Capítulo 17
— ¡YA SABES!— exclama Piedra empujándome al agujero con una lámpara de gas—No saldrás de esta mina si no consigues una roca como la que nos trajiste ayer— me señala con el filo de su navaja— si veo que quieres tirártela de listo en intentas escapar— sonríe— será la última cosa estúpida que harás en lo que te resta de vida— me entrega la lámpara antigua.
Por dentro tenía mucho miedo pero mi coraje era tan alto que no lo mostraba con mi mirada, no me importaba tener que arrojarle esta lámpara en su cara y salir huyendo en medio de la oscuridad del bosque, soy más rápido que ellos pero pondría en peligro a mi hermana, así que me contuve.
Asiento y sin ninguna gota de agrado me arrastro hacia la pequeña mina, enseguida escucho
—Percas
— ¿Qué?
— ¡Vigílalo!
— ¿Qué? Y ¿Por qué yo?
—Pues eres el más listo de los tres o ¿No?— dice en tono sarcástico
—No me voy a quedar adentro en medio de esta espantosa oscuridad
—Pues quédate afuera, total no hay otra salida si no por donde se entró
—No me quedare toda la noche ¡Es estúpido!
— ¡Está bien! le daremos al muchacho una hora y luego lo llamas ¿Esta claro?
—Bien y ¿Tu qué harás?
—A ocuparme de otra cosa que es de importancia ¡Acompáñame Sam!
Por lo menos no voy a desvelarme, eso espero. Seguí arrastrándome hasta que llego en donde terminé, seguí picando y picando y sentía que el tiempo pasaba muy lento, era sumamente agotador picar las rocas en horas que mi cuerpo debía descansar. Mi hermana debe andar preocupada ¿Qué estará haciendo? Oh... espero que no salga a buscarme.
Mientras seguía triturando esas paredes ásperas y punzantes, con todo tipo de mineral excepto la que mi vida dependía de ella, escucho algo raro sonar detrás de esas piedras, seguí picando y siento una corriente de aire filtrarse entre un orificio, pongo mi oído y escucho — ¿Agua?— seguí picando pero con mucha fuerza y cada vez el sonido era tan nítido que hasta un sordo lo reconocería. Cuando logro hacer una abertura lo suficientemente grande como para ver lo que hay detrás veo que era un oculto manantial pequeño, me arrastro sobre el orificio y cuando bajo mis pies siento la fría agua que se adentraba en mis zapatos.
Cojo la lámpara y sigo adelante, de algún lugar debe salir esa agua, espero que no sea lejos. Cada vez el nivel subía un poco tocando mis agujetas haciendo que floten, enseguida veo un orificio entre las piedras, lo suficientemente grande como para nadar en ella pero ¿A dónde me llevara ese canal? Y ¿Sera lo suficientemente corta como para aguantar la respiración? ¿Me arriesgo?
No había otra salida, creo que no pierdo nada con intentar. Cuando estoy a punto de lanzarme siento otra corriente de briza que tocaba mi brazo, paso la luz de la lámpara por donde vino y noto que hay más camino, sigo marchando y el nivel del agua comenzaba a subir hasta llegar a mi cintura, sentía mucho frío, estaba helada y no sabía a donde me iba a llevar pero intuía que esa suave corriente de aire debe venir del exterior.
Seguí adelante y el nivel sube un poco más tocando mi barriga, a este paso terminaré nadando, enseguida en medio de la profunda oscuridad veo un reflejo en el agua y era de la luna indicándome la salida, Oh genial, sin saber estaba saliendo por una entrada desconocida por ellos.
Salí corriendo tan rápido como si alcanzara el viento, debía buscar a mi hermana y salir de allí antes de que se den cuenta que no estoy. Me entremeto en los arbustos secos y arboles marchitos, no tenía buena visión, el camino de regreso se ve muy diferente en la noche, no estaba seguro en donde debía ir ¿Izquierda o derecha? ¿Es detrás de esa colina? ¿A caso no había pasado ese árbol seco?
Oh... diablos, era estresante y mi lámpara de gas cada vez perdía fuerza, tenía miedo en ir a un camino herrado y perderme en la oscuridad del bosque, cuando veo esos árboles que de día parecen simpáticos pero en la noche agarran la forma de criaturas hambrientas y temibles, ¡Ya basta Cody!... Es tu imaginación, no te dejes vencer por el miedo.
Absorbí una bocanada inmensa de aire y suspiré toda mi angustia, lo hice dos o hasta cinco veces y me andaba calmando un poco hasta que de forma inesperada veo que la luna me ilumina el sendero correcto, era como si alguien estuviera allá arriba indicándome el camino pero ya es mejor dejar de darles más rienda a mi imaginación.
Seguí en mi marcha y por fin encuentro la cabaña, abro la puerta de un sopetón y me pongo a buscarla — ¡MABEL!— grité —Ma.mabel— me metí en el dormitorio pero no estaba, hasta que por fin vi la aterradora respuesta, su muñeca de trapos estaba arrojado como si no fuese nada, ella nunca la suelta, eso me dejo una fuerte conclusión, no salió a buscarme si no se la llevaron.
— ¡Oh no!— murmure con mi terrible expresión de horror, cogí la muñeca y Salí al exterior en su búsqueda.
Cuando llego al campamento, me deslizo entre las carpas y me arrojo en la oscuridad, por ahora solo veo a Sam Bigotes roncando como motor gastado, sigo adelante lo más silencioso que mis pies cansados podían ofrecerme y luego diviso el pie del señor Piedra sobresaliendo de su carpa, estaba profundamente dormido, podía escuchar el soplido de sus ronquidos chillones.
Mientras sigo buscando, veo un bulto moviéndose más adelante, me entremezclo en las cajas, ocultando mis pasos sin que nadie escuche y por fin llego a su destino, cuando la veo con más detalle era ella — ¡Nini!— exclama con la garganta pues andaba amordazada, de sus ojos salían lagrimas cayendo en llantos —Sshssssssss...— espeté—Po.por favor no.no llores, Te.te sacaré, tra.tranquila—dije inquieto y extiendo mi vista en ambas direcciones a buscar algo filoso con que cortarlo.
Paso por paso, a pisada de pulgar me fui acercando a Bigotes, de sus bolsillo cargaba una navaja, poco a poco meto mis manos sobre sus bolcillos y jalo de ella, aquel sujeto extiende su mal aliento en mis narices, era asqueroso como olfatear un pescado a tres días fuera del agua y con el sol que la caliente, todos sus dientes andaba amarillos y picados, solo un molar de oro puro mantenía el brillo que le daba la fogata. Cuando por fin se la arrebato, él gira al otro lado para su mejor comodidad, ¡justo a tiempo!
Mientras iba cortando la cuerda sentía que alguien me veía —Nini mira— señala Mabel en un suspiro de susto, era un perro, no lo había visto antes pero aquel animal nos atrapo a tiempo, se estaba acercando y gruñía mostrando el filo de sus brillantes colmillos —Quédate atrás—le dije a mi hermana mientras retrocedíamos.
Aquel animal no lo soportó más y se lanzó en atacar, me echo al suelo cubriéndola a ella, esperando el ardor de su mordida, pero seguía completo, me extiendo a ver y andaba amarrado pero ladraba con toda su agresividad — ¡Corre!— exclamé agarrando su mano, partiendo al bosque.
Corrí y corrí pero escuche a mi hermana decir —Nini, por favor espera
— ¡PO.PORFAVOR MA.MABEL DE.DEBEMOS CORRER!
—Estoy cansada— dice la pequeña cayéndose al suelo
Enseguida escucho las pisadas de esos hombres y la luz de sus linternas aproximándose, más el ladrido de ese temible animal al frente. La levanto y la cargo —agá.garrate de.de mis hombros y no te.te su.sueltes— dije en plena carrera.
Mientras corría nos metimos en un valle, no teníamos árboles en nuestro alrededor, solo las hierbas altas nos cubría, seguí y seguí pero mis piernas ya estaba perdiendo su ritmo — ¡Allá van!— escuche a alguien gritar y presioné más el acelerador de mis pies, sin importarme lo cansado que estén.
— ¡El perro!— señala la niña de un susto, volteo hacia atrás y era ese animal suelto a lo lejos corriendo hacia nosotros, sus intenciones eran claras, querían que nos despedazara.
Cuando por fin termina el valle, buscaba el tronco más bajo para trepar, cuando la encuentro monto a Esperanza arriba y ella me dice extendiendo sus manos — ¡Sube!— cuando por fin intento levantar el primer pie, extendiéndome para arriba el perro hace un brinco logrando morder la prenda de mis tobillos jalándome hacia abajo —NOOOOOOO...—grita la niña agarrándome la mano —¡Ma.mabel su.su.suéltame o te.te vas a caer!— dije sacudiendo mis manos de ella —NOOOOO...—menea la cabeza y sigue sujetando mi muñeca hasta que se le resbala y por fin caigo —CODYYYYY...—grita en lágrimas.
Pego mi cabeza contra el suelo, siento el aliento caliente de ese abominable animal sobre mí, sus ojos, esa mirada penetrante y profunda, sus colmillos que sobresalían de sus mandíbulas le daba un aspecto aterrador, era como ver a un monstruo, aquel animal gruñe y yo me mantengo en el suelo cubriéndome con las manos, enseguida se echa sobre mí y en el momento en que casi muerde mis manos se escuchan disparos, aquel se detiene de un sobresalto y extiende sus oído, se escucha otro y otro, luego varias al mismo tiempo, del susto partió huyendo.
Por un segundo pude gozar un suspiro de alivies pero al igual que el perro, corría peligro, se oían como las balas silbabas al cortar la brisa y luego como rebotaban en los árboles, más adelante entre las malezas se veían el brillo del fuego cruzado, rompiendo el sonido como el trueno, era como estar en el medio de un campo de batalla.
—Ma.mabel baja— grite extendiendo la mano y escucho como las balas pasaban detrás de mí, cada vez andaban más cerca, la pequeña entre sustos y lágrimas se echa a mis brazos. Nos lanzamos sobre unos arbustos, no sabía a donde debíamos huir, se oían disparos de un extremo a otro y pisadas no muy lejos.
La pequeña andaba tan aterrada que lloraba del miedo, la contenía con mi pecho tapando sus oídos, no quería que escuchara todo la escena de batalla que presenciaba, había gritos, llantos de sufrimiento y personas heridas pidiendo ayuda en la cual todo termino en un profundo silencio, solo el silbido de la brisa sobre las ramas sonaban al pasar.
No quería moverme, no sabía si era seguro levantarse y huir lejos, no sabía si hay alguien por ahí armado, buscando a un enemigo convaleciente, no sabía si en cualquier momento la escena de guerra volvía al asedio. Me quede acostado con Mabel entre mi pecho aun tapando sus oídos, todo era tan silencioso que podía escuchar sus respiros y sentir su cuerpo tembloroso, mi único movimiento fue abrazarla, tenía tanto miedo que mis ojos no aguantaron más y algunas lágrimas se me escapaban.
Pero debía ser fuerte, mi hermana no puede verme llorar, no puedo darle esa imagen pues soy la única persona que le puede brindar protección pero también soy muy joven, también tengo miedo, también necesito a alguien que me proteja, es fuerte ¡Es muy fuerte!
Enseguida comencé a tararear una melodía que me cantaba mi mamá cuando era muy pequeño, aun lo recuerdo, nunca supe cómo se llamaba pero su sinfonía es el único registro que queda en mi memoria, tan solo tarareé y tarareé, recordándola a ella en cómo me besaba con sus tiernos cariños más el reconfortante calor de su protección, aquel recuerdo me daba la fuerza que necesitaba, era como tenerla conmigo, cuando tenía a Mabel en mis brazos me recuerda cuando andaba en los suyos, seguí pensando en ella hasta que el tiempo pasó y sin darme cuenta cedi al sueño.
A la mañana siguiente, escuchando el silbido de los pájaros, me despierto de forma tan tranquila que era como si me levantara de la cama, pestañeo varias veces y bostezo muy relajado. Luego caigo en cuenta de en donde estoy y de un sobresalto volteo en donde debía estar mi hermana — ¿Mabel?— inquirí buscándola con la mirada — ¡MA.MABEL DO.DONDE ESTAS!— grite mientras me levantaba— ¡MABEEEEL! ¡ESPERANZAAAA!— extendí toda mi voz pero ninguna respuesta —Oh... no— pegue la carrera en medio del bosque.
—Ma.mabel— seguí gritando su nombre una, dos hasta cinco veces, mientras corría observaba que a mis alrededores alzaban el vuelo algunas aves negras pero no era cualquiera si no cuervos, me detengo y percibo que están alrededor de mí, muchos en los árboles y otros caminando en el suelo, observándome, eso significa una cosa, donde hay cuervos hay...
— ¡Oh... Diooos mi.miooo...!— exclame tapándome la boca pues sin darme cuenta andaba en medio de donde hubo la batalla, muchos cadáveres tirados en tantas direcciones y estos animales se replegaban sobre ellos formando una alfombra negra. Comiéndoles sus ojos y otros luchando por la mejor porción, había unos cuantos que solo se veían sus huesos blancos y la carne que les guindaba en trozos sanguinolentos, era tan asqueroso que hui pavorido
Mientras corría tropiezo con una piedra y caigo rodando colina abajo hasta detenerme, fue tan fuerte que me empezó a doler el tobillo, no podía pisar bien, creo que me lo doble o algo peor — ¡Oh Diablos!— seguí caminando, debía buscar a mi hermana ¿A dónde se fue? O ¿Acaso esos hombres se la llevaron? Cada vez presentía que mi última interrogante era la acertada hasta que...
— ¡MABEL!— allí estaba, en la entrada de una casa, fui tras ella en plena cojera, quería darle la nalgada de su vida por hacerme pasar un desagradable susto, cuando cojo su mano veo que ella me ignora, concentrada en lo que había en el interior. Volteo a ver en la misma dirección y noto que hay una mesa rustica y sobre ella había tazones con papas, frutas y pescado rostizado, por fin sentí ese delicioso aroma que no había olido en días.
Mientras veía en varias direcciones de la casa, gritando — ¿Hay algui.guien?— sin ninguna respuesta, me doy cuenta que Esperanza estaba adentro, engullendo el primer pescado sin remordimiento, voy tras ella y la detengo diciendo — ¡No te.te lo co.co.comas! no es nu.nuestro
Con su carita triste y llorosa más los labios embarrados de trozos de comida, me responde —Pero tengo hambre
—Sí pero...— enseguida mi estómago no se resiste y grita en crujidos —Yo ta.también tengo— suspiro
Veía sus ojos y no me resistía en decirle que no después de lo que pasó, reviso mis bolsillos y tan solo consigo unas cuantas monedas y billetes de ínfimo valor más un poco de Mica —Creo que.que si se.se lo pa.pa.pagamos con esto, no.no creo que.que se mo.moleste ¿Verdad?— dije.
—Siiiiiiiiii...— exclama Mabel de un brinco alegre y de un solo bocado se mete una papa hervida sin vacilar en masticar. Por fin cojo un poco de pescado y como tan rápido, todo al mismo tiempo que ni me molestaba en saborearlo, así de hambriento estaba pero si lograba percibir que estaba delicioso.
Pocos minutos después escucho unas pisadas, me asomo a la ventana y distingo a un hombre alto, esbelto, peludo, parecido a un oso con un rostro grueso y la mirada severa como si estuviese enojado, más una cicatriz que se dibujaba desde su ceja izquierda hasta la mandíbula, cargando con una mano varios animales muertos, a simple vista intimidaba mucho.
¡Ese es el dueño! Oh... Creo que estamos en problema, vuelvo hacia la mesa y cojo la mano de mi hermana corriendo hacia la habitación de atrás, nos escondemos a lado de un estante y nos agachamos en la oscuridad que nos cubría. Enseguida escucho su llegada, bien pesado era que hasta el suelo de madera chillaba a cada paso que daba, su enorme sombra tapando el cuadro de luz que se extendía hasta la pared, al parecer no estaba muy alegre, lanza un fuerte bramido como si fuera un enorme animal salvaje ¡estaba aterrado! mi corazón sobresalía golpeando mi pecho, me di cuenta que en ese momento tome una mala decisión...
Continuará...
Buenas noches mis estimados lectores, espero que hayan disfrutado de otro capítulo, sé que este libro no es tan popular como las anteriores pero para mí vale la pena escribirla, sin más rodeo, Siguiente intriga: Cody nunca se salva de nada, estuvo a punto de perder a su hermana y estuvo a punto de morir y cuando por fin pudo escapar ileso ¡BANG! Otro golpe de mala suerte ¿Ahora qué hará? ¿A caso ese hombre será lo que parece? ¿A caso intentara hacerles algo malo a los niños? ¿Cómo hará Cody para librarse de él? O ¿Hay la posibilidad de que los perdone? Todo eso lo sabrán en el próximo capítulo. Saludos!
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