Capítulo 9

Capítulo 9

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La luz del día era tenue ese día, como si incluso el sol estuviera con resaca. Rebekah no tuvo tiempo ni para descansar, cuando ya se hicieron las 13:30 P.M.

Ni bien despertarse tuvo que limpiar un poco de todo el lugar lo que quedaba de la mañana, para que se vea un poco menos caótico para cuando pidiera limpieza a la habitacion.

Y cuando llegaron, las mujeres de limpieza se quedaron de piedra, algo sorprendidas pero no era nada peor a lo que ya habían visto en sus jornadas de trabajo. Pero incluso asi, miraron de reojo a Rebekah. A lo que ella les dio una sonrisa falsa.

Mientras limpiaban la habitacion, Rebekah decidió que era justo para ella irse al spa del hotel.

Esa no fue la mejor idea, al menos en parte. 

Rebekah en cuanto se dio cuenta de lo que implicaba estar en el Spa, había pasado horas con el cabello sin estar aún húmedo. 

A pesar de que las que atendían dijeran que no era necesario, estaba envuelta en toallas, temiendo que una gota de cualquier liquido con el porcentaje suficiente de agua pudiera desencadenar todo otra vez.

Cada sonido del agua goteando en una esquina, los productos que usaban junto el roce de las manos húmedas le hacía contener la respiración.

Por suerte, ninguna de las cremas que usaban allí desencadenó la transformación. Cosa que fue luz verde para que Rebekah comenzara a relajarse de verdad, dejándose llevar por todo lo que ofrecía el hotel.






[...]

Estaba sentada en el suelo alfombrado, frente a ella había una taza de té vacía. Hace tal vez media hora había podido regresar a la habitacion, las muchachas de limpieza salieron muy cansadas pero le sonrieron antes de irse.

Rebekah estaba por llevarse a la boca una galleta, cuando alguien llamó a la puerta. Su cuerpo se tensó, y espero unos segundos para corroborar de que estaban tocando ahí.

—No, no ahora... —murmuró, sabiendo que su programa de chismes favoritos estaba apunto de empezar, del cual apenas tenía fuerzas para fingir que no lo conocía.

Pero la puerta sonó otra vez. Y con un suspiro largo Rebekah se puso de pie, se ajustó una chaqueta encima de su camiseta de tirantes, y fue a abrir.

—¿Steven?—Soltó, luciendo perdida. Eso ya no era casualidad.

—Hola.—dijo él, cargando una bolsa con medialunas y su expresión habitual de "lo pensé demasiado, pero igual vine".

Rebekah alzo una ceja, dejando de sostener la puerta.

—¿Por qué estás aquí?

—Sí, ya sé. Te debo una excusa por aparecer sin avisar.—Bromeó, guiñándole un ojo—. Pero anoche estuve inquieto. Y no sé... presiento que tú también.

Ella entrecerró los ojos, mirándolo fijamente.

—¿Qué quieres decir?

—No lo sé. Solo... lo sentí.—Respondió, encogiéndose de hombros—. Bueno, tal vez haya un rumor por ahí, de que hubo una fiesta clandestina en tu habitacion.

Rebekah bufo, apretando los dientes. No le gustaba la gente chismosa.

Y en eso que Rebekah maldecía a las mujeres, Steven entró sin esperar invitación. Rebekah no pudo evitar mirar el suelo, buscando restos de algo de lo de anoche para devolverlo para afuera. Pero todo estaba impecable.

—¿Te sientes bien? —preguntó él, notando el leve temblor en su voz.

—Solo estoy cansada. Casi no dormí viendo películas.—Mintió, bostezando.

Steven la miró con más atención y luego con una voz más baja hablo.

—Emma... ¿te pasó algo anoche?—Su pregunta hizo que automáticamente ella abriera ligeramente los ojos, casi diciendo "si supieras".

Rebekah lo miró por un segundo de más y luego lo miro con una sonrisa demasiado cansada.

—¿Crees que salí a un bar clandestino e invite personas que no conozco o algo así?

—Tal vez.—Soltó Steven, alzando ambas cejas mientras sonreía disimuladamente, se estaba  divertiendo.

—No soy tan generosa.—Respondió ella, con una sonrisa muy falsa, que en sus ojos se reflejaban el sarcasmo. 

Steven no respondió pero su mirada no se movía de los ojos de ella. Y eso la hizo sentir desnuda.. de alguna manera. 

Rebekah sacudió la cabeza y mientras volvía camino a la cocina para darle algo de beber, se tropezó con una bata que aún estaba junto al lavamanos. Frunció levemente los ojos y la pateó discretamente debajo del mueble, fingiendo que no pasó nada.

Pero Steven desde su lugar, su mirada que recorría todo el lugar notó que Rebekah habia pateado algo, por lo que su ceja se alzó apenas. Mientras una ligera sonrisa traviesa se extendía por su labios.

—¿Duchándote en plena fiesta?

—Steven... —dijo ella, mirándolo indignada pero queriendo parecer más firme—. No hoy.

Él entendió el tono y se echó atrás, levantando ambas manos.

—Está bien.

Rebekah giro los ojos y se acerco un vaso de jugo de granada puro.

—Ten. La casa invita.—Comento ella, con una sonrisa. Pasando de él luego de darle el vaso, llegando hasta la alfombra donde retomo su lugar.

—¿E! News?—Pregunto Steven, con un tono de sorpresa. Acercándose mientras daba un trago de su vaso.

Rebekah giro su vista hacia él con los ojos fijos.

—Yo no cuestiono tu anticuada forma de salir.—Dijo, haciendo que él soltara una carcajada.

Steven asintió y se sentó junto a ella. Escuchando con extrañeza los chimes más rápidos que salian. 

—¿Acaban de obtener esa información hace.. 25 minutos?—Cuestiono Steven, con la cara atónita. Reviso su celular en busca de algo parecido.

—Los chismes viajan rapido, cariño.—Menciono Rebekah con tono burlón, para luego poner aun más atención al oír una información nueva.






[...]

Pasó la mayor parte de la tarde revisando de nuevo las anotaciones de Emma. Ahora las leía con otros ojos.

Había una parte que antes había pasado por alto. Algo que no sonaba tan importante... hasta ahora.

"Durante los primeros seis ciclos lunares, las sirenas recién transformadas muestran inestabilidad. Pueden sentirse arrastradas al agua sin necesidad de un estímulo visible y en ocasiones, manifiestan poderes incluso sin quererlo. Todo eso eso en luna llena."

Eso explicaba muchas cosas, pero también la aterraba. Rebekah tomó un cuaderno nuevo y comenzó a copiar fragmentos, intentando armar un orden lógico. Quería entender y tener control sobre si misma.

Quería evitar a toda costa volver a perder el control.







Dos horas despues de no encontrar casi nada, decidió salir a tomar aire. Paseó cerca del mercado, con las notas aun en su bolso.

Le hacía bien sentir el mundo mundano a su alrededor, le ayudaba a mantener el equilibrio. Y le encantaba percibir todo, hasta el más mínimo cambio de aire.

Iba a caminar hasta el restaurante más cercano, queria comer langosta. Pero ni bien dio dos pasos, fue que lo sintió.... Un escalofrío recorrió por todo su cuerpo, no como cuando se sentia una con el agua, ni como cuando sintio que perdía la conciencia en luna llena. 

Sino algo mucho más familiar, muerte y mucha sangre.. una que por algún motivo conocía de algún modo. Se giró instintivamente y lo vio.

habia un hombre con chaqueta de cuero parado a uno metros con una postura segura y una sonrisa ladeada, Rebekah reconoció los ojos negros por un segundo.

—Vaya, vaya... ¿Rebekah Mikaelson?—Cuestiono con voz ronca, alzando una ceja—. ¿Qué haces tan lejos de casa y tan... humana?

Rebekah tragó saliva, pero mantuvo la calma. Mostrando su cara de confusion.

—Lo siento, ¿me confundes con alguien?—Cuestiono actuando confundida, logrando hacer un acento canadiense.

El vampiro se acercó, mirándola con más detalle, se detuvo un segundo y luego olfateó el aire frunciendo el ceño. Logrando que Rebekah se pusiera en alerta. 

—Te ves igual. Pero hueles... diferente, como si alguien te hubiera devuelto la humanidad.

—No soy esa persona.. —dijo Rebekah, sin ceder. Tratando de dar pasos hacia atrás lo más disimulado posible—. No sé quién es.

El vampiro ladeó la cabeza, escéptico de las palabras de Rebekah. 

—Curioso. Porque la Rebekah que yo conocí habría arrancado mi corazón por mirarla dos segundos de más.—Comento, con una sonrisa que le dio escalofríos a ella—. Tú ahora en cambio... solo mientes.

Pero entonces, como invocado por el destino, Steven apareció a unos metros saliendo de la librería del frente. Y al ver a Rebekah con ese hombre desconocido, los miro confundido pero al ver lo tensa que estaba ella se acercó.

—¿Emma? ¿Todo bien?—Pregunto, pasando la calle hasta ella.

Rebekah se tensó, y el vampiro la miró con sorna.

—¿Emma? —repitió con burla—. Vaya, tienes hasta un nuevo nombre.

Steven se acercó más, hasta estar a lado de ella. El vampiro retrocedió medio paso, no por miedo sino porque habían muchos ojos por la calle.

—Oh, no te preocupes, chico —dijo el vampiro, fingiendo cortesía—. Fue solo un pequeño malentendido. Me equivoqué de persona.—Le dirigió una última mirada a Rebekah y se fue.

Steven se giró hacia ella.

—¿Lo conoces?

—No —respondió ella, rápido—. Nunca lo había visto.

—Parecía que él a ti sí.—menciono Steven, frunciendo el ceño hacia donde "él hombre" se fue.

—Fue... incómodo, nada más.—Corto Rebekah, girándose.

Steven pareció no creer del todo, pero tampoco la presionó. pero si lucia preocupado y confundido, ella nunca queria aceptar su ayuda... siempre.

—¿Quieres caminar un poco?—Propuso él, mirando hacia los lados intentando recordar si habia un restaurante cerca.

—Prefiero volver a casa.—Le contesto Rebekah, empezando a caminar.

—¿Te acompaño?—Volvió a preguntar, caminando con ella.

—No.—Su tono fue más tajante de lo que quiso. Pero Steven apenas y se ofendió, solo asintió bajando la mirada. Era como si no se sorprendiera de aquello.

—Está bien. Si sucede algo raro... sabes dónde encontrarme.—Dijo, y se fue.

Rebekah miro de reojo por donde se iba, sintiéndose un poco mal por siempre apartarlo asi. 







[...]

Rebekah no se sentía en paz desde el encuentro anterior. Habia tratado de buscar objetos oscuros, para asi protegerse y mantener alejados a seres sobrenaturales... pero no encontró nada. Las brujas eran tacañas hasta con eso.

Y buscar recien no le servía de mucho si el enemigo ya había puesto un pie en su mundo. El cual volvió.

Al amanecer, mientras caminaba por un sendero que conectaba la biblioteca con el sector viejo del pueblo, Rebekah lo sintió de nuevo. Esa misma energía pútrida y frío que no venía del aire, asi que se mantuvo calmada.

—¿Otra vez tú? —dijo ella, girándose sin miedo. Mostrando a relucir su verdadera actitud.

El vampiro sonrió entre las sombras.

—No me gusta que me mientan.

—Y yo no tengo tiempo para idiotas.—Respondió Rebekah, apretando los dientes.

Él se lanzó sin más palabras, pero Rebekah lo anticipo por lo que rodó por el suelo. Esquivó e intento darle un golpe con el codo, mientras le pateaba su rodilla.

Movimientos perfectamente pulidos, pero su cuerpo ya no era invulnerable. La fuerza del vampiro superaba la suya y en poco tiempo, ya estaba con la espalda contra un muro, jadeando por la falta de aire.

—Dime la verdad.—gruñó él, con las venas de sus ojos activas—. ¿Quién te hizo esto? ¿Qué tipo de brujeria puede darle la humanidad a un vampiro original?

Rebekah escupió sangre, pero sonrió aun asi. Causándole irritación al otro, el cual parecía impaciente para descubrir lo que Rebekah habia hecho. 

—¿Adivina qué? No lo sé.—Le escupío sangre a la cara—. Pero no pienso explicártelo.—Extendió la mano.

El aire tembló y el charco bajo ellos de agua de lluvia acumulada se elevó ligeramente, atraído por ella. Un estruendo resonó, y una estalactita de hielo surgió desde el suelo, atrapando la pierna del vampiro y congelándola en segundos.

Él soltó un gritó de dolor, pero no soltó su agarre. En cambio, cargó con más fuerza hacia ella.

 Rebekah sin pensar muy bien por la falta de oxigeno uso su ultima jugada, soltó su otra mano hacia su cara. Y como si una ola de calor extremo brotara desde sus dedos, la cara del vampiro comenzó a quemarse soltando vapor.

El vampiro gritó con furia, la combinación de fuego y hielo lo desorientó por completo. Rebekah rodó lejos en cuanto la soltó, tomó una rama rota como estaca improvisada... y se preparó para el siguiente asalto.

Pero justo en ese momento, una voz interrumpió la escena.

—¡Emma!

Era Steven.

Ella giró la cabeza un segundo. Suficiente para que el vampiro se curara parcialmente y se escabullera, desapareciendo entre los árboles como una sombra.

Steven corrió hacia ella, sin haber visto el fuego de la pelea. Solo alcanzó a ver el hielo en el suelo, quebrado y derritiéndose lentamente.

—¿Qué pasó? ¿Estás herida?—Cuestiono con preocupación al ver la sangre en su labio.

—Tropecé... con algo —dijo ella, respirando agitada. Sin querer mirarlo, puesto que sus ojos estaba recorriendo el lugar, revisando si él se habia ido.

Steven no era estúpido, escuchaba la tensión en su voz, el moretón en su mejilla más la sangre de su labio. Era obvio.

—¿Quién era ese hombre?

—¿Cómo sabes que era un hombre?—replico ella, sarcásticamente. Limpiándose con la manga la sangre.  

—Emma.—La voz de él salio seca, estaba frustrado.

—No lo sé.—exclamo, mirándolo a los ojos. Era una total Mentira.

—¿Qué te su...?

Ella giro los ojos y se dio la vuelta, sin querer involucrarlo más de lo que ya sabia de ella y de su pequeña demostración de poderes.

—No me preguntes ahora, Steven. Por favor.—Pidio, con demasiada fuerza en la voz. Mas de lo que queria.

Una carcajada seca salio de sus labios.

—Esta bien Emma, no entiendo por que haces esto.— Declaro él desde atrás, tocándose la frente—. Siempre me evitas, no dejas que te ayude y ahora sucedió esto. ¿Por que no dices la verdad?!

Rebekah se giro y lo miro con los ojos abiertos, todavía callada.

—¿No tienes ni un atisbo de confianza en mi?

No sabía el por que, se suponía que eran.. ¿amigos?, no entendía por qué le era difícil revelar aunque sea lo más tonto... como que tenía poderes.

Ella lo miro con tristeza, dudando sobre algo. Y eso fue suficiente respuesta para él, por lo que en silencio la ayudó a levantarse sin más preguntas.





[...]

Más tarde en casa, Rebekah se miró en el espejo. Su brazo seguía temblando por la fuerza bruta que habian ejercido contra ella. Apenas había logrado controlar el calor, y el hielo se le habia dificultado más de lo esperado.

No era una Mikaelson invencible, ya no era desde hace mucho. Pero tampoco estaba indefensa, y eso... era una nueva clase de poder que aun estaba descubriendo. De cual.. no habia practicado mucho, ya que.. todo allí estaba en paz.

Hasta ahora.






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Holaaa espero y les guste.

he notado que no estan votando, se supone que la meta es llegar a la meta. para si poder subirles un nuevo cap, pero parece que muchos evitaban el anterior cap :(

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