Capítulo 2
Visitantes extraños
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Kami
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¿Dónde estoy? Me duele la cabeza un montón. Mi cuerpo se siente muy pesado y me duele todo. ¿Qué me pasó? Debí haberme dado un buen golpe porque no recuerdo nada.
***
Kami despertó sola en la habitación. La enfermera que entró en la habitación tan pronto la vio despierta llamó al médico. Éste le informó sobre el accidente. Cayó 10 metros por un barranco. Sufrió varias contusiones, tenía 3 costillas fracturadas, una muñeca dislocada y el dolor fuerte de cabeza que sentía se debía al fuerte golpe que se dio contra el volante. Le tomó casi dos días recuperar la conciencia.
- ¿Cuánto tiempo llevo aquí? - le preguntó Kami al doctor.
- Dos días. Ése fue un golpe muy fuerte el que te diste - el doctor revisó sus signos vitales, reflejos y las varias magulladuras que tenía en el abdomen, los hombros, los brazos, la espalda, los muslos y la cabeza -. ¿Sabes? De haber sido otra persona, estarías muerta en estos momentos. Creo que alguien ahí arriba te cuida mucho. ¿Sientes algo fuera de lo normal?
- El dolor de cabeza es insoportable.
- Es normal después del golpe. Pudiste haber muerto, ya te lo dije. Aunque no tienes de qué preocuparte, no tienes nada grave en la cabeza. Te indicaré algunos analgésicos para el dolor - justo cuando el doctor se iba, Kami preguntó:
- ¿Doctor? - él volteó - ¿Sabe mi nombre?
- ¿No recuerdas tu nombre? - ella negó con la cabeza - ¿Sabes? Esperaba eso - el doctor se acercó nuevamente a ella -. ¿Recuerdas algo de tu familia? ¿Dónde vives?
- De hecho, sólo recuerdo a la enfermera y a usted aquí.
- En ese caso, temo decirte que padeces de amnesia. Aunque debemos hacerte un par de pruebas para saber qué tan grave es.
- ¿Doctor?
- ¿Sí?
- ¿Ha venido alguien a verme?
- Me temo que no.
- Entonces, ¿cómo he permanecido dos días aquí? ¿Quién ha hecho todo el papeleo? - el doctor la miró atentamente.
- Para tener amnesia recuerdas muy bien estos procedimientos - el doctor pensó unos instantes -. Hay una persona, no sé su nombre, te trajo el día de tu accidente y accedió a hacerse responsable por ti. Seguro es algún pariente y pronto vendrá a visitarte. Me aseguraré de darle el mensaje si lo veo. ¿Algo más?
- Sí. Mi nombre.
- ¡Es cierto! En tu bolso encontramos tus documentos. Tu nombre es Kami Adams.
- Gracias doctor.
Se despidió después de aconsejarle que intentara descansar. Durmió el resto del día y no despertó hasta el siguiente.
*
Según ella, mientras estás en un hospital al que nadie va a verte y no recuerdas nada, se está muy aburrido y es todo muy silencioso. Por la tarde se oyó un ruido fuera y momentos más tarde alguien llamó a su habitación.
- Pase - susurró Kami porque todo estaba en silencio de nuevo. Un hombre de pelo casi rubio entró en la habitación.
- ¡Kami, de verdad eres tú! ¡Por Dios! ¿Estás bien? - el hombre se abalanzó sobre ella y la abrazó. Kami intentó apartarlo.
- ¿Quién eres? - preguntó desorientada.
- ¿No sabes quién soy?
- No.
- Soy Jake, tu novio.
- ¿Mi qué?
- Entonces es cierto lo de la amnesia.
- Supongo - Kami no sabía qué decir, cómo actuar... No lo recordaba.
- Ese golpe fue fuerte. Me preocupé mucho cuando saliste de la casa, no me contestabas el teléfono. Lamento mucho lo de la pelea... - Jake se detuvo - Lo siento. Es verdad que no recuerdas nada - hizo una pausa y miró a Kami -. Desde que pueda sacarte de aquí cuidaré muy bien de ti, pediré unos días en el trabajo y me dedicaré a ti a tiempo completo...
- Espera - lo interrumpió.
- ¿Pasa algo?
- Yo... lo siento. Puede que seamos pareja, que vivamos juntos y todo eso, pero, técnicamente no te conozco. No espero que me entiendas, pero... debes ganarte mi confianza de nuevo - Jake se limitó a mirar a Kami.
- Te entiendo - dijo, aunque no se veía contento -. ¿Te propongo un trato? - ella asintió - En los días que estés hospitalizada vendré a verte, así charlaremos y me conocerás. Te contaré cosas, te mostraré fotos y quizá accedas a venir conmigo a casa cuando te den el alta - la forma en que dijo "casa" le pareció tierna y sincera y accedió. Minutos después la enfermera entró y le pidió a Jake que se marchara y la dejara descansar. Así lo hizo. Le prometió volver lo más seguido posible.
*
Cuando despertó, ya era bien entrada la mañana. Después de tomar su desayuno junto con la pila de analgésicos para el dolor, decidió dar un paseo alrededor sin que las enfermeras se dieran cuenta. Cuando se puso de pie, sintió su cuerpo ligeramente menos adolorido que el día anterior y más liviano, lo que le vino perfecto porque no le resultaría molesto caminar.
Al salir de la habitación figuró un banco no muy lejos y a un hombre sentado en él. Pensó que era curioso que alguien estuviese sentado sólo y por algún motivo que ni ella misma supo, se acercó a él.
- Hola - dijo Kami. El hombre tenía el pelo largo y negro y cuando la vio le hizo espacio en el banco para que se acomodara.
- Hola - respondió.
- Te ves preocupado - dijo Kami -. Disculpa si es mucha indiscreción de mi parte, pero ¿qué te sucede? - el hombre la miró impasible.
- No hay problema. De hecho, gracias por preguntar - hizo una pausa -. Resulta que un amigo tuvo un accidente de coche y eso me tiene preocupado. No me atrevo a entrar a verlo.
- Deberías hacerlo. Si es tu amigo, deberías ir. Puede pensar que lo has abandonado, como a mí-el hombre se extrañó.
- ¿Te abandonaron? - preguntó.
- Ése es el punto - Kami sonrió -. Resulta que yo también tuve un accidente de coche y no recuerdo nada. El doctor me contó que quien estuvo conmigo en el accidente no ha venido a verme, aunque se responsabilizó de todos los gastos.
- ¿Ah, sí? - el rostro del hombre se relajó un poco.
- ¿Señorita Adams? - Kami levantó la cabeza. Había memorizado su nombre muy bien. La enfermera al parecer, había estado buscándola dado que ella salió 'sin permiso' de su habitación. Se la llevó de vuelta con la petición de que si quería dar un paseo, que antes le avisara para poder acompañarla.
La tarde pasó sin más y al dormir, Kami tuvo una especie de recuerdo donde cenaba con el chico que decía ser su novio. Había flores, velas y al parecer estaban en su casa. Al despertar se sintió sobresaltada, extraña, aunque estaba alegre de haber recordado algo. Al menos no le había mentido ese chico, Jake. Pero se sintió algo incómoda con aquel recuerdo, como si algo pasara.
Esa mañana, Jake tocó a su puerta y como le había prometido le llevó fotos de ellos, le contó anécdotas y rieron un rato. Kami decidió no contarle lo que había recordado porque no quería darle alguna esperanza si acaso no llegaba a recuperar la memoria totalmente. Siguieron conversando y Kami llegó al tema de sus padres.
- Jake, ¿por qué mis padres no han venido a verme? ¿No se han enterado del accidente? ¿Viven muy lejos, o qué? - Jake se irguió en su silla, su mirada entristeció.
- Kami...- dudó - Kami, tus padres murieron hace tres años en un accidente. Lo siento mucho - Kami enmudeció. No los recordaba aunque eso no significaba que sintiera algo. Además, Jake le siguió contando que aún vivía con sus padres cuando ocurrió lo del accidente -. Cuando todo lo del funeral acabó, no quisiste volver a esa casa si ellos no estaban. Te propuse que vivieras conmigo y aceptaste - Jake se acercó para abrazarla. Esta vez, Kami no intentó apartarlo. Necesitaba ese contacto y sintió que podía confiar en Jake. La enfermera entró en la habitación.
- Creo que tendré que pedirte que te marches por ahora. Es hora de que le dé a Kami un baño.
- Supongo que es todo por hoy - replicó Jake -. Hasta la próxima, Kami.
- Adiós, Jake. Gracias por venir y traerme todo esto - señalo hacia las fotos y la ropa -. Lo aprecio mucho.
- Todo estará bien - le guiñó un ojo y salió de la habitación.
Cuando hubo vuelto del baño y la enfermera la dejó, Kami se propuso dar otra vuelta y justo a punto de entrar en la habitación estaba el hombre que había conocido el día anterior. Decidieron dar una vuelta rápida en vez de quedarse en la habitación.
- ¿Cómo supiste en qué habitación estaba? - Kami lo vio pensar por un segundo.
- Pregunté por Adams en recepción y ésa era la tercera habitación por la que entraba - Kami sonrió y él hizo lo mismo -. Es broma. Tu habitación no está muy lejos de donde estábamos ayer.
- Oh, comprendo. Entonces, ¿cómo sigue tu amigo? ¿Fuiste a verlo ya?
- Sí – respondió -. Está mucho mejor. Gracias por preguntar.
- Me alegro mucho - Kami cambió el tema -. ¿En qué trabajas? Digo, si no es mucho meterme.
- No hay cuidado. Trabajo en una empresa de construcción. Supongo que no puedo preguntar nada de ti.
- Supones bien. No recuerdo nada de mi vida. Es algo incómodo. Sólo este chico, Jake, ha venido a verme. Dice que es mi novio, y ¿sabes qué? Le creo. Soñé con él y supongo que eso era un recuerdo.
- Eso es bueno. Significa que tu memoria regresará. Me alegro por ti.
Justo cuando Kami iba a preguntarle por su nombre, vislumbró a su enferma.
- Tengo que irme. Espero poder verte mañana, ¿de acuerdo?
Kami no esperó la respuesta y se marchó. Cuando estuvo en su cama la enfermera entró a verla, le dio su cena y la hizo dormir.
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