Tribus
Jin se acercó a la ventana de su casa que daba al living: su hermanito estaba sentado en el suelo mirando televisión, cerca del sofá, mientras sus padres estaban abrazados sentados en dicho mueble. ¿Quién creería lo que dijo el director cuando tenía una escena así frente a él?
No podía creer las palabras del director, y el hecho de que haya firmado de todas formas lo atribuye a todos los puntos débiles que el Sr. Lee tocó en la conversación que tuvieron. Quería convencerse de que nada de lo que dijo era cierto, y para eso necesitaba comprobar el comportamiento de su padrastro frente a su director.
Con una sonrisa un tanto falsa en el rostro, y un plan en proceso en su mente, Jin anunció su llegada.

Seokjin se las ingenió para que su padrastro tuviese una pequeña charla con Dongwook, argumentando que le deba vergüenza pedir exoneración de la clase de educación física por su antigua lesión. De esa forma, Jin ahora se encontraba caminando nervioso junto a Jichul por los pasillos del colegio, rumbo al despacho del director.
— No te preocupes, Jin. No creo que el director tenga problemas en exonerarte la materia.— Le dijo el mayor con una sonrisa mientras golpeaba tres veces en la puerta del Sr. Lee.
La puerta del despacho se abrió, dejando ver a Jungkook, con el mismo rostro inexpresivo con el que lo conoció, y su uniforme tan perfecto como el de ayer. Jichul le sonrió al chico y siguió a Jin viendo la decoración del despacho.
El castaño menor posó su vista en el director, quién encarnó una ceja al verlo. Sintió a Jichul dejar de respirar a su espalda, él hombre frente a él se volvió completamente serio , y Jungkook miró confundido a los dos hombres mayores.
— Sr. Gong, es un placer volver a verlo.— El abogado se recostó en su silla de escritorio. Un brillo soberbio en sus ojos le advirtió a Jin que nada de lo que escuchó ayer era mentira.— Buen día, joven Kim. ¿En que los puedo ayudar?— Dongwook era astuto, y Kim se dio cuenta de que ya sabía el verdadero motivo de que Jichul estuviera ahi, sabía que quería probar la veracidad de sus declaraciones.
— Veníamos a pedir mi exoneración de la clase de educación física, por una antigua lesión en mi muñeca. Ya no me molesta, pero los doctores dijeron que tenía que pasar ocho meses como mínimo para que pueda volver a hacer ejercicio.— El de menor estatura se decidió a hablar cuando creyó que había expuesto a su padre lo suficiente.
— Bien, no hay ningún problema. En estos casos el alumno no está obligado a ejercitarse, pero si a ser parte de la clase: debe estar presente para no tener falta y responder preguntas. Deberá estudiar para los exámenes de ésta materia. Por cierto...— Una sonrisa tiró en los labios de Dongwook.— Llegará tarde a tu próxima clase, Jungkook puede mostrarte dónde es, solo dile y te llevará.— Jin pasó su mirada de Jichul, quien estaba cabizbajo y respiraba agitado, al chico que estaba junto a la puerta, quien lo miraba tranquila y seriamente.— Joven Jeon, ¿Sería tan amable?—
— Claro. Adelante, Kim.— Jin le dio una última mirada a su padrastro, antes de poner toda su atención en el chico que le sostenía la puerta con cortesía. Quiso saludar a Jichul, pero parecía perdido en algún punto del espacio.
Cuando Jungkook cerró la puerta, Jin le dijo cuál era su siguiente clase. El chico más alto comenzó a caminar de forma elegante y llamativa, pero seria. Seok lo seguía abrazando algunos libros y con la cabeza hundida entre sus hombros.
Con su mente algo abrumada por lo que sucedió en el despacho del director Lee, Jin miró la ancha espalda del pelinegro frente a él. Pensó en la relación que su padrastro y el otro hombre tenían. ¿Qué sentirían cuando estaban con el otro?
¿Qué se sentiría cuidar de un hombre?
¿Era la mismo que cuidar de una mujer?
Seguía a Jungkook de forma automática por los pasillos, pero no prestaba real atención para aprenderse el camino.
¿Qué se sentiría que un hombre cuide de ti?
— ¡Kim!— El susodicho se asustó cuando chocó contra el pecho amplio de su guía.— Desde que te conozco pasas tanto tiempo en el espacio que no me sorprendería saber que tienes una familia marciana.—
— Y-yo.— Tartamudeó.
— No pasa nada, entra a clases.— Jungkook abrió la puerta y le dio una mirada seria a la profesora.— El director pide una disculpa por haber entretenido a Kim, pero ya esta aquí.—
— Permiso.— Jin entró tímido al salón, mientras le agradecía al pelinegro con una sonrisa igualmente tímida.
— No hay problema, cariño. Ve a sentarte junto al joven Park.— Cuando el castaño dirigió su vista hacia el señalado por la profesora, se dio cuenta que era el mismo que le había hablado el día anterior.
Con inseguridad se acercó hasta su pupitre y dejó sus libros sobre la superficie del mismo, a la vez que se sentaba.
— Hola, Jin. Lo siento por mi actitud misteriosa de ayer. Me llamo Jimin.— El chico le regaló una sonrisa compasiva.— Ya sabes del juego ¿No? ¿Eso te tiene mal?— Seokjin asintió con desgano. No era exactamente el juego lo que lo tenía mal, sino lo que sea que estuviera pasando en el despacho del director.

Jichul se encontraba acorralado entre el escritorio del despacho y el fornido cuerpo de Dongwook.
— Me enteré de que te casaste por segunda vez ¿Otra pobre que es utilizada sin saber?— El director del colegio tenía la situación claramente controlada; solo él sabía cómo activar cada interruptor en el otro hombre, solo él sabía ponerlo así de ansioso. Cualquier otra persona que creía que lo lograba, realmente solo recibía una actuación.
— Yo la amo.— Dijo con un ligero temblor en la voz
— Pero claro que lo haces. Amamos a más de una persona a la vez, pero ¿De cuantas nos enamoramos?— Lee depositó un suave beso en la unión entre el cuello y hombro de Jichul.
— T-tengo esposa.— Dijo en un suspiro.
— Yo sé que la tienes. ¿Tú sabes que la tienes?— Los labios de ambos hombres estaban a pocos centímetros de distancia.
El cuerpo de Gong reaccionó de forma involuntaria para intentar unir sus labios con los del otro, pero Dongwook previó tal movimiento, y corrió su rostro rápidamente. Sabía cómo hacer desear a Jichul.
— Eres tú el que acaba de decirme que tiene esposa, ¿acaso la engañarías?— La risa suave de Lee dejó hipnotizado a su receptor.
El más alto se acercó lentamente al oído del contrario.
— Dime, querido, ¿Ella conoce todos los secretos de tu cuerpo que yo sí?— Dejó un beso en su mejilla mientras su mano viajaba al punto exacto de la cadera del contrario, y vio feliz cómo éste se retorcía de placer involuntario.— ¿Ella logra que grites su nombre?— Depositó otro beso, ésta vez en la comisura de la boca del contrario y ejerció más presión sobre ese punto.
— Wookie...— Dongwook cedió ante el pedido silencioso de su acompañante, y unió sus labios con quien hace tanto no lo hacía.

Park Jimin/ Jimin/ Park/ Jiminnie/ Mochi.

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