Capítulo 7.
Capítulo 7.
Leonel se sintió apenado y a la vez algo temeroso, el beta le miraba muy serio, le aterró que le hubiera ofendido de alguna manera en cualquiera de sus dos encuentros, así que bajó la cabeza por completo, preparándose incluso para alguna reprimenda, no sería novedad ser intimidado por alguien de mayor nivel jerárquico.
El beta frunció el ceño cuando notó que la figura del omega se encorvaba en demasía y murmuraba un "lo siento muchísimo"; olfateó el ambiente y notó su miedo, desde que había cumplido los veintiún años, Trevor había desarrollado bastante bien su sentido del olfato.
—Oye— se acercó.
—Perdóneme— el omega retrocedió sin levantar el rostro, si daba un paso más hacia atrás podría caer por ese escalón que era la acera.
—Tranquilo— dijo el beta alargando la mano con la idea de detenerle, pero el joven de anteojos dio el paso en reversa al mismo tiempo y perdió el equilibrio. De no ser porque Trevor le tomó con fuerza del antebrazo hubiera caído aparatosamente y de manera muy ridícula sobre el asfalto, en el camino de los pocos autos que circulaban por allí.
—¡Ten más cuidado!— alzó la voz el beta.
—Lo siento— volvió a bajar el rostro.
El beta suspiró, no le agradó que se mostrara temeroso ni sumiso.
—Escucha— dijo con voz tranquila, —no estoy molesto contigo y ni te estoy regañando, alcé la voz porque pudiste haberte herido al caer. No tienes porqué disculparte, no hiciste nada malo.
El omega levantó la mirada con cautela.
—En realidad— continuó el beta, —yo debería disculparme, por mi culpa casi caes— se encogió de hombros.
Leo le miró asombrado, ¿era cierto lo que decía?, aún así no iba a arriesgarse, —pero yo, la otra noche anduve sin permiso en su territorio, me disculpo por eso— explicó y volvió a mirar al piso.
—No eran mis territorios y por favor deja de mirar tus pies, aunque no sé qué es peor, que parezcas tenerme miedo o que me hables de usted; me haces sentir incómodo, la gente nos mira y pensará que soy un matón o un abusivo.
—Perdón.
—Ya, deja de disculparte— extendió la mano al frente, —mi nombre es Trevor, ¿cuál es el tuyo?
—Leonel— le ofreció la mano, el beta la estrechó y sacudió con fuerza.
—Es un placer conocerte, Leo; puedo llamarte Leo, ¿verdad?— le sonrió.
—Sí, está bien, mis hermanos me dicen así.
Asintió, —ahora dime, ¿qué hacías a esa hora andando por jardines que no son tuyos?
—Salí a dar un paseo— contestó sincero, —pero no pensé que fueran sus- tus territorios— se corrigió, el beta parecía abierto y una buena persona, aunque también Leo sabía que no debía juzgar a un libro por su portada, Samuel le había enseñado eso.
Trevor ondeó la mano restándole importancia a lo último, —te lo he dicho, no son míos— se acercó a su rostro y bajó la voz, —para ser franco, yo también salí a dar un paseo e invadí propiedad ajena, así que será nuestro secreto— guiñó el ojo.
Leonel se ruborizó, solo sus hermanos se acercaban a él de esa manera, tanto que pudo sentir su aroma a jabón, —ee-está bien— dijo.
—¿Y, siempre sales a esa hora a pasear?— volvió a alejarse, —tal vez podríamos ir juntos la próxima ocasión.
—No, esa fue la primera y creo que la última vez.
—¿Qué? ¿Por qué? Es divertido salir de noche, en especial en luna nueva.
—A mis hermanos no les pareció divertido.
Trevor llevó una mano a su boca para disimular su risa, tenía una risa ronca; —¿te descubrieron? Eres todo un novato.
Por alguna razón, aun en medio de la risa, Leonel sabía que Trevor no se estaba burlando de él.
—Se armó un alboroto, pensaron en llamar a la policía para reportarme como desaparecido— le dio un poco más de información con la intención de alimentar su risa y diversión, y funcionó pues el beta rio con más fuerza.
Ahora Trevor tenía un "no sé qué" que no le intimidaba más, incluso pensó que su presencia era relajante y que, por lo menos por unos instantes, podría olvidar lo que le estaba molestando en los últimos días. Pero Leo no tenía tanta buena suerte, pues Trevor, en medio de su risa, miró su reloj de pulsera.
—Oh, demonios, mi tía va a matarme— exclamó y luego centró su atención en el omega, —dime Leo, ¿te gustaría acompañarme a un restaurant? Está a justo dos esquinas de aquí.
—Yo... no tengo hambre, muchas gracias.
Trevor le miró de arriba a abajo, —ahora que lo pienso, estás muy delgado.
—Así soy— mintió, pues había adelgazado un poco últimamente.
—No lo creo, apuesto a que si levanto tu playera podría ver tus costillas.
De inmediato Leonel tomó el borde de su playera y tiró de ella hacia abajo, cubriéndose.
Trevor notó su nerviosismo, —calma, no voy a hacerlo— rio un poco para aligerar el ambiente, —pero sí me gustaría que me acompañases, claro, sino tienes planes.
—Pero no tengo hambre, en serio.
—Bueno, está bien, no comas sino quieres, aunque apuesto a que no podrás resistirte a probar el especial del día—, le lanzó un guiño de nuevo, —¿qué dices, me acompañas?
Leonel lo pensó, en realidad solo había salido a caminar sin rumbo y Trevor dijo que estaba cerca de allí.
—Sí, pero solo un momento, debo regresar a casa.
—Por supuesto, no queremos que tus hermanos llamen a la policía— bromeó, a lo que Leo frunció el ceño, pero luego se echó a reír también; después de eso le siguió dos esquinas hasta llegar al cálido restaurant llamado "El Fogón"
.
Por más que había decidido dejarlo pasar, el asunto volvía a la mente de Sam.
"¿Otra vez con lo mismo?" Si analizaba la pregunta y hacía memoria del tono de voz que había empleado, por supuesto que era molesto, ahora Samuel se sentía un poco culpable y entendía el malestar de Leo, cualquiera que quisiera aclarar su mente no deseaba que le presionaran con preguntas como esas.
Todavía no era hora de abrir la tienda, por ser fin de semana el horario laboral empezaba después de las nueve de la mañana, así que tuvo tiempo de sobra, y por alguna razón terminó cerca del vecindario de los hermanos. Detuvo su motocicleta debido a la luz roja de un semáforo, mientras esperaba el verde miró a los alrededores, había pocos autos y transeúntes, así que la silueta de Leonel, más allá de la rotonda donde varios carriles se interceptaban, no pasó desapercibida.
Vio al omega estrechar la mano de un chico, por la distancia no estaba seguro que fuese un cambiaforma, era cierto que tenía un buen sentido de la vista, pero no conocía al chico, tendría que estar un poco más cerca para distinguir las facciones típicas de un cambiaforma.
Notó que intercambiaban palabras y que el desconocido se acercó a Leonel para susurrarle algo, a lo que el omega se sonrojó, ¿qué le habría dicho?
Vio al sujeto reír, cubriéndose el rostro con una mano, bajo el otro brazo tenía una patineta, después ambos continuaron con su charla y algo debió incomodar a Leo, porque tiró de su ropa hacia abajo avergonzado.
Eso le molestó, no estaba dispuesto a ver cómo Leonel era intimidado, pensó en cambiar su trayecto, atravesar la rotonda y llegar hasta ellos, pero algunos autos comenzaron a sonar el claxon, pues el semáforo ya estaba en luz verde.
Samuel avanzó lo suficiente para quitarse del camino y dejar la vía libre, se pegó a la acera más cercana planeando cruzar en cuanto el poco flujo cesara. Antes de ello volvió a buscar con la mirada a aquél par, se sorprendió mucho cuando vio a Leonel caminar junto al desconocido, en sentido opuesto, parecía muy cómodo a su lado; incluso pudo jurar que, a través del ruido vehicular, la risa de Leonel flotaba en el aire justo cuando dieron la vuelta por la esquina, logrando ver su perfil y corroborando sus labios curvados.
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ESPACIO PARA CHARLAR: Nos leemos el miércoles; SÍ, Y SOLO SÍ, responden la siguiente pregunta correctamente: ¿Qué artículo fue robado de manera que inculparon a Duncan? Deben decir el nombre exacto, no solo el tipo de objeto. Si llega el miércoles y no hay respuesta correcta, nos leemos el domingo.
Conejo y yo les agradecemos de todo corazón su tiempo y atención <3
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