Capítulo 36


 Ha empezado la guerra...

Mientras viajaba me topé con un periódico que seguía el camino del viento hasta tropezarse con mi rostro, decía como titular de un diario del oficialismo "El lobo del norte rojo comunista por fin se aloja en Veneciana" no comprendía a que se refería exactamente pero muy pronto entenderé el significado de esas palabras de la forma más atroz que un ser humano pueda soportar. Seguí leyendo y decía

"El presidente de Runsta, Yuri Ivanov ha visitado por tercera vez en el trascurso de tres meses al palacio presidencial de Veneciana, para hablar del futuro de este país y en resguardar la seguridad del pueblo en contra de esos terroristas que se hacen llamar revolucionarios, a lo que él apoda; las marionetas del imperio azul.

El presidente de Veneciana Nicario Marzuno a acepta la instalación de su armada en su territorio para reforzar la seguridad de su pueblo y recuperar la paz que está siendo asediada por una guerra civil dirigida por la nación Unión de las Estrellas, al que el apoda el gran demonio Imperialista.

Acusa al líder opositor Leopoldo Lobo de emprender aquel acto terrorista en contra de los venecianos para entregarle la nación al imperio azul y sufrir la esclavitud del capitalismo. No va a permitir que aquel traidor, que se hace llamar la esperanza del pueblo logre su cometido y le pide a que se entregue, si es que desea la paz de su pueblo o si no que el pueblo que haya traicionado al mismo pueblo sufra las consecuencias"

— ¿Consecuencias?—Mientras seguía leyendo se asoma un aroma a madera quemada, al principio no le di la mayor importancia pero cada vez cobraba más fuerza al paso de la brisa, hasta sentir a través de mis bellos la bienvenida del calor del— ¡Fuego!—señala mi hermana a lo lejos detrás de unos árboles— ¡Qué.quedate con Roble!—Salí corriendo en dirección al humo que teñía el cielo de negro. Mientras me acercaba escuchaba murmullos, bramidos y luego un grito. El fuego agarraba más brillo después de aquel espantoso aullido de pánico como si aquello lo alimentase de leche con sabor a sufrimiento pero cuando salgo de entre los arbustos, vi a unos hombres uniformados de negro con unos cascos rojos, primera vez que los veo, en su hombro derecho llevaba tejido una bandera del mismo color muy diferente a la nuestra.

Pero arrastraban a alguien, un sobreviviente, se le veía por la mancha de hollín en su rostro ¿Acaso fue rescatado de este lamentable acaecimiento?. Me acerco lentamente y me mantengo detrás de un árbol hasta extender mi cabeza y diviso a varios hombres arrodillados con las palmas detrás de su nuca. No comprendía que estaba pasando ¿Acaso es algo mucho peor? hasta que por fin vi a uno de esos soldados sacar una pistola de su uniforme, del susto me agacho entre la seguridad del árbol y escucho varios gritos de desesperación hasta ser silenciados después de más de veinte detonaciones, uno por uno, chasquidos por chasquidos caían las cargas al suelo al igual que los cuerpos que sonaban como sacos de arena. Era tan horrible que no lo soportaba y me despego corriendo de regreso a la bicicleta.

Mientras volvía, escucho unos murmullos rosando con el sonido de la candela, me acerco a la casa que desprendía brasas ardientes desde sus ventanas y persigo aquellos murmullos confusos y secos hasta captar una palabra —Auxilio— reviso por una ventanilla en la parte mas baja de esa casa y veo que del interior del sótano había personas adentro, forcejeando su única salida. Me aproximo a la puerta que salía hacia el jardín y veo que estaba cerrada con cadenas y candado, era imposible de que se salvaran.

Giro hacia ambos lados de mis hombros y diviso un taller de herramientas adentrado en el jardín, de un sopetón de hombro abro la puerta y mientras buscaba ansioso algún objeto lo suficientemente cortante que me pudiera ayudar: gavetas por gavetas, cajas por cajas, estantes y estantes, pero nada, todo vacío. Por último, al lado de la puerta de entrada, en el momento en que esta se iba cerrando, allí aguardaba un hacha reposando en la parte trasera.

Corro de regreso y golpeo el candado una y otra vez, con todo el peso de su filo hasta que se pica en dos y sede. Abro las dos puertillas y lo primero que se escapa era el humo negro intenso y asfixiante, unos segundos después sale aquella familia, tosiendo hasta respirar aire fresco, arrojándose en la tierra.

Era una familia: un hombre, una mujer que cargaba un bebé y dos niñas de cabello tan rojo como una manzana. Mientras estaban recuperando el aliento la casa por fin sede desde el techo hasta sus cimientos, justo a tiempo. La mujer lloraba amargamente mientras veía como su hogar era devorado por el fuego como una enorme fogata, la mayor tragedia de su vida, su esposo la abraza y esta llora en su hombro y las dos niñas que eran gemelas, no se inmutan como si no estuvieran presentes pero su mirada tiesa y perdida no se apartaba de la desgracia que les aguardaban.

Aquello me dejó perplejo ¿Quiénes eran esos hombres? Y ¿Por qué hicieron esto? ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué? ¿Por qué esta familia se merecía esto? Tantas pregunta turbaba mi mente, ahogándome en un mar de confusión, todo me era tan irreal que por un momento pensé que estaba soñando. Mientras me mantenía en mí mismo y lejos de la realidad como si despertara de un sueño me acordé de mi hermana —Mabel—musité absorbiendo aire y me despego de regreso pero para mí amarga sorpresa veo en el suelo varias sombras regadas en la tierra, subo la mirada hasta ver sus dueños y era esos soldados negros apuntándonos con sus pistolas.

Levanto las manos, mi corazón dio un duro sobresalto ¿Acaso sufriré el mismo destino de esos hombres? Ahora veo por detrás de sus hombros a mi hermana escondida en unos árboles, nuestras miradas se cruzan y meneo la cabeza, ella se queda quieta pero confusa ante la cruel realidad que nos golpeó. Enseguida uno de ellos me empuja señalándome hacia un vehículo de cargas y en ella abordaban varias personas, aterradas y confusas como yo. No me movía pues tenía una sensación de que no debía estar acá, que mi presencia aquí es accidental como si no formara parte de esa realidad, intentado de despertar de una pesadilla pero nada. Uno de ellos se impacienta y me tumba con el talón de sus botas, arrojándome varios gritos. Pero no era el único, detrás de mí era empujado a golpe, el hombre que salvé, su esposa trataba de razonar con ellos, suplicándole a los soldados de que él no tenía nada que ver con lo ocurrido pero uno de los guardias la empuja al suelo y aquel hombre con voz temblorosa que a duras penas dibujaba una sonrisa triste en sus labios, la tranquiliza diciendo —Mi amor ¡No te preocupes! todo se va arreglar—las niñas rompe su silencio en suplicas humedecidas en sollozos, he insiste ir con el pero su madre se aferra a ellas—Volveré pronto mis niñas—dice el señor manteniendo su pobre sonrisa— Por favor no lloren por mí, papi las ama mucho—su esposa se mantiene tranquila sin trastabillar en su compostura, asintiendo varias veces, resguardando a sus dos hijas desde la seguridad de sus brazos como una gallina con sus polluelos pero amortiguando todo el dolor que reflejaba en sus ojos como si la esperanza de volverlo a ver es tan solo palabras.

Mientras subía al vehículo, veo que adentro habían niños, adolescentes y viejos, puros varones, giro a la derecha y allí estaba Mabel ansiosa, de camino hacia mí pero agito mis manos— ¡Quédate allí!— señalé con el movimiento de mis labios. Aquella pequeña estaba comprendiendo la crudeza de la fría situación, su rostro se pone colorado arrugando su frente, confundida y deseando subir. Tratando de mantenerme tranquilo le soplo con los labios —Volveré— ahora el vehículo arranca y veía como su rostro lleno de pesar y miedo, se alejaba de mí. Pero al minuto y medio escucho a alguien gritar

— ¡Cody!—levanto la cabeza y más allá del pueblo se dejaba ver a una pequeña en bicicleta, era ella, quedé impresionado, primera vez que la veo manejar una. Roble estaba más cerca del camión, ladrando y ladrando, debajo de las ruedas planeando como subir, las personas prestan toda su atención en la niña al igual que el conductor, cada vez aceleraba más —Cody—sigue gritando y el perro acelera más el paso —Mabel po.por favor vuelve— le señalo —¡No! Quiero ir contigo—inste mientras la lagrimas le rosaba las mejillas—No Mabel. De.detente— seguía y seguía, tratando de aumentar la velocidad pero por fin pierde el equilibrio, cae y grita con fiereza —CODYYYYYYYYYYYYY...

—Mabel—dije en sollozos con un dolor tan profundo como el océano pero Roble no se daba por vencido, seguía corriendo—Roble de.detente ¡por favor! De.debes cuidar a mi.mi hermana. Te ne.necesita— dije con la voz quebrada, salpicando lágrimas y el disminuye la intensidad de sus pasos hasta que sus ladridos se pierden a la distancia. Tenía miedo, mucho miedo, no por mi si no por mi hermana ¿quién cuidara de ella? Oh Dios, si de veras eres bueno, no la desampares.

Más tarde, me despierto después de un largo viaje y observo una cerca de alambres rosando el cielo gris, con barracones en el terreno pintados de rojo y negro, una de ellas tenía estampado un martillo con una espada cruzada, era el mismo símbolo de la bandera que bordaba el brazo de aquellos soldados. Ahora se aproximaba una torre de centinela con lámparas de vigilancia y de sus ventanas sobresalían los cañones de los franco tiradores. Mientras más se movía el vehículo más edificaciones veía pasar, me llamó la atención una campana negra en la cima de un edificio, aquella torre tenía varias ventanas y una de ellas replegaba una bandera con el mismo símbolo. Nos detenemos, se estaba abriendo las compuertas de hierro y arriba de ella inscribía su nombre en color negro brillante "El Gulag Campo de Prisioneros"

Todos los que me acompañaban no perdían de vista aquel título forjado en hierro que nos bañaba con su sombra, mientras el transporte arranca, veía a lo lejos varios hombres observándonos a la distancia con una pala en la mano, desde lejos se notaba solo el volumen de sus ropas que blandía al pasar la brisa como si fuera una vela y sus escuálidos cuerpos que tenían más pinta de verse como un cadáver que como un humano fueran tan solo el asta. Aquello me dejo una amarga sensación en mi pecho y por detrás de mi cabeza ¿A caso ando viendo el resultado de nuestro futuro? Ahora un hombre nos grita desde abajo — ¡Bájense! YA YA YA...

No sabía por dónde ir, muchos señalaban por una dirección y a la vez en otra cada quien un mensaje diferente que solo se le entendía a punta de gritos y golpes como si fuéramos unos brutos animales de ganado. Después de toda esa confusión por fin nos formamos en cinco filas. Ahora aparece un hombre de barba espesa con el mismo uniforme negro pero este cargaba varias estrellas y sus lentes oscuros tapaba la mitad de su rostro, tenía un cigarrillo en la boca que estaba a punto de terminarse, lo lanza al suelo y lo pisa al frente de nosotros —Sean bienvenidos al Gulag—dice extendiendo sus palmas— recuerden ese nombre muy bien pues es el último sitio que recordaran en lo que le resta de vida— todos los que me acompañaban murmuraban nerviosos, impactados ante aquella declaración. Enseguida suenan barias denotaciones y todos se agachan al suelo incluyéndome, era el con una pistola en la mano, apuntándole al cielo —Silencio cuerda de ratas traidoras o hare que vayan al infierno el día de hoy— dice dibujando un gesto de desprecio en sus labios y nos apunta como si buscara una primera víctima —Les diré cuáles son las reglas—baja el cañón— no las voy a repetir y aquel que se equivoque es mejor que ni piense olvidarse. Número uno: Se levantaran todos los días a las 4:00 de la mañana y dormirán a las 8:00. Numero dos: trabajaran picando una mina como en otros oficios que se les asignaran adicional. Número tres: Espero que les guste la patata con agua pues es lo único que probaran tres veces al día, si es que trabajan bien de lo contrario será mejor que se acostumbren al concierto de sus tripas. Número cuatro: aquel que no esté en condiciones de trabajar por favor hágamelo saber ¡Ya!— extiende una sonrisa amable y comprensible, enseguida levanta la mano un hombre pequeño casi de mi altura—Yo señor— tenía que brincar para que su palma pueda ser vista

— ¡Venga!— aquel frágil hombrecillo de cabeza pelada camina tropezándose entre la multitud de la fila hasta verlo de frente—Hable— ordena el superior —Señor yo sufro de artritis y además tengo un serio problema en los pulmones, no podré trabajar en su mina en mis condiciones. Si pudiera...—de repente de forma automática se escucha un fuerte estallido y todo se sobresaltan de la impresión que algunos se caen al suelo con varias gotas de sangre impregnados en sus caras. El cuerpo de ese pobre hombre se desploma en su propia sangre que se derramaba sobre su cabeza, aquello le fue tan inesperado que su boca seguía manteniendo la forma de su última palabra y los ojos seguían abiertos, ni había sentido su muerte—Ha, casi se me olvida—dice aquel asesino en tono jocoso mientras soplaba el humo de su pistola—Regla número cuatro: Todos trabajaran en la mina sin excepción— sonríe con picardía malévola —Espero que disfruten de su estadía— se marcha y los otros soldado nos gritan y nos empujan otra vez señalándonos varias direcciones. Me quedé mudo viendo como ese hombre que hace un minuto estaba con nosotros, era arrastrado dejando un rastro de sangre fresca. Si el infierno ha de tener un hermano con disgusto lo llamaría El Gulag.

¿Quiénes son estas personas? ¿Qué es esa bandera? ¿Por qué hay personas acá? ¿Qué hicieron para merecer este tormento? ¡No entiendo nada! ¡Sigo sin comprender la realidad en que vivo! ¿Acaso esto es una pesadilla? Si lo es, será la mejor de todas mis suertes, de lo contrario debo buscar respuestas...


Continuará...

IMPORTANTE: Ya comienza la parte oscura de esta historia. Por razones de situación de personajes y para no dejar huecos argumentales tendré que cambiar la narrativa algunas veces, así que habrá puntos de vistas y un narrador en tercera como en segunda persona cuando lo vea necesario (Volviendo a mi estilo tradicional). Así que lo más probable es que un personaje pueda estar ausente. Siguiente intriga: ¿Quiénes son esos hombres que controlan en Gulag? ¿Cómo estas personas terminaron de ser prisioneros en este campo de concentración? ¿Qué le pasará a Esperanza? ¿Cómo Cody saldrá de esta situación? Todo eso lo sabrán en los próximos capítulos. Saludos ^^

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