Unilateral Distrust

​No sabía cómo ni en qué momento, pero la adrenalina había llenado su cuerpo. Sabía que morirían si no se movían, y aunque no tenía idea de cómo ayudar al contrario, sabía que debían salir de allí.

​Y aunque su cerebro no terminaba de comprender cómo, sus piernas se movieron más rápido y pudo tomar el brazo del menor en tiempo récord. Antes de que dos zombis se le abalanzaran encima, él y su hermano ya se encontraban corriendo y doblando la esquina.

​Y como si de un milagro se tratase, como si alguien hubiera escuchado sus súplicas, el bendito letrero con la palabra "FARMACIA" escrito en letras enormes apareció frente a sus ojos. Y podía estar exagerando, pero el menor de los hermanos sintió como si frente a él se encontrara un oasis en medio del desierto; así de majestuoso se sentía.

​Fue así entonces como acabaron entrando a aquel local, oscuro y con cosas tiradas por doquier. Cualquiera lo vería y sabría que el sitio estaba abandonado, pero algo le decía que no era así. Algo en el fondo de su pecho le decía que, pese a que parecía ser un local completamente abandonado, no estaban solos ahí.

​Entonces pudo escucharlo. Fue por una fracción de segundo y fue un sonido minúsculo y casi imperceptible, pero lo oyó: fue el sonido de una respiración y luego algo moverse sobre el vidrio roto que pertenecía a las máquinas expendedoras.

​SeungMin y GunIl intercambiaron miradas, comunicándose entre sí y haciéndole saber al otro que, en efecto, habían escuchado lo mismo.

​GunIl entonces dirigió su dedo índice a sus labios, haciendo una señal de silencio a los dos menores mientras daba pasos cuidadosos, tratando de no pisar el vidrio que se hallaba esparcido por todo el piso del local. Caminó con paso firme pero cuidadoso en dirección a la esquina de donde habían escuchado aquel sonido y, con una mano sosteniendo lo que parecía ser una navaja (objeto que GunIl había tomado de la tienda luego del incidente en el auto), tiró el mostrador de revistas y apuntó con la navaja en dirección al bulto en el piso que se encontraba escondido entre el mostrador y una nevera.

​Y aunque el pequeño de cabellos rojizos se veía asustado, no dudó en cubrir con su cuerpo al rubio que parecía estar herido.

​Cualquiera habría esperado una reacción violenta ante un "ataque" de ese tipo, pero era más que obvio que el más bajo no se veía capaz de agredir a alguien físicamente, por eso SeungMin lo vio con pura curiosidad y ya no como una amenaza. Porque aunque cualquiera hubiera reaccionado agresivamente al ser sorprendido de esa manera, el pequeño solo atinó a proteger al otro chico a su lado, sin importar si a lo que se enfrentaban podía ser un zombi o una persona viva.

​Todos se quedaron en silencio por varios segundos, tal vez minutos, y en todo ese tiempo se veían los unos a los otros, quizás analizándose mutuamente o solo tratando de averiguar si realmente estaban vivos.

​—Ustedes... ¿Están vivos?– la voz baja y temerosa del pelirrojo que aún cubría con su pequeño cuerpo al chico a su lado llegó a los oídos de los tres chicos (aunque Han parecía aún estar medio perdido).

​—Nosotros lo estamos...– GunIl respondió a la pregunta del desconocido, y luego formuló: — ¿Ustedes lo están? —.

​Un pequeño asentimiento de cabeza fue su respuesta.

​Pero aunque habían intercambiado palabras y habían asegurado no ser un peligro para el contrario, ninguno se movió ni hizo el amague de hacerlo hasta que JiSeok tocó con su codo por accidente la rodilla herida del rubio, este se quejó y aquello llamó la atención de los "intrusos".

​—¿Él fue...? – No acabó de gesticular la pregunta, pero el pelirrojo le respondió de forma alterada, moviendo manos y cabeza, negando ante la insinuación del contrario.

​—¡Claro que no! Él se lastimó mientras huíamos, pero esas cosas jamás lo tocaron–. Las palabras salían seguras, aunque temerosas, de su boca. Decía la verdad, pero temía que aquellos chicos no le creyeran y quisieran hacerles daño.

​JiSeok vio como los dos hermanos intercambiaban miradas, como si hablaran telepáticamente entre ellos.
​GunIl relajó su postura y luego SeungMin también lo hizo, únicamente manteniendo la mano de HyeongJun agarrada fuertemente.

​—Mi nombre es GunIl, el de mi hermano es SeungMin y el otro chico se llama HyeongJun. ¿Cuáles son sus nombres? – La firme voz del mayor a veces podía sonar intimidante y Ode notó como el más pequeño se tensaba ante el tono de su hermano.

​—Yo... yo me llamo JiSeok y él es mi amigo JooYeon–. Mientras tanto Kwak no sabía si era buena idea decirle sus nombres a unos desconocidos, después de todo podían ser unas malas personas y podrían hacerles daño, pero sentía que si evadía la pregunta, el hombre musculoso frente a él se molestaría.

​SeungMin lo pensó un momento, el ambiente tenso no había abandonado el lugar y entonces él se acercó al pelirrojo, soltando la mano de Han para tenderle la otra al más pequeño y ayudarlo a ponerse de pie. Este pareció pensarlo unos segundos y tomó con algo de desconfianza la mano contraria, ayudándose de esta para ponerse de pie y estar (más o menos) a la altura de los demás, aún asegurándose de cubrir a su amigo a sus espaldas.

​—Prometo que no queremos hacerles daño– comenzó SeungMin– solo queremos medicina.

​Los ojos de JiSeok enfocaron al chico detrás suyo, el cual se había mantenido en silencio todo el tiempo. Podía observar como este conservaba un estado algo delicado, con respiración agitada, labios titubeantes y rostro pálido. Se notaba bastante mal, además que mantenía una mirada ida, sin enterarse de lo que sucedía a su alrededor.

​—Solo tomaremos lo que necesitamos y nos iremos, lo prometo– SeungMin compartió una mirada con su hermano para que también hablara.

​—Así es– dijo nada más. El más bajo pareció pensarlo y asintió, algo inseguro.

​Los hermanos comenzaron a buscar lo que necesitaban. Al instante Ode encontró la bomba y fue hacia HyeongJun para aplicársela, bajo la mirada del pelinegro. Este, aún ido, la aceptó, sabiendo qué era lo que tenía que hacer, dando 3 disparos hasta que la sacó de su boca y respiró profundamente, porque aunque pareciera que su ataque se había calmado, la bomba le ayudaría a estabilizarse mejor y más rápido.

​—¿Te encuentras bien?– La voz suave y cuidadosa de SeungMin le hizo erizar, sin mencionar la cercanía que guardaba de su rostro; sin embargo, asintió suavemente, ahora conectando su mirada con la suya, manteniendo el contacto por largos segundos en los que solo se dedicaban a admirarse el uno al otro.

​—Tengo todo lo necesario– GunIl llegó reventando su burbuja y haciéndolos reaccionar a ambos, poniéndose nerviosos al instante. "Parecen un par de niños" pensó GunIl al verlos tan tímidos.

​—Nos vamos entonces...– espetó SeungMin, tomando la mano de HyeongJun por instinto.

​Los tres estaban preparándose para irse cuando algo llamó la atención de SeungMin.

​—Esperen– llamó a los otros dos, antes de que salieran del local. "Esto podría ser una muy buena o muy mala idea", pensó antes de dirigirse a los otros chicos. GunIl, completamente atento a sus acciones, solo lo observó cuando lo vio acercarse a ambos chicos. –Oigan, ¿Están seguros de quedarse aquí? Digo, será algo difícil salir por su cuenta, aún viendo el estado de tu amigo– Esta vez se dirigió solo al pelirrojo, quien vio de soslayo a su mejor amigo, aún en el piso.

​Por un momento hubo silencio en el lugar, nadie se atrevió a decir nada y SeungMin solo esperaba expectante a que el otro dijera algo.

​Viendo como ninguno decía nada, SeungMin lo pensó un poco y después preguntó: —¿Quieren venir con nosotros?– ganándose una mirada alarmada de su hermano al instante.

​—SeungMin– lo regañó en un tono de advertencia. El menor aún así no le hizo caso y continuó hablando.

​—Nosotros vamos a salir de la ciudad para buscar un lugar más seguro, creo que ustedes podrían venir con nosotros...–

​—Yo...– la voz del más bajo dejó entrever su inseguridad, mostrándose indeciso entre si era buena idea ir con unos completos extraños, pero entonces su vista se posa en su mejor amigo, su pie y su rodilla ya vendados. Aun así, todavía se le ve algo cansado. Si se quedaban ahí, tarde o temprano los zombis u otras personas con malas intenciones podían llegar y estarían en peligro, pero nada quitaba la posibilidad de que aquellos chicos pudieran hacerles algo también o que quizás el gobierno pudiera ayudarles (aunque lo veía poco probable), realmente no sabía qué hacer.

​—Si podemos... nos gustaría ir con ustedes– El pelirrojo levantó la mirada de sus manos, viendo ahora al menor con sorpresa. No esperaba que JooYeon fuera a hablar, pues en todo el tiempo que aquellos chicos estuvieron ahí, se mantuvo en completo silencio. –Si no somos una molestia, nos gustaría unirnos a ustedes–.

​—Pero JooYeon...– El menor le dirigió una mirada de calma, se veía seguro de aquello.

​—Si nos ofrecen su ayuda y la necesitamos, no hay por qué rechazarla, además con mi pie lastimado no llegaremos muy lejos si nos atacan– La voz firme del rubio lo hizo quedarse en silencio, ahora volteando hacia los hermanos tratando de ver algo de disgusto en sus rostros con la idea.

​SeungMin se veía calmado, convencido quizás de que no era mala idea llevarlos con ellos. En cambio, el hermano mayor se veía algo contrariado, desconfiado, y no lo culpaba, también se sentía así.

Finalmente, su vista se posó sobre el menor de los tres, este parecía no importarle nada de lo que estuvieran hablando, parecía más concentrado en no soltar el brazo de SeungMin.

​—Yo... podría ser, si están de acuerdo...– su voz saliendo suave y nerviosa.
​SeungMin le dirigió una última mirada a su hermano, este se vio inseguro y finalmente solo suspiró y asintió, ganándose una sonrisa de parte del menor.

​—Está bien, vengan con nosotros– Por un momento JiSeok pudo ver una chispa en los ojos del pelinegro menor. Tragando duro tomó el brazo de su mejor amigo, poniéndolo sobre sus hombros para ayudarle a caminar e ir detrás de los otros tres, saliendo de la farmacia, no sin antes tomar unas cuantas cosas que les podían ser útiles y guardándolas en su abrigo.

​El camino al bazar chino no era tan largo desde la farmacia y, gracias a todos los dioses, no se encontraron con más de un zombi en todo el camino. Aún les inquietaba el hecho de que hubiera tan pocos de ellos, pero sin detenerse a pensar en aquello solo continuaron hasta llegar ahí. Ahora solo les quedaba esperar a que MinHo y los demás estuvieran ahí para finalmente irse de allí.

​—Disculpen...– la voz aún suave y desconfiada del pelirrojo llamó su atención– ¿Qué es lo que hacemos aquí?–

​—Esperamos– fue la corta respuesta del mayor, confundiendo aún más a los dos chicos.

​—¿Qué cosa?– Esta vez quien preguntó fue el rubio.

​—A nuestros amigos, ellos fueron a buscar gasolina para irnos– SeungMin pudo ver la confusión en los ojos de ambos chicos.

​—¿No... no estaban ustedes solos?– JiSeok estaba asustado. En ningún momento se le cruzó que aquellos chicos pudieran estar con más personas. Ellos podrían estar en peligro y no sabía si podrían salir de ahí con el pie lastimado de JooYeon.

​El menor de los hermanos notó la inquietud del más bajo y trató de tranquilizarlo.

​—Escucha, ellos no son malos y estoy seguro de que si les explicamos su situación estarán de acuerdo en que nos acompañen–.

​SeungMin no sabía por qué, pero se sentía nervioso, tratando de evitar que ellos desconfiaran de su ayuda. En parte también estaba nervioso por cómo fueran a reaccionar los demás, pero trataba de calmarse haciéndose a la idea de que ellos son buenas personas y que entenderían la situación de aquellos chicos. Al menos sabía que JungSu y el hermano de Jun lo entenderían y aceptarían, de quien realmente no estaba seguro era de MinHo. Vio su negativa cuando propusieron separarse y más aún cuando HyeongJun no quiso ir con ellos. Aun así, esperaba que el pelimorado pudiera entender y no se rehusara a ayudar a aquellos chicos.

​Nadie pudo preguntar o decir algo más porque la camioneta se estacionó frente a ellos y de ella bajó un chico castaño y alto, acercándose con felicidad a los tres que estaban ahí, abrazando a SeungMin y HyeongJun con fuerza.

​Cuando fue el turno de GunIl solo se quedó quieto, sin saber qué hacer, viéndose hasta tímido. Entonces solo le dedicó una sonrisa tímida y, aún sin borrarla, habló.

​—Me alegra que estén bien, estábamos muy preocupados– SeungMin pudo notar el alivio en los ojos de su amigo al ver como los tres estaban ilesos.

​JungSu posó sus ojos sobre las manos unidas de sus dos amigos y le dedicó una sonrisa a ambos. De inmediato las mejillas del pelinegro se calentaron un poco aunque trató de disimularlo.

​—¡Junnie!– Una nueva voz se escuchó desde la camioneta, seguida de un chico algo bajo con grandes mejillas que fue casi corriendo hacia JunHan, abrazándolo con fuerza. –Me alegro de que estés bien, MinHo se puso como loco, estaba tan preocupado y yo también, pero estás a salvo, ¡qué alivio!– JiSeok pensó que aquel chico podría ser un buen rapero debido a lo rápido que había hablado.

​—¿Quiénes son ellos?– Una tercera voz preguntó sin tacto alguno, esta le pertenecía a un chico de cabello morado, quizás de la misma estatura que el de mejillas regordetas, viéndolos a él y a JooYeon con desconfianza y algo de amenaza. Este le daba mucho miedo.

​Al parecer ninguno de los otros dos había prestado importancia a la presencia de los dos pues, cuando el de cabello morado habló, ambos voltearon a ver confundidos en su dirección, viéndose sorprendidos por su presencia.

​—Es verdad... no los había visto– el chico alto confirmó las sospechas de JiSeok.

​—Ellos, bueno... – SeungMin no sabía por dónde empezar a explicar. Sabía que si no hablaba los otros podrían sacar sus propias conclusiones y malinterpretar la situación, mas sin embargo no encontraba las palabras para que no sonara como si simplemente habían recogido a dos extraños y había decidido llevarlos consigo (aunque así había sido realmente).

​—Ellos necesitaban nuestra ayuda– JiSeok escuchó hablar por primera vez a JunHan, quien solo se había mantenido en silencio y pegado al brazo de SeungMin desde que se conocieron– nosotros los ayudamos y ellos nos ayudaron a encontrar la farmacia– Aquello había sido mentira, pero supuso que el chico tenía sus razones para decir aquello.

​—¿O sea que son completos desconocidos?– El pelimorado volvió a hablar. La forma en que hablaba y los miraba realmente estaba asustando a JiSeok, sentía que en cualquier momento se lanzaría a golpearlos.

​Y mientras la situación tan tensa se desarrollaba, los otros dos chicos solo se mantenían observando todo sin opinar.

​—Bueno...– HyeongJun ya no supo qué decir y parecía que SeungMin tampoco, así que a continuación intervino el pelinegro.

​—MinHo, si no los ayudábamos podían morir– Esta vez el de cabellos morados, que al parecer se llamaba MinHo, dirigió su vista al mayor con molestia.

​—Ellos podrían hacernos morir– La dura voz de Lee hizo estremecer a los demás, si lo pensaban bien, podría tener razón.

​—¿No crees que si no lo hubiera pensado no estarían aquí? Precisamente porque pensé y me aseguré de todo eso es que acepté que vinieran con nosotros–.

​—La gente no siempre es lo que parece, GunIl–.

​La discusión parecía estar poniéndose acalorada, y JiSeok pensó en que si seguían levantando la voz, los zombis podrían encontrarlos y entonces sería su fin.

​—Créeme, puedes confiar en mi criterio para escoger a la gente– Para este punto SeungMin trató de tomar del brazo a su hermano y decirle que se calmara, mas este solo lo ignoró.

​—¿Cómo puedes pedirme que confíe en tu criterio? Si nos confiamos demasiado podríamos morir todos, ¿Eso es lo que quieres?– Entre más MinHo alzaba su voz, podía notarse como el cuerpo de GunIl se tensaba. SeungMin sabía muy bien que a su hermano no le gustaba que le gritaran o le faltaran al respeto. También sabía que si no los detenían, esto podría acabar muy mal.

​—Claro que puedes confiar en mi criterio, después de todo me funcionó contigo, ¿No?– Las palabras sueltas bruscamente por el mayor provocaron sorpresa en todos los presentes, dejando el lugar en completo silencio.

​Las manos de MinHo se veían tensas, estaba conteniéndose de algo. Justo antes de que fuera a decir algo más, JiSung habló con firmeza.

​—Paren– La voz del castaño llamó la atención de todos, este ahora tomaba una de las manos de MinHo con fuerza y los miraba a ambos mayores con dureza– Si seguimos aquí, entonces sí moriremos, ¿no se pusieron a pensar en que podían llamar la atención de esas cosas? ¡Por supuesto que no lo hicieron! Son solo un par de tontos–.

​Este los siguió regañando a ambos como si de una madre se tratase. Por un momento la escena hasta parecía cómica.
​—Escuchen, esto podría acabar mal, pero si alguno de nosotros estuviera en su situación, ¿No te gustaría que alguien más nos ayudara?– Esta vez JiSung se dirigió a su novio, ahora este pareció pensar en lo que le había dicho. Se mantuvo así por unos largos segundos hasta que soltó un suspiro resignado.

​—Solo vámonos, aún tenemos que salir de aquí– JiSung sonrió feliz ante sus palabras y todos comenzaron a subir a la camioneta.

​Fue algo difícil, pues en los asientos traseros fácilmente cabían cuatro personas, el asiento de piloto y copiloto hacían seis, pero ellos eran ocho.

​—La parte trasera es espaciosa– dijo HyeongJun, recordando esos viajes que solían hacer en donde por diversión él o su hermano preferían viajar en ese espacio–. SeungMin y yo podríamos ir allí y ustedes aquí adelante– ofreció a los dos chicos.

​JiSeok los vio a ambos con un poco de pena, negándose a aquello, sin embargo el Han menor insistió, alegando sobre la pierna herida de JooYeon y SeungMin sin ánimos de contradecir al castaño asintió de acuerdo también. Con un suspiro resignado y apenado, JiSeok aceptó, subiendo al auto y ayudando a su mejor amigo a subir, dejándolo sentarse en la ventana.

​Tal como había dicho el menor, ambos subieron en la parte trasera de la camioneta. Entonces un muy irritable MinHo arrancó y salieron en camino a la carretera para, por fin, salir de la ciudad como habían planeado.


3109 palabras, definitivamente es el capítulo más largo que he escrito.

Al fin tenemos una pista sobre la relación entre GunIl y MinHo, y estoy algo ansioso por escribir más sobre su pasado, por el momento, díganme ¿Qué creen que pasó entre ellos para que acabaran así? Me da curiosidad saber su opinión o si tienen alguna teoría.

Por otro lado, no voy a prometer que no voy a atrasarme con los capítulos porque aunque últimamente he tenido la suficiente inspiración y tiempo libre para escribir, dentro de unos días comienzo mis exámenes finales, así que tiempo y mente son cosas que me van a hacer falta. Pero sí prometo que no voy a tardarme casi un año para actualizar, trataré que el tiempo entre capítulos no pase de uno o dos meses y voy a exprimírme lo más que pueda para tener un capítulo a tiempo.

Creo que aparte de eso no tengo nada más que decir, los quiero y aprecio que se tomen el tiempo de leer lo que escribo.

Tomate_ConSal™
2025/10/10

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top