Capítulo 32
Mientras estaba durmiendo, siento un soplido caliente que me cosquilleaba en el cuello y el mentón, abro los ojos y veo que era Roble en un intento de lamerme la mejilla—Basta—exclamo mientras lo apartaba con mi mano. Giro a la izquierda para seguir en mi sueño pero ese perro seguía molestando, olfatea mi oreja hasta pegar su lengua— ¡Ya!—gimo de la cosquilla—¡Basta!— lo empujo a un lado pero creía que estaba jugando, extiende sus patas delanteras mientras movía la cola y me ladraba varias veces— ¿Qué.que qui.quieres?—digo con los ojos adormilados forcejeando en cerrarse y el vuelve a ladrar.
Me levanto extendiendo mis brazos mientras soltaba el primer bostezo de la mañana, acostado en la pila de heno donde estaba yaciendo, dentro de un vagón de carga. Se preguntaran ¿Qué hago aquí? Pues el tren tiene una estricta política de no entrar con animales. Muchas gracias Roble (sarcasmo) tenía pensado, Mmm... no sé, regalárselo a alguien pero ya conocen como son las niñas y más el temperamento de mi hermana. Cuando escuchó aquella idea aunque supiera que estaba bromeando — ¡No regalaras a Roble!— exclama con indignación cruzada de brazos —Y... ¿Qué pre.pretendes que hagamos?—digo— ¿Esca.cabullirnos en el vagón de ca.carga?
Me golpeo la frente de solo pensar en eso ¿Por qué tuve que hablar? Mientras seguía girando sobre los ladrillos de heno que picaban mis codos, veo a mi hermana sentada en la puertilla de salida, andaba como si estuviera en otro mundo pues ni giraba en escuchar mis quejas. Levanto mi mirada en buscar lo que tanto la entretenía pero eran barias banderas de circo levantándose a través de las colinas arboladas del amanecer. Recuerdo la última vez que fui a un circo, creo que tenía la misma edad de Mabel o menos, estaba con mi padre. Me llevó a esas funciones de magos, siempre me ha llamado la atención el cómo hacen para sacar un conejo desde su sombrero, como también picaban en dos y unían a una hermosa mujer, a parte los trucos con las cartas son impresionante. Cuando llegaba a la casa, mi padre trataba de imitar sus trucos, algunos le funcionaban mientras que otros no, yo le aplaudía impresionado pensando que era mágico —Wow papá ¿Cómo lo hiciste?— digo con los ojos tan abiertos como las paginas reveladas de un libro. Al principio me era impresionante hasta que descubrí que todo era un truco, pero ciento una profunda atracción hacia los magos. Ese sería mi plan B, tal vez me convierta como el famoso señor Bambino, el que logró desaparecer a un león dentro de una jaula y lo reapareció detrás de nosotros ¿Cómo lo hizo?... Sé, que creer en la magia es como creer en Santa Claus, al final descubrirás que nada es como te lo imaginabas. Al crecer vez la magia como un cuento infantil pero en lo más profundo de mi interior seguía creyendo de su existencia.
Mientras seguía viajando en mis recuerdos, siento que el tren se detiene. Comienzo a escuchar voces que venían cerca y Mabel se estremece poniéndose de pie—Viene alguien— dice. Nos escabullimos entre los rincones más oscuros como hacen los insectos rastreros y detrás del heno como escondrijo mientras dos hombres iban descargando. Cuando por fin quitan el que nos cubría, aquel señor se estremece del susto, no esperaba ver a dos menores más un perro arrinconados en la oscuridad como si fueran ratas— ¡Corran!—señalé y nos despegamos del vagón mientras aquel sujeto se estaba sobreponiendo.
Ya cuando estábamos lejos, andaba recuperando el oxígeno, corrimos muy rápido. Enseguida escucho una música sinfónica muy pegajosa pero reconocible detrás de nosotros — ¡Nini Mira!—señala a mi izquierda mi hermana: era un desfile de enanos vestido de payasos brincando y haciendo payasadas, detrás de ellos habían unos elefantes con adornos de la india llevando a hermosas mujeres vestidas de dorado, luego unos acróbatas que saltaban entre unos aros que ellos mismo cargaban. Ahora pasaba una mujer con barba, a su lado estaba un hombre enorme y de grandes brazos cargando dos barras de peso sonriendo mientras iba luciendo sus enormes bíceps hasta finalizar con unos jóvenes que escupían fuego como si fueran dragones y detrás de ello había una enorme pancarta que inscribían "El circo de los Bambinos ya llegó"
Mis ojos se abrieron tantos como si gritaran, mi piel se erizo de la emoción y mi corazón se sobresaltó como si saltaran. ¿A caso será el mismo circo donde vi al señor Bambino? Las personas del pueblo, más los niños corrían a ver el paso del desfile pero ¡Que espectáculo! Estaba a punto de decirle a Mabel para ir pero ya la conocen, aquella pequeña fue la primera en recibir su llegada, abandonándome a mí y hasta Roble. Cuando fui por ella vi a un hombre de sombrero largo vestido de capa negra y guantes blancos ¿Ya saben de quien se trataba? —Un mago— suspiré embobado.
— ¡El circo de los Bambinos está aquí en la ciudad de las Rosas! Hoy gran estreno inaugural a las 3 de la tarde, no se lo pierdan—dice aquel mago con un cono de megáfono en la mano. De repente en pleno descuido Roble corre directo hacia él y Mabel detrás—Roble ven— grita ella pero cuando ve que viene un elefante, este se asusta y corre hacia un lado pero Mabel se estanca allí y aquel animal se espanta estremeciéndose hacia un lado, rompiendo la fila, ella sigue corriendo tras su perro entre el desfile de los payasos pero Roble se mete entre las piernas de ellos, uno se cae bajándole los pantalones al de adelante —¡Roble ven!— persigue ella y nervioso voy detrás—Mabel— aquel travieso cachorro sigue adelante hasta pisarle los zapatos al mago, por fin llega a su destino, se encuentra con una perrita y ambos se ponen a juguetear.
Mientras Esperanza corría, se resbala con un charco de helado derretido bajándole los pantalones al mago y un conejo sale de su traje más algunas cartas, las personas carcajeaban al ver que los trucos se les estaban revelando con la caída de su pantalón. Cuando Mabel estaba a punto de agarrar al perro, alguien lo levanta diciendo— ¿Es tuyo?—era una hermosa joven de piel blanca y de ojos tan claros como el mar y de cabello tan negro como la noche, vestida de mago pero con una pequeña falda escarchada—Si es mío—dice cohibida la pequeña pues estaba avergonzada por lo que causo su perro, mientras que yo buscaba en donde hundir mi cara—Es bonito—sonríe mientras lo acariciaba con cariño— ¿Cómo se llama?—Roble—enseguida aparece el mago con una mirada ardiente—¡ES TUYO!— señala molesto mientras se estaba sacudiendo los pantalones. Mabel de los nervios baja la cabeza y se queda callada— ¡Debería denunciarlos!—gruñe— pudieron causar un grave accidente ¿En dónde están tus padres?—dice con el rostro colorado—¡Víctor!—intercede la maga—Solo fue un pequeño accidente y nada pasó. Estas exagerando— aquel hombre se pone su sombrero que aún desprendía barajas sin emitir más palabras, da la media vuelta y se marcha a paso firme y pesados como un militar. Aquella joven sonríe y le entrega el perro — ¿Vas a venir a la inauguración?—ella asiente sin decir nada —Bien. Si lo haces, al final de la función preguntas por alguien llamada Sandra ¿Si cariño?— asiente con el rubor en alto aquella tímida niña (No parecen cosas de ella) —Nos vemos, adiós.
Cuando estoy a su lado, pensando en pegarle a Roble—Es muy bonita—dice mi hermana en suspiro sin perderla de vista— ¡Ven acá pe.perro malcriado!—forcejeo con él para darle sus nalgadas bien merecidas y este intentaba escapar, buscando en gemidos la protección de la pequeña tocando su tobillo— ¡Oye que haces!—por fin se despierta de sus pensamientos— ¡DEJALO TRANQUILO!—grita.
Más tarde, estábamos buscando un lugar donde quedarnos. Entretanto andábamos deambulando por la plaza del pueblo, estábamos viendo la miseria misma andante, una mujer embarazada acompañada de una señora mayor rodeada de cuatro niños sucios y descalzos. Andaba pidiendo rodajas de pan, la gente que pasaban cerca ni la miraban como si tan solo fuera un adorno sucio de la plaza. Veía aquellos pequeños y eran como de la edad de mi hermana, incluso menores que ella pero eso no era todo: más adelante venían cuatros jóvenes como de mi edad oscuros de la suciedad, con la ropa rota, remendada y descalzos. Hurgaban en la basura como si fueran ratas, más adelante en un restaurante, se sentaba en plena entrada un señor viejo y cansado pidiendo a las personas que entraban y salían. ¡Horrible simplemente horrible! la miseria que sufre estas personas, mientras que al otro lado había gente haciendo campaña política. Promesas y promesas salían de sus bocas, un partido en una esquina y otro partido en la otra esquina, hablando de soluciones y de progresos con frases tan gastadas como la suela de mis zapatos, la palabra "Paz" era la que más sonaba. Veía las miradas de las personas, la gente estaba cansada de escuchar puras palabras tan repetidas que adivinaban el resto de la frase, como los vendedores ambulantes, reluciendo toda su brillante sonrisa falsa. Algunas giraban y prestaban atención mientras que otros ni los miraban. Alguien murmura mientras pasaba a mi lado estas palabras "Que se puede esperar de un país donde el mayor oficio de un político es la mentira"
Según vi en los titulares de los diarios que el presidente abrió una nueva asamblea destituyendo la que fue elegida por el pueblo, prácticamente apuñaló casi todo el país por la espalda, pues la mayoría estaba en contra de él, mas sin embargo había personas que todavía siguen creyendo. Gente que muchos califican como ignorantes pues no se dan cuenta que todo lo que ha prometido, nada se cumplió, responsabilizando a otros de su negligencia y ellos aplaudiendo como si fueran focas, incluso le dieron ese apodo, ganándose el desprecio de la sociedad. Muchos andaban indignados al recibir aquella noticia, preguntándose "¿Cómo pueden haber personas que todavía crean en ellos?" en la capital hubo manifestaciones con tanta cantidades de muertos, jóvenes en su mayoría. En estos días vi a un grupo cerrando una calle, manifestando en contra de esa asamblea, personas comunes como ama de casas, padre de familia y jóvenes universitarios, desesperado pues ven que su futuro se está hiendo al declive. Hasta que después fueron atacados por guardias militares como si estuvieran combatiendo con guerrilleros enemigos, era una escena sumamente indignante.
Seguía caminando y las conversaciones de las personas giraban en torno a malas noticias <<"No hay medicamento para mi abuelo, ahora no sé cómo aguantará" "El kilo de carne cuesta la mitad de mi sueldo y hace dos días costaba menos" "En mi urbanización lleva varios días sin llegar el agua" "Mañana es el cumpleaños de mi hija pero no tengo para comprarle un regalo ¡Toda cuesta más de lo que gano!">>
Enseguida escucho a dos viejos hablado de algo diferente que llamo mi atención —Te enteraste que se rumorea que al sur piensan dividir la nación
— ¿Cómo así?—dice el que le acompañaba
—Bueno los estados que la conforma en su mayoría no desean que el presidente lo sigan gobernando y quieren independizarse
— ¡¿Enserio?!
—Muchos andan pensando irse para allá. Según cuenta que el presidente que pega de su frontera está accediendo en brindarle apoyo hasta que esto se pueda resolver...
Quería escuchar un poco más pero Mabel jala de mi mano — ¡Vamos al circo!—dice— ¿Qué? Pe.pero debemos buscar en do.donde pasar la noche—Anda Nini yo sé que tú quieres ¡No te resistas!— curvea las cejas con su mirada traviesa—No lo sé...—en ese momento vi a una señora con dos niños llevándolos de las manos. Aquella mujer me recordaba a mi madre, bajo la mirada y observo a mi hermana atacándome con ojos de perrito triste mientras que para rematar mi pobre corazón, había un violinista tocando una nota triste, detrás de nosotros —Oohh... ¡está bien!—exclamé rendido ante los encantos de mi hermana—SIIIIIIIII...—grita de un brinco—Vamos al circo... vamos al circo... vamos al circo— repetía esa frase en un tono melodioso y chillón como si fuera un canto.
Más tarde, estaba amarrando a Roble en un poste cerca de la boletería —Bien, con dos nu.nudos más será imposible de que.que.que se escape— Mabel me miraba con fuego en sus ojos — ¿Qué.que.que esperas que ha.haga?—dije— Sa.sabes que no se.se permiten a.animales— le señalo. Ella aparta su rostro de mí cruzándose de brazos y luego vuelve a verme para asediarme con la lengua, no tenía más remedio que obedecerme. Se acerca a Roble y le acaricia la cabeza con ternura diciendo—Volveremos—le abraza—Te quiero mucho Robli— cuando nos estábamos alejando, el perro comienza a ladrar de forma nerviosa y jalonea la correa, desea correr hacia nosotros pero intenta e intenta y la cuerda le detiene hasta que se resigna a ladrar—Volveremos Roble. Te lo prometo— asegura mi hermana.
Más tarde estábamos disfrutando de la función, era genial ver como esos trapecistas giraban soltándose de un tubo para sujetar a otro con las manos y con los pies. Ahora era el turno de un domador—Mira—señala Esperanza con emoción a la joven que había conocido en el desfile de apertura montada sobre un elefante cargando la bandera del circo. Era sumamente hermosa, mi hermana estaba encantada de verla y le saluda con la palma extendida. Ahora bien, después de un desdoble de tambores, el domador se presenta y todo el interior se oscurece, de repente aparecen una fila de tres elefantes sujetándose de las colas en dirección al centro de la pista circense. Aquel domador vestido de rojo y negro con un largo sombrero hace que los elefantes se sienten alrededor de él y levanten sus patas delanteras al igual que sus trompas en señal de saludo. Todas las personas aplauden emocionados y los ojos de mi hermana brillaban del asombro. Ahora aquel hombre guía a los elefantes junto con la que cargaba a la bella Sandra a una plataforma alta y en ella los esperaba el mago. Todos las personas andaban en silencio a la expectativa de algo sorprendente— ¿A caso los va a desaparecer?—dice uno—Si a lo mejor—comenta otro— ¡Wow seria espectacular!— se asombra otro más.
También estaba a la espera de lo que iba a pasar, apretando mis puños de la impresión. Cuando por fin los cuatro elefantes estaban montados sobre la plataforma roja y brillante, aquel mago extiende la palma hacia arriba y desciende una enorme tela blanca hasta cubrirlos. Todos andaban atentos sin perder de vista tan espectacular truco pero para mi sorpresa vi que había algo más en medio del espectáculo, me era algo familiar, deambulaba sobre la pista blanca, olfateando el suelo mientras arrastraba una correa descocida. Enseguida Mabel lo nota y se extraña diciendo —Oye—señala— ¿A caso ese es?...— ¡Roble!— exclamé saltando de mi asiento...
Continuará...
Buenas noches mis apreciados lectores, espero que hayan disfrutado de este capítulo. Ahora es el turno de Roble para generar problemas, Pobre Cody. Siguiente intriga: ¿Qué travesura hará es perro? ¿Cómo hará Cody para recuperarlo? ¿Acaso el travieso de Roble le hará pasar otra humillación al mago Víctor? ¿Lo recuperará a tiempo o será demasiado tarde? Todo eso lo sabrán en el próximo capítulo, Saludos!
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