18 | Jenga
Adrián
Toco en su puerta antes de entrar a su habitación. Está sentada sobre su cama, hablando con Carmen, y las dos se están riendo. Sonrío ante la escena, sin haberlo esperado al entrar.
Ella tiene a Osito en sus brazos y causa que sonría más. No lo ha dejado desde que se lo di. Nunca creí que esto podría suceder, pero tengo que admitir que estoy celoso de un oso de peluche.
"Hola," me mira preocupada. Puedo notar que ya se está preguntando qué estoy haciendo aquí.
"Lo siento, no me di cuenta que estabas ocupada. Puedo regresar más tarde," le digo.
Ella intercambia una mirada con Carmen y asiente con la cabeza.
"Bueno, niña. Los dejo," Carmen dice encaminándose hacia la entrada de la habitación. Me sonríe con cara de conspiración antes de irse y cerrar la puerta detrás de ella.
Me uno con Sofía en su cama. Ya está en sus pijamas, usando unos shorts lindos con un top y sus lentes. Al día de hoy, aún no entiendo cómo se puede ver tan adorable y sexy a la misma vez.
"¿Crees que ella sepa sobre nosotros?" le pregunto.
"Eh ... sí," contesta.
"Perdón, probablemente lo hice muy obvio ahora mismo."
"Bueno, eso también," se ríe. "Pero además de eso, como que le dije."
"¡Sofía! ¿Le dijiste?" pregunto incrédulo.
"¡Lo siento! No tenía a nadie con quién hablar sobre ti y me estaba volviendo loca. Ya sabía de cualquier forma antes de que le dijera nada y juró mantener el secreto."
"¿Cómo supo? ¿Realmente crees que no va a decir nada?"
"La semana pasada cuando te quedaste conmigo después de la endoscopia. Y no, créelo o no pero es más leal a mí que a mis padres."
"Bueno, esto no es justo, sabes. ¿Qué si quiero hablar con alguien sobre ti? ¿A quién le voy a decir?"
Sofía se encoge de hombros. "Bueno, siempre puedes hablar con Carmen, viendo que ella ya sabe."
Me río de su comentario. "Los confidentes secretos no funcionan ahí. No podemos compartir a la misma persona. No es imparcial."
"¿Por qué no? Hará su trabajo más fácil si obtiene la información de ambas partes."
"Hm. Eso en verdad hace mucho sentido," digo, pensándolo bien. "Tal vez haga una cita con ella después," bromeo.
"¿Qué le vas a decir sobre mí?" me pregunta con curiosidad.
"Que tengo la novia con lentes más sexy del mundo," digo tocando su nariz.
Debo de haber estado mirándola demasiado porque de repente se quita los lentes como si estuviera avergonzada de ser vista con ellos.
"No te los quites," le digo suavemente. "Quédatelos puestos."
Me mira confundida pero se los pone de vuelta de todas maneras. "¿Te gustan?"
"Me encantan."
"Estás loco, Adrián," dice riéndose.
Sacudo mi cabeza. "Tú estás loca por no saber lo guapa que te ves con ellos. Te juro que pareces la fantasía de todos los hombres."
Ella se sonroja y aparta la vista de mí. "¿No deberías estar en un partido de fútbol?"
"Fingí una lesión," me encojo de hombros.
"¡Adrián! ¿Qué demonios? ¿Te has olvidado que eres el maldito capitán?" Coloca a Osito a un lado y cruza los brazos. Mierda, debe estar muy enojada para dejarlo. No es la reacción que estaba esperando.
"Estábamos ganando 4-0 a medio tiempo. No había manera que perdiéramos el partido. Además, realmente te quería ver."
"Adrián, no puedes empezar a jugar con eso. ¿Y si había un agente en el partido?"
"No estoy jugando. Todavía es importante para mí, pero mis prioridades han cambiado."
"¿Prioridades?"
"Sí. Pista, eso significa tú."
"Adrián ..." dice sin aliento y creo que he ganado el argumento.
No puedo resistir más y me inclino para besarla suavemente. Al principio no se mueve, pero trazo mi lengua sobre su labio inferior y abre la boca. Deslizo mi lengua adentro y suelto un gemido cuando su lengua se encuentra con la mía.
Dios, he extrañado esto. Siento que apenas hemos tenido tiempo a solas desde que sus padres regresaron. Sabía que saldrían esta noche a un evento y no podía desperdiciar esta oportunidad de estar solo con ella.
Nuestro beso rápidamente se vuelve urgente y corro mis manos por su cuerpo. La tomo por la cintura y la traigo abajo sobre la cama al inclinarme sobre ella, besando su cuello y continuando hacia abajo.
"No, Adrián," ella dice e inmediatamente me congelo.
"Lo siento, bebé," digo, apartándome de ella. A veces me olvido lo inocente que es y que tal vez no quiera esto o esté lista para ello.
Ella se ríe inesperadamente. "No, quise decir no aquí. ¿Podemos ir a tu habitación?"
¿Qué? Nunca hemos estado en mi habitación antes y no estoy seguro si puedo manejar las implicaciones de eso. "¿Estás segura? Digo, no tenemos que. Podemos sólo pasar el rato o lo que sea."
Ella se ríe y salta de la cama, agarrando mi mano para seguirla y dirigiéndome fuera de su habitación. Supongo que tengo mi respuesta al seguirla en un estupor. La seguiría a cualquier parte.
Mi mente todavía está girando cuando me guía a mi habitación como si no estuviera familiarizado con ella y cierra la puerta con llave detrás de nosotros. Las luces están apagadas pero aún la puedo ver claramente con la luz de luna iluminando a través de las ventanas. Ni siquiera me molesto en prenderlas, la recojo y tomo los pasos restantes para acostarla sobre mi cama.
Vaya, está en mi cama. Y es mía. ¿Cómo pueden ser posibles esas dos cosas combinadas? Hasta por separado apenas hacen sentido. No sé cuántas veces he imaginado esto. Imaginado a ella aquí conmigo. Tomo un momento para mirarla y se ve tan hermosa. Tiene esta mirada expectante en su cara que me dice que quiere esto tanto como yo.
Desearía poder llevarla a alguna parte conmigo por un fin de semana entero para que realmente podamos estar juntos sin tener que preocuparnos de otra gente. La deseo tanto en este momento y sé que ninguno de los dos podríamos esperar hasta que eso pase.
Le quito sus lentes y los coloco sobre mi mesa de noche. A pesar de lo mucho que me encantan, no los va a necesitar por un tiempo. De repente me siento nervioso sobre esto ya que no estoy seguro qué tan lejos lo quiera llevar. Termino rodándola encima de mí, dejando que ella tome la iniciativa y decida.
Me mira dudosamente al principio, pero pronto se inclina para besarme. No nos tarda mucho resumir el paso en el que estábamos antes en su habitación, y mis manos viajan lentamente bajo su cuerpo. Sé que sólo han sido unas cuantas semanas desde que empezó a tomar medicina para sus náuseas, pero ya me puedo dar cuenta que ha subido un poco de peso y me encanta sentir los kilos de más en su cuerpo.
Ella rompe el beso y se sienta sobre mis piernas. Gradualmente se quita el top, mirándome todo el tiempo. Está más segura lo cual me hace muy feliz. Inmediatamente me enderezo con ella, quitándome la playera antes de traerla junto a mí y besarla mientras corro mis manos bajo su espalda desnuda.
Mi cuerpo entero se calienta con ella así en mis brazos y estoy listo para ella. Es como si cada nervio que tengo hubiera recibido un impulso y está esperando la transmisión para seguir adelante. Estoy casi seguro que Sofía lo siente también porque empieza a moverse ligeramente contra de mí y se siente increíble con sólo sus pijamas y mis shorts entre nosotros.
La fricción se convierte en demasiado muy pronto y la volteo sobre su espalda en la cama de manera que queda debajo de mí y estoy encima de ella. Ella suspira y rápidamente jala mis shorts bajo mis piernas, dejándome sólo en mis bóxers. Es una jugada peligrosa lo que acaba de hacer, pero no estoy por pararla si eso es lo que quiere. Claramente ella está a cargo esta noche.
Ella envuelve sus brazos sobre mi cuello, trayendo mi peso encima de ella, y prácticamente ronronea cuando nuestros cuerpos se alinean de nuevo. Continúo moviéndome en contra de ella de la misma manera que antes, pero ahora lo siento mucho más. Ella está tan suave y tibia y creo que nunca he estado tan prendido en mi vida. No puedo evitar el gemido profundo que se escapa de mis labios cuando trae sus manos detrás de mi espalda y aprieta mis caderas más a fondo contra ella.
"Adrián, tenemos que ser silenciosos," ella susurra. "En caso ..."
"Lo siento," susurro de regreso. "No hagas eso entonces," digo sonriendo.
Una mirada traviesa le cruza la cara y ya sé qué viene cuando lo hace de nuevo. Puedo contener mi gemido esta vez; se siente tan bien y ella se ve muy sexy.
"Sofía," advierto.
Ella se ríe y juro que sus sonidos van a ser mi fin. Levanto mi peso de ella, decidiendo que es tiempo de voltear esta situación antes de que termine demasiado pronto. Beso bajo sus pechos, lentamente quitándole sus shorts en el proceso. Me doy cuenta que no trae puestos pantis al besar su estómago y mis manos viajan entre sus muslos por su propia cuenta.
Probablemente no me hubiese movido tan rápido si lo hubiese sabido, pero ahora está completamente desnuda ante mí y no puedo contener mi entusiasmo más tiempo. Es una vista increíble y la quiero desesperadamente. Pero más que nada, me estoy muriendo por probarla. Ha estado en mi mente por semanas y simplemente no puedo resistir la tentación ahora que está enfrente de mí.
"Bebé, quiero ..."
Ella ya está asentando con la cabeza y agarrando las cobijas antes de que termine el enunciado. Continúo besando su cuerpo hasta llegar a su centro. Separo sus piernas un poco más y escucho su respiración titubear. La miro de vuelta en caso que haya cambiado de opinión, rezando que no lo haya hecho.
"No pares. Por favor no pares," ella susurra fuertemente.
Le agradezco al buen señor de arriba y no dudo más. Me inclino hacia delante y suavemente deslizo mi lengua dentro ella. Dios, es deliciosa. Ella gime suavemente y aviva mi cuerpo.
Ella está tan mojada y sé que esto no le va tomar mucho tiempo. Yo necesito ser cuidadoso porque ya estoy trabajando duro en no terminar en mis bóxers. Continúo probándola lentamente, saboreando cada momento de esto mientras ella sigue gimiendo tan suavemente que es increíble.
"Adrián," ella jadea justo cuando la toco en un cierto lugar.
Me aseguro de continuar mis esfuerzos en el mismo sitio y acelero mis movimientos. Siento sus manos enredarse en mi cabello y al principio pienso que me va a sacar fuera, pero sus dedos se hunden en mi nuca, alentándome. Gimo ante la sensación y a la comprensión que ella quiere más de mí.
Ella está tan cerca ahora, lo puedo notar. Como si sus suspiros constantes de placer no fueran suficiente indicación, ella suelta un chillido no característico y se retuerce debajo de mí. Segundos después siento su cuerpo entero temblar y tratar de alejarse de mí. Beso sus muslos y su cuerpo al subir hasta acercarla a mí de nuevo.
La trato de mirar pero se está escondiendo en mi pecho y me doy cuenta que está avergonzada sobre lo que acaba de suceder. Decido darle un minuto para que se recupere.
"Chiquita, ¿estás bien?" pregunto, deslizando una mano bajo su espalda.
Ella asiente y me agarra por la cintura. "Eso fue increíble, Adrián. ¿Siempre es así?" susurra.
Sonrío a su comentario inocente y disfruto enormemente por el hecho de ser el primero que está con ella. "Supongo. Realmente no sabría cómo se siente para ti."
"Mi cuerpo entero está cosquilleando y apenas puedo sentir mis piernas," ella dice metódicamente.
"Eso es bueno entonces," me río suavemente.
Ella trae una mano hacia mi pecho y empieza a trazarlo con sus dedos. Me estremezco cuando su mano baja hacia mi estómago y se desliza sobre la banda de mis bóxers.
"Bebé, no tienes que," inmediatamente le digo aunque mi cuerpo me está gritando por ello. Sólo que no quiero que se sienta presionada por hacer esto si no quiere.
Ella alza la cabeza de mi pecho y me mira justo en los ojos con completa seguridad. "¿Vas a empezar con eso de nuevo?"
"Eh ..." pierdo mi tren de pensamiento cuando me toca sobre mis bóxers y en vez termino gimiendo.
"Eso es lo que pensé," ella se ríe, inclinándose más cerca de mí.
Si esto fuera un juego de ajedrez, ella me acaba de dar un jaque. Puedo sentir la captura inmediata a seguir y creo que no me queda ninguna jugada legal. Cierro mis ojos, tratando de concentrarme en lo que le quiero decir pero apenas puedo procesar un pensamiento racional. "Es sólo que ... puedo esperar."
"¿Realmente quieres esperar, Adrián? Déjame conjeturar una respuesta," ella se ríe deslizando su mano debajo de mis bóxers. "Por lo que se ve, diría que claramente es un no."
Haz eso un jaque doble. "Tienes respuestas para todo, ¿no es cierto?" suspiro, rindiéndome profundamente en anticipación.
"Mm-hm," ella dice, envolviendo su mano suave firmemente a mi alrededor.
Jaque mate. Aunque esto no puede ser considerado una derrota en ningún sentido o forma. Si acaso, acabo de ganar. El ajedrez nunca me hizo sentido.
"Sofía," gimo a lo bien que se siente, abriendo mis ojos para mirarla. Sus ojos están abiertos y está mordiendo su labio. No puedo evitar sonreír a su aprobación.
"Sólo guarda silencio," dice deslizando su mano de arriba hacia abajo.
"Eso va a ser muy duro, querida," contesto, ya respirando fuerte.
"Sí, lo puedo notar, capitán," ella dice riéndose.
Dios, me encanta cuando ella me coquetea. Corro su cabello hacia atrás y dejo mis manos viajar por su cuerpo, y ya sé que esto tampoco va a tomar mucho tiempo.
Me doy cuenta que ella no estaba esperando que yo hiciera esto, pero sólo tocarla y ver su cuerpo me prende por igual.
Su respiración se acelera mientras tomo sus pechos en mis palmas y sé que ella se está prendiendo con esto también. Quiero escuchar sus sonidos de nuevo, así que traigo mi mano bajo su estómago y deslizo dos dedos dentro de ella.
"Adrián," ella dice, completamente sin aliento y confundida.
"Por favor, bebé. Ya estoy cerca y te sientes tan bien," le digo.
Ella suelta un gemido suave y acelera sus movimientos, agarrándome más firmemente. La combinación de todo oficialmente me saca de quicio.
"Sofía ... "
No puedo soportarlo más y capturo su boca. Siento que no la he besado en años y realmente necesito perderme en ella de nuevo. Ella inmediatamente responde, besándome igual de apasionadamente, y me vuelve loco. Ella me hacer sentir tan vivo. Empujo dentro de su mano un par de veces más y eso es todo lo que toma para que fácilmente me deje llevar, gimiendo profundamente dentro de su boca.
Me toma un tiempo para recomponerme y orientarme. Pero inmediatamente me doy cuenta que necesito ir al baño antes que haga un desorden más grande. Ella eventualmente quita su mano de mí y hago lo mismo.
"Dame un minuto," le digo, besando su frente.
Ella inclina la cabeza y me dirijo hacia el baño para cambiarme y ponerme unos bóxers nuevos. Cuando regreso Sofía ya se puso la pijama de vuelta y está acostada en mi cama viéndose muy sexy. Desearía que ella pudiera pasar la noche aquí conmigo.
La recojo juguetonamente y la traigo debajo de las sábanas.
"Adrián, no me puedo dormir aquí," ella dice desalentada.
"Lo sé. ¿Sólo por un rato? Te llevaré después a tu habitación. ¿Al menos que quieras ir a dormir a la sala de televisión?" pregunto con esperanzas.
"Eso no es buena idea. Mis padres han estado chequeándome mucho últimamente. Creo que se sienten mal que no estaban aquí para la endoscopia aunque les dije que no se preocuparan."
"Bueno. Sí, mejor no arriesgarnos." Tiene toda la razón pues he sido descuidado últimamente. Por alguna razón, ya no puedo seguir manteniendo nuestra relación un secreto aunque signifique que ya no me pueda quedar aquí.
"Sólo no dejes que me quede dormida," ella dice.
"Está bien, chiquita. No lo haré," prometo, acercándola más hacia mí.
Ella suspira y cepillo su cabello hacia atrás, trazando mis dedos bajo su brazo. Todavía no puedo creer lo que acaba de suceder. "¿Todavía sientes las cosquillas?" le pregunto sonriendo.
"Sí" contesta tímidamente.
Alcanzo su mano y entrelazo nuestros dedos juntos sobre la cama. Me encanta que la pueda hacer sentir de esa manera.
"¿Cómo ... estuvo para ti?" pregunta en voz baja.
Tomo un momento para responder porque es difícil ponerlo en palabras. Le termino diciendo exactamente lo que estaba pensando antes. "Fue increíble. Me haces sentir tan vivo, Sofía. Nunca me he sentido así antes. Ni siquiera cerca."
Ella me sonríe. "Tú me haces sentir así también, Adrián."
"Quisiera poderte llevar a alguna parte. Sólo nosotros dos. Tal vez podamos planear algo para semana santa."
"Sí, eso sería increíble," ella contesta. "Pero no sé cómo le haríamos. Mis padres seguramente van a querer ir a Marbella."
"Lo sé," la interrumpo. "He estado tratando de pensar en algo."
"¿Por qué no dices que vas a visitar a tus papás en Chicago? Estoy segura que igual los quieres ver, ¿no?"
Mi cuerpo se congela completamente ante su sugerencia. Lo que acaba de decir es tan considerado y bajo cualquier otra circunstancia hubiese estado totalmente de acuerdo.
"Eso ... eso no va a funcionar, Sofía," le digo calladamente.
"¿Por qué no? Piénsalo. Está perfecto. Es más, me encantaría verlos. Los extraño. ¿Tú no?"
Mi pecho se comprime más cuando sigue hablando y sé que necesito cambiar esta conversación pronto antes de que estalle enfrente a ella. ¿Por qué diablos tuve que sacar el tema de semana santa?
"No, Sofía. No podemos," digo severamente. "Escucha, ¿por qué no -"
"¿No quieres que sepan sobre mí? Siento que estarían contentos por nosotros. Tu mamá siempre me decía algunos comentarios ahora que lo pienso," ella presiona.
Siento que alguien me acaba de desgarrar la garganta. No tiene idea cuánto quisiera que ellos supieran sobre ella. Aparecerme en nuestra casa vieja y presentarles a Sofía como mi novia. Como la chica de mis sueños que les dije tantas veces de quién estaba enamorado.
"No, bebé. No es eso. Sólo están ocupados," digo roncamente y escucho mi voz temblar ante la mentira. Mierda, realmente no puedo hacer esto ahora. No le quiero mentir.
"Está bien, lo siento. No sabía," ella dice disculpándose. "Sólo no entiendo por qué ya nunca hablas de ellos. Sólo porque se mudaron de vuelta no significa -"
"¡Suficiente, Sofía! ¡Ya déjalo!"
Ella retrocede de mí, e inmediatamente me arrepiento de haberle gritado aunque haya sido causado involuntariamente por mi estado turbulento. Un silencio inaguantable resulta entre nosotros tanto que todo lo que escucho es el eco de las palabras fuertes que acabo de escupir. "Lo siento. No quise gritarte," digo angustiado.
"Eh ... tal vez debería regresar a mi habitación," ella dice nerviosamente. Empieza a salirse de mi cama y me entra pánico.
"No, Sofía. Por favor. Lo siento mucho. Perdóname."
"Está bien, Adrián. Necesito regresar de todas maneras," ella dice, dirigiéndose hacia la puerta.
Corro detrás de ella, queriendo pararla, pero no quiero forzarla si no se quiere quedar. Obviamente la he asustado y necesita recuperar su confianza en mí.
Me paro enfrente de la puerta con las manos arriba. "Por favor, Sofía. No fue mi intención. Te lo diré. Sólo por favor, quédate."
Sus ojos se cierran y sacuda la cabeza. "Sólo hay que hablar mañana. Me tengo que ir." Su voz es estoica y sin emoción y me recuerda a su fachada cortés que normalmente pone enfrente de otra gente. Casi me mata.
Ella quita la llave de la puerta y piso a un lado involuntariamente. Abre la puerta y rápidamente se desliza afuera, como si no pudiera esperar a salirse de aquí.
"Sofía," le ruego una última vez, pero la única respuesta que obtengo es el clic de la puerta cerrándose enfrente de mí.
¿Qué mierda acabo de hacer?
Mis piernas se doblan y me desmorono en el piso. Siento que mi mundo entero se acaba de desbaratar, pieza por pieza. Como un maldito juego de jenga, cuando sacas ese último bloque y causa que la torre entera se caiga. Ella me ha hecho sentir progresivamente más alto, pero tal vez he estado inestable todo este tiempo. Sólo ella tiene el mismo poder de mantenerme unido y romperme a la vez.
Descanso mi cabeza sobre mis rodillas y las abrazo hacia mi pecho, intentando respirar de nuevo, sintiendo las lágrimas caer bajo mi cara por la primera vez desde que todos me dejaron.
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