Capítulo 57


Devil Doesn't Bargain- Alec Benjamin. One hour.

Espero que hayan leído bien el capítulo anterior porque estuve leyendo algunos comentarios y hay ciertas cosas que no las comprendieron bien.

Dejen muchos comentarios ♥.

Narrador omnisciente.

Horas antes del atentado.

La noche es fría en la pista de aterrizaje, pero eso no es nada para Ágata Bogdánov, quien se baja de su jet para encontrarse a su gente que, como debe ser, ya la esperan.

Está armada y protegida hasta los dientes porque ha salido y eso solo significa sangre, porque los secretos que guarda no la mantendrán viva por mucho tiempo, pero sí lo suficiente para cumplir su cometido.

—El desgraciado ya ha sido avisado y como la rata que es ya alerto a los demás, mi señora. —le informan.

Ágata asiente porque ella misma se dejó ver solo para demostrar que ni con todo el poder que alardean, lograron dar con ella, pero ya está cansada del aislamiento.

Hace veinte años los Marín al confundirla con Raisa la torturaron de mil formas posibles y por salvarse, se condenó porque quien creía que era el amor de su vida, la volvió a entregar y al salir le dio la espalda.

—No hay que perder tiempo. —señala sin dejar de pensar en lo que hará.

El mocoso del bastardo hace algunos años cuando le robo a su propio padre lo que era de ella, EBÓSIL, se condenó y ahora está solo, pero ese no es su problema, Pedro Marín no es su objetivo, sino el de su hijo.

Walter, su hombre de confianza, le entrega la tablet con todos los movimientos de su actual esposo, Dmitry Bogdánov...

—Ha logrado esconderse de OFR. Y...

—De ellos no de mí. —se mete viendo que en su pantalla le muestran la ubicación exacta de Dmitry—. Quiero que rodeen el perímetro, no olviden ser sigilosos, porque ante el primer error, él los va a descubrir.

Se suben a las camionetas mientras no deja de analizar todo lo que ha pasado.

Dmitry ya ha dañado suficiente a sus hijos, pero que se esté metiendo en los planes de la mujer de su hijo menor es algo que no va a permitir. Protege con su vida lo más importante de Carsten que es su hijo Yuri y protegerá lo más importante de Oleg que es la doctora.

Young Min a su vista era perfecta para Oleg, pero solo faltó que investigara y siguiera los pasos de la doctora para darse cuenta de su potencial y no va a permitir más daños.

En el camino Ágata se cambia optando por uno de los uniformes de combate de su organización, se recoge el cabello rubio en una cola sin dejar ni un cabello suelto. Su mirada, a pesar de la situación no está perdida, demuestra la soberbia, poder y dominio que la caracteriza.

Sus ojos de un azul zafiro es lo último que ve antes de empezar a caminar y al ver su objetivo se mueve con sigilo y elegancia.

Se sienta quedando de espaldas a él con pocos centímetros de distancia. No pasa tanto tiempo cuando puede percibir que su esposo se tensa.

—Lavanda. —el tono ronco de su voz ya no la intimida—. A pesar de los años, hay cosas que nunca cambian.

Ágata sonríe sabiendo que volver a usar la fragancia que dejo de usar hace veinte años funcionó.

—Yo un perfume, pero tú... aún llevas contigo la sortija que nos unió. —Pide un café sin perder de vista a Walter que se camufla a su alrededor.

Dmitry observa su mano en la que no hay ni un anillo, pero sabe perfectamente que en la cadena que sostiene su placa, se encuentra ese detalle.

Eso le confirma que Ágata es esa molesta sombra que nunca desapareció, por un momento creyó que fue parte de su remordimiento, pero al parecer su esposa sigue siendo la misma sigilosa

—No debiste salir, Ágata. —suelta—. Tus mentiras son demasiado peligrosas y no podrás esconderlas por mucho tiempo porque van a...

—¿Ahora te preocupas por lo que me pase? No me hagas reír, Bogdánov.

Empieza a beber distrayéndolo de hacer lo mismo que sus hombres y es que desde que ella se sentó han estado buscando a los demás, pero solo vasta que deje ver su arma para que se desconcentren.

—No me cambies el tema ¿Porqué saliste? ¿Porqué me buscaste? —Ágata no responde, espera pacientemente y segundos más tarde la silla se mueve.

No necesita alzar la vista, suficiente con el abdomen cubierto con una polera blanca para descubrirlo.

El mismo pecho en el que tantas noches se recostó siendo ese su refugio. Dmitry se sienta frente a ella quien lo observa y jamás admitirá en voz alta que los años le sentaron de maravilla.

—¿Te incomoda mi presencia? ¿Esperabas a alguien más? —se burla.

Dmitry saborea las palabras antes de soltarlas.

—De hecho sí, tengo un nuevo trabajo y estoy esperando a mi compañera. —la sonrisa de Ágata no se borra, aunque por dentro la rabia se esté apoderando de ella.

Sabe que se reunirá con una de las colegas de la doctora y saber que se está reuniendo con ellos, la enfurece.

—Le tocas un solo cabello y te arrepentirás por ello el resto de tus días. —amenaza—. Arruinas sus planes y tu condena será peor que ser el fugitivo de tu propio hijo.

—Así que es por ella. —deduce—. Ni siquiera cuando tus hijos estaban secuestrados saliste, pero sí por una simple doctora.

Niega y una vez más se convence de que algo debe tener esa mujer para atraer a los Bogdánov, incluso a su hijo mayor, que por no querer que su hermano esté con ella no le importa dañarla hasta el punto de dejarla en camillas en más de una ocasión.

Dmitry no cree que nadie lo sepa, pero él conoce a su hijo Carsten, y reconoce que él está obsesionado con la doctora y odia estarlo, por lo que quiere destruirla y matarla si eso la alejara de Oleg, quien no pudo simplemente dejarla después de unos polvos.

—No te preocupes, jugar con la doctora no es algo que me interese. —confiesa.

—¿Y entonces porque te acercaste a ella? Sé que volviste solo para acercarte a Alessia Carvajal y si Oleg se entera va a terminar lo que no pudo y va a matarte, lo sabes. —La rabia que ve en su mirada no es nueva, está trabajando bajo esa ferocidad por proteger a los suyos.

Opta por guardar silencio porque si su hijo estuvo a punto de matarlo y por ello tuvo que esconderse de OFR. Es por no creer en la mujer frente a él.

—Veo capacidades, pero también lagunas que estoy cubriendo. La doctora quería seguridad para las armas que le robo a tu hijo y se la di. —le suelta—. Quería un ejército, pues se lo preparé, buscaba recursos, se lo facilite...

—No quieras venírtelas a dar de héroe, porque no creo ni una palabra.

—Regresa al lugar en el que estabas, no te arriesgues por una estupidez porque es en vano y no vale la pena Ágata...

—Silencio. —Dmitry suspira con cansancio.

La plática continua y aunque Dmitry trate de explicarse es en vano porque Ágata sabe que hay algo más y no está en lo incorrecto.

El tiempo se está acabando y todos deben actuar.

—Prometo que no le tocaré un solo cabello. —miente, porque está haciendo más que eso—. No perjudicaré a la doctora, puedes estar tranquila. —en eso sí dice la verdad.

Ágata se levanta si considerar una palabra de Dmitry, pero tiene una cita pendiente con el famoso Belial y no debe llegar tarde. Ya le dejo las cosas sobre la mesa a su esposo.

—Te estaré vigilando y pobre de ti si me doy cuenta de que rompes tú palabras. —advierte.

—No lo haré. —repite molesto

Ni siquiera se despide cuando se da la vuelta, pero el timbre especial que tiene para esos asuntos la detiene y frunce las cejas al ver que es su nieto.

La rabia que la saco es la misma que vuelve a tomar el control de la situación con la confesión.

Se da la vuelta con un arma en mano, que ella misma fabrico.

Dmitry no se sorprende por el arrebato de su esposa, pero de igual forma se levanta y le pide a sus hombres que no se metan mientras el caos de alrededor se empieza a propagar.

—¿Si te das cuenta de lo que provocas? —se enoja al ver el alboroto por el miedo.

Ágata le apunta sin dejar de verlo con odio.

—En tan poco tiempo y ya rompiste tú palabras, pero no me puedo esperar nada de una rata como tú. —las palabras son una puñalada.

—Calla Ágata...

—¡Infértil, la dejaste infértil, gran hijo de perra! —lo interrumpe.

Los mismos tres impactos que recibió la doctora, son los mismos que ella le lanza.

No es tonta, su objetivo no es matarlo, únicamente causarle dolor y con el químico que tiene la bala el dolor es tres veces más fuerte.

—¡Ahh! ¡Pagarás por esto, mi amor! —Ágata no se inmuta.

Con la espalda erguida sale en medio del terror mientras el hombre sangrando pide que la dejen ir.

Ahora las cosas se complicaron, porque si pensaba tener compasión, ya no lo hará más.

—¿Está listo? —inquiere al subirse al auto que maneja Walter.

—Sí, mi señora, todo está como usted lo pidió.

—Ahora.

Un fuerte estruendo es el detonante que le indica que el lugar en el que estuvo hace unos minutos no es más que cenizas.

Un helicóptero sobrevolando es la respuesta de como escapo.

Mil veces hijo de perra.

Ya no sabe a quién culpar, lo único que sabe es que lo que necesita es sangre y ya tiene a la víctima perfecta.

—No he hablado sobre lo que quiero, pero por su sobrino estoy segura de que Belial y Sofía harán lo que sea, que importa si no está completo. —comenta y Walter no necesita más para saber lo que hará.

—Estará como a usted le gusta, mi señora.

Que se salve quien pueda, porque despertaron la furia de Ágata y destruirá a todo lo que le estorbe.

Actualidad.

Salgo del lugar dejando sola a la doctora.

Maldita desgraciada.

Quiere sacarme de sus planes, pero está demente si cree que en esta venganza estará sola.

Ya le di el permiso de que trabaje con lo de Pedro, pero esto es demasiado personal. A ambos nos quitaron la posibilidad de ser padres porque aunque Alessia piensa que solo es ella, la afectada se equivoca.

Yo lo quería con ella, me interesa ella, nadie más y con esto ambos perdimos.

Ambos vamos a cobrar venganza, aunque ella no lo crea así.

Me tragué todo, todo por ella, pero ya no más.

Había tantas cosas que quise decirle, pero guarde silencio sabiendo que no estaba en su mejor momento, pero ahora ya no habrá consideraciones. Tenía que aprovechar lo que hubo en la casa de la montaña porque fuera volvemos a ser los mismos.

Ella se abrió confesándome todo su dolor y a mi manera también lo hice, pero veo que no lo valoro nada. Con el solo hecho de apoyarla y estar con ella importándome una mierda lo demás, debía entender que fui claro al decir que era todo o nada.

Alessia aceptó todo, ahora tiene que cargar con el peso de sus palabras porque está loca si piensa que se va a alejar de mí.

Mía ella, hoy, mañana y siempre.

***

Escucho con atención cada dato que me informan.

—Tenemos infiltrados en todos lados e Italia nos acaba de informar que el gobierno ha hecho tratos con la mafia y algunos clanes. —asiento mientras me muestran fotografías del encuentro.

—Están buscando a la doctora, por lo que es momento de activar la alarma SU...

Alzo la mano para que no diga más.

Vyshe se encuentra junto a mí, a excepción de Iryna que acompaña a Alessia y Jiku en lo que sea que estén haciendo.

—La marina se contactó con nosotros porque también acudieron a ellos, pero nuestros tratados le impiden darnos la espalda. —secunda Iván.

—¿Nos contactamos con el Boss? —inquiere Rustam creyendo lo mismo que yo.

No quiero a mi tío involucrado con esto, en suficientes problemas lo metí cuando tome su lugar en una importante reunión.

—Aún no se activara la alarma, pero todo aquel infiltrado que me sigue se reunirá y tomara a la fuerza la base de Italia.

El rostro de Rebeca palidece al saber lo que eso significa.

Nunca estuve de acuerdo con OFR, pero tenía mis motivos por pertenecer a la organización, me gané demasiado y ahora tomaré lo que me corresponde.

Carsten no debió probar mis límites, porque si no lo había hecho antes era por él, pero ya no.

—Nos tomará algunos días planearlo bien y reunir a tus hombres. —no digo nada sintiendo como duele mi cabeza—. ¿Liderarás la misión?

No, no expondré a Alessia y no pienso llevarla a Italia con tanta gente buscándola, tampoco podemos permanecer en la base de Rusia. Creo que llego el momento de ir a Grecia.

Los toques en la puerta evitan que responda.

—Superior, la doctora desea hablar con usted. —informa Martina viendo mal a Rustam.

Ya no sé si al final hubo algo entre ellos.

—Retírense. —ordeno.

Cada uno lo hace y saludan a Alessia cuando entra a la sala. Al parecer ya no están molestos con ella por tomar otro caso.

La observo por un buen tiempo consiente del peso que perdió en los últimos días. Su mirada no abandona la mía y cuando todos han salido sus hombros decaen.

Nos quedamos en silencio sin dejar de vernos. Sus ojos se ponen llorosos y su respiración se agita.

Me separo de la mesa invitándola a que se siente en mi regazo y no tarda en hacerlo, cuando su cabeza cae sobre mi pecho... se desmorona.

No son gritos, es un llanto silencioso que hace que un nudo se forme en mi garganta, acaricio su espalda y eso parece que la altera más porque su cuerpo tiembla.

—Suéltalo todo. —pido.

Así es como estuvimos hace unas horas, pero no estaba como ahora.

Siempre supe que esto iba a doler, pero ya era tiempo que saliera, porque no lo iba a permitir por más tiempo.

—No sé por qué me duele. —Murmura—. No sé si es porque me había emocionado y encariñado por las señales o por...

No puede terminar y espero que se calme para hablar.

—Amaste a alguien que nunca existió, pero en un momento pudo ser real, sin embargo, ahora sabemos que es imposible y es lo que te está torturando. —las palabras queman mi garganta cuando las dejo salir.

Su mano aprieta y entierra sus uñas en mi brazo.

—No dejo de soñar a dos niños rubios, se parecen tanto a ti... que duele.

Alzo la vista al techo ante su declaración.

Dos niños, mis crías.

—Ya no importa.

— A mí si me importa, y me duele en el alma, saber que me quitaron la oportunidad de tener a esos niños—cierra los ojos—. Se ven tan reales que a veces dudo cuál es mi realidad.

Me quitaron.

No deja de repetir lo mismo, y odio que no me tome en cuenta.

—Las señales eran claras, pero al parecer jugó en nuestra contra lo que nunca admitimos.

—¿Los hubieras querido?

—Me ofende que lo dudes.

Nos volvemos a quedar en silencio hasta que se recompone del todo y limpia su rostro para encararme.

—Esto es más duro de lo que imagine. —comenta y puedo ver el odio en su mirada—. Te juro que haré pagar cada...

—No es necesario que me jures nada, lo sé Alessia. —Y lo haremos juntos, aunque no quieras—. ¿Tienes algo?

Lo duda por unos momentos, pero al final asiente. Quisiera preguntar más, pero debo esperar.

—Lo suficiente para hacerme recaer. —confiesa con amargura.

—Nadie dijo que todo era cuesta arriba, a veces se necesita retroceder y aunque a ninguno nos guste la idea es lo que hay.

Su pecho se mueve cuando toma una gran calada de aire.

—Debo irme, tengo mucho por hacer.

Deja un beso en mí mejillas antes de irse. No la retengo por la acción, porque no es eso el problema.

Que haya venido a mí es más que suficiente.

Los siguientes días son igual de estresantes, no sé cuando fue la última vez que dormí más de dos horas seguidas y la ausencia de Alessia es demasiado.

No sale del laboratorio y la oficina olvidando muchas cosas incluso a mí y eso es lo que me tiene con un humor de mierda.

Me molesta también que se esté desatendiendo tanto de sí misma, porque debo ordenar que le lleven comida porque hasta eso se le olvida.

—Ole... Superior, lo buscan. —Alzo el rostro de Martina quien señala a Iván.

—Hay algo que debo comentarte.

Espero sin mucha paciencia y cuando me lo dice exploto.

—¡Porque no me lo habías dicho antes! —me enojo.

—Superior, la orden la dio hace mucho, y como lo vi tan bien con la doctora, no creí necesario entregarle...

— A Axel Merino en ningún momento se le ha borrado la bala que tiene ganada entre las cejas. —ladro.

Iván se remueve incómodo.

—Te lo haré llegar lo antes...

—¡Lo quiero ya!

No puede responder porque es Rustam quien entra a mi oficina, agitado y nervioso.

—¡Oleg! Hay algo que debo decirte, sé que debía decírtelo antes, pero han pasado tantas cosas que lo pase por alto...

—¡¿Por qué demonios nadie me dice nada?! Con qué derecho me ocultan información importante. —sigo molesto.

—Abandonaste tus...

—¡Sin escusas!

Tomo una pastilla para el dolor de cabeza bajo su atenta mirada.

Las cosas con Alessia siguen tensas, nos estamos tolerando y eso me enfurece, porque no es lo quiero sin contar que el trabajo es otro motivo de que estemos separados, sin en realidad estarlo.

—Saqué a Montserrat del internado porque necesitaba interrogarla. —me enderezo poniéndome a la defensiva—. Sé que hice mal, pero pasaron cosas y era lo mejor.

Le doy dos minutos para que se explique porque de otra forma será él quien reciba la bala entre las cejas. Nadie puede contradecir mis órdenes y al haberle dado demasiado poder a Rustam me está poniendo a dudar.

>>Me dio información que me sirvió y supé que le pasaria algo a Carla, por eso parti a México, pero ya era demasiado tarde aunque el agente Tyler logró detenerlo.

Me dice que hace poco apareció con graves heridas y que la culpable es Young Min, aunque comenta que hay algo más que la mocosa, no dice si no es a mí y es por eso que decidió abrir la boca.

—Voy a matarte. —amenazo.

Salgo del lugar sin despedirme, me da igual la mocosa. Estoy en busca de la doctora cuando mi anillo alumbra con la tenue luz azul y me detengo al saber lo que significa.

La sortija que diseñe para Alessia nunca se la ha quitado y en el que siempre porto le hice unas modificaciones por lo que cada vez que Alessia acaricie el suyo el mío desprenderá ese brillo.

Ultimadamente ha sucedido mucho.

No he interferido en las cámaras desde hace mucho, por lo que cambió dirección para ir al panel de control en el que se encuentra Caleb viendo lo que yo quiero.

Respeta límites porque tiene el audio apagado, pero yo no necesito solo verla.

—Superior... la doctora dijo que no podíamos saber su estrategia, no puede... —se calla cuando los altavoces se llenan con la voz de Jiku en la sala.

Conecto mis audífonos y su curiosidad gana por lo que hace lo mismo.

Alessia y Jiku se mantienen en contacto con la mujer que recuerdo haber rescatado en Colombia... la esposa de su amigo Javier.

Hemos seguido su pista, en estos momentos está viajando a México. —dice la colombiana desde el otro lado mientras la doctora se recuesta en la silla giratoria—. Estaremos esperando su llegada.

No puedo evitar tensarme y cuando veo que tiene la tablet que le di, me giro rápidamente porque ella me está observando a través de la cámara en mi dije.

No puedo voltearme porque descubrirá que la estoy espiando. Pasan algunos segundos hasta que vuelve a hablar.

—¿Qué hay de Pedro? La información que te mande da fechas y direcciones.

—Tuvo un encuentro algo sospechoso con Marta. —hago puños sobre mis muslos, entonces es cierto que el muy desgraciado es hijo de esa mujer—. Luego de eso sus movimientos son normales, ha logrado escabullirse y por lo que he descubierto está solo.

Es evidente de que está solo porque me encargue de ello el día que me hice pasar por mi tío siendo el Boss de la mafia Rusa.

Pedro no tiene poder y eso le dará ventajas a la doctora, que sus contactos en México ya lo tengan localizado es una clara señal de eso.

—¿Young Min.? —continúa con su interrogatorio.

La mera mención de mi ex prometida me hace rabiar porque la muy hija de puta me jugó sucio y pobre de ella cuando la encuentre.

Alessia fue clara al decir que me la daría, aunque pensé que con todo lo que ha sucedido lo había olvidado, pero al parecer sigue entre sus cejas.

Lo mejor es que regreses, te daré todo en bandeja de oro. —me tenso, porque volver a México implica muchas cosas, una de ella es toparnos con el desgraciado de Dmitry.

Vuelve a acariciar su anillo en el dedo anular.

—No quiero errores. —es lo último que dice antes de cortar.

—¿Adónde vas? —inquiere Caleb cuando me retiro.

No podría responder porque ni siquiera yo lo sé. Me siento asfixiado, todo me molesta, todo me estresa y ya no sé qué demonios hacer con la doctora.

Es malditamente irritante sus silencios, pero no se compara con la presión que siento en el pecho cuando solloza.

Frente a todos sigue siendo la misma, pero entre nosotros se quiebra y debo sostenerla, porque si ella no une sus piezas... yo no podría continuar.

Ya no.

—Te estaba buscando. —me detengo ante sus palabras.

Observo a mi alrededor percatándome que estoy por cruzar la cancha que me lleva al espacio de Vyshe.

—¿Qué quieres?

—Necesito de tus alianzas con la Marina. —arrugo las cejas—. Que navegue sobre aguas italianas y que tiña el agua de rojo.

—Ahora piensas contaminar el agua. —niego sin estar de acuerdo—. No cuentes conmigo.

Sigo caminando, pero ella se adelanta y me detiene.

—No lo entiendes, es una especie de químico biodegradable que no alterara el pH.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque ya lo probé. —hasta entonces me percato de los documentos que porta.

Nos dirigimos a la estación de Vyshe y nos enceramos en mi oficina dándole la palabra para que continúe.

—Hace una semana me entregaron un paquete que contenía este líquido. —me lo entrega y lo analizo sin terminar de comprender—. Hice algunos estudios y sigo sin saber que es, pero al probarlo confirme lo que decía la nota

Me la entrega y la llevo a mi rostro sintiendo esa leve fragancia que lo altera todo.

>>Días después de agregar cierta cantidad el color desaparecio y no solo eso, también la limpió y purifico, eso lo sé porque hice la prueba como se indicaba en agua contaminada.

Me da datos y estadísticas, pero no necesita continuar para saber que todo es verdad.

—¿Quién te lo dio?

—Mi sensei. —le resta importancia sin dejar de hablar tratando de convencerme, pero lo único que puedo pensar es en ella.

Ágata.

—¿Cuál es el objetivo? —se remueve incómoda.

—Por casualidad escuché una conversación de Vyshe, sé que tienen problemas y lo más seguro es que la mafia Italiana junto al gobierno ya estén en Rusia, por lo que teñir el agua causaría un revuelto entre la población y al gobierno no le quedara otra que atender a su pueblo porque ya tengo reflexionado varias manifestaciones.

Mi rostro se acalora con cada palabra que suelta.

—No te pedí ayuda ni es tu trabajo.

—Lo sé, pero... te necesito. —me enderezo sabiendo lo que se viene—. Debemos partir a México.

Silencio, eso es lo que hay tras sus palabras.

Sabía que esto llegaría, pero no quiero. México no estaba en mis planes y ahora menos.

>>Quería quitarte peso de los hombros para que así no hubiera tanto que abandonar cuando me acompañes.

Tanto que decirle, tanto que hacer, pero lo único que hago es contemplarla.

Trata de ocultar sus ojeras, pero es imposible.

—No debías hacerlo. —es mi única respuesta que parece decepcionarla.

—Estamos para apoyarnos...

—Exacto, pero al parecer todo quieres hacerlo sola. —me enojo.

—Oleg no es lo que piensas, es lo mejor para ambos, ya no quiero seguir con este maldito calvario que cada día pone más distancia entre nosotros. ¿No lo entiendes? Ese es el objetivo y lo están cumpliendo

La escucho sin aceptar sus palabras.

—Se harán dos ataques a la casa blanca, ya nos hemos infiltrado antes, no es algo que no podemos y con los clanes...

—Con ellos es más complicado porque cualquier movimiento será considerado traición a los acuerdos señalados y entraran en una guerra entre mafias. —hago puños.

—¿Qué tanto sabes?

—Lo suficiente para saber que no es conveniente involucrar a tu tío en esto, de lo contrario lo hubieras hecho cuando se metieron a tu casa.

Mi mandíbula duele ante la presión que estoy ejerciendo.

—Hay cosas que no te digo y espero que respetes de igual forma, que trato de respetar todo lo que haces.

—¡Estoy cansada! —se altera—. Lo único que pedí fue paz, tranquilidad ... felicidad. ¡Y no tengo nada! Así que no cuestiones mis métodos y tú también apóyame.

Sus hombros decaen, el cansancio es evidente, pero ni todo lo que su imagen me muestra es capaz de justificar que se haya metido en donde no debía.

—Bien, quieres a la Marina, te la doy. —concedo.

Una sonrisa escapa de sus labios y aparto la mirada porque por mucho tiempo la necesite, pero ahora no quiero verla.

Me levanto dispuesto a irme, pero sus palabras me detienen.

—Espera, no fue mentira. —se acerca— Te necesito y te extraño, Bestia.

Extiende sus brazos invitándome a lo que tanto deseo, pero no es el momento, no sería real ni genuino y no quiero mentir.

—Prepárate, nos vamos a México. —es mi única respuesta.

Salgo del lugar con la maldita opresión en mi pecho.

A lo lejos veo a mi equipo y me acerco.

—Salten el protocolo y cancelen la entrega de las bombas que se subastaron, no vamos a entregar nada.

—Oleg debes pensarlo mejor, no puedes enemistar a...

—Que cada quien salve su pellejo, como pueda. —hago la llamada al alejarme dejándolos trabajando

Van a atentar contra la mafia Italiana y los clanes, pero será bajo mi orden y poder, no por OFR, ni por PODER, menos por la mafia Rusa.

Se va a atacar porque Oleg Bogdánov con su nuevo equipo y organización, así lo decidió.

No esperaba tu llamada, pero es bien recibida ¿Qué quieres?

Camino a la alcoba.

—No voy a pelear por ti. —soy claro

Al fin lo entiendes muchacho, tu madre de seguro estará feliz por la noticia. —me pongo rígido ante la mención de su hermana.

—¿En dónde está?

—Creí que a estas alturas ya sabrías que el único que sabe de sus vueltas es tu sobrino. —como si lo llamara Yuri aparece en mi campo de visión.

—Mantente alerta porque si son imbéciles, los tratados van a romperse. —cuelgo.

Se da la vuelta y corre lejos de mí sabiendo que esconde lo que yo deseo saber.

No tan rápido, Yuri.

***

Vyshe, y otros agentes se suben al avión que nos llevara a México y solo espero a la doctora para abordar.

La visualizo mientras camina junto al agente que trae sedados a nuestros perros.

Nuestras miradas se encuentra e instintivamente la apartan, se encarga de que suban a los perros para después abordar, se queda en el pasillo sin saber en donde sentarse.

—Ven aquí. —la llama Jiku.

Alessia la ignora caminando para una de las zonas solas en las que se encuentra mi laptop sobre la mesa, se sienta en el asiento y se cubre las piernas con la manta que traje para ella.

Pasan dos horas hasta que es ella quien rompe el silencio.

—Volvió a pasar... y como la primera vez dolió horrores. —me giro para verla—. Quizá no te necesité, pero si te quería a mi lado, pero en su lugar el vacío fue lo único que acompaño mi dolor.

Espera una respuesta, pero a estas alturas ya no sé qué decirle.

Todo es demasiado confuso y al igual que ella, yo también estoy cansado.

Me he cansado de todo.

***

¿Teorías?

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