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CAPÍTULO OCHO
Francamente, esperé lo peor. Eso incluía el que Sasuke me odiara. Ahora podía entender a Naruto y si ese era mi karma, lo estaba pagando muy caro. Demasiado caro. Quizá lo merecía.
— ¿Tú lo sabías? —no tenía sentido hacer tal pregunta, pero una parte de mí mantenía la esperanza de que todo fuera un malentendido.
Mi padre asintió.
Sasuke dejó de rodearme con su brazo y entonces sentí miedo.
¿Ese era el final para nosotros?
Si se desataba una batalla, ¿a quién debía apoyar? Era el hombre que amaba o mi padre traidor. ¡Ja! Como si yo no hubiera traicionado a mi hermano mellizo. Me estaban pagando con una cucharada de mi propio veneno.
Miré a Sasuke y luego a papá; ambos estaban en guardia listos para lo que fuera que iba a suceder en ese momento. No obstante, mi padre tomó la palabra rompiendo con su voz el horrible silencio.
— Itachi Uchiha ha sido uno de los mejores shinobi que he conocido —comenzó papá—. No solo leal, posee inteligencia y una madurez inigualable. Además de ti, Sasuke, él también es una víctima.
— ¿Víctima? —Sasuke bufó, cargado de ira—. Asesinó todo un clan. ¿Cómo es que esa cosa puede ser una víctima? Lo que dices no tiene sentido, Minato.
— El clan Uchiha estaba apunto de iniciar un golpe de estado. Eso no solo significaría bajas para el resto de la aldea; fácilmente podía convertirse en una catástrofe e incluso, una guerra.
— ¿Cómo fue que se enteraron de eso? —intervine yo, recreando en mi mente de forma inconsciente los momentos que compartí al lado de Itachi.
— Itachi nos informó. Fue entonces cuando se tomaron medidas drásticas. Yo no estaba de acuerdo. Tanto el tercer Hokage como yo, suplicamos por una solución pacífica. Aún así, el Consejo ya había decidido.
— ¿Cómo es que entra Itachi en todo esto? —preguntó Sasuke, con rostro neutro—. ¿Cómo es que lo llevaron a masacrar a su propia gente?
— Habían dos opciones —papá continuó—. Acabar con todos los Uchiha incluyéndolo a él o... —su voz de deshizo.
— ¿O qué, papá? —insistí yo, comenzando a desesperarme.
— Itachi prefirió asesinar con sus propias manos a su gente, con la única condición de dejar a su hermano pequeño con vida. Itachi te amaba tanto, como para volverse un asesino despiadado y un ninja desertor. Él odiaba la guerra tanto como yo, pero ya le habían asignado esa misión y el golpe estado estaba por realizarse. No habían más opciones. Los Uchiha se negaban a hacer un acuerdo pacífico con la aldea.
— Masacrar a clan Uchiha para evitar más sangre derramada —susurré para mí misma, intentando procesarlo.
Absolutamente ninguna de las palabras de mi padre tenían sentido para mí. Excepto por una cosa: Itachi amaba a Sasuke lo suficiente como para convertirse en un traidor.
Una parte de mí siempre le agradeció a Itachi por el hecho de haber dejado con vida a su hermano. Ahora que conocía la verdad, yo era capaz de enfrentarle solo para agradecerle.
Sasuke no pareció inmutarse, aunque yo sabía que en su interior se desataba una tormenta. Él amaba, admiraba e idolatraba a Itachi antes de lo sucedido.
Me preguntaba cómo era que iba a reaccionar, ahora que sabía todo lo que había hecho Itachi por él.
¿Significaba eso que ya no habría ningún enfrentamiento entre hermanos o por el contrario, que Sasuke se uniría a los enemigos de Konoha para atacarla?
Mi mente me azotaba con mil y una opciones de lo que podía suceder. Justo en ese momento, Naruto era lo que menos me preocupaba; temía por la aldea y por la vida del hombre que amaba. ¿Qué acciones tomaría mi padre?
— Sasuke —murmuré. Mi voz temblorosa y sofocada me dio a conocer lo nerviosa que yo estaba. Hasta el momento, había ignorado el temblor de mis extremidades y los acelerados latidos de mi corazón.
Él no volteó a verme.
Me ignoró.
Algo en mi interior dolió.
— Escucha, Sasuke —una vez más, papá rompió el silencio y ésta vez se lo agradecí—. Tienes todo el derecho del mundo a estar molesto. Quisiera decirte que comprendo tu dolor, pero al final la única persona que te ha entendido todo éste tiempo, a pesar de significar una traición, ha sido mi hija.
Las palabras de mi padre me sorprendieron a tal punto que no pude evitar romper a llorar. Rápidamente cubrí mi boca para evitar gemir, aunque los sollozos me ganaron.
— No fue difícil descubrir que estaban juntos. Lo he sabido por años —posó sus ojos azules en mí—. Esperé a que ella fuera capaz de decírmelo. Pero, fue lo suficientemente leal a ti, como para guardarse lo que sentía. En cuanto a Naruto, él solo estaba preocupado por ti, Sasuke. Quería hacer lo correcto. Al igual que él, tuve la esperanza de que volvieras a casa por decisión propia. Pero como siempre, hemos subestimado a Naruto y fue él quien... —Sasuke no le dejó continuar.
— Ya basta —espetó, dándonos la espalda—. Al final, yo estaba en lo cierto. Konoha no es más que... basura.
Entonces se marchó, dejándome destrozada y sintiéndome inútil; como basura.
Una vez más.
No volví a verlo.
Hasta aquella noche, cuando Itachi Uchiha apareció frente a mí.

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