Capítulo 1
Chapter One
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Rebekah se reincorporo de golpe y comenzó intentar abrir sus ojos, sintiéndose rara. El cuerpo pesado, con dolor de cabeza que parecía que provenía cada vez que fruncía su ceño, confundida sobre donde se encontraba.
—¿Dónde demonios estoy? —Susurró. Ese no era su cuarto. Ni su castillo en Francia. Ni la casa en Nueva Orleans. Ni siquiera un hotel que pudiera reconocer a plena vista.
Intentó sentir la familiar energía en su cuerpo. La velocidad, la fuerza, el hambre... pero nada respondió. No había oscuridad bajo su piel. Ni sed de sangre normal en un vampiro.
Ni siquiera la tensión que su cuerpo vampírico siempre arrastraba cuando despertaba luego de un ataque.
Era algo anormal en ella.
Se levantó con lentitud sintiéndose incómoda de algún modo, reviso con la mirada a su alrededor dándose cuenta de que se encontraba en algún tipo de departamento.
Rebekah no sabía dónde estaba, se levantó perdida al ver que estaba en un lugar desconocido con quién sabe quién la trajo. Sin recordar bien lo que paso antes de cerrar los ojos.
Tambaleándose, camino por el lugar revisando todo por si había alguien más en ese lugar, hasta que llegó a un sofá donde la televisión se encontraba encendida mostrando las noticias.
—¿Qué demonios hago en Canadá?—Se cuestionó viendo y escuchando el idioma, acento en el qué hablaban y la región que salía en esta.
Lentamente se estaba acostumbrado a caminar, por lo que se fue del televisor y comenzó a revisar todo el lugar.
Encontrándose con cosas normales para una chica de entre sus veintes, aunque todo parecía estrictamente organizado por una maniática del control, pero nada fuera de lo común.
Cuando la original se iba a rendir, encontró algo que la hizo quedarse perpleja, una identificación cerca de una billetera en el mesón. Parpadeo un segundo y se acercó con cautela tomando el carnet de identidad con extrañeza.
—¿Emma Gilbert? —Repitió Rebekah, en voz baja—. No recuerdo a ninguna Emma...
Rebekah ahora estaba más confundida, en la identificación salía el nombre de una chica con su misma cara, o le querían hacer pasar por otra persona o esa persona en realidad existía. Cosa que no podía ser ya que nadie se parece exactamente a alguien, a menos que sean dolppelganger's.
De repente un sonido perturbó el pensamiento de la rubia original, la cual saltó del susto al escuchar el tono de llamada del celular que se encontraba no muy lejos de ella.
Lo agarro y lo contesto, confundida pero con cautela.—¿Hola?
—¡Emm!, buenos días.—Saludo la voz de una joven con acento australiano—. Te he estado llamando toda la mañana, parecía como si me ignoraras.—Se quejó la voz con diversión.
—Lo siento han...—Se apartó el celular y en el identificador leyó el nombre—, Rikki, parece que me dormí estuve hasta tarde... limpiando.—Contesto sin saber que decir, todavía sintiéndose un poco mareada.
—¿Limpiando? Emma, deja que los de servicio a habitación se encarguen, les quitas trabajo.—Comentó la la chica con humor.
Rebekah solo un sonido de risa falsa intentando querer cortar la llamada.—Bueno Rikki, necesito irme tengo que.. salir a comprar.
—Claro, no te preocupes más tarde o mañana hacemos llamada con las otras, Cleo y Lewis dicen que encontraron otro estanque cerca de España.
—Si, debe de ser interesante pero debo irme, adiós Rikki.—Con eso la rubia original rodó los ojos, mientras tiraba el celular en la mesa, comenzando a analizar las cosas.
Cuando de repente se oyeron unos toques, Rebekah miro hacia todos lados y se fue caminando hacia donde venía más fuerte el sonido.
Abrió una puerta y se encontró con una chica del servicio de limpieza.
Rebekah la analizo entrecerrando sus ojos.
—Buenos días señorita, vengo a la limpieza matutina.—Expresó la chica mostrando su carrito con las cosas necesarias que usaría para la limpieza.
Rebekah alzó un ceja y en silencio acercó su cara a la chica, mirándola directamente a los ojos.
—Dime, donde estoy o si sabes como llegue.—Dictó la original, intentando usar la compulsión en ella.
La chica solo se quedo en silencio y se alejó un poco incómoda de Rebekah, que había acortado su distancia al mirarla fijamente.
—Hmn... Señorita no se eso, solo la vi el día que llegó. Pero escuche que dijo que había terminado su último año de Harvard y necesitaba un descanso debido a que tenía que ponerse al corriente con su vida.—Respondió la muchacha, tratando de hacer acuerdo.
Rebekah frunció su ceño al ver que no pudo sacarle información con la compulsión. Supuso que como era una humana normal sería fácil conseguir información, tal vez.. estuvieran tomando verbena en esta parte de... donde sea que estuviera.
—Si me permite, señorita..—Dijo la chica interrumpiendo los pensamientos de Rebekah, que fingiendo una sonrisa, dejó espacio para que pasara.
Cerro la puerta y se fue a revisar lo que parecía ser otras pequeñas habitaciones, ya que todavía no había visto la habitación principal.
[...]
Abrió una puerta y se encontró con el baño frunciendo el ceño al ver más de dos toallas cerca de la bañera, además de que todo era muy azul. Blanqueo sus ojos y salió dirigiéndose a la otra puerta, en la cual si era la habitación principal.
Entró con cautela y recelo, ese último año fue muy ajetreado con la llegada de su sobrina Hope. Su madre loca y sus planes para erradicarlos y su tía recién descubierta. Había aprendido de no confiarse hacía muchos años, solo que a veces tendía a olvidarlo.
Examinó todo el lugar en busca de incongruencias, hasta que sus ojos se detuvieron en un computador prendido.
Rebekah dio un respingo al ver la foto en la pantalla, una chica exactamente igual a ella en medio de dos adultos junto a un niño rubio. Parecía real y no algo creado, ni siquiera con magia. Lo cual, técnicamente no sabía si era posible.
Agarro el mouse y rápidamente entró en archivos, dándose cuenta de que no solo era esa foto, ya que habían hasta videos, donde interactúan todos. Incluso la niña que se parecía a ella, solo que sonaba un poco diferente la voz.
—Esto es imposible...—Murmuró Rebekah, con los labios ligeramente separados, aturdida.
Se alejó de la computadora y sacudió su cabeza.—Esto debe ser una trampa.—Se dijo a sí misma, saliendo de la habitación.
Al salir apresuradamente de la habitación y, sin darse cuenta de que el carro de la limpieza estaba afuera de esta, Rebekah terminó chocando contra el carrito haciendo que algunas cosas se cayeran al suelo y le aplastaron el pie.
Rebekah sitio un horrible dolor que la hizo soltar un grito, lo que llamó la atención de la chica de limpieza, que abrió sus ojos asustada.
—¡Oh dios mío!—Exclamó cubriéndose la boca con su mano—, ¿Señorita se encuentra bien?—Pregunto, acercándose rápidamente mientras alejaba el carro de Rebekah, recogiendo las cosas que se cayeron.
Rebekah tenía los ojos cerrados con fuerza, mientras soltaba un gemido de dolor contenido.
La chica de limpieza terminó de alzar las cosas y arrugó su cara, incómoda al ver que había un pequeño corte en la parte superior del tercer dedo, rápidamente agarró un trapo blanco y se lo puso en el pie.
—Listo, eso detendrá un poco la sangre. Lamento las molestia señorita ya mismo llamare al doctor del hotel, con permiso me retiro.—Se disculpó arrastrando el carro detrás de ella con prisa, saliendo de la habitación.
Rebekah respiraba hondo en un intento de regular su respiración, preguntándose porque carajos esa cortadura tan pequeña dolía así.
Apretó los dientes y caminó hasta el sofá, sentándose en el mientras se doblaba y subía su pie. Alzó el pequeño trapo blanco que ahora tenía una mancha roja pequeña, viendo para su sorpresa, la sangre seguía saliendo, en gotas pequeñas.. pero salía.
Algo muy anormal, ya que ha estas alturas ya debería haber sanado.
—¿Qué demonios sucede?—Se cuestionó tocando la cortadura, lo cual fue mala idea, ya que una corriente de dolor le llegó al instante de rozar la herida.
Respiro agitadamente, apretando sus dientes, intentando soportar la picazón y el ardor. No era nada nuevo que no haya sentido antes, solo que ahora se sentía muy raro y extraño como para que la hagan jadear de dolor como si estuviera impregnada de verbena.
Iba a moverse y ponerse a pensar en qué clase de trampa o broma de sus hermanos estaba, cuando sintió una parte de su pecho moverse, lo cual la desconcertó. Abrió sus ojos y con la mano lentamente la dirigió hacia su pecho.
—¿Cómo es posible?—Jadeo de asombro, respirando pesadamente al sentir un pequeño palpitar en su pecho que hacía mover y rebotar su mano.
Retiró su mano como si la quemara, "esto debía ser una vil mentira", se decia Rebekah levantándose del sofá. ¿Cómo era posible que su corazón muerto más de mil años estuviera latiendo?
Nunca en sus cientos de años le había pasado algo así.
—Deber de ser un sueño, o una alucinación de alguna bruja..—Se dijo así misma, mientras pensaba en todas la posibilidades lógicas.
Giró su cabeza en busca de algo anormal para salir de la alucinación, o lo que sea donde estaba atrapada, recorrió el lugar en busca de cualquier cosa sin éxito.
Inexplicablemente Rebekah se encontraba agitada y.. ¿cansada?
Se había movido rápidamente por todo el lugar a velocidad normal, ya que parecía que no podía usar su velocidad vampírica.
—¡Demonios cerebro muéstrame algo!—Se quejo así misma mientras apartaba un poco de su cabello.
—¡Una señal de...
La voz de Rebekah se cortó de manera abrupta por ella misma, al estar en estado de shock por lo que sus ojos estaban viendo, algo imposible, absurdo de siquiera pensarlo.
Todavía sin parpadear se quedó mirando fijamente ese lugar, con las manos y los pies entumecidos se atrevió a dar unos pasos temblorosos hacia adelante.
—Es imposible..—Volvió a repetir en un susurro, deteniéndose cerca de lo que parecía ser un espejo medianamente grande.
Con lentitud levantó una de sus manos, la dirigió a su cara, tocando con cuidado e incredulidad la piel suave y caliente que sentía. La otra mano hizo lo mismo sintiendo la misma suavidad y calidez al tacto, la primer mano que uso la volvió a dirigir a su pecho sintiendo nuevamente ese pequeño palpitar.
Los ojos de la original se encontraban opacados por lágrimas que no salían, ya que por fin se daba cuenta del por qué la incomodidad desde que despertó. El dolor insoportable de una simple cortadura, la cual la hizo doler mucho como si ya se hubiera olvidado de aquel dolor, el incesante agotamiento con facilidad.
Abrió su boca para decir algo pero solo salía su respiración acelerada y entrecortada, la cual le costaba regular. Trago duro su propia saliva mientras se obligaba a intentar regular su respiración.
Una sonrisa de felicidad salió en su cara llena de lágrimas, soltando un gimoteo, por fin se atrevió a decir lo que su mente le estaba gritando lo que pasó, lo que siempre soñó volver a ser, lo que le habían arrebatado hace ya muchos siglos.
—S-soy.. ¡Soy humana!
Desde el próximo capítulo tendremos una actividad que determinara si subo capítulos o no 🤗😉
Hola, espero y les guste.
Los amo <3
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