Capítulo Doce

Conclusiones precipitadas








El silencio en la habitación se sintió pesado.

—¿No sabes quien es?—Pregunto Scott, preocupado, luego de salir de su shock.

Merly negó confusa ante tal pregunta, ¿debería de conocerlo?

Chris parpadeo, y con el semblante de caído la miro.

—¿No me recuerdas? soy yo, tu papá.

—¿Ah?—Soltó Mer sorprendida, abriendo ligeramente su labios—. Discúlpeme señor pero se como se ve mi padre, y no es usted. 

Merly se esforzó por no formar una mueca de incomodidad.

Chris la miro sin entender que era lo que ocurría, lo mismo estaba pasando por la mente del lobo alfa en la habitación. Los demás en la habitaciones, se sintieron curiosos por tal escena, aunque tambien tenían un lio en la cabeza.

—¿Enserio no te acuerdas de mi, Allison?—La pregunta de Chris, llamo la atención de la chica en la camilla.

Merly a frunció aun más su cejas, ella no se llamaba Allison.

«Ahora entiendo, tal vez ese Scott llamo a alguien que había estado buscando su hija perdida, pero... ¿Cómo es que la confundió conmigo?, ¿acaso... nos parecemos?»

Las preguntas en su mente dejaron más confundida a Merly, ella iba a hablar cuando Scott se le adelanto, haciéndola cerras los labios al verlo acercarse.

—¿Y de mi? ¿Te acuerdas de mi?

La pregunta de Scott sonada desesperada, casi con esperanza de que si habia olvidado a su "padre" tal vez a él no.

Merly asintió, causando un suspiro de alivio por parte de Scott, haciendo una sonrisa pequeña.

—Si, te vi en la fiesta de la fogata—recordó—. Estabas mal, parecías muy borracho, creo que era en el mismo lugar donde luego se llevaron a Liam unos guardias de seguridad.—Menciono Merly, ladeando la cabeza al recordar vagamente el suceso. 

La cara de Scott se puso pálida en cuestión de segundos. Sus manos temblaron, todo su cuerpo pareció tensarse.

—Y.. ¿y antes de eso?—pregunto, en voz baja. Sin poder creer lo que estaba pasando, que ella no lo recodara.

Merly levanto su mirada, sin comprender sus palabras.

—¿Antes de que?—cuestiono, removiéndose en la cama al sentirse incomoda.

Scott habló al fin, con la voz quebrándose, bajando cada vez más... como si las palabras le pesaran, como si temiera decir en voz alta aquello que se estaba dando cuenta desde que ella no reconoció a Chris.

—¿Recuerdas algo antes de que llegaras aquí, de nosotros..?

—¿Mhn... sí? Supongo —resopló Merly, ladeando la cabeza—. ¿O de qué otra manera crees que iba a terminar aquí?—añadió mientras extendía los brazos, señalando todo a su alrededor, todo Beacon Hills—. Este maldito pueblo...

—No... —murmuró Scott, con un temblor en la voz—. Algo no anda bien. ¿Por qué no nos recuerdas? ¿Qué te pasó? 

—¿Tal vez porque no los conoce? —soltó Liam, con ese tono demasiado neutro que solo usaba cuando algo le molestaba. 

Miró de reojo a Scott, escéptico, incómodo... casi irritado. Algo raro pasaba, demasiado raro como para que Scott creyera conocer a Merly. 

¡Ella era del futuro, por Dios! ¿Cómo se suponía que eso tenía sentido?

Scott se giró de golpe, frunciendo el ceño mientras clavaba la mirada en Liam.

—¿De qué estás hablando?

—Ella tal vez no los conoce, no lo sé... —respondió Liam, bajando la mirada un segundo—. Desde que la conozco, jamás los ha mencionado.

—¿Desde que la conoces? —repitió Scott, entrecerrando los ojos—. ¿Qué se supone que significa eso?

Liam entreabrió los labios, visiblemente nervioso bajo la mirada de Scott. 

—Desde... hace algún tiempo.

Merly observó, completamente confundida, lo que estaba ocurriendo frente a ella. Aquel tal Scott tenía una expresión escéptica, y Merly juraría haber visto sus ojos tornarse rojos por un par de segundos. 

Stiles parecía sudar a chorros, mientras que Lydia temblaba como si un frío imposible le recorriera la espalda. 

Todos parecían saber exactamente qué estaba pasando.... todos menos ella y Liam. Y esa mezcla de intriga y frustración comenzaba a hervirle en el pecho.

—No... no, no es posible... tú no podías haberla conocido... —balbuceó Scott, incapaz de ordenar sus propias palabras, como si cada una le costara respirar—. Ella... no... no estaba viva para que tú pudieras conocerla. —murmuró al final, casi inaudible, como si decirlo le partiera algo por dentro.

Merly observó todo en silencio, intentando procesar el caos frente a ella. Pero cuando escuchó lo que Scott acababa de decir, una risa nerviosa casi se le escapó. 

¿Estaban todos completamente locos? Primero Stiles y Lydia actuando raro, luego Scott diciendo esas cosas... ¿Qué seguía ahora?

«Ya me esta dando miedo esto...»

Susurró Mer para sí misma, perdida nuevamente en sus propios pensamientos. Un escalofrío le recorrió la piel mientras, con sumo cuidado, se deslizaba hacia el borde de la camilla. Era imposible concentrarse en lo que decían, las voces se mezclaban, subiendo de tono, chocando unas con otras.

Stiles, Lydia y Scott prácticamente discutían en voz alta, ahogando por completo cualquier intento de Liam por explicar algo... y todo giraba, de alguna forma, en torno a ella. Merly.

Chris Argent observó con un cansancio evidente la discusión de los adolescentes. Suspiró hondo, negando con la cabeza antes de volver la mirada hacia la camilla... y entonces se quedó helado al verla. 

Merly estaba casi al borde de la cama, inclinada hacia adelante, tratando con sumo cuidado de apartar la sábana azul como si buscara una salida.

—¿Qué estás...? —murmuró Argent, confundido, mirándola fijamente.

Merly se quedó completamente rígida, los ojos abiertos de par en par al notar que Argent la estaba mirando. El nerviosismo le subió como un frío punzante por la espalda, haciéndole temblar sin poder evitarlo. Y, antes de pensar, antes de procesar, una carcajada nerviosa se le escapó de los labios, torpe y fuera de lugar.

De un pequeño salto bajó de la cama, pero el suelo parecía moverse; un mareo la golpeó y sintió la cabeza arder por un par de segundos.

El silencio fue inmediato.

Todos dejaron de hablar y, como si fueran una sola persona, se giraron al mismo tiempo para mirarla fijamente.

Merly no pudo articular una sola palabra, solo mantenía aquella sonrisa forzada que le temblaba en los labios. 

—¿Q-qué pasa? ¿Por qué me miran así? —preguntó mientras daba un par de pasos hacia atrás, notando cómo sus piernas apenas la sostenían.

Scott dio un solo paso hacia ella... y Merly pegó un brinco inmediato, tragando saliva con fuerza.

Todos vieron ese gesto y la confusión se esparció como un eco.

Scott frunció el ceño, desconcertado. No... era más que desconcierto, estaba completamente perdido. Porque también había notado el movimiento involuntario de la chica, ese retroceso rápido, casi reflejo. Y entonces algo se le clavó en el pecho.

Miedo.

Ella... tenía miedo.

Merly buscó desesperada con la mirada hasta encontrar a Liam, que estaba apenas a unos pasos. En cuanto lo vio, casi corrió hacia él y se escondió detrás de su espalda, aferrándose al único punto seguro que reconocía. Se inclinó un poco, susurrándole con la voz temblorosa.

—Liam... creo que debería irme. Tus amigos están... algo confundidos... y tal vez un poco locos.—susurró, sin apartar la vista ni un segundo de las cuatro personas que permanecían en silencio frente a ellos.

Liam la escuchó y se quedó inmóvil, pensativo. Podía sentirlo, algo estaba realmente mal. Mer estaba asustada, lo suficiente como para buscar refugio en él. Pero al mismo tiempo, otra parte de él... algo más profundo... le decía que no se moviera.

—Oh... está bien.—murmuró Liam en el mismo tono bajo y cuidadoso que usaba Merly, intentando transmitirle calma. 

Ella asintió lentamente, soltando un suspiro que le tembló en el pecho, y Liam entendió al instante cuánto necesitaba sentirse segura.

—¿A dónde... van? —preguntó Chris, incorporándose ligeramente desde la camilla, observando toda la escena con una mezcla de intriga y desconcierto.

Primero, porque no quería que su hija se alejara de su vista.

Segundo, porque necesitaban entender qué demonios había pasado para que todo terminara así.

Y aun así, había algo más... una curiosidad que le pellizcaba el pecho. La manera en que Merly se había aferrado a Liam, cómo lo buscaba, cómo se escondía detrás de él... Chris ya había visto esa expresión antes. Aquella mirada nerviosa, insegura pero confiada en la persona a su lado.

La misma mirada que tenía al comienzo, en la primera semana después de mudarse a Beacon Hills.

La misma mirada que usaba cuando hablaba de Scott.

—¿Por qué se lo deberíamos decir? —soltó rápidamente Merly, cada vez más nerviosa, con cada segundo que pasaba, el ambiente la sofocaba—. No quiero sonar grosera, señor, pero creo que hay una gran confusión aquí.

—¿Confusión? ¿De qué confusión hablas, Allison? —preguntó Scott, tragando saliva, esforzándose por aclarar sus propios pensamientos.

Merly bufó y puso los ojos en blanco, alzando la cabeza con clara irritación.

—¡De eso hablo! ¡Mi nombre no es Allison! —espetó entre dientes, molesta y cada vez más tensa.

Pero cuando notó que más de dos personas la miraban confundidos, como si no le creyeran ni una palabra, sintió la rabia escalarle por el pecho. Cerró los puños mientras forzaba una sonrisa irritada.

—¿Saben qué? No tengo tiempo para esto —dijo Merly, negando con la cabeza y soltando un suspiro cansado.

Merly tomó la mano de Liam sin pensarlo, y de inmediato todos los demás los miraron con el ceño fruncido, como si ese simple gesto activara todas sus alarmas.

Liam sintió una corriente eléctrica recorrerle la piel desde la palma hasta las puntas de los dedos, subiendo rápido por sus brazos hasta llegarle al cuello, donde el vello se le erizó. 

Esa sensación... esa extraña pero cálida vibración... la conocía. Bajó la mirada y vio cómo las manos de ambos brillaban con un tenue resplandor anaranjado, casi rojizo, danzando en los bordes de sus dedos entrelazados.

—¿Qué...? ¿Por qué se están tomando de la mano? —preguntó Stiles, entrecerrando los ojos, analizándolos. 

Y no fue el único, cierto alfa no apartaba la mirada de las manos de los dos.

—Por algo... —respondió Merly, forzando una sonrisa que no convencía a nadie. Eso solo hizo que Stiles frunciera aún más el ceño.

—¿Y qué es eso que sale de sus manos? —preguntó Lydia, dando un par de pasos hacia adelante, señalando directamente las manos entrelazadas de Merly y Liam.

Chris, Scott y Stiles enfocaron mejor la vista y, en cuestión de segundos, lo vieron con claridad, un resplandor rojo anaranjado, como una pequeña luz viva, envolvía las palmas de ambos jóvenes.

—¿Qué es eso? —preguntó Scott, preocupado, casi dando un paso adelante sin pensarlo.

Merly sonrió de lado, con un gesto cargado de falsa tranquilidad.

—¿Esto? Nada —respondió, levantando la mano aún unida a la de Liam—. Esto sí es algo. Adsom—Alcanzó a decir antes de que la palabra se cortara en seco.

Un pinchazo agudo le atravesó el cuello y, de inmediato, su vista se nubló por completo. El suelo desapareció bajo sus pies, sintió como si flotara un instante antes de desvanecerse, cayendo inconsciente.

El impacto fue tan repentino que todos quedaron paralizados. Las miradas volaron, incrédulas, hacia la figura detrás de Liam y Merly.

—¿Mamá? ¿Qué...? —balbuceó Scott, parpadeando una y otra vez, incapaz de asimilar lo que veía.

Su madre sostenía una jeringa en la mano.

Liam reaccionó de inmediato, en cuanto sintió el cuerpo de Merly desplomarse, la atrapó entre sus brazos con un sobresalto que le heló el pecho. Se giró de golpe, sorprendido y con el ceño profundamente fruncido al ver a la señora McCall sosteniendo una jeringa. 

El desconcierto le golpeó de lleno. ¿Cuándo había entrado? ¿Cómo no la había escuchado?

Sacudió la cabeza, negando, y sin perder un segundo cargó a Merly para llevarla de vuelta a la camilla, recostándola con una delicadeza que contrastaba por completo con el caos de la situación. Su respiración temblaba entre preocupación y rabia contenida.

Cuando se volvió hacia la madre de Scott, la confusión y el enojo se reflejaron claramente en su mirada.

—¿Por qué hizo eso?! —exclamó, sin entender nada, sintiendo cómo la frustración le subía por la garganta.

Melissa ignoró por completo el estallido de Liam. Su atención estaba fija en Scott y en los demás, su expresión seria, casi tensa.

—Creo que encontré algo —anunció mientras levantaba un pequeño fajo de papeles—. Son las muestras de laboratorio y los resultados de las huellas dactilares que tomamos cuando la ingresamos. Todos dicen lo mismo.

El silencio cayó de inmediato. Nadie respiraba o se se movía.

Todos, incluso Argent, esperaban las próximas palabras como si fueran una sentencia.

—Es ella —dijo Melissa finalmente, firme, sin titubear—. Es Allison.










27/04/2023 [703 Palabras] Escrito

04/05/2024 [1486 Palabras] [Editado y corregido]

Holaaaa, lamento la tardanza. Espero y les guste, ya saben que cualquier sugerencia u opinión sobre de como va el fic será bienvenida, siempre y cuando no será maliciosa.  

Los amo <3

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