Capítulo 11

Amber Foster

Los días no han sido desagradables en lo absoluto. Aunque es difícil realizar la rutina en un lugar que no es mi hogar.

Las visitas de mamá para curar la herida en mi brazo son gratificantes. Ahora cuando veo la cicatriz solo queda un vago recuerdo del dolor que sentí en aquel momento. Con respecto a papá no hemos tenido el contacto que quisiéramos, ya que su "alfa" últimamente lo tiene muy atareado con la problemática de los licántropos gamma.

Por otro lado, Demon suele ser una compañía recurrente o mejor dicho una piedra en el zapato como diría Eiden.

Él es alguien agradable, pero a mi demonio no le complace su presencia porque Demon se nutre de mi vitalidad, excepto que se haya alimentado con anterioridad.

En cuanto a Blake siento que huye de mí. Me encantaría saber qué piensa sobre el vínculo, sin embargo, hay una distancia abrumadora entre nosotros. Demon me lo contó, él tiene la facultad de romperlo, pero no lo hace.

—No entiendo por qué sigues aquí.

—Él dijo que estoy segura a su lado.

—Todo lo contrario. —Demon se ríe de manera amarga. —Entre más cercanos se encuentren más propenso será el daño a reparar, más cuando él te haya marcado.

—¿Qué quieres decir? —pregunto, exaltada—. Espera... ¿Hay alguna manera de romper el lazo de almas gemelas?

—Por favor, Amber. —Él se burla. —Blake es el sujeto dominante, su rango de licántropo lo convierte en el más fuerte de ambos.

Desde esa tarde no he dejado de pensar en nuestra conversación.

«Debo preguntarle.»

Suspiro.

—Quizá. —Me resigno. —No sea necesario...

Arranco las hierbas del suelo.

«Por qué no estás aquí para consolarme. ¿Dónde te encuentras Eiden?»

No tengo que preocuparme cuando se ausenta, porque sé que él volverá. Pero es extraño estar sola. La presencia de Eiden es cálida, aunque la gran parte del tiempo sea fría, tiende a hacer las cosas diferentes y divertidas.

—Es un día gris.

Mi cuerpo se estremece ante la voz grave que acaba de romper el silencio.

—Así parece.

Subo los hombros.

No puedo mirar hacia atrás para encontrarme con él. Quiero decir, tengo muchas preguntas, aunque no me atrevo a confrontarlo porque todavía recuerdo nuestro primer beso. Verlo a los ojos solo complicaría las cosas, ya que no logro quitarme aquella sensación.

—¿Cómo está? —La pregunta me sorprende. —No deseo entrometerme, pero no he sido un buen caballero.

Me lleno de valor al girar con el objetivo de verlo desde mi posición.

—La herida sanó por completo —digo—, pero... yo no sabía qué estaba pasando.

En un instante la sensación de seguridad se esfuma y la necesidad de exponer mi sentir se vuelve latente. Debo encogerme para no llorar como lo hice con mamá en el momento que estuvimos solas. A veces no entiendo lo qué ocurre a mi alrededor, porque aunque no lo parezca todo esto es nuevo para mí.

No obstante, los recuerdos se esfuman con rapidez, Blake se aferra a mi muñeca y como si fuera una pluma me pone de pie sin hacerme daño. Él desprende el botón de la camisa para levantar la prenda y encuentra una cicatriz importante en el brazo.

Y no sé cómo explicarlo, pero un aroma suave me obliga a sentirme somnolienta en el momento que los ojos de este hombre se vuelven ámbar.

Él desliza el pulgar sobre los rasguños.

—Bajé la guardia —dice—. Pagaste por ello.

—Hay cosas que son inevitables. —Sonrío cuando veo el ceño fruncido de Blake—. No va a poder protegerme todo el tiempo.

La mirada se abre y se muestra desesperada. Aunque solo sea por unos segundos entiendo que es alguien que intenta mantenerme en una esfera de cristal.

«Me pregunto a qué le teme.»

—Estaba distraído.

Él desvía la mirada, pero no se olvida de abandonar el agarre. A cambio, presiona el brazo obligándome a inhalar con fuerza.

Por alguna extraña razón, el pecho se encoge y siento la necesidad de estar en sus brazos. Así que, miro el suelo y trato de no respirar para concentrarme.

Entonces me doy cuenta de que su aroma produce cambios inexplicables de humor cuando se encuentra cerca.

«El vínculo.»

—¿Usted? —Hago una pausa. —¿Qué está haciendo conmigo?

Me libero con cuidado sin despegar el contacto de aquel oro que intenta ponerme a sus pies.

—¿Señor Armstrong?

Doy un paso en su dirección, pero retrocede.

—Debo marcharme.

(...)

—No entiendo por qué intenta alejarse de mí —suspiro—. Él realmente es alguien difícil.

Pateo una roca, la cual rebota con las del sendero hasta chocar con el tronco de un árbol.

"Los licántropos son emocionalmente inestables. No eres tú, es él."

—No es lo que quería escuchar —reprocho—, pero gracias. Supongo que debo darte la razón.

"Es lindo viniendo de ti."

Blanqueo la mirada.

—Por cierto —arrugo la nariz—, ¿dónde demonios estabas? ¡No sé nada de ti desde hace días!

"Problemas en las tinieblas."

—No juegues conmigo, Eiden.

Luego de terminar el trabajo en el jardín me dediqué a caminar por el bosque. Aunque por alguna razón no pude evitar girar, en más de una oportunidad, porque sentía que alguien nos seguía. De hecho, la sensación aún no desaparece.

Escuchar pisadas eriza los vellos del cuerpo. Así que, agarro una rama del suelo, envolviéndola con ambas manos como si se tratara de una espada larga. Y vuelvo lista para golpear a la persona que está acosándome.

—¡Demon!

"Es un idiota."

Trago con esfuerzo.

—¿Por qué estás siguiéndome?

—¿Por qué no hacerlo?

"Estaba cazándote."

—¿Eh? —pregunto, confundida—. ¿Intentabas cazarme?

Lo señalo de manera violenta, obligándolo a retroceder gracias a mi mal genio.

—Solo estoy divirtiéndome.

Rechisto.

—No vuelvas a hacerlo, Demon —suspiro. Luego pongo las manos a cada lado de la cadera. —¿Cómo has estado?

—He venido a reunirme con Blake y su Concejo —dice, dubitativo. Él desvía la mirada antes de hablar. —El ducado está teniendo problemas. Mi rey ha sido claro con su petición debido a ciertas desapariciones. ¿Ethan? Te suena su nombre.

Trago con dificultad.

—Sí. Él atacó a mis padres en mi cumpleaños —confieso—, también me llamó...

—Luna.

No he sido capaz de olvidar aquella voz rasposa, ni siquiera en sueños.

La piel se eriza en el momento que giro en el sitio para encontrarme con la tez blanca del híbrido.

"Atrás."

Eiden insiste.

Aunque el vampiro me cubra con rapidez no puedo ignorar la sonrisa macabra de la persona que lastimó a mi familia.

—Qué sorpresa —Demon escupe con desagrado—, incluso viniendo de usted es arrogante.

La risa de Ethan me deja en shock, por lo que me aferro al brazo del vampiro delante de mí.

—¡Es inaceptable! Lo que mis ojos ven es blasfemia.

"¡Atrás!"

Retrocedo gracias a la ira de Eiden. No comprendo lo qué ocurre, pero presiento que estamos siendo cazados por Ethan, quien nos rodea con mucha paciencia.

—¡Los dioses han enviado un nuevo sacrificio!

«¿Qué?»

—¿De qué habla?

Agarro con fuerza a Demon, pero no se atreve a verme.

—¿Una humana para Blake Armstrong, nombrado el magnífico? ¡Ah, no! Esto debe ser una broma del destino —exclama, emocionado—. Tengo todo a mi favor, ¿no lo cree, Demon Vlap?

Los gritos logran infundir temor.

«Está loco.»

"Estoy aquí."

Me sitúo delante de Demon, siendo un movimiento irónico porque se trata de un ser sobrenatural que puede patearte el trasero si así lo desea.

Sin embargo, con Eiden me siento capaz de comerme el mundo.

—¡Un déjà vu! —proclama, fingiendo sorpresa—. Sé honesta contigo misma, luna. No eres rival para mí.

—Es cierto —murmuro—, no lo soy. Pero quizá sea el cebo perfecto.

—Amber —Demon habla entre dientes.

Él me agarra de los hombros.

—¿Cómo ingresó al territorio?

—Supongo que con los años pulí mis habilidades.

—Su presencia no es recibida —concluye—. Lastimar a la chica acarreará daños irreversibles. Negocia, Ethan. Aquí y ahora conmigo. Evita una posible masacre.

—Es alguien gracioso, conde —escupe, divertido—. ¿Hablas de ponerme de rodillas? A ti solo debería torcerte el pescuezo.

—¿Qué es lo que quieres?

Quedo petrificada.

La frialdad de Demon al hablar cala los huesos. Y en el momento que lo veo de reojo siento escalofríos.

La esclerótica del globo ocular del vampiro se volvió completamente negra y alrededor del ojo se aprecian, algo así como venas violáceas. Al mismo tiempo, la sangre empieza a deslizarse de los labios debido a los enormes caninos que han crecido en su dentadura. Es más, gracias a todos estos factores la piel del ser detrás de mí se percibe más limpia que nunca.

No obstante, puedo darme cuenta de que no ha cambiado por completo, ya que las manos que se aferran a mi cuerpo rasgan la camisa debido a las uñas y hay un intento de deformación en las orejas al tratar de convertirse en puntiagudas.

—No tengo la necesidad de enfrentarme a un híbrido.

«¿Qué? Él no es completamente un vampiro... Entonces eso quiere decir que Blake tampoco es 100% licántropo.»

Demon emite murmullos extraños, los cuales versan en ser sonidos roncos y agresivos.

—Será de esa forma, conde. Cumpliré su deseo. Dark souls.

Demon me empuja cuando Ethan se lanza a nosotros.

"Siento otras presencias en el bosque."

«No vamos a dejarlo solo.»

Me pongo de pie a pesar de los rasguños en la palma de las manos por la irregularidad del suelo. La respiración es agitada. Y el miedo me prohíbe concentrarme para analizar la situación, porque somos envueltos por una nube de una niebla espesa que limita la capacidad visual.

"¡Amber!"

—¡Demon! ¡Dónde estás!

Giro en el lugar porque no puedo verlos. Al mismo tiempo, los gruñidos se presentan con más claridad, lo cual me hace titubear y ver hacia todas las direcciones para encontrarlo.

—Aquí estás.

Volteo a la defensiva con el objetivo de buscar aquel que murmura a mi espalda.

"Haz que me sienta orgulloso."

La orden de Eiden es clara. Seguidamente, un pálpito agresivo sacude el cuerpo, por lo que comprendo que su energía ahora es mía. Las manos tiemblan por ello y me hago a un lado cuando alguien sale de la niebla oscura para atacarme.

—¿Ethan?

Frunzo el ceño.

—¡Demon! —grito, aterrada.

La posibilidad de que pudo haber sido herido me genera pavor. Sin embargo, la visualización de manchas en mi campo de visión y la necesidad de llevarme una mano a la nariz por la presión que siento hace que el pulso se dispare a niveles elevados.

"La niebla es venenosa para ti."

—¿Eiden?

No puedo concentrarme en otra cosa que no sea en la sangre en la palma de mi mano. Además, en medio del pánico, Ethan desaparece y en su lugar me rodean otros sujetos. Hago un mohín. Ahora realmente quiero llorar porque no soy lo suficientemente valiente para creer que puedo con ellos.

Entonces grito, grito con todas mis fuerzas, quizá, desesperada cuando se abalanzan sobre mí. Pero no hay alternativa, quiero decir, ¿acaso la tengo? Todavía recuerdo el dolor, la desesperación y el miedo al haber peleado contra aquellos híbridos. Después de todo, solo soy una humana en un mundo al que no pertenezco.

"Esto va a doler, pero no tenemos otra opción."

Eiden no me da tiempo a hacer preguntas, ya que mi cuerpo cae al suelo y rápidamente el gusto metálico se apodera de mi boca, mezclándose con la saliva. No puedo moverme. El dolor no permite que sea consciente de la forma en que siento como si todos mis huesos hayan sido rotos. Uno por uno. Aunque a pesar de la tortura que experimento al fin puedo verlo. Él es Eiden. Una sombra oscura que me obliga a retorcerme de dolor al desprenderse de mi cuerpo.

No sé qué debo sentir, pero de algo estoy segura cuando contemplo a la inmensa sombra alzarse sobre nosotros: miedo.

En medio de la agonía trato de llamar a alguien sin rostro mientras todo ocurre en cámara lenta ante mis ojos y las lágrimas alcanzan a deslizarse por las mejillas. No obstante, a estas alturas siento que su presencia es sublime, incluso desgarradora. La tensión es mutua, porque solo basta un movimiento para aterrar a los híbridos.

Lo que parece ser Eiden levanta el brazo y la oscuridad de la neblina forma algo así como una espada en su mano, la cual es exageradamente descomunal. Entonces haciéndola a un lado realiza un corte al aire que provoca destrucción.

La nube oscura se agita con tal salvajismo que es irreal y la entidad diabólica mutila a los sujetos en un movimiento regando viseras, extremidades y sangre por el sendero.

Ruego por su conexión, ya no me interesa el peligro porque anhelo dejar de sentir dolor. En consecuencia, una vez todo es claro para nosotros, la sombra se atreve a tocar mi cuerpo y unirse a él.

Lloro gracias a las sensaciones que experimento y la consecuencia que trae consigo la muerte. Aunque mi llanto se limita a ser un débil quejido.

«No vuelvas a hacerlo, por favor.»

Él no responde. Su silencio lo dice todo.

—Mira este desastre —ríe—. Eres un monstruo. Ya decía yo que mis hombres no podían haber sido derribados por una simple humana.

Cierro los ojos con fuerza cuando escucho a Ethan.

—Aunque vas a necesitar mucho más que esto. La suerte no va a servirte en la guerra porque tarde o temprano ella se acaba.

Él se acuclilla a mi lado, siendo respaldado por más de esos malditos sujetos.

—Así que, luna —dice en un tono burlón—. ¿Te quedarás con un enigma que juega contigo o vas a marcharte y conservar tu vida?

Libero un gemido.

—Decídete —ordena—. Hazlo rápido porque no voy a tener piedad si eres mi ene...

—¡Señor!

No puedo ver más que un pelaje oscuro y brilloso. Luego un potente aullido prolongado termina por dejarme en blanco y desvanece cualquier sentimiento de incertidumbre. Escucho la comunicación de una manada y los gritos de los híbridos al compás de los gruñidos de los lobos, los mismos que forman una orquesta cinematográfica espeluznante.

Entonces me siento aliviada en el momento que el pelaje acaricia mi piel como si tratara de cubrir por completo mi cuerpo sin llegar a aplastarme.

—Blake... —susurro—. ¿Dónde está, Demon?

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