú.
Pasa a mi lado y algo que me quede pensando hace días me hace detenerlo.
—¿Quién es ella? —se detiene. —Cuando estuvimos en el baño me dijiste que a ella le agradaría, ¿Quién es ella? —repito.
Me ve sobre su hombro para luego negar.
—Si tienes suerte la vas a conocer, pero si no, aunque lo dudo. Solo la conocerás como la leyenda que es.
Sin dar más explicación se retira.
***
ÚLTIMAS NOTICIAS, LA EXITOSA DRA. CARVAJAL VUELVE A ESTAR EN MEDIO DE UNA CONTROVERSIA, YA QUE SE LE ACUSA DE SER UNA FARSANTE.
Se conoce a la Dra. Carvajal por sus éxitos y forma impecable de trabajo. Se encuentra en el hospital más reconocido de México...
Siguen hablando de mi impecable trabajo hasta que llegan a esa parte.
Hace unos días se dio a conocer la terrible historia de como hace algunos años fue víctima de un abuso por algunos jóvenes, pero fuentes confiables nos informaron que uno de los partícipes habló, y hoy se sabe la verdad.
La reconocida Dra. Carvajal cambió el rumbo de la historia a su conveniencia, porque no quería arruinar su imagen. Nadie se imaginaría que detrás de esa belleza e inteligencia inigualable se encontraría un ser tan despreciable capaz de dañar la reputación de quienes en su momento fueron sus compañeros de aventura y fantasías.
Trago grueso sin terminar de procesar cómo demonios ha pasado esto.
Se han filtrado fotos mías del día que regrese de Rusia y hay varios hombres desnudos en mi apartamento. Capturaron las imágenes en el momento que yo me resistía por no querer ser tocada.
Se cree que una banda terrorista, al saber la historia, quisieron cobrar justicia por lo que ella dejó que creyeran, por lo tanto, uno de los participantes fue vilmente torturado y luego asesinado.
Respiro dos veces al darle clic al video que anexan, lo veo todo y no siento remordimiento de nada, en eso si tienen razón, dicen que soy una arpía y si no sentir nada al ver como cortan cada dedo me hace una, entonces lo soy.
Porque en mi mente sí se lo merecen.
No me quedan dudas de los responsables al ver la maldita marca en su pecho.
...Aunque haciendo una ardua investigación se logró obtener el nombre de otro quien también fue partícipe y su psicólogo, quien por respeto a su familia no se dirá nombre, él fue víctima de un aparatoso accidente de tránsito en el que sus frenos y varios desperfectos mecánicos lo llevaron a la muerte. Este accidente fue días antes de que se filtrara el vídeo que desencadenó esta aterradora historia.
Así que por esto y más cosas, se pueden advertir de que la Doctora lo tenía todo fríamente calculado.
¿Estamos frente a una psicópata con mente siniestra?
¿Estamos seguros con un personal de salud con estos antecedentes?
Nos quedamos a la expectativa de lo que nuestras autoridades hagan al respecto.
Recuerden, si ven a esta mujer ¡Aléjense! Porque la belleza engaña a todo lo que se proponga.
El reporte finaliza con una foto mía subiéndome al jet Bogdánov del día que partí a Rusia para operar a Raisa.

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