Capítulo 2


". . . Sabes lo que te espera. . . ¿No es así, Micael?"



Un pequeño felino negro de enigmáticos orbes amarillentos observaba desde el balcón de un hogar a una joven, una chica de no mas de 19 años peinaba sus largos cabellos rojizos frente al espejo de su habitación, el felino miraba como con gracia los movimientos de la chica, como si estuviera hipnotizado a causa de estos hasta que la puerta de la habitación fue abierta, el padre de la chica le decía que debían salir ya, por lo que la pelirroja asintió, tomo su bolso y se giro a la ventana ya que tenía la sensación de que alguien la miraba pero. . .



No había nadie ahí. . .



Lejos de ese hogar, el azabache de cabellos y patillas rizadas se giraba a ver en dirección a la casa de la joven, estaba ya a mas de 10 cuadras y un suspiro escapo de sus labios al igual que un "Por poco me pilla..." en un murmullo, por lo que con suavidad jugueteo con su patilla izquierda y exhalaba el aire que había en sus pulmones... Solo para recibir una visita que casi lo mata del susto...




— ¡Te pille, Romeo! —Exclamo cierto peliazul que golpeo de forma risueña la espalda del azabache.

— ¡...! 

— Quien te viera Micael, espiando a una chic--.




Al pobre no le dio tiempo de acabar ni de poder reaccionar ante la respuesta del de orbes oscuros, Micael le metió un fuerte golpe al peliazul con el bastón, enterrando su cabeza contra el suelo. . . Provocando las carcajadas al fondo de los dos azabaches de lentes y la preocupación de la única chica que fue a verificar que el chico no estuviera muerto. . .




— Tsk. . . ¿Y ahora porque lo golpeaste?

— Por imbécil ¿Porque mas lo golpearía?

— Joder Micael, te pasaste.~ —Decía entre risas el azabache de orbes platinados el cual flotaba y se tomaba del estomago.

— ¡M-Mi-chan te has pasado! —Le riño la morocha que le hacía puchero al mayor el cual suspiraba.

— Hai hai. . . Lo siento Elizabeth. . . "En realidad no. . ."

— "Es mas que obvio que no lo siente. . ." —Pensó Haruhiko mientras ayudaba a la morocha a levantar al peliazul y meterle una bofetada.— Despabila idiota, vas a hacerla llorar. . .

— . . . —Por arte de magia el de orbes azulados ya estaba abrazando a la morocha.— ¡Eli! ¡Mi princesa! ¡Perdón!

— ¡B-Baka! —Le daba de golpecitos la fémina al pecho del mayor.




Un suspiro escapo de los labios de Micael al ver dicha escena tan familiar en ellos. . . Mike siempre se reía de las ocurrencias de Kaito el cual siempre ideaba un modo de poder alegrar a todos... No era un chico malo, simplemente la seriedad no iba con el... Haruhiko por su parte solo estaba a lado de la pequeña Elizabeth, cuidando de ella como si de su hermano se tratara. . . E incluso, un novio celoso, a veces, las escenas entre el y Kaito eran dignas de comparar con alguna telenovela.

Unos tirones en su manga lo sacaron de sus pensamientos por unos segundos, observando así a la morocha que se abrazaba a el y con puchero le pedía perdón por decirle eso, pero no le gustaba verlos pelear. . . Derritiendo a su modo a los cuatros chicos. 

Un cuervo se poso en el hombro de Kaito y el chico empezó a conversar con él, traduciendo los graznidos del ave la cual una vez paso el recado, emprendió el vuelo, dejando en la mano de la joven una esfera oscura. . .




— ¿Que es Elizabeth? —Pregunto Micael al ver como la joven empezaba a ver su interior.

— . . . Alguien malo. . .







Y eso solo significa. . . Trabajo para Micael y Haruhiko. . .

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