Capítulo 7

Empiezan a pasar las semanas rápidamente y pronto nos encontramos con que a Dolores Umbridge se la ha nombrado Suma Inquisidora de Hogwarts. A todos los profesores se les nota que no están nada contentos con el tema, pero no les queda otra que aguantarlo. El Ministerio de Magia está detrás de esto y ni siquiera Dumbledore puede evitarlo.

Mientras tanto todos los alumnos tratamos de evitar que Umbridge se fije en nosotros. O bueno, todos menos Harry, que acumula una larga lista de castigos en lo poco que llevábamos de curso. Por lo que me han ido contando los gemelos, Ron y Hermione intentan que no se cierre en banda y les cuente que le pasa, pero no consiguen nada. Además, siendo sus dos mejores amigos prefectos y él no... ya no pasan tanto tiempo juntos.

Estaba siendo una de las peores semanas del curso, teníamos demasiados trabajos y no podía ni respirar por la constante atención de los gemelos y las tres trillizas, como llamaba en mi mente a Claire, Olivia y Sam. Los primeros no se habían cuestionado que, después de que intentasen robar mi cuaderno, fuéramos amigas y me gustaba que confiaran en mi de esa manera. Fred no me vuelve a preguntar por él y supongo que le ha dicho a George que no me diga nada, así que me alegro de que por fin entiendan que hay cosas que no puedo guardar. Aunque si se enteran de que se lo he contado a mis compañeras de habitación probablemente se enfaden conmigo. O al menos lo haga Fred, George tiende a ser algo más... razonable.

Estábamos a tres días del sábado, cuando sería nuestra última primera visita a Hogsmeade como alumnos de séptimo curso cuando, en la comida, vi como Hermione se acercaba a los gemelos y les decía algo. A no ser que fuera verdaderamente importante, ella nunca se acercaba a decirles nada, así que empecé a preocuparme. Tenía que haber pasado algo de lo que no me había enterado, y era momento de hacerlo. Terminé rápidamente de comer ya que estaba viendo como el Trío de Oro se levantaba de la mesa. Les sigo de manera poco disimulada y, cuando ya estamos fuera del Gran Comedor, agarro a Hermione del brazo.

Te toca firmar, Abby. — Fred me pasa el pergamino y tardo tres segundos en apuntar mi nombre, para luego pasarle la hoja a Olivia, que está a mi derecha.

Cabeza de Puerco no es un lugar tan desagradable como pensaba, quizá tiene demasiado polvo, pero creo que es más porque aquí no viene mucha gente y el dueño del bar pasa de limpiar. Yo también pasaría para los cuatro gatos que vienen. Doy otro trago a la botella de cerveza de mantequilla mientras que observo cuantos somos. Según lo que ha contado Fred, somo veintinueve, pero parecemos muchos más. Ahora solo falta saber cuantos de ellos se unen al Ejercito de Dumbledore.

— ¡Abby, te estamos hablando! — Hermione me sacude fuertemente y vuelvo en mí. — ¿Estabas teniendo una visión?

— La reunión en Cabeza de Puerco va a ser todo un éxito. Este fin de semana, ¿no? —Les sonrío y veo como los tres asienten, con precaución.

— ¿Es lo que acabas de ver? —Pregunta Harry, y ahora quien asiente soy yo. — Genial, díselo a gente en la que confíes.

— No te preocupes, es lo que pensaba hacer, ¡nos vemos!

— ¿Pero no querías nada?

— ¡Ya no hace falta!

Grito a Hermione cuando ya estoy bastante lejos y me dispongo a ir a la biblioteca, donde debe estar Sam. Ahora tengo hora libre, al igual que ella, ya que ninguna cursamos Aritmancia. Sam porque los números no se le dan bien y yo porque no quiero intentar adivinar el futuro mediante los números, bastante tengo ya conmigo misma como para encima buscarlo.

Cuando llego, veo que tiene delante un montón de libros y, en cuanto me acerco un poco, veo que todos son libros de visiones, adivinación e incluso hay uno cuyo título es "Como evitar el futuro profetizado".

— ¿Qué estas haciendo, Sam? — le susurro nada más sentarme, no quiero que me echen de la biblioteca.

— ¿Te crees que me voy a quedar quieta sabiendo que me quedan dos años y medio?

— El mes pasado también eran dos meses y medio.

— Lo calculé mal, tampoco es para tanto. — Murmura y vuelve hacia el libro que está leyendo. No logro ver el título, pero me apuesto lo que quieras a que tiene la misma información ridícula que el libro de Adivinación, asignatura que escogí pensando que me serviría de ayuda y que dejé en cuarto. Ya tenía bastante con Cuidado de Criaturas Mágicas y Runas Antiguas. — Todo esto es una basura.

— Quería decírtelo, pero estabas emocionada. —Sam cierra el libro y entonces deja caer la cabeza, sin preocuparse por hacerlo despacio, dándose un buen golpe contra la mesa. — ¿Estás bien?

— Obviamente no, estoy mirando libros de la cosa más inútil e irreal que existe. Todo porque me has enseñado la maldita libreta negra.

— Os advertí sobre ello, no me hicisteis caso.

Me encojo de hombros y me levanto para ayudarla a colocar los libros en el carrito de las devoluciones, donde gracias a la magia, se ordenan solos cuando los dejas ahí. Lo malo es que tienes que andar con cuidado por las estanterías ya que algún libro puede aparecer para ir a su sitio y darte en la cabeza.

Cuando volvemos a la mesa, nos encontramos con que ha sido ocupada por unos Slytherins, así que ni nos molestamos en intentar recuperarla. Veo que Malfoy es uno de los que están sentados en la mesa, y conociendo las historias que me han ido contando Ron, Hermione y Harry, prefiero no acercarme. Tampoco creo que todos los Slytherin sean malvados ni nada por el estilo, pero Malfoy es un niño de mamá, y la verdad es que prefiero alejarme de ese tipo de personas. 

Sam y yo salimos de la biblioteca, sin saber muy bien que hacer. Tengo que avisarlas sobre la reunión en Cabeza de Puerco, pero prefiero hacerlo esta noche en nuestra habitación, donde puedo hechizarla para que no se oiga nada. En Hogwarts hasta las paredes escuchan y es mejor no arriesgarse.

Andamos sin rumbo hasta que oímos la campana que marca el cambio de hora y Sam se despide de mí para ir a una clase de sexto de Runas Antiguas. Tanto ella como Olivia se niegan a ir a clase de Umbridge por mucho que la tengan que cursar de forma obligatoria, por lo que no dudan en colarse en las asignaturas que pueden. Además de que lo usa como excusa para tener más frescos sus conocimientos sobre séptimo, donde yo no he seguido cursando la asignatura debido a la dificultad a la que me enfrenté en el TIMO y la ansiedad que me causó. Decidí que lo mejor para mi salud era dejarla, aunque era de mis asignaturas favoritas. 

Como Umbridge sabe que voy a su clase no puedo escapar por lo que no tardo mucho en dirigirme hacia el aula. Sé que hoy tendremos que tomar más apuntes de teoría y en esta clase no sirve para nada intentar no copiar ya que, al haber tanto silencio, si falta una pluma escribiendo se nota. Cuando llego a la puerta del aula, veo que los gemelos y Jordan están esperando en la puerta, y a su lado está Claire.

— Jordan, aléjate de ella. Ya. — Digo nada más llegar, lo que hace que Claire empiece a reír. —Ese chico no es bueno para ti, yo te buscaré a uno mejor, de verdad. ¿Qué te parece Fred?

— Te lo aceptaría, pero no me gusta este pelirrojo en particular. —Noto como puntualiza el este y no puedo evitar sonreír, sabiendo a qué se refiere.  —Ya sabes, me gustan cuando tienen el pelo más largo, y unas curvas más femeninas. 

— Oye, no me vendas como si fuera mercancía. —Fred se queja, pero los demás se ríen con lo que yo también lo hago.

— ¿No eres mercancía? — Le guiño un ojo y entro en la clase. No sé porqué demonios he hecho eso.

— Si quien me compra eres tú, entonces no me importa serlo.

Fred se ha pegado a mí y me lo susurra al oído, causándome un escalofrío. No sabía que él era capaz de causar eso en mí. Noto como la sangre empieza a subirme a la cara y veo como Claire, que se ha sentado en la mesa de delante, empieza a reír. Debo estar como un tomate. Y yo nunca me pongo así. 

Me escondo en la libreta negra, a la que he cambiado las tapas momentáneamente para que parezca la roja y empiezo a escribir todo lo que vi anoche. Todavía no había tenido tiempo de ponerlo por escrito y lo consideraba de suficiente importancia como para hacerlo, a pesar de no desvelarme nada. Quizá si lo analizaba todo detenidamente podría llegar a alguna conclusión, aunque lo más probable es que la maldición asesina las hubiera alcanzado.

Mientras que escribo, noto como una lágrima me cae lentamente por la mejilla y llega a la libreta atravesando el papel. Al otro lado está la muerte de Fred, y en esta la de mis amigas. Unas páginas más atrás la de Lupin y Tonks. Y entre medias la de un montón de gente de la que no sé sus nombres, pero muchos de ellos sé que son alumnos de Hogwarts o incluso sus familiares. 

— Buenos tardes, alumnos. — La voz de Umbridge me saca de mis pensamientos y aprovecho para limpiarme la lágrima que había empezado a caer por mi mejilla izquierda.

— Buenas tardes, profesora Umbridge. — Coreamos todos y ella sonríe. Le gusta ser el centro de atención.

— Abran los libros por el capítulo tres, sección ocho. Si tienen alguna duda levanten la mano, pero todo está especialmente claro en el libro de teoría. 

Busco rápidamente la sección que ha dicho y me encuentro con que se ha saltado el tema sobre el encantamiento patronus. Las posibilidades de que nos encontremos a un dementor son bajas, pero no podemos desechar ese conocimiento. Y más sabiendo que este verano los dementores camparon a sus anchas por el mundo muggle, algo que estaba bastante claro que había sido adrede.

— Profesora, creo que no deberíamos saltarnos la lección siete. Este verano Harry Potter sufrió el ataque de un dementor. ¿Y si vuelven a escapar? —Digo tras ponerme de pie. Entonces me doy cuenta de lo que he hecho al abrir la boca, pero ya es demasiado tarde.

— Señorita Stone, he estado siendo muy benevolente con usted, entiendo que su madre haya fallecido, pero eso no le da derecho a ser impertinente. No ha levantado la mano para hablar y me está sugiriendo como debo dar la clase. Sabe que significa eso, ¿verdad?

— Pero... — Fred, que está a mi lado, tira de mi mano para que me siente.

— Cállate antes de que te castigue sin ir a Hogsmeade —murmura Fred a mi lado. —Sabes perfectamente que corres mucho riesgo teniendo que cumplir ese castigo, Abby.

— Tenemos que aprender eso, Fred.

— Señorita Stone, ¿quiere estar castigada la semana que viene?

— No, profesora Umbridge.

Veo como Fred saca un pergamino que me pasa disimuladamente. "Lo vamos a aprender, Hermione está en ello." Consigo leer antes de que coja el pergamino y lo arrugue para devolverlo al bolsillo.

— ¿Qué era eso, señor Weasley? — No me había dado cuenta de que había venido hasta nuestro pupitre, y entonces me asusto. — Deme eso. — Fred le tiende el pergamino a desgana y entonces ella emite una risita para luego ponerse seria. — La próxima vez que quiera declararse a la señorita Stone, hágalo fuera de mi clase.

Le devuelve el pergamino y Fred lo esconde rápidamente en su bolsillo, sin darme tiempo a ver que pone. ¿Declararse? Debo hablar con él de esto. Intento hacerlo cuando termina la clase, pero no me da tiempo ya que sale corriendo. Miro a George, tratando de saber si él sabe que mosca le ha picado, pero se encoje de hombros y se va junto a Lee para la cena. Claire me toca el hombro mientras que sonríe, como si ella supiera algo que yo no sé.

Vamos juntas al Gran Comedor y Claire empieza a contar lo que ha pasado en clase de Umbridge. Sam y Olivia se molestan conmigo por dejar que Umbridge me castiguen, pero se les olvida cuando Claire menciona el papel que Fred le ha dado a Umbridge y el contenido.

— Por cierto, Abby, ¿qué es lo que te ha dicho Fred cuando has entrado a la clase?

— Que no le empareje con la gente, que está muy bien solo. — Miento descaradamente mientras que recuerdo lo que me ha dicho. No quiero ponerme roja como en clase.

— ¿Y eso te hace ponerte como un tomate?

— Yo tampoco lo entiendo, ¡ni si quiera me puse roja cuando todo el mundo me miraba el año pasado por estar con Gemma!

Las tres empiezan a reír como locas, haciendo que los compañeros que tenemos cerca se alejen un poco de nosotras. Yo también lo haría. Trato de cenar todo lo que puedo, sabiendo que el castigo me va a dejar muy débil. No es mi culpa tener poca coagulación de la sangre y que hasta el corte más pequeño me deje mareada.

Cuando termino, me levanto de la mesa para irme al despacho de Umbridge. Quizá si llego antes me quite parte del castigo. Sé que va a ser el mismo castigo que le ha estado aplicando a Harry, así que espero que no se pase como ha hecho con él. Debería haber ido a buscar a Madame Pomfrey, que ya ha sufrido más de una vez los intentos de parar la sangre de cualquier parte de mi cuerpo. Gracias a las pociones anticonceptivas que me da, no tengo la regla, lo cual es todo un alivio para mí. Otras de mis compañeras las toman, pero sí que mantienen la regla así que supongo que Madame Pomfrey no les ha hablado de la otra poción.

Llamo a la puerta suavemente y al otro lado oigo un "adelante", así que la abro para pasar y encontrarme un despacho lleno de rosa y de gatos. No sé como puede vivir aquí dentro, es imposible no sentirse observada.

— Ha llegado antes de tiempo, señorita Stone, muy bien. Pero lamento informarla de que su castigo sigue siendo el mismo. — Dice con una sonrisa que hiela la sangre. — Ya sabe que tiene que hacer, aquí tiene la pluma.

— ¿Qué debo copiar?

— No debo cuestionar a mis superiores.

Decido callarme lo que pienso y me pongo a copiar. Nada más escribir la primera palabra, noto el corte en el dorso de la mano y veo como empieza a sangrar de manera abundante. Consigo sacar de mi mochila la venda y el algodón que llevo siempre encima por si me corto y me envuelvo la mano. Umbridge no se ha dado cuenta de que pasa, así que sigo copiando, lentamente.

En cuanto termino la primera frase, miro la mano vendada para descubrir que la sangre ya ha empezado a atravesar la venda. No creo que dure mucho haciendo esto, y si no me equivoco, Harry le ha tenido mucho tiempo aquí. Sigo copiando, de forma lenta, si voy a pasar tres días castigada tengo que intentar perder la menor cantidad de sangre para poder ir a Hogsmeade el sábado. Aunque no sé si Madame Pomfrey me va a dejar ir cuando tenga que ir a verla. Cuando voy a empezar la quinta línea, oigo como llaman a la puerta y tras un "adelante" de Umbridge, pasa Madame Pomfrey. Ups.

— Dolores, con todo el respeto, me tengo que llevar a la señorita Stone antes de que se desmaye aquí mismo. Este... castigo, si es que se le puede llamar así, va a matarla. — Madame Pomfrey se acerca a mi y entonces es cuando ve la venda en la mano, que ahora está cubierta de sangre y empieza a gotear por mi brazo. — Tengo que llevarla ahora mismo a la enfermería, tendré que informar al director Dumbledore de sus métodos de castigo si va a dañar de tal forma a los estudiantes.

— Me temo que no será necesario que informe a Dumbledore sobre este castigo. Desde el Ministerio está aprobado por lo que no podrá hacer nada. —Veo como sonríe, pero noto la mentira en el aire, el Ministerio no está enterado de esto y no lo va a estar nunca. — Señorita Stone, debió haberme avisado de su... enfermedad. Acompañe a Madame Pomfrey a la enfermería, pero sigue castigada. Encontraremos un castigo acorde a sus circunstancias.

— Pensé que sería mejor cumplir el castigo sin quejas, profesora Umbridge.

Recojo mi mochila antes de que cambie de opinión y salgo acompañando a Madame Pomfrey hasta la enfermería. Se la nota molesta, aunque no sé si por mi irresponsabilidad o bien por Umbridge, pero parece que es por ambas cosas.

— ¿Te encuentras mareada? Tengo que saberlo por si tengo que darte algo para que regeneres la sangre más rápidamente. — Como no me encuentro tan mal como otras veces, niego. Prefiero acostumbrarme a la falta de sangre que tener que depender de las pociones. — Voy a curarte la mano y por si acaso te daré la sangre, después te irás a tu cuarto y mañana por la mañana quiero que vuelvas para revisar si todo va bien. ¿Entendido?

— ¿Cómo ha sabido donde estaba?

— Uno de los gemelos Weasley ha venido a avisarme. Tendría que haberlo hecho usted, señorita Stone, va a hacer que todo lo que he trabajado para mantenerla viva no valga para nada.

— Lo lamento, Madame Pomfrey, intentaré ser más cuidadosa con mi salud a partir de ahora.

Las dos sabemos que ni siquiera voy a intentarlo, pero se da por satisfecha. Consigue parar la hemorragia, pero curarla con magia es un peligro en mi cuerpo así que me vuelve a vendar la mano y me da otras pocas para que lleve en la mochila junto con una pequeña botella de esencia de díctamo. Me despido y me dirijo a mi sala común, con el pase que me garantiza que no me voy a meter en líos. Lo guardo en la mochila sabiendo que si no mañana olvidaré devolverlo y empiezo a andar lentamente. Me gusta mucho el castillo cuando no hay tanta gente por los pasillos, es muy complicado coincidir con algún profesor, prefecto o Filch.

Corro con todas mis fuerzas hacia donde me han dicho que han mandado a Fred, tengo que llegar a tiempo, llevo preparándome dos años para evitar esto. Tengo que poder. No me detengo a nada, ni si quiera cuando unos mortífagos intentan atacarme les devuelvo el golpe, me limito a esquivar ataques y los escombros del castillo. Duele ver como todo ha acabado en una maldita pelea en Hogwarts, lo que ha sido un hogar para todos nosotros. Duele escuchar todos esos gritos de dolor al darse cuenta de que ningún vivo puede escucharles. 

Consigo llegar al pasillo donde me han dicho que estaría Fred y entonces veo a Percy. Para después encontrar a Fred, peleando con un mortífago y sonriendo.

— ¡Percy, tienes que estar bromeando! — Necesito llegar a su lado para protegerlo. — ¡No creía que fueras a renunciar a tu gran car...!

— ¡Bombarda máxima!

Una gran explosión me aleja de Fred y Percy, logrando que choque con una de las paredes del castillo con fuerza. Me duele la cabeza, pero no es lo importante ahora mismo.

—¡Fred, despierta, vamos! —oigo gritar a Percy y las lágrimas empiezan a caer sin parar.

Despierto rápidamente en los brazos de alguien que me está llevando por el castillo. No quiero empezar a llorar sin saber quien me está llevando en brazos, así que me revuelvo hasta lograr ver que es Fred quien me está cogiendo.

— ¿Ya has vuelto? Te he ido a dar un susto y te has desmayado. — Me dice a la vez que me deja de vuelta en el suelo. — ¿Ha sido una visión o por el castigo?

— Has sido tú quien ha avisado a Madame Pomfrey, ¿verdad? — Cambio de tema de forma algo brusca, pero totalmente válido antes que responder con una mentira a esa pregunta.

— No voy a dejar que te desangres por una cabezonería tuya.

— No era cabezonería, me ha castigado, tengo que ir, no hay más. — Entonces me acuerdo de que ha salido corriendo de la última clase, sin darme tiempo a preguntar que le pasaba. — ¿Qué ha sido eso de clase de Umbridge?

— ¿La manera en la que he conseguido despistarla para que no pillara la otra nota?

— Justo eso.

— Tenía otro papel en el bolsillo que sabría que podía servir de excusa en cualquier situación.

— ¿Y el contenido?

— Nada importante.

—Oh, venga ya Fred, ahora las chicas piensan que te gusto y que de verdad te has declarado por una nota en clase de Defensa contra las Artes Oscuras. Y si lo piensa ella, lo piensa cualquiera.

—¿Tú lo piensas?  —Niego, y entonces él sonríe.  —Pues olvídalo. 

— ¡Sabes perfectamente que ahora no puedo olvidarlo!

Fred se pone a andar dirección a su sala común, ignorándome. Creo que me merezco saber que ha puesto ahí, iba sobre mí se supone. Así que saco mi varita y decido usar un accio con la nota, pero Fred es más rápido y me la quita una vez ha llegado a mis manos, para luego romperla en cachitos que tira al suelo.

— Te he dicho que lo olvides, yo no he cogido tu libreta negra por respeto a ti.

— Esa nota tiene algo que ver conmigo, si no Umbridge no hubiera dicho nada de mí. Además, la has roto en mil pedazos antes que dejarme verla. ¿Quién es el que oculta algo ahora?

— ¿Te crees que no sé que has cambiado de tema para no decirme si ha sido una visión? Te conozco, Abby Stone, sé que si te desmayas hay un motivo detrás y generalmente suelen ser las visiones. ¿Qué has visto?

— Cuéntame que había en la nota. — No pienso contarle esa visión, pero sí que puedo contarle la que he tenido horas antes.

— Cuando tu me cuentes la tuya.

— La reunión en Hogsmeade este fin de semana, llevaré a Claire, Sam y Olivia. Creo que todos, incluido Jordan, saldremos juntos. No le quiero cerca de ellas, por cierto. — Aprovecho para meter mi pulla hacia el chico. No es que no le soporte, es solo que no me cae bien, nunca lo hizo.

— En la nota ponía que si venías a Hogsmeade. —No puedo evitar levantar una ceja, incrédula, mientras que Fred se encoge de hombros.

— No entiendo como puede ser eso una declaración.

— Pregunta a Umbridge. Me voy a mi sala común, yo no tengo pase para estar por aquí. Nos vemos mañana.

Veo como Fred se va sin a penas despedirse y sé que me ha mentido. Había algo más en esa nota, y tenía los pedazos delante de mí, a un solo reparo. Pero Fred tenía razón, él había respetado mis cosas y ahora yo tenía que hacer lo mismo, así que recogí rápidamente los pedazos del suelo.
—Incendio —susurro, y los pedazos arden hasta consumirse, perdiendo la última oportunidad que me quedaba para saber que era.

Vuelvo a mi sala común para ver a unas nerviosas tres trillizas sentadas en los sillones y totalmente sincronizadas para mirar a la puerta en cuanto se abre.

— ¿Estás bien? George nos dijo sobre tu problema con la sangre y no podíamos ir a dormir hasta que no volvieras. ¿Has pasado por la enfermería?

— Vengo de allí, Olivia, no os preocupéis. ¿Vamos a la habitación? — Las tres asienten y empiezan a relajar las caras de preocupación que tenían. Entonces comprendo que estaban preocupadas por mí. Cierro la puerta nada más entrar y me encargo de hechizarla para que nadie pueda oír nada. — Bien, este sábado voy a Hogsmeade con los gemelos y Jordan, ¿os venís?

— Me apunto. — Dice Claire con una sonrisa, y las otras dos asienten. — ¿Qué vamos a hacer?

— Sobre eso quería hablar, Hermione está organizando un grupo para que practiquemos defensa contra las artes oscuras. Sé que vosotras — me dirijo a Olivia y Sam — no la estáis cursando porque no os sale de las narices y la verdad que entiendo que no queráis venir a clase, pero al menos a esto deberíais venir.

— Cuenta con nosotras, queremos sabernos defender de la mejor forma posible.

Las sonrío amablemente y entonces me dirijo a mi cama con la libreta negra y la roja. Ya no tiene sentido que me esconda mientras que apunto algo. Empiezo por la que tuve al tocar a Hermione y cuando acabo me doy cuenta de que Sam y Olivia no están en la habitación. Tenemos dos duchas en el baño así que es normal que se hayan ido a duchar. Claire, en lugar de ir a esperar al baño, se ha quedado sentada en su cama leyendo un ejemplar de El Quisquilloso. Seguramente se lo haya comprado a Luna en los últimos días, tal y como hago yo todos los meses. Es mil veces mejor que El profeta, el cual está lleno de mentiras.

Cambio la libreta a la negra y empiezo a escribir todo lo que he visto. Esta es mucho más difícil, ya no es solo ver el cuerpo sin vida, si no ver los últimos momentos de mi mejor amigo. No puedo aguantar más hasta que empiezo a llorar y Claire, sin que la diga nada, viene a mi cama y me abraza.

— ¿Puedo? — Señala la libreta y yo asiento. Necesito a alguien más que me ayude en estos momentos. — Eres demasiado fuerte, lo siento por todo esto, teníamos que haber insistido en estar antes a tu lado.

— No es tu culpa, no te preocupes. — Me limpio las lágrimas de una forma algo brusca, odio llorar. — Si consigo ver todo quizá lo pueda evitar.

— Por favor, no des tu vida por él, nadie merece tanto la pena.

— ¿Y evitar el sufrimiento de una familia entera? Claire, hay muchas cosas en juego, si tengo que dar la vida por cada una de vosotras lo haré sin dudarlo.

— Solo tienes una vida, no la malgastes en Fred.

— Es mi mejor amigo, no sería malgastarla. Y no es sólo eso, su familia me ha acogido durante siete años, es lo mínimo que puedo hacer por ellos. Nadie escapa a la muerte, Claire, lo único que se puede hacer es dar una vida por otra.

Justo en ese momento Olivia y Sam salen del baño y yo aprovecho para entrar corriendo, antes de que Claire siga regañándome por lo que quiero hacer. Es mi elección si muero por alguien, y nadie me va a hacer cambiar de parecer. 

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¡Hey!
Siento no haber subido capítulo el viernes, mi plan era haberlo subido pero terminé exámenes y necesitaba desconectar de todo un poquito.

Muchas gracias por los votos y comentarios que está habiendo en la historia, me alegro de que esté siendo aceptada :)

Ogaira

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