Capitulo 4
En el inmenso mar una calavera navegaba por sus tranquilas aguas, sus velas ondeaban con suavidad debido a la agradable brisa marina donde a la par, una bandera negra también lo hacia, en el centro un esqueleto con llamas azules de fondo adornaba aquella tela oscura. En la borda, una morocha miraba un punto fijo de forma pensativa, en su diestra, una venda se podía ver en su hábil mientras soltaba un suspiro, sin duda le dolía un poco por la gran fuerza que tuvo que usar al hundirle el pecho a alguien hace algunos días. Unas cuantas voces lograron hacerla volver en si para saludar a los recién llegados.
— Buenos dias Mike -Murmuro viendo al de lentes que se estiraba y bostezaba.— Tsurugi -Al segundo vio el cual sonreia y a la par de este una tercera persona.— Sofia ¿Que tal durmieron?
— ¡Hai! Dormi bastante bien Okasan -respondió la rubia con una sonrisa amplia.
— ¿Okasan? ¿Desde cuando tienes madera de madre, Capitana?
— ¿Que quisiste decir con eso Tsurugi? -cuestiono la fémina mientras se acercaba a la rubia y palmeaba sus cabellos, haciéndola reír.— Y la verdad tengo mas madera que el padre de Sofia.
— Ciertamente aunque me sorprende que tan hondo lo enterraste en el suelo. -murmuro el de lentes antes de hacer algunos estiramientos.— ¡Bien! Hare un rico desayuno ¿Que es lo que quieren?
— ¡Hai! Yo quiero un omelette, tío Mike.
—Yo unos onigiris -indico el peliazul con una sonrisa.
— Yo igual Mike, lo mismo que Tsurugi y café... Bastante cargado.
— ¡Entendido!~ -con eso el de lentes se fue a la cocina seguido de la rubia que le ayudaria.
— ¿En que piensa, capitana?
— ... En los problemas que ya tenemos -respondió mostrandole el periódico que compro en la mañana a una gaviota.
El peliazul tomo aquel periódico para ojearlo, notando algunas noticias de piratas en todo el East Blue y sorprenderse de la enorme cantidad de dinero que ofrecían por atrapar a un desconocido el cual era un encapuchado y de cubre bocas que había golpeado a un Teneyuubito.

— ¿¡350,000,000!? -grito el peliazul ante eso y notar que ese sujeto era LA CAPITANA DE SU BARCO.
— Pues si, me quieren para ejecutarme por tratar asi a un prestigiado Tenryuubito aunque la gente de esa isla estaban mas que felices de que se fuera ese sujeto.
— Lo sabemos bien pero ¡Joder! ¡No debimos llamar la atención tan pronto!
— ¡Pero no podía quedarme viendo como los humillaba Tsurugi!
Capitan y vice-capitán empezaron a discutir mientras el de lentes desde la cocina solo reía y la rubia se preguntaba si todo estaría bien entre ellos, ganándose asi una palmadita en su hombro por parte del mayor de lentes el cual le indicaba que no había nada de que preocuparse ya que ellos siempre se trataban de esa manera.
— Tsurugi es duro con todos pero es por nuestra propia seguridad, es como el responsable y la voz de la razón.
— Ya veo... -murmuro recordando como compraba suministros en la isla anterior.
— Si, asi que tranquila seguro después se le pasara. -Musito con una sonrisa y estaba por servir el café cuando sintió una sacudida fuerte.— ¿¡Que demonios fue eso!?
— ¡T-Tío Mike! -grito asustada y aferrada a una de las paredes.— ¿¡Q-Que esta pasando!?
Afuera, en la en la superficie del barco la morocha y el peliazul vieron con sorpresa como los Reyes Marinos aparecían ante ellos, criaturas de diferentes formas se encontraban mirando aquel diminuto barco que era como del tamaño de un grano en su escamosa piel. El peliazul tenia su diestra en la empuñadura de su arma mientras maldecía su mala suerte, habían entrado a terreno peligroso y quizás las bestias marinas se sintieron amenazados con su presencia.
La hábil de su capitán, ordenando que se detuviera de hacer alguna tontería le sorprendió y observo como se acercaba a uno de ellos, de color negro y con franjas blancas el cual acerco un poco su hocico para ver a la joven mas fijamente.
— Hey, lamentamos irrumpir en su zona de nidos pero necesitamos pasar, nos esta persiguiendo gente un tanto peligrosa y debemos huír mientras podamos ¿Nos dejarían pasar?
— ...
— Oe, oe no creo que nos vayan a dejar pasar solo porque tu lo... pides....
Para sorpresa del peliazul y de los otros dos que habían salido de la cocina para ver que estaba pasando vieron como aquellos seres marinos se adentraban de nuevo al mar dejando aquel barco zurcar las olas del mar mientras la capitana reía ante la velocidad que aquel barco estaba obteniendo hasta alejarse de aquel peligroso lugar.
— ¡Logramos alejarnos!
— ¿¡Que demonios fue eso!? -Exclamaron los tres jovenes a la capitana que casi se cae por la borda ante semejante unión de voces.
— ¡Joder casi me matan idiotas!
— ¡Habla ya! ¿¡Desde cuando puedes comunicarte con semejantes seres!? -Exclamo al borde del colapso el pobre francotirador.
— Supongo que desde siempre... Cosas del pasado...
— ¿Del pasado? -Cuestiono la rubia mientras veía a los otros dos mas calmados, cosa que fue una sorpresa para ella.
— Algún día te contare esa historia Sofia, por lo pronto ¿Donde está mi café?
Con esa cuestión, los dos cocineros del barco salieron gritando que el desayuno se quemaba haciendo reír a carcajada limpia a la morocha mientras evitaba la mirada de regaño/acusatoria de su segundo al mando. A lo lejos, por el cristal de un monocular una mirada oscura podía ver perfectamente al reciente barco que había llegado de forma rápida por esas tierras ¿Que clase de calavera era esa? Dando una orden, las grandes velas con la frase MARINE se podían observar, por fin, después de meses iba a tener algo de acción con un grupo "insignificante" de piratas.
— ¡Minna avisen a Smoker taicho que encontramos un par de ratas a los cuales cazar! -Ordeno una castaña que llevaba un uniforme de la Marine y que sonreía con emoción.
¡Atacaremos en Isla Coralia!

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