Desolate Road

El camino sin rumbo siempre resultaba agotador. Llevaban horas en la carretera y habían logrado alejarse lo suficiente de la ciudad; ahora solo se veían algunos zombis merodeando y autos abandonados en la carretera. Esa era la razón principal por la que no se habían detenido en ningún sitio a orilla del camino.
Por un momento, SeungMin se permitió preguntarse qué habría sido de los dueños de esos autos. La respuesta le inquietaba más de lo que quería admitir, así que se obligó a no profundizar en el pensamiento.
Sin embargo, esas y otras ideas ensombrecían su mente. Y al parecer alguien ya lo había notado, pues una mano sobre su rodilla lo sacó del agujero oscuro en el que se estaba hundiendo su mente. Al levantar la vista, se encontró con los ojos brillantes de HyeongJun, que lo observaban con una mezcla de preocupación y algo más que no sabía explicar. Con un leve movimiento de cabeza, SeungMin le aseguró que todo estaba bien; el menor asintió, reconfortado. Desde que se conocían, siempre que la mente de SeungMin tomaba rumbos lúgubres, JunHan parecía percibirlo. No sabía cómo lo hacía, jamás le había preguntado, pero agradecía profundamente que interviniera para sacarlo de sus pensamientos.
La mano de Han se desplazó de la rodilla al muslo de la otra pierna, donde descansaba la mano de SeungMin. Allí, comenzó a delinear pequeñas caricias con las yemas de los dedos, jugueteando con los suyos. SeungMin no se quedó inmóvil: giró su palma hacia arriba para recibir la mano del contrario, acarició el dorso con el pulgar durante unos segundos y terminó entrelazando sus dedos con firmeza.
Ambos permanecieron en silencio, absortos en el calor del tacto ajeno. Disfrutaron de ese refugio privado durante unos minutos, hasta que la voz de JiSung rompió el silencio en el auto.
-Min, ¿a dónde vamos? -su voz sonaba pastosa, somnolienta. La mayoría se había quedado dormido en cuanto la adrenalina había abandonado sus cuerpos.
-La verdad, Hanji, no tengo idea -soltó un suspiro cargado de frustración. Llevaban demasiado tiempo en carretera y MinHo, que se negaba a ceder el volante, era el único que no había pegado un ojo.
-Ah... -SeungMin intervino con inseguridad; MinHo todavía le intimidaba-. Creo que sería bueno buscar un lugar cerrado, algo amplio, sería lo más seguro... creo-. Su voz fue disminuyendo de volumen al notar que todos los presentes (o al menos los consientes), incluido el chico de cabello morado, habían fijado la vista en él.
MinHo guardó silencio y SeungMin dio por hecho que lo había ignorado. Sin embargo, el mayor de los Han habló:
-¿Qué tal la cabaña? -Las miradas expectantes no tardaron en llegar-. ¿Recuerdas la cabaña a la que íbamos en vacaciones? -Aunque se dirigía a MinHo, las palabras de JiSung captaron de inmediato la atención de su hermano.
-¡Lo recuerdo! Íbamos con papá y los tíos Lee -una sonrisa iluminó el rostro de HyeongJun. Recordaba que aquellos habían sido días difíciles, pues coincidían con el aniversario de la muerte de su madre; los padres de MinHo habían inventado ese viaje para distraerlos, lo que luego algunos años, se convirtió en una tradición.
JiSung asintió con entusiasmo y miró a su pareja. MinHo, sin cambiar su expresión pero mostrándose de acuerdo, giró el volante hacia el lugar que, por fortuna, quedaba en la misma dirección en la que avanzaban.

Los árboles se erguían majestuosos y las hojas bailaban al son de una brisa gélida que anunciaba la llegada del invierno. El trinar de los pájaros creaba un ambiente pacífico, ajeno a la pesadilla de la que acababan de escapar.
MinHo estacionó la camioneta frente a una bonita cabaña de estilo rústico, algo parecido a las que se veían en la peliculas americanas. Antes de que pudiera si quiera advertir sobre hacer silencio al bajar, JiSung ya había abierto la puerta, corriendo emocionado hacia la fachada.
-¡Cuánto tiempo! -Parecía un niño en un parque, saltando de un lado a otro. Mientras tanto, MinHo bajaba refunfuñando, siguiendo a su novio sin dejar de vigilar los alrededores.
-Vaya, estar tanto tiempo encerrado si que le afectó -comentó HyeongJun. SeungMin conectó su mirada con la suya y ambos rieron por lo bajo. Esperaron a que el resto bajara entre risas y bostezos para que finalmente les abrieran la puerta y pudieran estirar las piernas.
SeungMin soltó un suspiro profundo, sintiendo un alivio casi doloroso mientras sus articulaciones se acomodaban después de haber estado tanto tiempo encerrado en un espacio tan reducido. A su lado, Jun se desperezaba admirando el paisaje, como si el infierno de la ciudad no pudiera alcanzar ese lugar.
El brillo en sus ojos lo hacía parecer que dentro de estos yacía una galaxia; admiraba el entorno con una mezcla de felicidad y nostalgia. SeungMin se quedó hipnotizado ante la imagen, observando cómo la luz anaranjada del atardecer bañaba sus facciones. Sintió su propio corazón estrujarse y saltar al mismo tiempo ante la vista del perfil refinado del menor.
Tras varios segundos de admiración silenciosa a distintos paisajes, JunHan fijó su mirada en SeungMin, conectando sus miradas por lo que pareció una cómoda eternidad, tan cómoda que el tiempo pareció detenerse, hasta que JiSeok se acercó tímidamente.
-¿SeungMin...? -El llamado rompió la burbuja en la que se habían encerrado, provocando una punzada de timidez en ambos.
-Yo iré... iré adentro a ayudar con las cosas -balbuceó Han, huyendo hacia el interior de la cabaña para ocultar el rubor que le encendía el rostro y las orejas.
SeungMin y JiSeok se quedaron solos. El más bajo se veía nervioso, jugando con sus dedos en completo silencio, pensando en cómodecir aquello que estaba pensando, no es hasta que SeungMin le hace un gesto para que pudiera hablar, que lo hace.
-No me gustaría causar problemas -comenzó JiSeok con voz baja-. Siento que los demás no están cómodos con nuestra presencia. Agradezco lo que hiciste por nosotros, pero no quiero ser una carga. Si en algún momento lo somos... por favor dímelo, SeungMin. Buscaré la manera para ayudar o, en todo caso, para marcharnos.
SeungMin lo escuchó con marcado asombro. Tras procesar sus palabras por unos segundos, carraspeó y tomó al chico por los hombros con seguridad.
-JiSeok, no son una carga, te lo prometo -dijo, buscando sus ojos para transmitirle calma-. Es solo que no hay suficiente confianza aún, pero el tiempo nos ayudará a adaptarnos los unos a los otros. Sé que son buenas personas; por eso les pedí que vinieran. Además, si mi hermano hubiera visto algo raro en ustedes, me habría detenido, y no lo hizo. Eso significa que él también confía en ustedes.
SeungMin le sonrió y JiSeok pensó que nunca antes le habían dirigido una sonrisa tan cálida y reconfortante. Sin poder evitarlo, se lanzó a abrazarlo, ocultando sus ganas de llorar.
-Gracias, de verdad gracias -murmuró contra su pecho, con la voz quebrada y amortiguada por el cuerpo del menor.
SeungMin, algo sorprendido, terminó por darle unas suaves palmadas en la espalda. Cuando JiSeok se separó, le dedicó una sonrisa más amplia. Una lágrima rebelde escapó y SeungMin la limpió con el pulgar por instinto. Acto que hizo que el rostro de JiSeok tomara calor, aunque SeungMin ya había retirado la mano, así que no pudo notarlo.
-No te preocupes, Hyung. Vamos adentro antes de que crean que nos estamos escapando del trabajo.
Sus risas se mezclaron con el aire y por primera vez, JiSeok pensó que ni siquiera la música podía igualar tal melodía. Melodía que había logrado calentar su pecho.

Este capítulo honestamente casi no me gustó cómo quedó, pero por más que busque como arreglarlo no encontré una forma en la que quedara y mostrará las cosas que quería mostrar. Además que está súper corto y eso me genera ansiedad TT.
Como sea, espero que les guste si notan algún error háganmelo saber y pues dejen su estrellita, que eso me hace saber que a alguien le está gustando.

Tomate_ConSal™
2025/12/20
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