capítulo 9.

La fiesta del padre de Christopher había sido un éxito total. La música había resonado en el aire, la comida había sido deliciosa y la compañía había sido excepcional. Sin embargo, para Seungmin y Christopher, la mejor parte de la noche estaba por llegar.
Después de dejar atrás el bullicio de la celebración, ambos se dirigieron a una pequeña hamburguesería cerca de casa. El local, con su ambiente relajado y decoración clásica, era el lugar perfecto para conversar y disfrutar de un momento de tranquilidad.
Mientras saboreaban sus hamburguesas, Seungmin y Christopher recordaron los divertidos momentos de la fiesta. Las risas y las bromas llenaron el pequeño espacio, creando una atmósfera cálida y acogedora.
—Fue una noche increíble —comentó Seungmin, sus ojos brillando de emoción. —. No esperaba que le cayera tan bien a tus padres.
Christopher asintió, sin poder quitarle la vista de encima a Seungmin. La luz tenue del local resaltaba sus facciones, y su sonrisa era aún más encantadora en ese momento.
— Claro que le ibas a caer bien. Eres un cajita de sorpresas. Además la pasamos genial. Me divertí mucho contigo. En especial cuando le dijiste sus verdades a mi hermano.
— Alguien tenía que poner la basura en su lugar.
Al terminar de cenar, Chan llevó a Seungmin a casa. Mientras caminaban por la tranquila calle, el silencio entre ellos era cómodo y reconfortante. Al llegar a la puerta de Seungmin, Christopher se detuvo.
— Gracias por todo, Chan. Fue una noche inolvidable — repitió Seungmin, sintiendo un nudo en la garganta.
— No me lo agradezcas —respondió Christopher, acercándose un poco más.— Me lo pasé muy bien. Creo que todo resultó mágico ¿no crees?
— Si, creo que fue especial.
— Seungmin se mordió el labio.
Tenía el corazón latiendo a mil por hora. De verdad que el beso que se dieron en la fiesta causó muchas cosas y quería que se repita. Ambos sienten esa conexión única.
Chan estaba en el mismo dilema que Seungmin. Ambos preguntándose si deberían continuar con lo que pasó. Sus mente les juegan mal hasta que Christopher se anima.
Antes de que Seungmin pudiera decir algo más, Chan se inclinó y lo besó. Fue un beso suave y dulce, lleno de ternura que dejó a Seungmin sin aliento. El rubio no se negó y dejó que Christopher se apodera de su cintura y dejan que el amor los guíen.
Fue tan romántico. Ambos estaban a punto de decirse algo, pero el pequeño Jeongin salió a interrumpir.
— Mimi, llegaste. —corrió abrazarlo.
— Hola, llegué hermanito.
— Papá hizo churros de azúcar, vamos.
— Iré enseguida.
Jeongin saluda a Christopher y entra a casa.
— Buenas noches, Seungmin. Nos vemos mañana — rasca su nuca y está algo sonrojado.
— Buenas noches, Chan. — respondió Seungmin, su corazón latiendo a mil por hora.
Seungmin entró en su casa y cerró la puerta detrás de sí. Se dirigió a su habitación y se cambió de ropa, poniéndose su pijama favorito. Jeongin le trajo algo de churros de azúcar. Al acostarse en la cama, no pudo evitar pensar en el beso que acababa de compartir con Christopher.
Las mariposas revoloteaban en su estómago mientras recordaba cada detalle de la noche. ¿Sería posible que Chan sintiera lo mismo que él? ¿O todo esto era solo una fantasía? Seungmin se sentía confundido y emocionado al mismo tiempo.
Por otro lado, Christopher
también se encontraba sumido en sus pensamientos. Mientras conducía a casa, no podía dejar de sonreír. Seungmin era todo lo que había soñado y más. Su inteligencia, su sentido del humor y su belleza lo cautivaron por completo.
Christopher sabía que sentía algo por Seungmin. Pero, ¿cómo expresar esos sentimientos? ¿Y si Seungmin no sentía lo mismo? La idea de perder a Seungmin lo aterrorizaba.
Aunque ese beso debió responder sus dudas.
A pesar de sus dudas, Christopher se sentía optimista. Creía que había una posibilidad real de que algo hermoso pudiera surgir entre ellos. Y estaba dispuesto a hacer todo lo posible para que así fuera.

Seungmin adornaba todo el patio con globos rojos y
azules. Esto porque quería
la temática de Spiderman.
Todo el lugar se veía increíble. Su padre no escatimó en gastos para hacer feliz a su hijo.
— ¡Ya casi queda! —le pregunta su padre desde abajo pues sostiene la escalera.
— ¡Si ya está! —. responde Seungmin.
Baja con cuidado mientras ven los globos en forma de telaraña que faltaban.
— A Innie le gustará mucho esto. — dice su padre.
— Claro que le gustara papá. El valora todo lo que haces por nosotros. —Seungmin ve como la esposa de su padre acomoda las mesas — ¿ya está pensando en cómo ganar nuestra custodia? Ya no quiero estar más en casa de mamá.
—Hable con los abogados y concuerdo con ellos que tenemos que tener pruebas de que tu madre no se ocupa de tu hermano menor y de ti.
— ¿Quieres decir cómo grabarla a escondidas?
— Exactamente. Escucha hijo. A mi también me da miedo pensar que mis hijos están con una mujer que prefiere estar con un tipo que la trata mal y que prefiere más a ese gordo ebrio que a ti y a Jeong. Estoy demasiado preocupado por este tema. Mi pequeño Jeongin cada vez que viene aquí no quiere irse y es entendible.
Seungmin abraza a su padre pues sabe que tiene razón.
— Voy hacerlo aunque sé que es por el bien de mi hermano. Yo me iré pronto a la universidad y no quiero dejarlo solo en esa casa con ella.
Ambos se miran y se sonríen.
— Sabía que podía contar contigo. Hablaremos más tarde sobre los detalles que me dio el abogado.
— Claro que sí papá.
Seungmin ayudó a su madrastra a poner las mesas y en un par de horas todo estuvo listo para el gran día de Jeongin. Seungmin se abrigo ya que su padre lo mando por algunas bebidas que faltaron. Salió y para su mala fortuna se encontró a Yeonjun.
Este lo saludo y Seungmin pasó de él. Pero este le siguió.
—Oye ¿qué pasa? ¿Por qué me ignoras? —le pregunta a lo que Seungmin no lo mira.
—Creo que ya te deje claro que no me interesa nada que tenga que ver contigo.
— Si es por lo que pasó entre Bang y yo...
Seungmin lo encara.
— No es solo eso. Voy a repetirlo con mejor exactitud para que lo entiendas Yeonjun. ¿Quién te crees para irte de mí vida con solo un mensaje para romperme el corazón? No es justo que después de años yo te supere y vuelvas y quieras enmendar las cosas conmigo como si nada. Eres un maldito idiota. —explotó contra él, quien no se veía muy bien
— No quiero estar contigo y mucho menos volver con alguien como tu. Amo a mi novio. Amo a Christopher Bang como nunca antes ame a nadie. Así que deja de estarte metiendo en cosas que no te incumben. ¿Quedó claro?
Yeonjun parecía furioso. No creyendo que de verdad Seungmin le diga esas cosas, él jamás fue grosero con él en la vida. No quería aceptar que Seungmin lo deje por ese imbécil de Bang. Así que antes de que se vaya lo toma del brazo.
Era un día claro y monótono. Excepto por dos figuras que se destacaban en la penumbra. Seungmin, con el rostro aún aturdido, se alejaba de Yeonjun quien yacía en el suelo, un creciente moretón adornando su ojo izquierdo.
Todo había sucedido tan rápido. Yeonjun, con una sonrisa torcida y ojos llenos de deseo, había atrapado la mano de Seungmin y lo había arrastrado hacia sí. Antes de que Seungmin pudiera reaccionar, Yeonjun había inclinado su cabeza y había intentado besarlo. La sorpresa y la repugnancia habían sido instantáneas. Con un golpe certero, Seungmin había liberado su rostro del agarre invasivo. Furioso, había soltado un puñetazo que había conectado directamente en la mandíbula de Yeonjun.
—¡Nunca más te acerques a mí! Eres un asqueroso —había gritado Seungmin, su voz temblorosa de ira.
— Si vuelves a hacerlo, te pateare los huevos.
Sin esperar respuesta, Seungmin había salido corriendo de allí, su corazón latiendo a mil por hora. Se había subido al primer autobús que había encontrado, con la mente puesta en la fiesta de su hermano menor. Necesitaba bebidas y un poco de aire fresco para calmarse de la furia que sentía porque ese imbecil casi lo besa.
Joder espera que no se atreva a ir a la fiesta de su hermanito porque lo mata.
Mientras tanto, Yeonjun permanecía tendido en el suelo, saboreando la amargura de su derrota. El moretón en su ojo era un doloroso recordatorio de su error. Se había pasado de la raya y ahora tenía que enfrentar las consecuencias.
Más tarde volvió a casa y la fiesta empezó.
La fiesta de cumpleaños del hermanito de Seungmin estaba en pleno apogeo. Los niños corrían de un lado a otro, riendo y jugando, mientras los adultos charlaban y se divertían. Seungmin, con una sonrisa en el rostro, servía bebidas de jugo de manzana para los pequeños invitados.
Pero a pesar de la alegría y el bullicio que lo rodeaba, Seungmin no podía evitar sentir una cierta ansiedad. Estaba esperando a alguien especial, a su novio, Christopher. Y cada vez que miraba hacia la puerta del jardín, su corazón latía un poco más rápido.
Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, Seungmin vio a Christopher aparecer en la puerta. Lucia tan guapo que incluso las señoras presentes no pudieron evitar mirarla con admiración. Seungmin se sintió orgulloso de tener a alguien tan atractivo y carismático a su lado, aunque fuera de mentiras.
Sin poder contenerse, Seungmin dejó de servir jugo y se dirigió hacia Christopher, sonriendo de oreja a oreja. Chan, al verlo, también sonrió y se acercó a él. Cuando estuvieron cerca, Seungmin pudo sentir el calor de su cuerpo y el olor a colonia que siempre lo hacía sentir mareado.
Los recuerdos de la noche anterior, cuando se habían besado apasionadamente en la puerta de su casa, volvieron a su mente y le llenaron el estómago de mariposas. Christopher, al parecer, también estaba recordando aquel momento, porque se acercó un poco más a Seungmin y le susurró al oído:
— Te ves muy bonito hoy.
Seungmin se sintió ruborizado y emocionado al mismo tiempo. Le gustaba cómo Christopher siempre sabía hacerlo sentir especial.
— Tú también... digo. Que guapo te ves — respondió Seungmin, sonriendo y mirando a Christopher a los ojos.
Por un momento, el bullicio de la fiesta se detuvo para ellos, y solo existieran ellos dos, perdidos en su propio mundo de amor y pasión. Luego, Christopher tomó la mano de Seungmin y lo llevó de vuelta a la fiesta, donde los demás los esperaban con sonrisas y abrazos.
Justo cuando Seungmin y Chan estaban disfrutando de su momento juntos, Jeongin, el hermanito de Seungmin, apareció corriendo y saltando de emoción.
— ¡Christopher! ¡Chris! —gritó Jeongin, abrazando las piernas de Chan.
Christopher sonrió y se agachó para saludar a Jeongin.
— ¡Feliz cumpleaños, Jeongin! — dijo, dándole un abrazo y un beso en la mejilla.
Jeongin se alegró aún más al recibir el regalo de Christopher, un paquete envuelto en papel de regalo con un lazo rojo.
— ¡Gracias, Christopher! —exclamó Jeongin, desenvolviendo el regalo y encontrando un juguete de Spiderman dentro — Wao... Este no lo tenia.
— Es que aún no sale a la venta.
— ¿Spiderman vendrá de verdad Christopher?
Seungmin también se preguntó lo mismo.
— Pues no creo que venga aquí a la fiesta ya que tiene una misión con los Avengers.
Jeongin se decepcionó un росо.
— Pero si mando un video especial para ti por tu cumpleaños. Mira.
Spiderman le había enviado un video especial para él. Jeongin se emocionó de nuevo y Chan le mostró el video en su teléfono.
En el video, Tom Holland, el actor que interpreta a Spiderman, apareció con su traje de Spiderman y dijo: "¡Hola, pequeño Jeongin! ¡Feliz cumpleaños! Lo siento mucho por no poder estar allí contigo hoy, pero estoy ocupado salvando el mundo con los Vengadores. ¡Pero no te preocupes, porque siempre estaré contigo en espíritu! ¡Y recuerda, con un gran poder viene una gran responsabilidad! ¡Te quiero, Jeongin!"
Jeongin se emocionó mucho al ver el video y se sintió especial al saber que Spiderman era su amigo. Sus amiguitos se reunieron alrededor de él, asombrados de que Spiderman hubiera enviado un video especial para Jeongin.
Seungmin sonrió y le agradeció a Christopher por hacer que su hermanito se sintiera tan Feliz.
— ¿Cómo lo hiciste? —preguntó Seungmin, curioso.
— Pues es un gran amigo mío y me debía un favor.
Además está en grabaciones de otra película con el doctor Strange y aproveche.
— Eres impresionante.
Seungmin se sintió agradecido y emocionado por la generosidad de Chan, y se acercó a él para darle un beso en la mejilla.
— Gracias, Christopher —dijo Seungmin, sonriendo— Eres el mejor.
Los dos ayudaron en la fiesta. Se reían y charlaban con los demás invitados, y Seungmin incluso se unió a los niños para jugar un juego de cumpleaños.
Pero de repente, la atmósfera cambió. Yeonjun apareció en la escena, y Seungmin se enfureció al verlo. Su rostro se puso tenso y sus ojos se llenaron de ira.
Christopher lo notó y se acercó a Seungmin.
— ¿Qué pasa? — le preguntó, mirando a Yeonjun con desconfianza.
Seungmin respiró profundamente antes de contarle a Christopher lo que había pasado.
— Cuando iba por bebidas a la tienda, Yeonjun apareció y me intentó besar a la fuerza — dijo, su voz temblando de ira.
— Después de que le dije que jamás volvería con él, se atrevió a intentar besarme de nuevo.
Christopher se enfureció al escuchar la historia. Su rostro se puso rojo de ira y sus puños se cerraron.
— Maldito hijo de puta. murmuró.
Christopher se sintió aún más enfurecido. Quería darle otro golpe a Yeonjun, pero Seungmin lo detuvo.
— No vale la pena — dijo—. entrelazando su mano con la de Chan —. Con eso es más que suficiente.
Christopher respiró profundamente y se calmó un poco. Miró a Yeonjun, que había dejado el regalo de Jeongin y se marchaba, y se sintió aliviado de que se hubiera ido.
Luego, Christopher se volvió hacia Seungmin y sonrió.
—Vamos a disfrutar de la fiesta —dijo, apretando la mano de Seungmin — No vamos a dejar que él nos arruine el día.
Seungmin sonrió y asintió. Juntos, disfrutaron del resto del día. Cuando todo terminó. Ambos subieron arriba aver una película.
La habitación de Seungmin
estaba en silencio, solo por
el sonido de la película que
veían. Seungmin y Chan
estaban sentados en la
cama, mirándose de reojo.
Habían estado hablando sobre el tema de Yeonjun, y Christopher había dicho que hablaría con él para que dejara de molestar a Seungmin.
Seungmin sonrió y le dijo a Christopher:
— Parece que estás celoso — Christopher medio sonrió y le respondió:
— ¿Y si lo estoy? — le responde.
Seungmin se quedó callado por un momento, sorprendido por la respuesta de Christopher. Luego, respondió:
— ¿Por qué lo estarías?.
Christopher se sumergió en un silencio, como si estuviera buscando las palabras adecuadas. Cuando finalmente habló, su voz fue baja y suave:
— Porque me gustas mucho, Seungmin.
Seungmin se sorprendió al escuchar esas palabras. No había esperado que Chan se sincerara de esa manera. Christopher, por su parte, pensó que había cometido un error. Seguro que Seungmin no sentía lo mismo, y ahora se sentiría incómodo.
Pero Seungmin no se movió. Simplemente miró a Christopher a los ojos, y luego tomó su mano, entrelazando sus dedos.
— También me gustas mucho, Christopher —dijo, su voz suave y sincera.
Christopher se sintió aliviado y feliz al mismo tiempo. No esperaba que Seungmin respondiera de esa manera. Se sintió como si hubiera ganado un premio, como si hubiera encontrado algo valioso y especial.
Y en ese momento, Christopher supo que estaba enamorado de Seungmin. Y que Seungmin sentía lo mismo por él.

QUE VIVAN LOS NOVIOS!!
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