CAPITULO 19


CLARENCE




Comenzaba a fastidiarme, a fastidiarme de verdad.

¿Cuándo mierda estaba yo buscando a una chica solo para ver que rayos le pasaba conmigo? ¿Es que me está ignorando? ¿Con quién estará? Y aquí me tenía de nuevo Samadhi, afuera de su casa esperando por ella.

Volví a llamarla por milésima vez — si es que eso era posible — y seguía mandándome a buzón. Afuera de su casa estaba completamente oscuro, no se veía ni un alma rondando por el jardín del otro lado de la acera.

Me recargué en el capó del coche, ésta vez decidí venir en el deportivo y no en la motocicleta.

Segundo timbre.

Tercer timbre.

Buzón .

Al menos ahora si sonó.

¿Con quién diablos estarás Sam? —  Me preguntaba una, y otra, y otra vez.

Cuando estaba a punto de volver asomar mi rostro por la puerta principal del portón, las luces de un coche parpadearon detrás de mí.

Mierda, era su mamá.

— Clarence — dijo mi nombre mientras bajaba del coche.

— Señora Stone — le respondí por educación.

— Dime Charlize, ese es mi nombre — respondió, con un humor diferente al de esta mañana. Un poco más animada. Asentí.

— Señora Charlize — soltó una risa parecida a la que en ocasiones hacia Sam —, venia por Samadhi — le comenté, esperando que ella me dijese donde coño estaba.

— Samadhi se fue hace un rato — ¡¿Que mierda?! ¿Por qué no me esperó? Si hasta llegué diez minutos antes de lo acordado —. Se subió a su coche y se fue.

¿Coche? Samadhi no menciono que tuviera coche. Y menos lo había visto aparcado en su cochera. Mi humor cambio rotundamente. Me sentía fastidiado y por algún motivo, enojado.

— Bien, supongo que ya se fue a la fiesta de Sony.

— Así es, buenas noches Clarence.

Dijo, para después dirigirse a la puerta de su casa. Le respondí lo mismo, y me dirigí al coche igual que Samantha hace un rato, como alma que lleva el diablo.

Ese sentimiento molesto apareció nuevamente en mí, junto con las imágenes de Samadhi besándose con otra persona que no fuese yo. Aceleré más, tenía que llegar a casa de Paul y comprobar que ella estuviera ahí y no en otro lugar.

Después de un rato estacioné el coche cerca de la entrada. La multitud de universitarios, algunos conocidos para mí, aparecieron. Todos bien vestidos, claro no mejor que yo. Al parecer hoy no sería una pool party como se acostumbraba en casa de Paul, pues ninguna chica estaba usando traje de baño.

Me adentré al lugar, no hubo necesidad de dirigirme al patio trasero, puesto que todos se dirigían adentro de la casa. Sí que estaba lleno, chicos y chicas besándose y viceversa. Pero yo no venía a ver que mierda hacían los demás, si no a buscar a Sam.

Ya dentro miré hacia todos lados para ver donde se encontraba. Pero no aparecía por ninguna parte. La música en el entorno era movida, la mayoría se encontraba bailando como si la vida dependiera de ello. Claro, solo se estaban divirtiendo como yo a veces lo hacía.

— ¿Y tú cita Clar? — musitó Leo riéndose a carcajadas, quien iba tomado de la mano por un chico moreno. Lo ignoré por completo, lo que menos quería ahorita era su burla.

Samadhi me había dejado plantado. ¡A mí! Nunca nadie me había plantado, y menos después de haber tenido sexo. Esto sí que era nuevo para mí.

Me recargué en la pared cerca de las escaleras, y a lo lejos estaba ella, bailando en la estancia y moviendo sus caderas. La falda de cuero que traía puesta le llegaba a medio muslo, haciendo lucir sus tornadas piernas. Pero no solo fue eso lo que me llamó tanto la atención, si no la blusa trasparente color guindo que traía dejando ver el sostén negro que sostenían sus perfectos pechos.

Era una jodida tentación.

Por un momento me pasó por la mente el tomarla y sacarla de ahí, medio imbécil de aquí se la comía con la mirada, y esa sensación de enojo en mi interior, no me agradó para nada. Que rayos era eso ¿celos?

Estaba por ir hacia ella y sacarla de aquí, pero Brad se apareció dándole un vaso rojo con lo que parecía ser un trago amargo, pues las muecas de Samadhi la delataron. El acercamiento de Brad hacia Sam me dio mala espina, que lo siguiente que hice fue irme directo hacia ellos para quitárselo de encima.

La sangre me ardió como nunca antes, al ver que Brad tomaba a Samadhi de la cintura.

¡Hijo de puta! ¡¿Dónde mierda estaba su novia?!

Fui directo hacia ellos, tomé del codo derecho a Samadhi para llevármela de ahí.

— ¡¿Qué te pasa?! — gritoneaba y jaloneaba por todo el camino mientras la llevaba escaleras arriba. Sin embargo, no me importó en lo más mínimo sus gritos.

Trataba de soltarse, pero no podía, o más bien yo no se lo permitía. La metí en una de las habitaciones donde sorprendió a sus dos queridos "amigos" la última vez. Ya dentro, la encerré.

¡Diablos! ¿Qué mierda me estaba haciendo ésta chica?

La miré a los ojos, y noté sus pupilas dilatadas. La excitación apareció en mí, y lo siguiente que hice fue aventarla a la cama. Metí una de mis manos debajo de su falda, mientras con la otra le sostenía la mandíbula para que me mirara y me besara.

Vaya que me gustaba.

Comencé a besar su cuello y ella me lo permitió. Soltó un gemido cuando le gustó.

— Tu eres mía solamente, Samadhi — le murmuraba en el oído mientras seguía tocando su muslo descubierto —. No te quiero ver con Brad...

No podía controlar la furia que sentía en éste preciso momento. Ver a Brad tan cerca de Samadhi me enfureció tanto que no podía ni verlo. Después de las caricias, un dolor leve recorrió por mi entre pierna, haciendo que me detuviera y me quitara encima de ella.

— ¡Mierda Sam! — exclamé excitado y algo adolorido.

Me paré de la cama, pues Samadhi ya no se encontraba ahí acostada.

— No me vengas a decir que solo soy tuya, si está claro que ninguno de los dos lo somos — su mirada mostraba furia, y una gran decepción.

— ¿De qué hablas? — le pregunté.

— ¿Eres o te haces el imbécil Clar? — me interrumpió, para después insultarme con precisión — Fui a tu departamento para presumirte el coche que mis padres me habían regalado por buena conducta y calificación. Quería darte una sorpresa para dar una vuelta que se yo...

— Samadhi — la interrumpí. Ya sabía a donde se dirigía todo esto.

— ¡Pero la de la puta sorpresa fui yo! — mierda. La había jodido.

— Samadhi déjame explicarte...

— ¿Qué Clar? ¿Qué disfrutaste haber estado conmigo pero regresas con la zorra de siempre...?

— Sam... — me acerqué a ella, pero dio dos pasos hacia atrás. — Solo fue un beso Sam — no sé qué tanto habrá visto, pero estaba claro que yo solo la deseaba a ella.

«Solo te deseo a ti cariño».

Soltó un bufido, burlándose claramente de mí. Abrieron la puerta, y un Brad algo ebrio entró por ella.

— ¡¿Que mierda quieres aquí Brad?! — comenzaba a fastidiarme.

— Este si es solo un beso a lo que yo vi Clar.

Enarqué una ceja desconcertado. Para después ver a Samadhi dirigiéndose a Brad, rodeándole el cuello y plantándole un beso. ¡Un jodido beso!

Vi nublado, mi ego había caído al suelo, y la escena que tenía justo en frente no era la que quería presenciar en este momento. Cerré mis puños que comenzaban a picarme, aguantando las ganas de moler a golpes a Brad, quien ni siquiera se separaba de Sam, pues el muy imbécil lo estaba disfrutando.

Samadhi fue quien se separó de él. Lo miró a los ojos, mientras Brad le mostraba una leve sonrisa. Pero ella no, estaba seguro que su sentimiento por Brad cambió. Tragó duro, no tanto como yo, pero lo hizo. Me miró a los ojos mascullando un "lo siento" que leí en sus carnosos labios, para después salir corriendo.

Brad me miró. Sus pupilas se encontraban dilatadas, y no solo por las drogas y alcohol. El muy maldito la deseaba, y eso me enfureció.

— Después de todo era cierto lo que decía Sony ¿no crees?

¡A la mierda Brad!

No me contuve. Le metí un puñetazo en la cara descargando toda mi irá, y éste cayó al suelo. No esperé a que se levantara, lo que quería en esa habitación, ya no estaba.

Salí para ir en busca de Samadhi, pero no la encontraba por ninguna parte. Salí al jardín, y después fuera de la casa la cual ya parecía estacionamiento gracias a la variedad de coches que llegaban a la fiesta.

Vi de reojo a Brad, quien ya venía dispuesto para hacer un pleito atrás de mi. Al salir de ahí, vi a Sam subirse a un coche color blanco de ventanas oscuras. Pero justo antes de que arrancara la detuve abriendo la puerta del piloto.

— ¡No te vas a ir así, es obvio que estas tomada Samadhi! — espeté furioso.

— Estoy bien, déjame en paz Clar.

— Por favor Samadhi, no te vayas así.

— ¡Que la dejes en paz! — Brad se encontraba detrás de mí, y William junto a él.

Los ignoré, así como ignoré el hecho de que había golpeado a Brad. Tomé a Samadhi de la barbilla, pero ella solamente se limitó alejar mi mano de sí misma.

— Ya basta, no me humilles más de lo que ya estoy.

Me hice a un lado para dejarla ir. No quería, pero tampoco podía a obligarla a quedarse aquí.

— Voy contigo Sam — se acercó Brad, para encaminarse al lado del copiloto en el coche de Sam.

Cerré mis puños con fuerza, mi furia hacia Brad iba en aumento. Samadhi arrancó el coche, dirigiéndose a no se mierdas dónde.

— Sabes, me he dado cuenta que es igual de terca que ella — la voz de William apareció detrás de mí —. Tiene un parecido a Hanna...

— ¡No digas su nombre! — espeté enojado. Suficiente tenía con lo ocurrido, lo cual, ya era complicado.

Miré a William, quien ahora tenía los ojos cristalizados por recordarla. Sopesé por un momento su comentario, estaba mal desquitarme con William a cada rato.

— Si Will, es como ella — comenté esto último con un atisbo de amargura en mi rostro —. Creí que defenderías a tu amigo — William soltó un bufido.

— Brad es la traición en persona Clar. Brad no es un buen amigo.

Lo miré de reojo, ¿ah que se refería con todo esto?

— Tal vez no lo sepas, pero la muerte de Hanna no fue un accidente.

Que hablara de Hanna me ponía los nervios de punta. Tragué duro, pero mi garganta estaba seca.

Decidí irme de ahí ignorando lo que había comentado, pues era experto evadiendo el tema de Hanna. Después me subí al coche, no dejaría a Samadhi sola con ese imbécil en este momento.





GOD!!

QUIENES ME LEEN ♥ espero les agrade esta historia que es de ustedes.



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