Capítulo 10

Capítulo 10

_ _ _


El silencio se había instalado como una niebla pesada en su habitación. Rebekah no había salido desde la pelea. 

No había contestado las llamadas de Steven, ni siquiera habia visto los mensajes que le dejo. Y aún con eso estaba inquieta, por lo que trato de distraerse y repaso durante horas las notas de Emma uniéndolas a fragmentos que recordaba de lo que hablaron del festival.

"Mujeres del lago, lugares donde el agua son uno con ella."

Había encontrado algo ahí, sin saber realmente lo que hacia... encontró un lugar, posiblemente relacionado con todo y... su respuesta.

Y aunque su cuerpo seguia con las secuelas, aún adolorida, su voluntad era firme. Iba a irse, no se mudaría sino que se iría por unos días. 

Necesitaba saber si en esas leyendas había verdad, o si solo estaba evitando las cosas con... él.




[...]

Ya era el día siguiente, se encontraba lista. Llevando una mochila en el hombro y se sabía las indicaciones que le dio una vieja bibliotecaria del pueblo, Rebekah salió rumbo al lago cercano que se extendía hasta la frontera. 

Decían que en otoño se podía ver como la niebla flotaba sobre el agua incluso cuando había sol. 

Pero apenas había llegado a la calle principal, cuando Steven la interceptó. Era claro que no estaba allí por casualidad, la estaba esperando.

—¿Te vas?—pregunto él, entrecerrando con sorpresa los ojos al ver el bolso que cargaba ella.

—Necesito espacio..—Rebekah lo miro fijamente sin ningún filtro, no iba a mentirle ni nada por el estilo.

—¿Espacio de mí? ¿O del tipo que intentó matarte?—Comento él, con una calma que hizo que ella se sintiera impotente de no querer decirle nada, de no querer arruinar su pequeña fantasía de "vida normal".

Rebekah apretó los labios, antes de volver a abrirlos para hablar.

—No puedes seguir haciendo esto, Emma.—dijo él interrumpiéndola, pero ya sin dureza—. No puedes huir tan solo asi. Hay algo que no puedes decir, y estoy... no. Sé que no es solo sobre ti.

Ella bajó la mirada, apretando su agarre en la mochila.

—No puedo explicártelo aún.—Murmuro Rebekah con la voz baja, casi rota.

Steven no respondió enseguida, pero en sus ojos se veían reflejado lo que sentia... impotencia y tristeza. Caminó unos pasos más hacia ella, mientras se acomodaba el cabello.

—Parece que eso es todo.

Steven sonrió con débilmente, alzando unos segundos su vista hacia cielo antes de volver a mirar a Rebekah.

—Siempre dices "todavía no". Pero nunca llega ese momento.

Ella sintió una inexplicable sensación de desequilibrio atravesarla.

—No se trata de confianza.. —respondió Rebekah con duda, no por que no confiara en él. Sino porque lo hacía más de lo que quería—. Se trata de protegerte.

Steven tragó saliva quedando cabizbajo, como si esas palabras le dolieran más de lo que esperaba.

—Entonces dime esto...—murmuro él, subiendo la mirada con lentitud—, ¿volverás?

Rebekah sostuvo su mirada por un larguísimo segundo.

—Sí.—Y con eso se fue, intentando con todas sus fuerzas no voltearse.







[...]

El viaje no fue largo en si, pero en su interior Rebekah sintió que cruzaba una frontera que no podría alcanzar. 

El paisaje se volvió más rural de lo que ya era, todo era más limpio y solitario. Cuando llegó al lago desconocido que le habían descrito, entendió por qué lo llamaban especial.

El agua tenía un reflejo azul plateado, a pesar del sol. Y apenas se acercó a la orilla, sintió la vibración en su ser.

Aspiro aire profundamente, cerrando lo ojos, antes de exhalar y abrirlos con determinación. 

Con energía comenzó a observar y analizar todo el lago y sus alrededores en busca de algo extraño, rocas, entradas secretas, formaciones raras en la superficie del lago, etc.

Y asi paso el tiempo, Rebekah no supo que tanto estuvo buscando, cuando cayo al suelo sentada del cansancio. 

Estaba agotada, saco un pequeño termo con agua potable y le coloco una pajilla, tomándolo con fervor. Observo a su alrededor, el sol ya estaba cambiando de color al igual que su calidez. 

Guardo el termo y una insuficiencia la golpeo, no habia logrado nada, se habia "peleado" con Steve, su pasado parecia no querer dejarla vivir en paz. Le gustaba esta vida humana pero, con todo lo que estaba sucediendo, ya no cree que sea tan facil seguir siendo solo una humana común.

Soltó un suspiro, apartándose cabello que se interponían en su visión, ya era tiempo de irse.

—Esto fue un desperdicio.—Susurro Rebekah desviando la mirada, levantándose con algo de incomodidad de la tierra. Se puso una chaqueta celeste pálido, cerrándola para despues ponerse la mochila.

Camino con cuidado cerca de la orilla, regresando por la dirección en la que habia llegado. El viento le sacudía el cabello, haciendo que entrecerrara sus ojos, los cuales le estaban empezando a picar.

Y no supo por qué, ni como.. pero sintio que debería detenerse, se quedo unos segundos pensativa antes de girarse. El agua reflejaba un paisaje perfecto y armónico con el cielo, incluso podria jurar ver pequeños brillos en la superficie. 

Aplano los labios, pensativa. Sabia lo que estaba apunto de hacer, o lo que su mente le indicaba hacer.

Dio unos pasos hacia adelante, se arrodillo con cuidado y extendió con lentitud la mano hacia la superficie, sintiendo esa sensación fluida y libre del agua.

Una sonrisa pequeña y cansada se le formo en el rostro. 

—Ahora esta todo claro.—Murmuro, levantando unos centímetros la mano. Y justo donde estaba su mano, en la superficie del agua comenzó a emerger una pequeña protuberancia de agua. 

El agua fue elevándose más hasta parecer un pequeño tubo que se mantenía elevado.

—No habia tal información o, respuestas de lo que yo quiero escuchar.—Hizo una mueca, moviendo la formación de agua como si fuera una manguera corta.

Rebekah respiró hondo, sintiendo como todo ese miedo de todo lo que pasaba dejaba de importar. Su mirada parecia estar sumida en sus pensamientos, pero cuando dijo algo que recien habia terminado de asimilar por primera vez en voz alta, soltó una pequeña carcajada.

Soy una sirena.—Afirmó, riendo mientras sentia que unas lagrimas se le acomodaban en sus ojos. 

El viento sopló más fuerte mientras ella comenzaba a reir ligeramente, levantándose con lentitud, observando con cariño como el agua se desmoronaba y volvía al agua con un chapoteo suave.  

No supo nada sobre lo que creía tener que saber sobre.. sobre su especie. Pero no lo necesitaba, todo estaba dentro suyo.. y ella sabría como lidiar con todo.

Con la verdad.





[...]

Esa noche luego de volver al pueblo, ya en su habitacion del hotel donde se estaba quedando, lo observó con más detalle. Ese pequeño colgante plateado, que por alguna razón le habia empezado a tomar aprecio, lo sostenía en sus manos mientras observaba la ventana. 

Tanía una taza de café humeando a un lado suyo, mientras que por su detrás se podia oír el canal de noticias en la televisión. 

Bajo un poco la mirada y al girarlo, encontró una pequeña foto dentro del colgante. Una donde estaba ella con sus amigas.

Rebekah lo sostuvo sobre su muñeca, no necesitaba esforzarse lo veía perfectamente y empezaba a sentir... como si siempre hubiera sido suyo.

Miro a la nada, antes de girarse con una sonrisa, agarrando su taza de café mientras se sentaba en el sofá, donde busco el control remoto para asi cambiar a su canal favorito ya que estaba ahí para disfrutar de su vida.

Una de la que ya no parecía tan perdida.





[...]

Los días siguientes Rebekah dormía con tranquilidad, y se sentia con más energía. Casi como si un peso cálido se anclara en todo lo que ella consideraba "su oscuridad". 

Aunque el cansancio de los días de estrés acumulados y la mezcla de emociones que sentía la arrastraron rápidamente a conseguirse.. amigas. En el hotel habian muchas chicas entre sus veintes, aunque no faltaban las adolescente de quince para arriba que se la pasaban en la piscina todo el día. 

En un principio fue de casualidad que entablo conversación con alguna, luego esa casualidad paso de nuevo tambien con otras personas, hasta que llego al punto de que la invitaron a unirse de juegos.. con comida y alcohol, obviamente, con toda la barra libre.

Se estaba divirtiendo, tanto que casi se sintio como si volviera a la adolescencia. Irónico si lo piensa. 

Y aunque sus charlas con las chicas no significaran automáticamente que tenía "amigas", ya estaban empezando por conocidas a las que invitas y que te caen bien.

Esa misma noche, sin que ella lo supiera, Steven había salido a pasear en silencio. Su preocupación por ella lo había llevado a sentirse molesto consigo mismo, si bien estaba molesto con Rebekah sobre todo lo que nunca decia, tambien lo estaba de el mismo.

El tambien tenia secretos.

Rebekah sin haber intuido nada, caminaba al otro lado de la calle caminando de ida hacia un restaurante de comida francesa junto a otras chicas, la salida casual termino en que todos tenian hambre y una de ellas conocía un lugar.

Steven aparto la vista de su celular, admirando lo hermoso que se veía el lugar de noche, cuando sin querer sus ojos captaron a una figura conocida a lo lejos.

Era Rebekah o.. la que él conocía como Emma, siendo más abierta mientras reía. 

Sus ojos parpadearon con lentitud desde la sombra que proyectaba el farol a unos metros, Steven vio como algo sutil habia cambiado en ella, ahora no simplemente resplandecía.. sino que brillada como si tuviera luz propia.

La siguió con la vista y un escalofrío le recorrió la espalda, y en ese instante, un ruido de algo pisar una lata hizo que Rebekah se girara justo cuando él estaba a punto de seguir su camino.

Sus miradas se cruzaron de inmediato, y un silencio pesado los envolvió, a pesar de estar separados de ambos extremos de la calle.

Sin palabras para articular, Steven dio un paso atrás alzando su celular, girándose no sin antes asentir en un saludo. Consciente de que ese tiempo era más importante de lo que él imaginaba, respetando que ella aún no estaba lista para compartir.

Rebekah respiró hondo, escondiendo la sorpresa y el temor que el encuentro le había causado. Cerro los labios y parpadeo con rapidez, para que no notaran las demás que se quedo unos pasos atrás.

Mientras él se alejaba, ella volvió a mirarlo, él estaba de espaldas a ella. 





[...]

Dos días después, mientras Rebekah recogía sus cosas para alistarse a comer, Steven apareció en la puerta a la doce y media del día.

Rebekah se quedo en silencio unos segundos, antes de recuperar su compostura.

—No esperaba encontrarte aquí tan temprano. —dijo con una pequeña sonrisa, sin saber que decirle.

—Me gusta el silencio de la mañana.—respondió Steven, ajustándose la chaqueta algo incomodo, pero con esperanza en sus ojos—. ¿Cómo te sientes? —preguntó él con calma y serenidad, mirándola a los ojos con tanta profundidad.

Ella dudó un instante, antes de sonreír y soltar un suspiro.

—Estoy bien, mejor que hace unos días.—comentó con tranquilidad.

Steven la miró curioso, alzando una ceja, sin comprender del todo pero estaba feliz de verla así.

¿Entonces, eso quiere decir..?

Rebekah le devolvió la sonrisa, pero sus ojos reflejaban la lucha interna.

—Sí, Steven. Podemos seguir siendo amigos, y te juro que te diré todo... algún día.

El silencio se hizo cómodo entre ellos, un pacto de paciencia y respeto mutuo entre ellos. No pasaron ni dos segundos cuando ambos soltaron una pequeña carcajada, todo estaba volviendo a ser como... antes.

Sabía que aún quedaba un largo camino por recorrer, pero ya no sentía que debería de estar completamente sola.



Votos y numero de vistas para desbloquear el siguiente capítulo:

(15 votos)  (36 vistas)  (3 comentarios)


Holaaaa, amikes. 

Espero y les guste, y lo siento si es algo corto el capitulo 😓 pero es que no quise "profundizar" en varias cosas.

Como ya saben comenten y voten si les va gustando, ya sin nada más que decir me despido.

Los amo<3

Bạn đang đọc truyện trên: AzTruyen.Top