Capítulo 4

Les dejo la canción que escucha Leandro. Ojala les guste el capítulo <3

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Narra Leandro:

Estoy regresando a mi casa después de haber pasado un día tan triste. Pensar que al principio fue tan lindo porque Mercedes sabe que existo, que nuestras miradas se conectaron y me sonrió.

¡ME SONRIO!

Y todo se arruino cuando quise ayudarla, su rechazo me sigue doliendo hasta el alma y no se como quitarme este dolor del corazón.

Resoplo en silencio y trago en seco, sintiendo un nudo en la garganta y mis ojos no dejan de picarme por lo mal que me siento por dentro.

Entro a mi casa y apenas saludo a mi familia, solo me encierro en mi habitación y me acuesto en mi cama. Mi cabeza se apoya en la almohada y me acuesto de lado, mi mente está en la luna pensando en ella.

Me desperté temprano para llevar la moto al mecánico y le pago un adelanto para poder darle la mitad cuando la tenga lista. Le entregó las llaves y me despido para caminar hacia la boca del subterráneo, me coloco los auriculares al bajar las escaleras que me llevan al subterráneo.

La música me acompaña en este momento mientras espero a que el transporte se haga presente, solo tarda unos minutos en aparecer y por suerte encuentro un asiento para sentarme.

Empieza a reproducirse una de las canciones que me hacen pensar en Mercedes, mis ojos se quedan mirando en un punto fijo mientras sonrió con melancolía. No puedo dejar de imaginármela conmigo, diciéndole de una vez por todas que estoy enamorado de ella desde que la vi desde el primer año del conservatorio. Que no deje un minuto sin pensar en ella, muriéndome de amor cada vez que la veo.

"Oh, no puedes ser feliz
Con tanta gente hablando, hablando a tu alrededor
Oh, dame tu amor a mí
Le estoy hablando, hablando, hablando a tu corazón

Cuando estás muy sola, sola en la calle
Con tanta gente hablando, hablando a tu alrededor
Necesitas a alguien que te acompañe
Le estoy hablando, hablando, hablando a tu corazón".

Me imagino que le estoy hablando a su corazón y que sus ojos brillan al verme, que ella también me diga que también está enamorada de mi y nos besamos.

Imaginándome que esos labios rosados me besan con tanta delicadeza, que mis brazos abrazan su cintura y mis manos acarician suavemente su cuerpo, amándola sin fronteras.

Que a Mercedes no le importe la edad, el que dirán. Que solamente importemos nosotros y nuestro amor.

"No importan el lenguaje ni las palabras
Ni las fronteras que separan nuestro amor
Quiero que me escuches y que te abras
Le estoy hablando, hablando, hablando a tu corazón".

Suspiro lleno de tristeza al caer que solo es mi fantasía, que nada de esto va a pasar porque es mi profesora y que las cosas no van a cambiar.

Sin olvidar que ayer me rechazo de una manera que me desgarra el alma. Me llevo las manos al rostro y niego lentamente.

¿Por qué tuve que enamorarme de una mujer imposible? No lo digo por la edad, eso no me interesa pero Mercedes es mi profesora y soy consciente que esto no está bien, podría ocasionarle problemas y eso es lo que no quiero.

"Oh, no puedes ser feliz
Con tanta gente hablando, hablando a tu alrededor
Oh, dame tu amor a mí
Le estoy hablando, hablando, hablando a tu corazón".

Narra Mercedes:

Cierro el auto con llave al salir de este y camino hasta la entrada de la institución, subo los cuatro escalones y me encuentro con mis alumnos, voy saludando cordialmente a todos y camino por el pasillo hasta la sala de profesores. En medio, Ricardo se acerca y hace que me detenga.

-Buenos días Mercedes, ¿Cómo estás?

– Buenos días. – Sonrió un poco. – Bien, ¿vos?

– Ahora que te veo estoy muy bien.

Me obligo a no poner los ojos en blanco y miro a otro lado, en ese instante cruzo miradas con Leandro. Me detengo a mirarlo por un momento sin escuchar absolutamente nada lo que me está diciendo mi colega.

Sus ojos oscuros son magnéticos y me siento un poco atraída hacia ese muchacho, respiro hondo y vuelvo mi mirada a Ricardo.

– ¿No te molesta Ricardo si lo dejamos para después? Tengo que hacer algo.

– No, no te preocupes. – Sonríe.

Me alejo de mi colega y me apuro en alcanzar a Leandro quien está yendo a su salón, extiendo la mano y la apoyo en su hombro. Da media vuelta y su mirada me mira con sorpresa.

– Buenos días Leandro... – Trago saliva. – ¿Podemos hablar a solas?

– Si... -Murmura y lo noto nervioso.

– Acompáñeme.

El joven asiente y me sigue en silencio, llegamos a la sala de video y cierro la puerta. Por suerte no hay nadie asique podemos hablar con más calma.

– ¿Qué desea, profesora?

Muevo las manos por lo nerviosa que me siento y al mirarlo más de cerca, puedo ver que me mira con una emoción que no puedo descifrar muy bien, me gusta su mirada y como me mira.

– Quería pedirle disculpas por lo de ayer... no estaba muy bien y me descargue con usted. – Apenada. – En serio, lo siento muchísimo.

Lo veo tragar saliva y observo un brillo especial en sus ojos. No se como tomar ese silencio, abro mi bolso y extiendo mi brazo para darle su regalo.

– ¿Y eso? – Sorprendido.

– Un regalo para vos... espero que te guste porque lo elegí para ti.

Mi brazo sigue extendido, hay una conexión de miradas y el tiempo se detuvo en ese momento. De a poco va levantando su brazo y al agarrar el paquete, toca mi mano y no se que paso pero estoy sintiendo como mi cuerpo empieza a temblar. 

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