Capítulo 32.
Personajes utilizados en esta historias no me pertenecen, los créditos son para sus respectivos creadores.
—¿Estás seguro de esto? —Itsuki expresó sus dudas mientras observó el objeto frente a sus ojos y gokú afirmó con su cabeza una y otra vez bastante seguro.
Hace poco habían salido de la cafetería y ahora visitaban un pequeño centro comercial, en ese lugar encontraron una máquina que les resultó curiosa, pues había que golpearla y la fuerza era medida y expresada en puntajes.
Itsuki había visto uno que otro video en internet sobe gente golpeando ese tipo de aparatos, y al menos eso era suficiente para que su atención e intriga aumentasen, además estaba en una cita, pasarla bien era su objetivo.
—Solo debes concentrarte y pegarle con fuerza así: —Gokú explicó y simulando un movimiento le enseño la forma correcta de lanzar un golpe. —Vamos Itsuki-san, será divertido.—le apoyó y luego depositó una moneda para que la máquina se activase.
—E-está bien, voy a intentarlo...—dijo y se preparó, entonces se inclinó hacia atrás y luego lanzó el golpe que acertó en la almohadilla y luego la puntación apareció en la pantalla.
—Vaya, 300 puntos, ¡eres genial! —el joven exclamó emocionado y sorprendido.
—No te burles, el récord es de 1200.—Inflando sus mejillas indicó y señaló el número que marcaba la puntuación más alta registrada.
—Pero 300 es un buen número, seguramente quien hizo esa marca debía ser alguien muy fuerte.—explicó, mas no logró convencer a la Nakano que solo arqueó una ceja con dudas.
—¿Por qué no dejas de mentir y lo intentas tú? —Sugirió algo molesta desconcertando al Son.
—a decir verdad también es la primera vez que me encuentro una de estas cosas, pero lo intentaré si eso es lo que quieres.—contestó y un poco emocionado depositó la moneda y se preparó para jugar.
—Ya verás que no es tan fácil... —Riendo en sus adentros la chica se preparó para ver la puntuación que Gokú haría, pero el resultado fue un poco distinto a lo que creía.
Un fuerte estruendo se escuchó, incluso la máquina se estremeció por tal azote que recibió y los números se dispararon ante una incrédula Itsuki que no paraba de ver un resultado que aumentaba más y más.
Intereses - Capítulo 32.
No supieron en qué momento el atardecer llegó, solo sabían que ambos caminaban por las calles de la ciudad regresando a casa.
—Hoy terminamos haciendo más cosas de las que pensamos... —se dijo en su mente y apretaba el peluche que gokú le consiguió, un cocodrilo medianamente grande y suave con una apariencia tierna, le hacía feliz que él se lo obsequiase.
No pudo negar nada, se la pasó muy bien junto a este joven, fue incluso mejor de lo que se esperó y hubo mucho que desearía haber podido hacer, mas debería conformarse con esto, al menos por hoy. —Realmente eres muy fuerte, no puedo creer que hayas superado esa puntuación.—ella halagó recordando la hazaña de hace rato y Gokú solo sonrió un poco nervioso e Incluso algo incómodo. —¿Qué sucede? —Itsuki indagó por esa extraña reacción.
—Nada, es solo que no estoy acostumbrado a que me feliciten por mi fuerza, normalmente es al revés.—explicó sin saber cómo sentirse y era bastante notorio que hablar sobre eso no era muy común en él.
—Había olvidado que también practicas un arte marcial ¿ese es tu pasatiempo? —empeñada en indagar esa parte de él continuó preguntando y gokú posó un dedo en su mentón intentando pensar bien su respuesta.
—Algo así, suelo entrenar para las competencias de vez en cuando, pero también me gusta probar cosas ricas.—Respondió y sonrió. —Supongo que esos son mis pasatiempos.—finalizó con una sonrisa.
—Cuéntame sobre esa práctica, sueles mencionarlo, pero no sé exactamente de lo que hablas.—ella continuó indagando, de pronto escucharle resultaba bastante interesante.
—La escuela de mi hermana enseña Karate, bueno, antes era la escuela de papá y ahora es ella quien se encarga de eso.—relató. —El punto es que de vez en cuando las escuelas locales hacen encuentros, ya sea de campeonatos u otra cosa, por lo general mi hermana me escoge para esos eventos. —explicó.
—Vaya, debes ser muy bueno.—ella le halagó y Gokú continuó poniéndose nervioso por su comentario.
—No es para tanto, en realidad a mi hermana no le gusta que practique alguna clase de arte marcial, pero tampoco le gusta perder contra las escuelas rivales, esa es la única razón por la cual participo.—confesó un poco decepcionado.
—Aún así suena interesante, por la forma en que defendiste a Nino y a Miku seguramente eres muy hábil.—ella continuó y Gokú se exaltó.
—No digas eso por favor, lo que pasó ese día...—se avergonzó por los comentarios de Itsuki y no supo cómo ocultar su incomodidad. —Normalmente no actuaría de esa forma, es solo que bueno... —intentó explicar, pero no supo como, no quería que Itsuki creyese que es su forma de ser cuando se trata de pelear.
—Eso ya lo sé.—ella contestó interrumpiéndole.—Sé que pasaron muchas cosas y no tuviste otra opción, solo digo que eres muy bueno.—aclaró inmediatamente con un tono tranquilo que calmó al joven. Olvidaba que muchos aún continúan juzgándole por la forma en que actuó ese día, o como debió hacerlo en la primaria, pero obviamente ella no pensaba de él en esa forma y nunca lo haría. —¿Crees que podría ir a verte? —le cuestionó y Gokú detuvo sus pasos un poco intrigado por la inesperada cuestión.
—¿Quieres verme pelear? —absorto simplificó la pregunta de Itsuki y esta afirmó con su cabeza.
—Claro, suena interesante ¿crees que podría? —le preguntó y nuevamente Gokú se quedó sin palabras sin saber como sentirse o como responder, que alguien prestara atención a esa parte de su vida que muchos rechazan fue algo tan nuevo como inesperado.
Más tarde terminaron frente a las puertas de ese edificio donde Itsuki reside, el final de su recorrido y donde su cita concluiría.
—realmente fue divertido.—dijo Itsuki, manteniendo una sonrisa presente.
—Yo también me divertí, sabía que salir contigo sería emocionante.—afirmó expresando esos sentimientos con la alegría que no podía borrar.
—Tengo tu número, ¿está bien si te escribo más tarde? —indagó un poco nerviosa por hacer esa petición, solo quería saber si llegaría bien a casa.
—Claro, no hay problema.—respondió. —Podemos hablar mucho, o bueno, al menos un poco mientras estudio.—afirmó. —Incluso podríamos salir otro día ¿te parece?
—si, lo estaré esperando. —ella afirmó dibujando una sonrisa.
—Bueno, tengo que irme, hablaremos más tarde, también te veré en la escuela el lunes y bueno, te informaré sobre mi siguiente combate.—explicó, alegre, feliz y nervioso, sus reacciones resultaban graciosas y tiernas que era inevitable no contagiarse, el corazón de la chica latía un poco inquieto y continuó así hasta que le vio desaparecer completamente.
Entró al apartamento, pero poca fue la presencia que la recibió, seguramente el resto de sus hermanas estarían en sus habitaciones o quién sabe qué, no le dio mucha importancia en ese momento, solo mantenía presente que su cita había finalizado y tras esta experiencia esbozaba una sonrisa que no podía borrar.
Caminó a su recámara y se dispuso a abrir la puerta, pero ni bien pudo dejar el pasillo antes de que Ichika saliese de su habitación inspirando aires de un gran interrogatorio.
—Vaya, veo que tu salida fue más interesante de lo que se esperaba.—dijo ella y espantó a su hermana por su repentina aparición.
—¡¿qué-qué haces aquí? pensé que estabas trabajando.—exclamó y retrocedió nerviosa.
—Iba de salida de hecho, pero no ignores la pregunta, o ¿acaso no quieres decirme a dónde fuiste?—explicó y reanudó su pregunta mientras acorraló a su hermana.
—¿Por qué quieres saberlo? —cuestionó y ocultó el peluche que traía consigo, intentando inútilmente de evitar que lo viera.
—Bueno, claramente es bastante tarde, tu hermana mayor se preocupa por ti.—contestó y mirando detenidamente a Itsuki fue imposible no notar el objeto que se dedicaba a esconder con tanto empeño. —vaya, es muy lindo ¿lo compraste? o acaso... ¡¿no me digas que te lo regalaron?! —cuestionó e intentó tomarlo, pero la menor lo evitó a toda costa.
—Solo lo compré, se veía tierno y me llamó la atención.—respondió y nerviosa quiso entrar, pero Ichika fue más astuta y logró empujarla e infiltrarse con éxito a la habitación de Itsuki.
—Tú no tienes esos gustos, no me engañarás con eso.—afirmó dibujando una sonrisa y se acercó desbordando curiosidad por sus ojos. —¿No me dirás con quién saliste? —le preguntó tomándole de sus hombros.
—Salí con un chico, ¿contenta?.—respondió, no dispuesta a caer en los juegos de su hermana, pero si pensaba que con es Ichika estaría satisfecha estaba muy equivocada.
—Vaya, eso sí que es inesperado, ¡¿dime quien es?! ¡¿Entonces saliste en una cita?!—agitando a su hermana solicitó una explicación.
—No te lo diré.—dijo e intentó ignorarla, más su actitud solo logró despertar más curiosidad en la Mayor.
—Vamos, cuéntame ¿ya están saliendo? —insistió e Itsuki se avergonzó completamente.
—¡¿De qué hablas?! solo caminamos y tomamos algo, él ganó esto para mí en un juego.—explicó evitando que su hermana se hiciese una idea equivocada de todo esto.
—¿Caminaron tomados de la mano?—continuó, a este punto era imposible saber si lo preguntaba solo para burlarse o si reamente estaba impactada, posiblemente ambas razones la impulsaban, pero no podía negarse que estaba logrando su cometido.
—No-no, ¿por qué supones eso? solo somos amigos.—Itsuki respondió un poco ruborizada.
—¿Amigos que tienen citas? eso es un poco raro ¿no?—Ichika resaltó. —¿Fuiste tú quien lo invitó o fue él?.
—Fue él, la cita fue su idea... —confesó y se sentó en el borde de su cama resignada, tal parecía que el interrogatorio de Ichika no terminaría pronto, supuso que mientras no nombrase el nombre de Gokú todo estaría bien, además serviría para demostrar que no le afectaban para nada los comentarios que Nino hacía respecto a ella, donde afirmaba que nadie se fijaría en Itsuki.
—vaya eso es interesante ¿Se te declaró? —volvió a preguntar y esta vez la cara de Itsuki se tornó tan roja por tal cuestión formulada.
—Pues no, ¿por qué habría de hacerlo? —
—No lo sé, tal vez porque seguramente le gustas ¿no? —respondió, y los ojos de Itsuki se abrieron por la conclusión a la que Ichika llegaba. Eso no era cierto ¿verdad?. —¿él también te gusta?—esa fue la nueva cuestión que alteró a la menor y ahora balbuceó cosas sin sentido sin poder responder.
—Supondré que es un chico de la escuela ¿te invitó a bailar en la fogata? —las lluvias de preguntas continuaron y continuaron abrumando a Itsuki, hasta que al fin la paciencia se le agotó.
—¡No lo sé, solo hemos salido una vez, así que ya déjame en paz!—exclamó nerviosa y empujó a su hermana hacia la puerta donde finalmente logró expulsarla de su habitación.
—Vamos, solo estoy jugando.—Ichika continuó burlándose por lograr avergonzar a su hermana hasta este punto. —Te ves tan graciosa con la cara roja.—exclamó apuntando al rostro de Itsuki que cerró esta vez le cerró la puerta definitivamente.
Avergonzada corrió hasta su cama y se recostó mientras miró al techo aún procesando el día que había tenido, claro que no quería dejarse presionar por las interrogantes de su hermana, pero tampoco es que pudiese ignorar sus palabras, porque a fin de cuentas siguieron resonando en su cabeza una y otra vez.
—Bailar con Son-kun en la fogata... —susurró y luego se volvió para observar el peluche que le acompañaba cerca de su cama. Suponiendo que él le hiciese esa invitación ¿accedería?
—Hermana, voy a salir el día de hoy.—informó mientras ponía sus zapatos en la entrada de su casa.
—últimamente pasas mucho tiempo fuera. —comentó y le miró fijamente expresando algo de duda —¿A dónde se supone que irás hoy?
—Saldré con Nino-san.—respondió un poco nervioso.
—¿Una cita con una de las Nakano? Eso si que es nuevo—dijo ante la información repentina.
—A-algo así, ella me invitó a ver una película.—respondió con brevedad.
—¿A su casa?—indagó levantando una ceja especulando quién sabe qué cosas.
—Iremos al cine, ¿por qué me invitaría a ver una película a su casa?—formuló la pregunta un poco desconcertado.
—Por nada en realidad.—ella respondió y suspiró. —¿Tienes dinero para invitar a tu novia? —continuó preguntando y ello causó que Gokú se exaltase aún más.
—¡Ni-Nino no es mi novia! —Exclamó con la cara roja, y no es que su hermana lo hiciera para fastidiar, realmente estaba preocupada por esta situación en la que su hermano se encontraba.
—Como sea, llévala a un lugar bonito, no dejes que ella pague todo y se muy amable ¿entendiste? —Halando de su oreja le aclaró para evitar que hiciese algo indebido.
—co-comprendo.—respondió quejándose hasta que ella le liberó y no dispuesto a continuar escuchar sus absurdas y vergonzosas preguntas salió de su hogar con destino a su cita.
Por alguna razón, esto no fue igual que su salida con Itsuki. El día de ayer siempre se sintió normal y para nada inseguro, pero hoy no resultó de la misma manera. Estaba un poco ansioso y nervioso, miraba continuamente la hora y buscaba entre tantas personas la silueta de Nino.
¿Por qué actuaba de esta forma? acaso; ¿tal vez porque esta era la primera vez que tenía una cita con una chica? en definitiva no lo sabía a ciencia cierta, porque aún se continuaba interrogando las razones de Nino para este encuentro, suponiendo que las citas son para personas que se gustan mutuamente.
—Podría ser que... —pensó y un rubor se apoderó de sus mejillas, recordando las palabras que su hermana le dijo esta mañana, pensando en un instante si daba la impresión de estar saliendo con la Nakano. —No, ella me invitó porque le sobraba una entrada, ¡no te hagas ideas equivocadas Son Gokú! —se dijo así mismo y agitó su cabeza con la intención de no continuar pensando cosas erróneas y absurdas, al menos así es como lo miraba.
—¿Qué te pasa, te volviste loco? —alguien le interrogó, e inmediatamente supo quién era ese alguien cuando se encontró a la Nakano frente a sus ojos y luego, simplemente se petrificó cuando observó a esa chica.
Vestía una blusa holgada color vino tinto y una falda negra que caía hasta la parte alta de sus rodillas, y tanto sus largas medias como sus zapatos hacían juego con el resto de su conjunto de ropa.
—Ho-hola Nino-san.—un poco nervioso sacudió su cabeza y sonrió como normalmente lo haces.
—Perdóname por llegar tarde, ¿esperaste mucho? —ella preguntó e inesperadamente fue muy amable, dibujaba una sonrisa y sus ojos parecían brillar más que cualquier otra ocasión, similar a un radiante día de verano sobre el mar, pues el color zafiro de sus ojos dieron esa impresión.
—No, en realidad creo que ambos llegamos a tiempo.—respondió rascando su mejilla, sin poder parar de mirarla. —Nino-san realmente es muy bonita... —pensó en sus adentros, podría ser despistado y todo, pero ni él podría pasar por alto lo atractiva que era.
—No me mires tanto, me pones nerviosa.—Dino Nino, no pudiendo mantener mucho tiempo su compostura.
—Perdón, es que realmente te ves muy bien.—él confesó y con su respuesta Nino se emocionó tanto que poco pudo hacer para continuar manteniéndose serena.
—Gra-gracias.—dijo y por un breve instante desvió sus ojos y posteriormente ella también le detalló un poco. —Hace tiempo que no le veo con ropa casual... —Nino pensó al ver a detalle al joven, traía una camisa grisácea a cuadros negros que se abría mostrando un fondo blanco, unos jeans oscuros y zapatos blancos. —¿Siempre ha sido así de lindo?—se cuestionó en sus adentros y fingió no prestarle más atención.
Claramente en este punto las palabras que su hermana le dijo sonaron aún más absurdas que antes, imaginarse a Nino siendo su novia le resultó imposible de imaginar siquiera.
—Ven, debemos darnos prisa o llegaremos tarde.—Dijo Nino y le tomó de la mano. —La película empezará pronto.—informó con una sonrisa dulce, un gesto que terminó acelerando el corazón de Gokú.
—Perdón por haberme dormido Nino-san.—Gokú se disculpó cuando la función ya hubo terminado y frente a él la chica se mostraba disgustada antes de disponerse a tomar un café.
—Si estabas aburrido tuviste que decirlo, pudimos habernos ido.—ella aclaró con una actitud aburrida.
—Lo lamento, perdóname Nino-san.—volvió a disculparse, y en respuesta ella suspiró y desvió la mirada evitando verle.—No debí desvelarme, es mi culpa... —se dijo un poco triste, Nino había sido muy amable y terminó arruinando las cosas.
—Si te soy sincera, tampoco entendí algo. ¿Por qué dos personas que se quieren mucho no pueden terminar juntas? —se quejó, aparentemente hablando de la película.
—¿Entonces no hubo un final feliz? —Gokú cuestionó con asombro.
—Pues fue así.— respondió resoplando. —Como sea, vas a pagarlo ¿te parece si te castigo con algo? —Nino propuso y despertó la confusión en el varón que le miró con desconcierto. —¿Realmente te desvelaste o te levantaste muy temprano?
—Bueno, eso es cierto ¿pero cómo lo sabes? —Dijo un poco sorprendido y Nino adquirió una postra un tanto indiferente.
—Tú y yotsuba están muy cercanos últimamente ¿no?—continuó y posó su celeste mirada en el exterior evitando verle. —Los vi esta mañana desde la ventana cuando salieron juntos a correr.—comentó y fingió no importarle tanto, pero realmente esperaba impaciente por lo que el joven tenía para explicar.
—Bueno, ambos participaremos en el campeonato y le prometí ayudar en todo lo que pudiera.—Respondió sin más, casi como si no fuese importante aún cuando nadie había comentado algo al respecto. Yotsuba y Gokú pasan mucho tiempo juntos, saber si había algo más fuera de las actividades del club le inquietaba, pero no le preocupaba en realidad.
—Aquí tienen.—una voz informó y empujó un par de tazas al frente y el aroma del café despertó el apetito en Gokú.
—¿Y cómo vas con lo de la competencia? —continuó indagando.
—Todo va mejorando, intento mantener mis tiempos y bueno, hago mi mejor esfuerzo.—contestó. —Haré todo lo posible para ganar Nino-san ¡Ya verás! —exclamó con esa actitud que lograba ponerla nerviosa.
—Ta-tampoco te exijas demasiado, si te lastimas o enfermas no tendría sentido.—ella dijo con un rubor quemando sus mejillas.
—Pero realmente quiero ganar, yo te lo prometí ¿recuerdas? —él afirmó, no pudiendo dejar una situación favorable para la Nakano, no podía continuarse disgustando, no si él se tomaba algo tan en serio por ella, Su corazón le gritaba querer expresar este sentimiento que se ha venido cultivando y supo que tal vez no podría esperar hasta el día de la fogata, si debía confesarse este podría ser un buen momento.
Fin del capítulo 32.
Bueno shavos, su dosis de Goku x Nino y Goku x Itsuki v:
Un saludo especial para el -Licorice- que me inspira a escribir, mil y mil gracias.
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