Capítulo 22


Narra Saint

Estaba acostado en la cama, mirando el techo, completamente asombrado de todo lo que Zee acababa de hacerme. Ambos tratábamos de recuperar el aliento, de pronto se acostó de lado para mirarme a los ojos.

- ¿Por qué eres tan hermoso?

- Porque tú también lo eres.

- Me hace sentir muy celoso, cualquiera puede fijarse es ti.

- Pero yo ya decidí amarte, solo contigo puedo ser feliz.

- No sabía que el amor era una decisión, yo pensé que llegaba solo.

- Tienes razón, yo no te invité... ¿Quién te dio permiso de entrar en mi vida?

- Tú, y también me diste permiso de entrar en otro lugar...

- ¡ZEE PRUK!

- Jajajajajajajaja, ven vamos a desayunar de una vez. - Al fin comenzamos a vestirnos de nuevo.

- ¿En serio? ¿Ahora sí? ¿Ya podemos comer algo?

- Y date prisa o si no incendiaré de nuevo la casa de mis padres.

- Lo dices cómo si fuera mi culpa. - Me besa de manera apasionada.

- Pero, sí es tu culpa, porque te excitas cada dos segundos y eso me enciende.

- Recién terminamos Zee...

- Estoy seguro que tú ya puedes volver a empezar. Por otra parte, diré que está bien, ya tengo mucha hambre.

Terminamos de alistarnos, él me ayudó a escoger ropa, dice que no estoy en un restaurante caro, es solo que, en verdad quiero agradarle a su familia. Cuando ya estábamos cerca de la puerta, lo puse contra esta y comencé a besarlo, hasta que me puso contra la pared y abrió.

- Es peligroso lo qué haces Saint.

- ¿Por qué? ¿No me dejarás salir?

- No, pasarás todo el día en esta habitación sin comer y siendo mío.

- Eso suena a una peligrosa tentación.

- Parece que te gusta la idea.

- Si no te gusta mi reacción, no provoques a un adicto al sexo.

En ese momento, volvió a besarme, la cosa en verdad se estaba encendiendo, Zee estaba metiendo sus manos en mi ropa. Agarré la puerta para cerrarla, no me importa no comer, si puedo estar así con él, pero metió su mano para dejar la puerta abierta.

- Basta, en verdad necesitamos comer.

- Es tu culpa por estar tocándome.

- ¡Es que, estás tan bien! - Me dice mientras presiona mi cintura.

- Tú estás mejor. - Dije con picardía en mi rostro.

Me agarró de la mano para sacarme de la habitación, bajamos las escaleras y cuando llegamos a la cocina, encontramos a su mamá. Me sorprendió mucho verla, porque eran alrededor de las 6:30 de la mañana, se supone que debería estar dormida.

Narra Zee:

Calificaría a mi mamá como la persona que más me conoce en todo el mundo, aunque ahora con Saint, no sabría decirlo. Anoche llegó a mi habitación para conocerlo, pero no despertó en toda la noche, que bueno que se encuentren temprano hoy.

- Buenos días mamá.

- Buen día, ¿Descansaron bien?

- Mucho, gracias por dejarme dormir aquí...

- Yo pensé que Zee no te había dejado dormir.

- Para nada, casi no se mueve, así que no lo sentí.

- Me refería al grito de ayer, hijo.

- Jajajajajajajaja, mamá no le digas eso, Saint es muy tímido.

Parecía un tomate, se veía tan avergonzado de lo que había dicho mi mamá, pero no puedo hacer nada, ella siempre ha sido así. Cuando ella se giró para revisar la comida, agarré el trasero de Saint y lo traje hasta mí para poder besarlo.

- Zee, respeta a tu mamá.

- Mamá, dice Saint que te quiere ayudar con la comida.

- Qué bueno, ven te diré qué hacer.

- Zee yo no sé cocinar.

- Si no entras en esa cocina, juro que te comeré aquí mismo.

Sin decir más, entró en la cocina con mi mamá, podía verlo relajado, tratando de entender lo que le explicaba ella. Estuvieron un momento muy juntos, eso no me gustó, parece que seré celoso de él hasta con mi propia familia.

- Zee, trae un delantal para Saint.

- Sí mamá, y con gusto se lo pongo también.

Apartó su mirada, me causó gracia, se ve tan hermoso hasta cuando respira, así que imaginarlo con delantal aceleró todo en mí. Fui a uno de los cajones y saqué uno que no tenía flores, luego me acerqué a Saint, casi estaba por ponérselo...

- Yo puedo solo, está bien.

No puedo creer que no me dejó ponerlo, pero cuando di un par de pasos, noté que sus manos estaban sucias. Sabía que no podría amarrarlo, así que puse mis manos en su cintura, le di un beso en el hombro y lo amarré, tal como pensé se veía precioso.

- Ya está bien, suéltame. - Me acerqué a su cuello para sentir el olor.

- Huele delicioso... ¿Puedo probar? - Acerca una cuchara y dice.

- Claro, está muy sabroso, tú mamá es excelente en la cocina.

Hice un poco de succión en el lado izquierdo de su cuello, podía ver la mordida que le dejé, en ese momento, casi se cae. Así que lo agarré un poco más fuerte, comencé a pasear mis manos por su pecho y luego me alejé abruptamente.

- Me sentaré en el sofá para esperar.

- Adelante, yo terminaré de ayudar a tu mamá.

Tengo que aprender a controlarme, casi hago mío a Saint en ese momento y lo último que hubiera hecho es arrepentirme. Creo que ya es tiempo de regresar, necesito la privacidad que tenemos en nuestra casa, aquí me siento muy cohibido.

- ¡Ya está listo! - Se acarrearon ambos, solo con tres platos.

- Maná, ¿donde están todos?

- Despertaron temprano hoy, quieren llevar a Saint a un pícnic para conocerlo.

- Me siento muy honrado, muchas gracias.

- Eso es mala idea, sentí celos de ti cuando te vi susurrándole a Saint, no quiero ir.

- ¿Quién le estaba susurrando a quién? - Llegaron con las compras...

- Buenos días Papá...

Bien, parece que ya es hora de que Saint conozca a mi familia...

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