Capítulo Cinco: Ternura Congelada
Xander voló a cerrar la puerta. Yo solo podía admirar la espada que estaba en mis manos. Pasé mi dedo índice por el filo con cuidado.
— Me gusta esto, Xander —le comenté mientras me ponía en posición de ataque. Xander rió.
— No rompas nada, chica —me aconsejó.
Miré un poco la habitación, pero me detuve en un botón al lado de la ventana. Por simple curiosidad me acerqué y lo toqué, pero en vez de bajar cortinas, subió el vidrio haciendo que diera directo a la calle. Miré feliz aquello.
— No quiero interrumpirte, pero alguien viene hacia acá —advirtió Xander.
Asentí, apreté la equis que seguía en la espada, guardé la llave en mi bolsillo y metí a Xander en la mochila. La puerta se abrió dejando ver al desconocido que me crucé demasiado el día de hoy.
— Uhm... Buenas, Alette —me saludó. Yo sonreí.
— Jackson, hola. ¿Qué hacés acá? —le pregunté.
— Mi padrino está reunido con el tuyo, así que me dijo que viniera a hacerte compañía. ¿Qué haces? —Caminó hacia dónde me encontraba y sonrió.
— Observo —dije, mirando hacia fuera.
— Oye, tengo una idea. —Jackson se puso frente a mí y se agachó un poco—. Sube, será divertido —me ofreció.
El simple hecho de que haya pronunciado una palabra derivada de «diversión» me llevó a hacerle caso sin duda, así que salté a su espalda y él agarró mis piernas. Además, por algún motivo, mi instinto me decía que podía confiar en él.
— ¿Qué vamos a hacer? —le pregunté.
— Wings —gritó, y de su espalda comenzaron a salir. Estas eran muy distintas a las mías: parecían estar congeladas. Rocé mi dedo índice por el ala izquierda y, para mi asombro, eran de hielo.
— Wow. Esto es... ¡Increíble! ¡Sabía que te parecías demasiado a Campanita! —grité emocionada. Él rió.
— Aja. Como digas, Aly —se burló.
Sonreí y me colgué de él más cerca de su cara para mirarlo a los ojos. Apenas se giró noté que estábamos demasiado cerca, por lo que le sonreí y me tiré hacia atrás de nuevo con un notable sonrojo.
— ¿Quieres volar sobre Buenos Aires? —me preguntó.
— Claro, Tink. —Jackson rió y despegó vuelo. Me aferré a sus hombros y solté una carcajada. Sé lo que se preguntarán ahora: «Bien, Alette, este desconocido (que está muy bueno, por cierto) te enseñó su magia, vos también tenés algo así, ¿por qué no se lo enseñás?». Annie me dijo que no confiara en nadie, que era peligroso", y no quiero desobedecerle, por lo que guardaré mi magia en secreto. Que él sea tan abierto no es mi problema. Por más confianza que mi instinto me proporcionara, los consejos de Annie siempre van primero.
— ¿Te diviertes, Aly? —me preguntó a los gritos, ya que íbamos tan rápido que el viento se llevaba las palabras.
— Muchísimo –grité de regreso y chillé por la euforia.
Jackson siguió volando por la ciudad unos cinco minutos hasta que aterrizó en un tejado. Me bajé de su espalda y solté una sonora carcajada.
— ¡Eso fue muy divertido! Tenemos que repetirlo alguna vez. —Le sonreí y él asintió.
— Claro, pero ahora te propongo algo. Te llevo a tu casa, ¿quieres? —Sonreí por su oferta, pero negué.
— Estaría genial, pero mi casa queda como a una hora de acá. Me estaba quedando en lo de mi madrina. Planeo ir a un hotel o algo por el estilo —le conté y sonreí. Él negó con efusividad.
— Tonterías, Alette. Tengo una habitación para huéspedes, vente a mi departamento —ofreció. Me lo pensé un minuto: tampoco es que tuviera un mejor lugar al que ir. Mi instinto me generaba confianza, espero que no se equivocara.
— ¿No vas a rendirte hasta que diga que sí, no? —le pregunté. Él negó divertido. — Entonces está bien, Jack. Acepto tu oferta. —Bien, sé que ahora todos dirán que estoy loca, ya que es un desconocido y estoy yendo a su casa. Y sí, tienen razón. Pero es eso o ir a un hotel y acabarme toda la plata que me queda.
Jackson volvió a agacharse y yo me subí a su espalda. Alzó vuelo de nuevo y llegamos hasta lo que yo reconocía como Alto Palermo. ¿Que cómo lo sabía? Por acá estaba el departamento de mi progenitor. Vi que paró en una de las torres Le Parc, por suerte en la que no se encontraba el departamento de mi progenitor.
— Bienvenida a las To... –empezó, pero lo interrumpí.
— Torres Le Parc, conozco el lugar, Jack. Eso sí, decime que tu departamento está en la que nos encontramos ahora —pedí. Él asintió algo confundido. Solté un suspiro de alivio y lo miré con alegría.
— No voy a preguntar, la verdad es que no quiero saber. ¿Vamos? —preguntó. Yo asentí y bajamos de la azotea. Llegamos a los ascensores y él apretó un botón, no llegué a ver cuál. El ascensor se cerró y esa molesta música comenzó a sonar.
— Como odio las canciones de los ascensores —comenté, y mi opuesto soltó una carcajada. Cuando se calmó, apoyó su brazo en mis hombros. Unas semanas atrás le hubiera dado un codazo en las costillas y un puñetazo en la cara, pero en esos momentos hasta me parecía cómodo.
— ¿Qué hacés en tu tiempo libre, Alette? —preguntó Jack. La pregunta me tomó desprevenida, pero respondí lo mejor que pude.
— Tomo fotografías, leo y escucho música —respondí, obviando la parte sobre que desde la última semana solo me preocupaba en lograr recuperar a mi familia y, oh, cierto, salvar a la humanidad del caos y la destrucción del cosmos.
— ¿Fotógrafa? —preguntó.
— Algo así, más por Hobbie que por otra cosa —contesté.
La puerta del ascensor se abrió y salí seguida de Jackson. Él se giró hacia la izquierda y metió en la cerradura de aquel departamento una llave que sacó del bolsillo trasero. Una vez abierta, se corrió hacia el costado para luego hacer una reverencia, a lo que solté una risilla y pasé.
— Bienvenida a mi humilde morada, Botas —dijo él con notable alegría.
— ¿Botas? —pregunté divertida.
— ¿Qué tiene de malo? Usas botas, y se te ven bien —se excusó él. Le sonreí con todos mis dientes y solté una risita, para luego detenerme a observar el departamento de Jackson.
Era grande, bastante cómodo para una persona. Por lo que pude ver, tenía una cocina (con esas sillas de bares que yo siempre quise poner en la cocina de casa pero mi madre prefería los trípodes), un pequeño comedor, una sala de estar, un baño y dos habitaciones, además de lo que parecía ser un balcón. Todo era de color negro, blanco, violeta o verde por donde miraras, cosa que le daba un estilo juvenil y entretenido. Había un par de cuadros colgados en las paredes con fotos. Me acerqué a mirarlas y, en una, vi a un pequeño niño rubio de ojos verdes siendo cargado por una señora de unos treinta a lo sumo. Jackson, en ese entonces, sonreía de tal modo que un hoyuelo se le marcaba en la mejilla derecha, del mismo modo que ahora. Miré hacia dónde estaba él y le sonreí. Estaba atrás mirando la foto a la par que yo.
— Qué adorable que eras de chico —le dije mientras me dirigía a él.
— ¿Qué es adorable? Esa sí que no me la sé—preguntó confundido.
— Tierno, cute —comparé. Él asintió y en sus mejillas se comenzó a divisar un leve sonrojo.
— ¿Dejarás de llamarme tierno? —preguntó. Yo negué divertida.
— No miento, Magné. Sos el chico más tierno que vi —dije. Jackson se acercó demasiado para mi gusto y sonrió. Empecé a buscar en mi bolsillo de la chaqueta algo con que jugar, pero sólo encontré la llave.
— Jackson —lo llamé. Él levantó la vista.
— ¿Si? —preguntó, aún cerca de mí. Sentía su respiración chocar contra mis labios, su pecho inflándose y desinflándose tan rápido como se pincha un globo. Me sentía algo incómoda, así que llevé mis manos a mis cachetes.
— Me estás poniendo nerviosa con tu cercanía, ¿podrías alejarte? —le pedí. Si dijera que me veía venir lo que pasó después, mentiría. No me esperaba que, de la nada, Jackson se tirara a mis brazos, me abrazara y comenzará a llorar como si su vida se fuera en ello.
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Traducción de hechizos:
Wings = alas (inglés)
¡Abro la Mesa de Apuestas para sus teorías! Comenten todo lo que crean que pasará (a menos que yo ya te lo haya comentado, te callas en ese caso) aquí en los comentarios. No comentarán en los votos, Escritora.
Sé que quieren que me vaya para seguir leyendo, pero bueno...
¡Un nuevo personaje llegará pronto! No quiero dar Spoilers, pero la trama comenzará a ponerse interesante con su llegada. Solo diré que será una gema clave respecto al equipo de la Elegida. Mensajes en códigos, ay ay ay. Suerte intentando descifrar mi pequeño códigos.
Ya saben mi política, lo he dicho muchísimo por comentarios... No-Spoilers. Así que responderé como lectora que no sabe que viene a continuación todos sus comentarios, pero con mi toque enigmático. Suerte entendiéndolo, Poderosos. Eh, nombre genial para los lectores, ¿qué opinan?
Espero que les haya gustado el capítulo. Si así fue, los invito a pinchar (como a un globo, como la tengo hoy con ellos jajajaja) la estrellita de la pantalla y comentar todo lo que deseen. ¿Resuelta la duda acerca de que Xander no se parece a Campanita? ¿Qué sabrá Alette sobre el pasado de Jackson? ¿Creen que Jackie tiene un problema controlando sus emociones? ¡Leaaaaan! Nuevo capítulo asegurado para el lunes como tarde (planeo actualizar el sábado por la noche, siendo que Poderosa está siendo tan bien recibida, pero es solo una posibilidad).
Capítulo dedicado a mis compañeros que me han estado ayudando (sin saberlo y tomándome de loca) un montón con la historia y cosas importantes de ella. ¿Los volví muy locos hoy?
Ya, me las tomo. ¡Escritora fuera!
—Mechitas
Actualización [06/09/2016]: Cambio del nombre Ainhoa por Alette, alguna que otra cosa que no recuerdo.
Actualización [15/10/2016]: Errores arreglados, cambios leves en algunas palabras. Cambio del objeto del poder llave; bastón cambiado por espada. Cambio en el título del capítulo.
Actualización [16/11/2016]: Edición.
Actualización [17/11/2016]: Traducción de hechizos
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