Capitulo 3


- ¿¡Estas loca!?



Mike, el azabache de lentes habia golpeado la mesa donde los tres estaban comiendo mientras la morocha solo bebía de su taza de té y el peliazul estaba serio y cruzado de brazos. Ambos miraban a su capitana la cual estaba mas concentrada en beber aquel relajante té que en contestarles. Una vez acabo suspiro y de igual manera se cruzo de brazos mirando a ambos chicos.





- Puede que lo este, quizas de todo lo que he vivido he terminado sin un tornillo.

- ¡No es momento de bromear oe! ¿¡No te das cuenta de lo que piensas hacer!?

- Me doy cuenta perfectamente Mike y tambien me di cuenta del dolor y sufrimiento en su mirada ¿Acaso importa mucho su "estatus"?

- No, no me refiero a eso, me preocupa que su padre intente algo contra nosotros, además no tenemos un barco aun. -Murmuro el de lentes que se rindio de hacer entrar en razón a la joven que solo suspiraba.

- ya nos las arreglaremos, por lo pronto quiero oir su historia..




Esa noche acordaron verse nuevamente en aquel lugar, ella dio la hora, 9:30 pm por lo que estarian ahi puntuales asi como ideaban un plan de escape en caso de que al momento de irse con la joven el tenryuubito se diera cuenta.

La comida continuo sin problema alguno mientras el de lentes bebia de su cerveza antes de irse a ver al carpintero que les ofrecia una calavera para seguir con si viaje. El peliazul y la morocha tomaron sus rumbos, el primero a una tienda de armas y la segunda a ver a la rubia quien solo la cito a ella temprano para conversar con ella sin la presencia de los chicos. Supuso entonces la morocha que era un tema delicado lo que ella queria decirle por lo que sin rechistar acudio a la zona acordada, el inmenso jardin que habia en la enorme propiedad de aquel Tenryuubito.

Se adentro por el enorme laberinto de flores hasta la zona que le indico encontrandola sentada en el cesped mientras peinaba de forma distraida y nerviosa sus rubios cabellos.






- ¿Te hice esperar?

- ¡C-Capitana! N-No, no... Descuide a mi me gusta quedarme aqui a contemplar las nubes -Murmuro apenada la joven.

- ¿Y? ¿Que querias contarme o decirme?

- Hai bueno... He pensado su propuesta y no se si deba aceptarla, ustedes se verian involucrados contra un ser desalmado...

- Estoy acostumbrada a ese tipo de monstruo... ¿Como es el tuyo especificamente?

- ... Ciertamente soy su hija pero... No soy de su esposa, soy hija de una esclava que trabajo en aquella maldita casa...






La morocha abrio sus ojos de par en par al escuchar aquello y ver como la joven empezaba a llorar y narraba su vida.

Su madre habia sido adquirida en una subasta donde su "Padre" estaba y al momento de verla la quiso para él... La vida que vivio aquella mujer fue infernal, era humillada, maltratada y tratada como un objeto y no un ser humano hasta que finalmente ella habia nacido. Para evitar ser vista por otros de su circulo social fue separada de su madre quien al tiempo se entero que habia cometido suicidio después de los desplantes y maltratos de la gente de esa casa, dejandola sola en aquel lugar donde nadie puede verla.





- Por eso queria decirte que... Es mejor que no me una a ustedes...

- Puede que tengas miedo y es mas que razonable sabiendo quien es tu... Progenitor. -Indico despues de meditar sus propias palabras.- Pero creeme que nosotros venimos de un lugar peor que el mismo infierno, los tres tenemos enemigos peores que un Tenryuubito asi que mi propuesta sigue en pie, puedes irte con nosotros o quedarte aqui, no te obligare a tomar una decision, tendras hasta el dia de mañana al mediodia para ir al puerto con nosotros, zarpamos mañana.

— Hai... -Respondio la joven que veia irs a la morocha de aquel jardin mientras abrazaba sus propias rodillas.— ... Es mi elección...






Con suavidad oculto su rostro en sus rodillas mientras analizaba aquello y tomaba una decisión. Por su parte la morocha suspiraba mientras iba a encontrarse con su francotirador el cual ya habia hecho la compra de la calavera la cual era una maravilla y era perfecto para la tripulación con la que estaban empezando, conforme crecieran cambiarian de navio.

Hablaron un poco entre si antes de volver a su posada donde descansarian y volverian a zarpar al mar al siguiente día. Los sonidos de las gaviotas y aves en la madrugada hicieron que la capitana observara el reloj de vez en cuando, pensando que quizas Sofia habia tomado su decision de no ir con ellos. Mike y Tsurugi miraban a la joven que desayunaba en silencio y se perdía en sus pensamientos al ver de forma fija su taza de té.



— Mike ¿Llevaste todo al nuevo barco?

— Aye sir.

— Tsurugi ¿Conseguiste una nueva katana?

—No es la mejor pero por lo menos servira hasta encontrar una buena espada.

— Ya veo... Preparen los viveres, estaremos partiendo al medio dia -dicho eso termino de desayunar y se dirigio a comprar unas cosas personales.



Ambos asintieron antes de partir a por el nuevo barco que no contaba aun con la bandera pirata de la tripulación. El sol por lo alto anunciaba que pronto seria el medio dia, Tsurugi empezo a desatar las cuerdas para partir mientras Mike llamaba a la morocha que solo suspiraba y al girarse para abordar al barco escucho un grito proveniente a la lejania. Podia ver a la rubia correr donde ellos con una maleta mientras pedia que la esperaran mientras un grupo de guardias la perseguian y ordenaban detenerse.



— ¡Sigue corriendo Sofia! -exclamo la morocha mientras corria en su direccion.— ¡Tsurugi!

— ¡Entendido capitana! -grito para ayudar a la joven y al llegar a donde ella la cargo con todo y sus cosas.

— ¡Regresa aqui maldita! -Exclamo uno de los guardias.

— ¡Nadie va a tocar a Sofia! -Grito la capitana quien junto sus manos.— ¡Hebi no mi!






Cadenas negras atraparon a los guardias quienes gritaban ante el como amenazantes serpientes les siseaban y mostraban sus afilados colmillos, algunos de ellos se desmayaron y otros mas trataban de zafarse hasta que vieron llegar a su señor el cual ordenaba a ese “Error” que regresara provocando la furia en la de cabellos oscuros quien sin pensarlo termino dandole un fuerte puñetazo en el estomago al tebryuubito sorprendiendo a toda la gente curiosa que grito de sorpresa por aquella acción.








“¡QUE TE DEN, MALDITO IDIOTA, UNA MIERDA ME IMPORTA QUE SEAS UN TENRYUUBITO O UN MALDITO DIOS, NO TOCARAS A SOFIA DE NUEVO!”


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