CAPITULO 2

CONSTANTINE


https://youtu.be/LFrxtrGCkng

Frotando mis labios y escondido desde arriba, observo desde la siempre oscuridad como de una tienda de comidas, sale masticando algo y mi ceño se arruga, al ver que opta por cruzar una calle totalmente a oscuras y desierta.

Y niego, pasando mi mano de forma pesada por mi rostro.

¿Es o se hace?

¿Acaso olvida, que vivimos en el Medio Oriente?

Le gruño a mi sexto sentido, porque presiento que esta mujercita me va a carrear muchos problemas.

Me incorporo de forma rápida y silenciosa, saltando de un techo a otro para seguirla desde las alturas, hasta detenerme detrás de la pared de una azotea.

Al voltear y verla a la distancia, subir unos pequeños peldaños e ingresar a un agradable condominio de departamentos de dos plantas e iguales uno junto al otro, que ocupan la totalidad de la cuadra.

Minutos después miro mi reloj, al notar que apaga la única y tenue luz de la planta alta.

Su habitación.

Solo unos minutos, hasta que se duerma la mariposa...

AMELY

Haciendo un recogido alto con mi mismo pelo ya en mi cama, apago mi laptop y dejo sobre mi mesilla con una naranja a medio comer.

Listo.

Me recuesto y me tapo más con mi cobija, apagando desde el control la televisión.

La única iluminación de mi habitación.

Y un resoplido de cansancio sale de mí, abrazando mi almohada bajo mío.

Dios.

Amo mi cama...

CONSTANTINE

Trepo con dos saltos a su muro.

Y con otro a la pared que da a su pequeño balconcito con ayuda de sus rejas.

Inspecciono este y los de al lado, para cerciorarme de no ser visto por nadie.

Abriendo con cuidado y de forma silenciosa su abertura de metal, me encuentro con la doble puerta corrediza de vidrio y saco una pequeña hoja de filo para cortar esta.

Tendré que ser cuidadoso, ya que no sé, las proporciones como tamaño de su habitación y no debo hacer ruido.

Pero al verla con detención, mi ceño se vuelve a fruncir.

Su pestillo está sin seguro.

¿Qué?

¿SIN SEGURO?

Masajeo mi frente, atacado por su torpeza o ingenuidad.

O la mierda que sea.

Repito.

¿Acaso, no se dio cuenta que, JODIDAMENTE estamos viviendo en el Medio Oriente?

Negando, hago correr esta y me deslizo por interior oscuro.

La habitación es de tamaño normal y la recorro con mi vista baja y por sobre mi máscara, para toparme con los pies de su cama caminando.

Y un gemido interno se me escapa al verla dormida y a medio tapar por sus sábanas, mostrándome en todo su esplendor y a media oscuridad, su cuerpo solo en ropa interior.

Bendigo y maldigo, al puto calor africano por ello.

Mis ojos la recorren y no puedo no admirar, su semi desnudez de piel rosa pálido en ese conjunto blanco de algodón y sobre su rostro, sus largas pestañas descansando en sus mejillas.

Me detengo en sus labios que jodidamente tienen esa forma de corazón y de un rojo fresa natural.

Como lo recuerdo la primera vez que la vi al llegar a América y llamó mi atención.

El contacto de ellos con su primer y último beso de despedida en el Hospital.

Y luego me gustó más, cuando los probé en ese callejón.

Dulces y de sabor a gloria como cielo.

Como una fruta prohibida.

Sacudo, mi cabeza negando.

¿Qué mierda, pasa conmigo?

Suficiente, Constantine.

Reanudo la búsqueda, al verdadero motivo por el que vine.

¿Verdadero?

Y mi interior, se ríe de mí.

Alkaraf...(Mierda).

AMELY

Me acomodo más sobre mi almohada y un suspiro de placer, sale de mi interior.

Siento fresco y extiendo mi mano entredormida y con mis ojos cerrados por arriba de las sábanas, tanteando la búsqueda de mi cobija y taparme más.

Más fresquito.

¿Pero, cómo?

Sin moverme de mi postura y nidito calentito que formé en mi adorada cama, entreabro un ojo.

Ni me molesto en encender mi velador, porque con la media luz que me proporciona la iluminación de la calle, noto como la cortina a cuadros verdes de mi ventana se mueve plácidamente y al compás de la brisa nocturna semiabierta por ella.

¿Eh?

Y mis ojos se abren de golpe, pero sigo sin moverme y con un helado escalofrío, recorriéndome en todo mi cuerpo haciendo erizar mi piel.

Porque la gran ventana corrediza, estaba cerrada cuando fui a la cama.

Y ahora, está abierta.

Muerdo mi labio de forma nerviosa.

Eso, solo puede significar que...

Y mi oído agudizándose, responde.

Al sentir un suave y leve movimientos en mi habitación.

Y cierro mis ojos con fuerza y como si eso, me protegería del malhechor que está en mi habitación.

Y aunque sus movimientos son silenciosos, lo presiento en un rincón y por los sonidos suaves que busca algo.

¿Dinero?

¿Joyas?

¿Qué hago?

¿QUÉ HAGO?

Oh.Mierda.

Soy pobre.

Todos mis ahorros los invertí en mi traslado aquí y lo poco que me sobró con ayuda de los padres de Juno.

Una deuda pendiente y de agradecimiento.

En la internación en una clínica de rehabilitación, para mi padre contra su lucha por el alcohol.

Frunzo mis cejas.

Maldita, rata cochina.

Porque, no me va a robar lo poco que tengo y conseguí con esfuerzo.

Deslizo con cuidado una de mis manos a mi mesilla junto a mi cama, en busca de mi lima de uñas de acero.

Ok.

No es lo más acertado para defenderse.

Pero, soy cero violencia.

Creo...

De un movimiento salto sobre mi cama, tomando la lima entre mis manos y encendiendo el velador.

Es tenue, pero no deja de ser luz y patitas no me tiemblen, ruego.

- Sue...suelta...eso... - No sé lo que es, pero chillo. - Ten...tengo un arma...

CONSTANTINE

Una luz se enciende de golpe y chilla algo.

Y mis hombros caen.

Mierda.

Despertó.

No entendí mucho lo que dijo, ya que fue un balbuceo histérico y nervioso.

Puedo oler su temor y miedo que le infundo, desde donde estoy.

Pero, no me muevo y sigo como si nada.

No es peligrosa, mi pequeña mariposa...

Todavía sigo de espalda a ella y con su cámara de fotos profesional entre mis manos, buscando su chip de memoria.

Lo giro y doy vuelta.

Debe estar por aquí, esa mierda...

AMELY

Mi boca cae.

El "ratero" ladrón es algo así como un hombre fornido, alto y no puedo creer lo que voy a decir.

Pero con un hermoso trasero y llevando...

Inclino mi cabeza, dudosa.

¿Un disfraz, tipo medieval?

Y mi boca se abre más, mirando mi pequeña lima de uñas de metal a comparación de su dos gigantes sables de acero, que cruzan sobre su espalda.

¿Pero qué, mierda es todo esto?

Y pestañeo entendiendo.

Oh Dios.

¡Es un pobre loquito que se escapó de un manicomio, creyendo que es algún antepasado!

Piensa Amely, piensa...

Debo reducirlo y con un movimiento, me muevo hacia él empuñando mi arma.

Bueno.

Ok.

Mi lima.

CONSTANTINE

- No, te atrevas... - Formulo amenazante, sin siquiera voltearme y con voz seca al sentir su movimiento.

Y una media sonrisa se dibuja en mis labios, al abrir el pequeño compartimiento y ubicar el chip.

Lo giro sacando este y cerrándolo nuevamente.

Listo.

AMELY

¿Eh?

Jódanme.

El loquito de lindo trasero tiene la voz más sexi, imperiosa y grave del mundo cuando amenaza.

Arrugo mis cejas.

Y como un algo familiar...

¿Y no me pregunten, por qué?

Pero ante ella mi cuerpo se detiene, quedando estática de pie y sobre la cama.

Obedeciendo.

Pero un maullido atacante, interrumpe y ambos giramos nuestras cabezas al mismo tiempo de donde proviene.

Con su rostro casi de perfil puedo notar que está cubierto, casi totalmente por una especie de pasamontañas y sobre él como su cabeza, lo cubre una capucha que sale de ese traje oscuro.

Es de mi pequeñito Constantine peludo, apareciendo y saltando sobre él de forma atacante para defenderme.

Pero con un movimiento en seco de este, lo captura por el cuello.

No.No.No.

Y la lima, cae de mis manos y mis ojos lagrimean.

CONSTANTINE

El pequeño gatito negro y con un maullido amenazador, viene a mí y solo elevando mi mano sin la cámara, lo tomo del cuello y lo sostengo en el aire.

Sin moverme y volviéndome, otra vez de espalda a la mariposa.

Dios, que ternura.

El bichito peludo quiso defenderla.

Y algo tintinea en el piso por caer en ese instante.

Soltó su "arma."

AMELY

- No lo lastimes, por favor... - Ruego, viendo como mi pequeño Constantine cuelga de su mano y un maullido triste sale de él, mirándolo con sus ojitos color agua. - ...lo rescaté de la calle. Tiene apenas un año y solo, quiso defenderme... - Prosigo y no sé por qué, le cuento eso.

El loquito no gesticula movimientos por mis palabras y sigue a espaldas de mí.

Y una lágrima, recorre mi mejilla.

- Te lo pido... - Imploro.

Con esto último, sus dedos sueltan a Constantine que cae y viene a donde estoy y me inclino, para levantarlo en mis brazos con un beso en su orejita.

CONSTANTINE

Sería incapaz de lastimar un animal.

Pero sentir su vocecita implorando, me partió en dos y aunque su sonido fue triste, no dejó de ser su timbre.

El que llevo conmigo y se grabó en mi corazón, cada día de cada semana que estuvo a mi lado en el Hospital, hablándome de su vida cotidiana e informándome del estado de salud de mi hermano, cuando pasaba los días sin verlo por fingir mi coma y con respecto a su enfermedad o leyéndome su libro favorito.

Y aún, sabiendo de mi muerte en vida.

Fue mi ráfaga de aire fresco.

Y lo sigue siendo.

Dios.

Y aprieto fuerte la cámara con mi puño.

No debo.

Ya, no hay vuelta atrás.

Mi decisión y mi futuro.

Porque, solo la pondría en peligro.

A mi mariposa.

¿Mi?

Alkaraf...(mierda).

AMELY

Su cabeza cae hacia adelante con lo último que digo y como hundido en pensamientos.

Creo.

Y sin más, con pasos decididos se encamina a mi balconcito.

¿Para irse?

Mi vista baja a sus manos.

¿Y con mi cámara de fotos?

- ¡No te la lleves! - Grito temerosa y sin moverme desde mi lugar.

Pero sin hacer caso a mi pedido, prosigue casi llegando a ella.

Fue un regalo de mi padre, sabiendo lo mucho que trabajé un verano como mesera por ella.

Sin embargo, no me alcanzó por más horas extras que sumé y mi padre cayó con ella, en uno de los pocos días de sobriedad y en un bonito envoltorio con una sonrisa en su rostro.

Me la compró por mi graduación y con sus pocos ahorros, juntados del último trabajo que había conseguido en esa época.

Esa cámara de fotos, es especial para mí...

Y por eso busco con que detenerlo, mirando desesperada para todos lados en mi habitación y me focalizo en mi naranja a medio tomar sobre mi mesilla.

Y sip.

Lo hice.

Y mi boca se cayó, por tercera vez en la noche.

- ¡Oh, mierda! - Sale de mí, al ver mi jodido acierto del naranjazo a su cabeza, rebotando luego fuera de la ventana y a mi balconcito.

Y su andar se detiene.

De espaldas mío y con una de sus manos, apoyada en el marco de la puerta.

Silencio.

¿Mencioné que esa mano, se hace un puño por la fuerza y sobre la cortina de esta?

Y el rostro del loquito, se gira a mí.

No puedo verlo, ya que la capucha cubre la zona descubierta de su cara.

Pero y como si los segundos se convirtieran en minutos.

Minutos desgarradores y folladores por lo lento.

Lo siento recorrerme de cuerpo entero, mientras sus hombros bajan y suben por su respiración.

¿Ira?

¿Venganza?

¿Muerte?

Mi pequeño Constantine salta de mis brazos, ante sus pasos decididos a mí.

Y mi rostro se desencaja al darme cuenta, que solo estoy en sujetador con braguitas.

Huy...

















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