Duo
Seokjin vio al castaño y a su rubio amigo perderse entre más estudiantes del colegio.
Bien. Eso no solo lo dejó confundido, sino también muy asustado.
¿Y si llegaba a ser un bully?
¿Y si en realidad fue un aviso para que se preparara física y psicológicamente para ser agredido ese año?
No obstante, decidió enviar esos pensamientos pesimistas a la misma caja de la que salieron. De seguro a ese chico le gusta molestar a los de nuevo ingreso.
Sin dedicarle más tiempo de su atención al chico, Jin se dispuso a buscar el número de salón en cuál tomaría su primera clase del año.
— ¡Hola!— La efusiva bienvenida le provocó a Jin lo que él mismo calificó como un infarto.
Pasado el susto inicial, Jin dio media vuelta con cara de pocos amigos, dispuesto a decirle unas cuantas palabras "bonitas" al dueño de esa chillona voz.
Quedó maravillosamente fascinado con la persona que tenía delante de él; era de estatura promedio, delgada y muy delicada, tanto que parecía un cristal. Su largo cabello pelirrojo caía con gracia sobre sus hombros, y su pequeño rostro estaba perfectamente complementado con dos hermosas y brillantes estrellas. Quedó flechado de inmediato.
— Oye... ¿Estás ahí?— La niña linda lo sacó de su ensimismamiento con su dulce voz, que a él en ningún momento le pareció chillona, para nada.
— Yo... ¿Qué?— El rubor en sus mejillas provocó una suave risa en la chica. Jin estaba flechado, ésta vez iba en serio.
— Me llamo Park Chaeyoung, ¿Cómo te llamas tú?— El castaño creía estar hiperventilando. Dios, yo solo te pedí que mamá sea feliz. Por cierto, gracias, te debo una. Pero por favor, déjame ser egoísta y pedirte que me concedas el honor de convertirme en el novio del ángel que se encuentra delante de mí.
— Soy Kim Seokjin, de nuevo ingreso.— Y estuvo gratamente sorprendido de no haber tartamudeado.
— Oh, ya lo sé. Todos aquí nos conocemos desde pequeños. Phantomhive no es solo un Junior College, los fundadores pusieron su apellido a una prestigiosa instalación en cada uno de los niveles educativos de Corea del Sur; Hay una escuela Phantomhive, así como una escuela media y una universidad.— La de menor estatura respondió con una sonrisa.— Nos damos cuenta fácilmente cuando ingresa alguien nuevo.—
Oh, Dios. Esa sonrisa. Jin creía que la dueña de esa sonrisa había clavado una bandera con su nombre y una fotografía de ella en el centro de su cabeza, para que nunca fuera capaz de olvidarse de ninguno.
— Y... ¿En cuál salón es tu primera clase?— La chica exhalaba una adorable mezcla entre inocencia y dulzura, y parecía querer ayudarlo a encontrar su salón.
— Uhm... tengo historia, con el profesor Min ¿Podrías ayudarme a encontrar mi aula?—
— No hay ningún problema. Ven, sígueme.— La niña comenzó a caminar algo rápido para desgracia de Jin, quién tuvo que trotar con poca gracia para alcanzarla.— Por suerte para mí, el salón del profesor Min queda cerca del salón que me toca ahora. Por desgracia para tí, el profesor Min odia el primer día de clases.— Ella soltó otra suave risa, antes de continuar.— Él es uno de los profesores más estrictos y malvados del colegio. Aún nadie se explica cómo puede caber tanta maldad en un cuerpo tan pequeño...—
— ¿Sabes? Eso no me deja muy tranquilo para mi primer día...— Jin intentó disimular su nerviosismo con una sonrisa.
— Ja, lo sé. Pero créeme, te vas a acostumbrar antes de que te des cuenta.— La chica le dedicó una sonrisa compasiva, y creyó ver un destello de pena en sus ojos. ¿Pena? ¿Por qué pena?— Por cierto, aquí estamos.— Mencionó mientras alzaba sus brazos hacia el cartel que indicaba el número del salón.
— Oh, gracias ¿Nos vemos más tarde?—
— Claro que sí, Seokjinnie— Chaeyoung le dio una última sonrisa antes de seguir caminando.
Bien, Jin. Vamos con tu primera clase.

— Jeon Jungkook, es un placer volver a tenerte en nuestro colegio.— Él chico de cabello negro lo miró seriamente. Cómo odiaba tener que soportar nuevamente esa estúpida sonrisa.
— Lamento informarle que para mí no es exactamente placentero estar aquí, Sr. Lee. — Lo dicho por el chico provocó que la sonrisa de DongWook se agrandara.
Inhalando profundamente, el director del colegio tomó un folio con la información reciente del chico frente a él.
— Tuviste que repetir el año por mudarte de país. Tus compañeros deberán llamarte 'Hyung'.— Dijo, mientras guardaba el folio lentamente en la carpeta con toda la información del chico. — Seré directo, ya estuviste aquí, tú y tus padres se mudaron de país, y ahora volvieron. Sabes de lo que oculta éste colegio; conoces el juego y las reglas. Quiero que seas el que le enseñe todo lo necesario a los de primer año y nuevo ingreso.—
La lista con los nombres de los nuevos le fue entregada a Jungkook, quién la tomó sin pensarlo demasiado.
— ¿Tengo que hacerlos ver el documental sobre el colegio?— No le agradaba la idea de ser el instructor del juego, pero tampoco tenía otra opción que escoger.
— Lo que sea necesario, tu preocupación será que ellos aprendan las reglas.— DongWook dio media vuelta en su silla de escritorio para guardar la carpeta en un archivero.— Y haz que firmen el acuerdo de silencio, sobretodo los que no conocen la tradición del colegio.—
Con la voz del director dándo su última orden, Jungkook se dirigió salón por salón en busca de todo aquel que cursara por primera vez en ese colegio.

— ¡¿ES QUE ACASO ESTÁN LOCOS?! ¡¿QUÉ CLASE DE DESQUICIADO JUEGO ES ÉSTE?!— Seokjin estaba sentado frente al director, siendo el escritorio del mismo el que marcaba una separación entre ellos.— Yo sinceramente intento entender el motivo por el que permiten que sus alumnos hagan ésto, y no lo logro. Ese juego no tiene el más mínimo sentido.— El castaño realmente, realmente, intentaba comprender el motivo por el cual los profesores, la subdirectora y el director permitían que sus alumnos llevaran a cabo tal juego. Tampoco entendía por qué nadie había dicho palabra alguna y firmaban sumisamente el acuerdo.
Jungkook, quién estaba callado mirando la situación, había traído a ese niño consigo hace más de media hora, argumentando que fue el único que se negó a firmar el acuerdo, y hace más de media hora que el director Lee trataba de convencerlo. Ese niño no se podía ir de ahí sin firmar el acuerdo; ya amenazó más de una vez con que le iba a contar a sus padres.
Ja, sus padres. Pensó Dongwook, dándose cuenta de que tenía el as perfecto bajo la manga. Conocía la vida del niño más de lo que al mismo Seokjin le gustaría.
— Joven Jeon, subdirectora ¿Serían tan amables de dejarme a solas con el joven Gong?— Jin se tensó un poco al notar cómo el director remarcaba el apellido de su padrastro, y se preparó para corregirlo cuando fue interrumpido.
— Oh, lo siento, tu apellido es Kim, ¿Verdad?— El castaño asintió con un poco de miedo, no le gustaba para nada la forma en la que el director hablaba. Desde el primer momento sintió que estaba en peligro en ese colegio, ahora lo sentía mucho más. Su instinto de supervivencia activándose mientras buscaba disimuladamente una forma de escapar.
Llámenlo loco, pero nunca se saben las intenciones de alguien, y ya amenazó con demandarlos algunas veces.
— ¿Sabes quién soy yo?— Bien, oficialmente tenía miedo de ese tono demandante.
— E-el director Lee.— Se maldijo mentalmente por haber demostrado que ese hombre lograba intimidarlo.
— Es así, soy director, abogado laboral y penalista, y puedo ser el hombre que haga que el sueño de hadas en el que vives con tu nueva familia se rompa en pedazos.— El castaño escuchaba atentamente y con el ceño fruncido lo que el hombre mayor decía.— Me explicaré mejor: conozco bien a tu padrastro, demasiado bien. Sé que se enamoró de tu madre, que se peleó con su familia para casarse con ella, que los sacó de la pobreza, sé que ahora son felices.— Tomó una pausa para respirar hondo, aún le dolía pensar en él.— Sin embargo, no conoces a Jichul tan bien como creías; si quiero puedo reaparecer en su vida, volver a atraparlo, y que tu madre y tu vuelvan al pozo del que salieron.—
Jin no daba crédito a lo que escuchaba, ¿Había entendido bien?
— Muy a pesar de cuanto Jichul diga que ama a tu madre, solo es otra persona que intenta utilizar para olvidarse de mi. Lo dejé intentarlo, y para serte sincero, ya me estaba hartando de todo ese jueguito de supuesto amor verdadero.— Cada palabra que salía de la boca del director parecía una daga que se clavaba en la burbuja de Seokjin, dándole paso a la realidad abrumadora: su padrastro no amaba a su madre.— Pero voy a ser considerado, y proponerte un trato. Tu madre es feliz ahora, y eso es lo importante para ti, ¿Cierto?— Esperó a que el chico diera una prueba de que estaba siguiéndolo, y continuó.— Pues tu madre seguirá siéndolo, si firmas ese acuerdo y mantienes tus lindos labios sellados sobre éste colegio, dí que estás muy feliz, y que aprendes mucho, y todo estará de maravilla en tu casa. Di una sola palabra sobre ésto, y juro que grabaré el momento exacto en que tu padrastro tire ese amor por tu madre a la basura y se ponga a gemir mi nombre, luego lo mandaré a tu madre con una dedicatoria especial.— La sonrisa cínica de Dongwook surcaba sobre sus mejillas.— Y te sentirás el peor hijo del mundo al haberla bajado de su burbuja luego de la muerte de tu padre ¿Qué decides?—
Kim estaba atónito con la nueva información. Analizó ambos posibles escenarios, y estaba seguro que por la felicidad de su madre daría hasta su propio corazón, por lo que tomó el bolígrafo con su mano temblorosa, y plasmó su firma en el lugar indicado anteriormente por Jungkook.
— Buena decisión, Seokjin. Eres un gran hijo.— Lee tomó feliz el acuerdo y lo guardó en la carpeta del chico, a la vez que lo despedía con un movimiento elegante de su cabeza.
Una vez que la puerta de su despacho fue cerrada nuevamente, su sonrisa desapareció de inmediato.
— Bien, niño. Cumpliré con la promesa de no destruir el matrimonio de tu madre.— Habló a la soledad de la habitación, a la vez que caminaba al gran ventanal con las manos en la espalda.— Pero no estoy seguro de lograr mantenerme lejos de Jichul.—
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