capítulo 10


Después de confesarse su amor mutuamente, Seungmin y Christopher comenzaron una relación más sería y apasionada. No pasaba un día sin que se besaran en clases o en cualquier rincón de la escuela, dejando atrás la fachada inicial de una relación fingida para mantener a Yuqui y Yeonjun a distancia.

Sus amigos, que inicialmente creyeron que todo era un show, ahora veían que la conexión entre ellos era real y profunda. Parecía que Cupido había acertado con un tiro perfecto, uniendo a ambos de la manera más genuina.

En ese momento, Christopher estaba concentrado en su entrenamiento, ya que la competencia estaba cerca y no quería distracciones. Aunque en su mente, Seungmin era una presencia constante. Con determinación, dejó atrás a su oponente en la piscina y lo rebasó rápidamente.

El entrenador sopló el silbato, y Christopher toco la pared de la meta como ganador.

- Vaya, parece que estar enamorado le dio poderes - comentó Felix a Eunwoo, sonriendo.

- Bueno, teniendo en cuenta que ambos ya son pareja oficialmente, pues qué esperabas -respondió Eunwoo con una sonrisa orgullosa.

Christopher se acercó a ellos, secándose el cuerpo pero con una sonrisa radiante. Felix le lanzó una botella de agua, que Christopher atrapó al vuelo. Minho llegó y se sentó junto a ellos, uniéndose a la conversación animada del grupo.

Minho se quejó, secándose el sudor de la frente.
- Hace demasiado calor estos días. Estoy que muero. - Dijo el pelinegro llegando a los entrenamientos después de una semana de ausencia.

Felix lo miró con ironía.
- Qué milagro tú... ¿Por qué estás aquí? Acaso no vino tu esposito a verte - dijo, con un tono burlón.

Minho puso los ojos en blanco. - Oye, son mis amigos O mis haters?. Pero cuando el corazón manda tengo que ir con mi Quokka. Además, estás saliendo con Hyunjin, así que en unos días estarás peor que yo.

Felix se cruzó de brazos, sonriendo.

- Eso quisieras - replicó-. Yo sé controlarme. Si mi Jinnie viniera a verme estaría tranquilo.

Christopher arqueó una ceja, divertido. - Pues ahí viene y trae algo para ti -dijo, señalando con una sonrisa pícara.

- ¡¿Dónde?! - Felix se puso de pie de inmediato, buscando a su sexy chico nerd con la mirada, pero no vio a nadie. Sus amigos estallaron en risas ante la broma de Christopher.

- No que no mariposita -se burló Eunwoo.

Felix se rió, fingiendo enfado. - Ja, ja que graciosos.

Eunwoo intervino, conciliador. - Vamos Lix. Todos cuando nos pega el amor nos volvemos unos locos. Así que no eres el único que se pondría así.

Todos asintieron de acuerdo. Minho sonrió.
- Como sea. Mejor cuenta Bang, ¿sí vas en serio con Seung? - preguntó, mirando a Christopher con curiosidad.

Christopher asintió con una sonrisa boba, claramente enamorado.
- Claro. Sé que suena loco por como empezó Todo, pero me gusta mucho y tenemos química - dijo, con un brillo en los ojos.

Minho sonrió. - Pues me alegro por ti. Seungmin es lindo e inteligente.

Christopher sonrió agradecido. - Gracias. Aunque aún hay cosas que conocer del otro, me gusta mucho - añadió, pensativo.

Eunwoo intervino. - El tiempo al tiempo. Pero bueno, mejor hay que planear bien la fiesta de fin de semana. Jackson, como siempre, quiere ideas nuevas. El tiene pensado como temática vaqueros ¿Irán?

Felix asintió. - Claro que sí. Se ponen buenas las fiestas de Jackson.

Minho se rió. - Genial. ¿Irás, Bang?

Christopher asintió. - Sí, invitaré a Seungmin. Pero antes tengo que ir a verlo, anda extraño desde ayer -dijo, con una nota de preocupación.

Felix preguntó. - ¿Por qué?

Christopher se encogió de hombros. - No lo sé. Los veo al rato, chicos - se despidió, y sus amigos le dijeron adiós mientras Christopher se iba en busca de Seungmin.

En realidad, Christopher quería más que hablar con Seungmin; planeaba tener una cita especial para pedirle oficialmente que fuera su novio. Aunque ya se habían dicho que se gustaban, Christopher quería hacer las cosas bien y romantizar el momento.

Christopher caminaba por el pasillo, su mirada se cruzó con la de Yeonjun, y un destello de ira le recorrió el cuerpo. Tuvo que hacer un esfuerzo consciente para controlar su impulso de golpearlo, recordando lo que Yeonjun había hecho para lastimar a Seungmin. La rabia bullía en su interior, pero se contuvo, consciente de que estaban en la escuela y que un incidente podría costarle su lugar en el club de natación.

Pasó junto a Yeonjun, notando la mirada desafiante que este le dirigió. Christopher apretó los dientes, pensando para sí mismo ¡Ja, maldito hijo de perra!, pero mantuvo su compostura y siguió adelante.

Continuó su camino hasta llegar al salón donde Seungmin estaba, super concentrado en su trabajo. El salón estaba casi vacío, lo que Christopher consideró perfecto para el. La tranquilidad del lugar contrastaba con la tormenta de emociones que había sentido al ver a Yeonjun. Ahora, su enfoque estaba en Seungmin, y la calidez que sentía al estar cerca de él.

Seungmin estaba absorto en su laptop, revisando algunos archivos, cuando sintió un beso suave en la nuca que lo hizo sobresaltarse. Casi grita, pero al girar ligeramente reconoció a Christopher y su rostro se iluminó con una sonrisa.

- ¡Tonto! Me asustaste -le dijo, golpeando juguetonamente el fornido pecho de Christopher mientras sonreía.

Antes de que Seungmin pudiera decir algo más, Christopher lo besó, capturando sus labios con ternura. Seungmin se sonrojó y trató de alejarlo.

- ¿Qué haces? Nos van a ver - susurró, aunque su voz estaba llena de emoción.

-Te extrañé mucho. No me pidas que me controle cuando solo quiero besarte - respondió Christopher, su voz baja y llena de sentimiento. Lo tomó de la fina cintura y rozó sus narices con dulzura, un gesto íntimo que hizo que el corazón de Seungmin latiera con intensidad.

- También te extrañé -dijo Seungmin, su voz suave -. Lamento no vernos ayer pero desde que llegué a casa de mi madre... es algo complicado. — La cercanía de Christopher parecía llenar el aire de una electricidad dulce y palpable.

Christopher recordó el motivo de su visita y observó a Seungmin, notando que su rubio tenía una mirada introspectiva, como si algo le pesara. La preocupación se apoderó de él.

— ¿Me quieres contar qué pasa? Sé que no confías mucho en mí y esas cosas, pero si vamos a ser pareja quiero saber qué es lo que le preocupa a mi chico de mirada tierna — dijo Christopher, su voz suave y llena de interés genuino.

Seungmin sonrió ligeramente. — Eres tan lindo cuando te preocupas por mí — respondió, su voz cálida.

— Claro que lo hago. Quiero saber qué te pasa — insistió Christopher.

Seungmin dudó un momento, pero reconoció que Christopher tenía razón. Estaban empezando algo, y tenía que ser honesto sobre su situación y los planes que tenía, así como sobre lo que ocurría en su casa. Tomó asiento, y Christopher se sentó frente a él, tomando su mano con cariño. El salón de robótica estaba vacío, lo que les daba la privacidad necesaria para hablar.

Seungmin miró a Christopher con una expresión seria.

— ¿Estás bien? — preguntó Christopher de nuevo, su voz llena de preocupación, apretando suavemente la mano de Seungmin.

Seungmin tomó una respiración profunda antes de empezar a hablar, como si necesitara reunir el valor para compartir lo que le pesaba.

— Es sobre mi familia —comenzó, su voz un poco baja —. Mi madre y mi padrastro... no es una situación fácil. Hay muchas cosas que me atormentan y tengo que decírselo a alguien porque siento que voy a explotar.

Christopher se inclinó hacia adelante, su mirada llena de empatía y atención total.

— ¿Qué pasa? — preguntó, animando a Seungmin a seguir.

Seungmin se encogió de hombros, como si intentara aliviar un peso. — Desde que mis padres se divorciaron, mi madre se casó con un tipo... horrible. La trata mal, solo la tiene de esclava. Y lo peor es que lo prefiere a él antes que a nosotros.

Christopher frunció el ceño, su rostro reflejando molestia e indignación.

— ¿Qué? Es enserió?.
— dijo, su voz llena de una molestia creciente.

Seungmin asintió, con una mezcla de tristeza y frustración en sus ojos.

— Sí, lo sé. Y para empeorar las cosas, mi madre ganó la custodia de nosotros porque demostró que mi padre le fue infiel. Así que una semana nos vamos con mi padre y otra con mi madre.

Christopher se mostró visiblemente afectado por lo que escuchaba, su expresión tensa.

— Eso es una barbaridad — dijo, apretando la mano de Seungmin en un gesto de apoyo.

—. ¿Cómo puede alguien tratar así a su familia? Como una madre podría preferir a un hombre abusivo qué a sus hijos? — La ira y la compasión luchaban en su mirada.

Seungmin bajó la mirada, sus hombros encogidos en un gesto de impotencia.

— No lo sé. Pero lo que sí sé es que mi madre se ha vuelto una persona muy diferente. No cuida a mi hermanito menor y a mí me regaña por enfrentar a mi padrastro — su voz estaba teñida de tristeza y frustración

—. Cada maldito día tengo que llegar a casa y cuidar de mi hermano porque sé que ella jamás lo hará.

Christopher se detuvo en su camino, volteándose hacia Seungmin con una expresión determinada.
— Tu padre no puede hacer nada... Creo que si llevan esto a los tribunales podrían darle la custodia a tu padre — dijo, pensando en voz alta.

Seungmin negó con la cabeza, jugando nerviosamente con los dedos de Christopher.

— Ya lo intentó, pero quieren pruebas. No podemos hacer nada y... quiero hacerlo porque, cuando me vaya a la universidad no quiero dejar a mi hermanito con ella — su voz se quebró ligeramente, reflejando su preocupación y el peso de la responsabilidad que sentía —. Quiero asegurarme de que esté bien.

La mano de Christopher apretó la de Seungmin en un gesto de apoyo silencioso, mientras procesaba la complejidad de la situación que Seungmin le estaba describiendo.

Christopher miró a Seungmin con una mezcla de preocupación y sospecha.

— Tienes razón. Pero dime, ¿y qué hay de tu padrastro? — preguntó, su voz baja y llena de una inquietud creciente —. ¿Te ha hecho algo?

Seungmin se ruborizó ligeramente, como si no quisiera profundizar en ese tema.

— No exactamente — dijo, eligiendo sus palabras con cuidado —. Pero he notado que me mira de una manera... rara. Como si me viera de más, no sé si me entiendas.

Christopher se molestó aún más, su expresión se endureció.

— Eso no está bien. Mierda, si se atreve a tocarte lo mato — dijo, su voz llena de protección.
— No te preocupes, Mimi. Estoy aquí para ti. No dejaré que nadie te lastime.

Seungmin le sonrió débilmente, agradecido por el apoyo de Christopher. — Gracias. Sé que no intentará nada, pero de todos modos quiero mostrarle al juez que ella no es apta para cuidarnos y mucho menos a mi hermanito. Jeongin es inteligente. Se lleva su comida a mi habitación y se esconde mientras yo llego. Sé que no es una buena forma de vivir pero prefiero eso a que pase algo malo. Por idea no pude salir contigo ayer, tengo que cuidarlo.

Christopher asintió, comprendiendo.

— No te preocupes, entiendo. Pero ¿tienes un plan? — preguntó, interesado en cómo Seungmin pensaba manejar la situación.

— Mi padre quiere que grabe en casa lo que pasa — continuó Seungmin.

—. más sobre cómo tratan a Jeongin que mi madre lo deja sin comer o bañar. Hablé con el abogado y dijo que lo de Jeongin puede ser la solución Pero es riesgoso, si mi padrastro o Mi madre se dan cuenta... no quiero pensar qué podría pasar. — La preocupación estaba clara en sus ojos.

— Pues cuenta conmigo. Yo puedo ayudarte a instalar cámaras — dijo Christopher, decidido.

— ¿De verdad? — preguntó Seungmin, sus ojos mostrando sorpresa y esperanza.

— Por supuesto —respondió Christopher, acariciando la mejilla de Seungmin con ternura —. Tengo un amigo que vende sistemas de alta seguridad para casas. Tiene cámaras muy pequeñas que seguro van a ayudar con las pruebas que necesitas.

— Sería genial — dijo Seungmin, sonriendo ligeramente.

—Iremos después de clases —prometió Christopher, inclinándose para besar a Seungmin —. Gracias por confiar en mí bebé.

— Bueno, estamos saliendo, así que es bueno confiar en tu pareja, ¿no? — respondió Seungmin, sonriendo.

Christopher asintió, su rostro iluminado por una sonrisa. — Exacto. Espero que tengamos esas citas porque muero por decirte algo — añadió, con una sonrisa de tonto enamorado.

— Estaré ansioso de saber qué será — dijo Seungmin, sonriendo también.

Ambos sonrieron, y justo entonces el timbre sonó, anunciando el inicio de las clases. — Me tengo que ir, nos vemos a la salida —dijo Seungmin.

— Ok — respondió Christopher, viendo a Seungmin alejarse hacia su clase con una mirada cálida.

Seungmin y Christopher se despidieron con otro beso suave, Seungmin suspirando como un enamorado perdido en el momento. Sus amigos los vieron y sonrieron, notando la conexión palpable entre ellos. Los amigos de Christopher también habían comentado que hacían una pareja única, ambos diferentes pero con una química más que perfecta.


Seungmin y Christopher caminaron por la calle, disfrutando del sol y del aire fresco. Estaban en camino al negocio de Jackson, un viejo amigo de Christopher que tenía una tienda de electrónica.

Al llegar a la tienda, Christopher empujó la puerta y entraron. La tienda estaba llena de todo tipo de dispositivos electrónicos, desde teléfonos hasta computadoras. Jackson, un hombre alto y delgado con una sonrisa amplia, salió de detrás del mostrador y se acercó a Christopher.

— ¡CB! ¡Cuánto tiempo sin verte! —exclamó Jackson, abrazando a Christopher.

Christopher se rió y devolvió el abrazo.

— ¡Jackson! Mierda, me viste hace un mes — dijo, sonriendo.

— Lo sé, pero desde que me expulsaron ya no los veo tan seguido —respondió Jackson, con un tono juguetón

—. ¿Irán a mi fiesta, no? — preguntó, mirando a Christopher y luego a Seungmin con curiosidad.

— Claro que sí. Los chicos te van ayudar con lo demás.

Jackson respondió con entusiasmo. — Genial. ¿Y quién es este chico lindo de aquí? — preguntó, su mirada curiosa fija en Seungmin.

Seungmin sonrió tímidamente, mientras Christopher lo presentaba con un gesto afectuoso.
— Te presento a Seungmin, mi... bueno, apenas estamos saliendo, no tenemos una etiqueta aún pero se podría decir mi futuro novio —dijo Christopher, sonriendo con naturalidad.

Seungmin se sonrojó ligeramente al escuchar las palabras de Christopher, pero Jackson simplemente sonrió y extendió la mano con cordialidad.

— ¡es un placer conocerte, Seungmin! Felicidades a ambos por su relación.

Christopher se rió suavemente y le dio un golpecito amistoso en la espalda a Jackson.

— Gracias, Jackson. Igualmente, me da gusto conocerte — dijo Seungmin, correspondiendo al saludo.

— ¿Y qué se les ofrece? —preguntó Jackson, dirigiéndose a ambos con interés.

Christopher respondió.
— Estamos buscando algo en particular. ¿Tienes cámaras de seguridad pequeñas?

Jackson asintió con seguridad. — ¡Sí! Tengo varias opciones. ¿Qué tipo de cámara estás buscando?

Christopher miró a Seungmin, quien se encogió de hombros, dejando que Christopher llevara la conversación mientras él parecía reflexionar sobre lo que necesitaban.

—Algo pequeño y discreto —dijo Christopher, su voz baja y pensativa —. Queremos grabar algunas cosas sin que nadie se dé cuenta.

Jackson asintió con complicidad y comenzó a mostrarles una variedad de cámaras diminutas y casi imperceptibles a simple vista. Seungmin las estudió con detenimiento, su mente trabajando a toda velocidad pensando en cómo podrían usar esas herramientas para documentar la situación en su hogar con su madre y su padrastro.

— Esta sería perfecta —murmuró Seungmin, su dedo índice rozando una cámara minúscula que simulaba ser un botón común —. Podríamos grabar todo lo que pasa en casa sin que nadie sospeche nada.

Christopher asintió, una sonrisa de acuerdo apareciendo en su rostro. —Sí, eso sería perfecto. Jackson, ¿cuánto cuesta esta cámara?

Jackson sonrió, acostumbrado a hacer tratos con sus amigos.

— Te la dejo a un buen precio, Bang. Por ti, solo 50 dólares.

Christopher sonrió y empezó a sacar su cartera. — Hecho. Te lo pagaré ahora mismo.

— No, déjame pagar a mí. Soy yo quien la necesita —intervino Seungmin, intentando tomar el control de la situación.

—No te preocupes, yo pago —insistió Christopher con suavidad —. Déjame hacer esto por ti.

Seungmin se sintió abrumado por el gesto; le gustaba mucho Christopher por detalles como ese.

— Gracias — dijo con voz cálida—. Pero yo invito la comida cuando nos vayamos.

— Me parece justo — dijo Christopher, sonriendo ante la propuesta de Seungmin.

Jackson les cobró los 50 dólares por la cámara y se la entregó a Christopher con un gesto amistoso.
— Gracias, chicos.

— Nos vemos en la fiesta este fin — dijo Jackson —. Tú también estás invitado, Seungmin. Espero verlos por allá.

— Claro — respondió Christopher —. Nos vamos y gracias, Jackson.

Seungmin asintió con una sonrisa. — Gracias, Jackson.

Seungmin y Christopher salieron de la tienda de Jackson, despidiéndose de su amigo con un gesto cordial. La tarde era agradable, con un sol cálido y una brisa suave que les acompañaba mientras caminaban. Decidieron ir a un restaurante cercano para comer algo antes de dirigirse a casa de Seungmin, donde iban a planear cómo instalar las cámaras discretamente.

Mientras comían sus sándwiches en el acogedor café, la conversación se centró en donde iban a instalar las cámaras de seguridad en la casa de Seungmin. Seungmin parecía preocupado, su ceño fruncido reflejaba la inquietud que sentía.

— No sé cómo hacerlo —dijo, su voz llena de duda. — No quiero que se den cuenta de que estamos grabándolos.

Christopher sonrió tranquilizadoramente y apretó la mano de Seungmin.

— No te preocupes, Seung. Me encargaré de que no se den cuenta. Tú sólo dime qué necesitas que haga.

Seungmin se sintió agradecido por el apoyo de Christopher, su mirada se suavizó. — Gracias, Channie. Significa mucho para mí que estés dispuesto a ayudarme.

Christopher se encogió de hombros con naturalidad, su expresión llena de cariño.

— No tienes nada que agradecer, Seungmin. Lo hago porque te quiero cuidar —dijo, su voz baja y sincera—. Y porque tengo miedo de que tu padrastro te quiera hacer algo a ti y al pequeño Jeongin.

Seungmin sonrió y se inclinó hacia adelante para besar a Christopher.

— Te quiero, Channie — dijo, su voz llena de emoción.

Christopher sonrió y le devolvió el beso con ternura. — Te quiero también, Seungminnie. Créeme que lo hago y haré todo lo que esté en mis manos para ayudarte.

El alivio que sintió Seungmin al saber que pronto podría salir de esa situación difícil era eufórica. Él quería a su madre, pero le dolía que ella no hiciera nada sabiendo que su esposo era un imbécil y que él tenía miedo por cómo lo miraba. Le daba asco pensar que pudiera hacerle algo malo a su hermanito.

Después de comer, Christopher acompañó a Seungmin a casa. Cuando llegaron, Seungmin se despidió de Christopher con un beso suave y entró en casa. Su hermanito, Jeongin, lo recibió con alegría en el salón.

— ¡Min min llegaste! —exclamó Jeongin, corriendo hacia él abrazándolo de las piernas con ternura.

Seungmin sonrió en grande el ama a su hermano menor no sabía que haría sin ese pequeño.

— Hola, Innie. ¡Te traje una rebanada de pastel! —dijo Seungmin, sonriendo.
— Es Pastel De Zanahoria Tu Favorito.

El menor lo miró desde abajo entrecerrado sus rasgados ojos. — Tiene glaseado extra?. Preguntó el pequeño Jeongin revisando la pequeña volsa.

Seungmin soltó una pequeña risa y respondió.
— Oh innie claro que lo tiene. — Dijo Seungmin mirando como su hermano alzaba la mirada con un leve brillo de emoción.

— Gracias, lo comeré mientras veo una película — respondió Jeongin, su rostro iluminado por la emoción.

— Anda, ahorita te alcanzo — dijo Seungmin, sonriendo. Jeongin sonrió y se fue con la bolsa a su habitación.

Seungmin se rió y se dirigió a la cocina para ver si su madre estaba allí, su mente empezando a pensar en cómo iba a manejar la situación en casa.

En lugar de encontrar a su madre en la cocina, Seungmin se topó con Choi Minsoo, su padrastro, sentado en la mesa con una postura relajada pero intimidante. Minsoo lo recorrió con la mirada de arriba abajo, una expresión que hizo que Seungmin se sintiera incómodo y vulnerable.

— ¿Quién era el chico que te trajo a casa? — preguntó Minsoo, su voz baja y con un tono que sonaba más como una amenaza que como una pregunta curiosa.

Seungmin se encogió de hombros, intentando mantener la calma a pesar de la incomodidad que sentía. — No es de tu incumbencia — dijo tratando de sonar firme.

Minsoo no respondió nada más, pero siguió observando a Seungmin con una mirada que hizo que el rubio se sintiera asqueado y quisiera alejarse de allí lo más rápido posible. Seungmin se dio la vuelta y subió a su habitación, intentando sacudirse la sensación de incomodidad y malestar que le había dejado la mirada de Minsoo.

— Pero pronto me largaré de aquí —se dijo a sí mismo en un susurro, una sonrisa determinada apareciendo en su rostro.

— Y me llevaré a Jeongin conmigo. — La idea le dio un poco de alivio y esperanza para el futuro.


Que tal?

Perdón por tardar tanto en actualizar 😭

Ya otra vez vuelven las actualizaciones semanales.

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top