Capítulo 39
Wrecking Ball - Miley Cyrus. One hour.

Junto a los abogados y a varias personas firmo el contrato que me convierte en la dueña de la mitad de la mejor farmacéutica de Latinoamérica y una de las más prestigiosas a nivel mundial.
Es un negocio al que le acabo de dar 150 millones de dólares, al ser extranjera.
Ahora mis cuentas bancarias están casi al borde de la quiebra, si no es que ya quebré, pero como ya lo he dicho, no es bueno tener el dinero sin movimiento.
Lo que haré ahora es pedir un préstamo, ya que para lo que viene lo necesito y si no acepte un menor porcentaje en la farmacéutica, es por conveniencia.
Más acciones, igual a más ingresos.
El préstamo se pagará solo mientras yo me hago más rica, tendré ingresos inmediatos de la farmacéutica, puesto que en ningún momento paro su producción, también obtendré ingresos de la clínica.
Y aunque según mis cuentas sí estoy en la quiebra, los ingresos y el préstamo van a costear los gastos para el próximo proyecto al que me encamino.
No hay que perder tiempo.
—Vamos a ver las instalaciones Julio. —informo al agente.
Desde ayer en la mañana Tyler anda molesto y con lo de la noche empeoró, así que decido hablarle al otro.
Al menos Julio si me dio la respuesta que necesitaba con respecto a la bestia.
Me subo a la camioneta y por el resto de la tarde me paso de lugar en lugar, cada uno más caro que el otro. A las seis de la tarde me estoy por dar por vencida, ningún sitio me convenció.
—Es el último, doctora. —bebo agua. —Si gusta podemos hablar con ellos y dejarlo para mañana.
Lo pienso un poco, a estas horas casi no se ve y tengo la esperanza que ese si este a la altura para mi próximo proyecto en mente.
>>Será para mañana a primera hora. —indica, lo pienso un poco y confirmo.
Dan las indicaciones y nos dirigimos a mi apartamento.
Al llegar solo pido que una persona se quede conmigo, lo dudan, pero al final asienten y tres escoltas se van a descansar en una habitación continua que está pagando la OFR.
—Si necesita algo estaré en el cuarto de huéspedes. —dice Tyler con tono indiferente.
Se va al cuarto que antes era de Zule, es el lugar que Carsten acondiciono para el agente que se quedara conmigo mientras este en el apartamento.
El sitio posee una variedad de pantallas que muestran cada cámara del edificio y del hospital en el que trabajo. Fueron las cámaras que mandó a instalar Oleg, pero ahora solo tiene acceso Carsten.
Eso me recuerda que desde que regresé del bosque, hoy es primer día que no tengo una llamada de Oleg, no iba a responder, sin embargo, me hace falta que me recuerde, que me odia y que el único motivo por el que quiere hablar conmigo es por lo que le dije.
Mis pesadillas me lo recuerdan cada maldito día y me siento tan agotada mentalmente que tengo que recordar mis motivos para no desmoronarme.
—Tiene una llamada del hospital, pero como lo pidió no le di información de usted. —informa el agente.
Recordar el hospital es recordar la polémica y tragedia que se creó cuando toda la junta a excepción de Oleg y mi padrino murieran en un atentado. No quiero pensar más de la cuenta, pero soy consciente de que la Bestia está involucrado.
La bestia lo provoco, solo me falta saber sus motivos.
Sé que está involucrado porque cuando hizo eso, aún me deseaba y le convenía que estuviera bien, pueden ser esos motivos, pero ahora, después de lo que dije, sé que ya no le importo.
Por otro lado, es injusto que me acusen a mí de corrupta cuando el hospital lo es, porque lo más lógico era que al morir la junta y el jefe en cirugía, automáticamente yo me encargaría del puesto, que con esfuerzo me gane.
Sin embargo, doctores que no tenían ni vela en el asunto, crearon hace solamente una semana la nueva junta y no tuvieron la decencia ni de avisarme.
¡Hijos de puta!
Me enteré por medio de Javier y según lo que me comentó, de los que conozco, únicamente incluyeron a Damián.
Me siento indignada de que mis amigos no hayan sido seleccionados, pero según lo que hemos estado medio conversando estos días, a Javier le da igual, mientras Matías está más concentrado en su relación con Sara y...
Deja de divagar y concéntrate en ti, Alessia.
Veo los planos que están sobre la mesa, los repaso, pero antes de continuar decido tomar un baño.
Media hora después me encuentro de nuevo en la sala con mi pijama larga de algodón.
Mi nuevo proyecto es lo contrario al Centro Médico. Será un gran edificio en el que acondicionaré todas las áreas habidas y por haber de un hospital, cuando ya esté listo para funcionar alquilaré cada área, cuarto, y consultorio.
Con esto los doctores que quieran tener su propio consultorio privado, lo tendrán y serán seleccionados quienes podrán trabajar en mi hospital. Porque investigaré qué si estén a la altura, ya que aparte de tener un lugar para ellos, también tendrán el prestigio de mi nombre.
Será tan grande, elegante y sofisticado que lo convertiré en lo más moderno, capacitado y especializado en cada área, que pueda tener México.
Ya no quiero esperar, no soy paciente y una noche en medio de la inconsciencia por los medicamentos para el dolor, me puse a divagar llegando a la mejor conclusión.
No necesito atrasar lo inevitable.
El timbre de mi puerta suena sacándome de mis pensamientos, no me alarmo. Desde antes de que esa persona entrará al edificio, Tyler sabe que viene, y si no le prohibió la entrada, significa que es una de las pocas personas con las que tengo contacto.
Abro la puerta y no me asombro al ver a la mujer.
—Hola, ¿Puedo pasar? —cuestiona Iryna.
Una sonrisa sincera sale de sus labios, me hago a un lado dejando pasar a la rusa.
—No esperaba verte y menos a estas horas. —cierro la puerta.
Se pasea por la sala deteniéndose en los documentos que tengo sobre la mesa. Me mira como si me hubiera salido otra cabeza.
—¿Puedo? —asiento. —Esto se ve genial. Nunca se me hubiera ocurrido, pero contigo al mando estoy segura de que todo saldrá bien.
Analizo sus palabras.
—Eso espero. —me siento y ella hace lo mismo frente a mí con uno de los documentos.
—Vaya. —frunce las cejas. —Eso es mucho dinero. Sabía que los implementos eran caros, pero no me imagine que fueran millones. ¿Qué tienes en mente?
—Quiero mi propio hospital. —le empiezo a contar mis planes y aunque parezca loco, ella tiene buenas ideas.
Pasan las horas y junto a Iryna, termino más rápido el papeleo que tengo que llevar al banco. Me sorprendo al darme cuenta de que es arquitecta, nunca me lo hubiera imaginado.
Supongo que tuvo que ser difícil ser una agente hereditaria y llevar su carrera.
>> ¿Quieres algo de tomar? —cuestiono.
Por estar tan afanada había olvidado ofrecer algo.
—Si tienes Vodka, estaría maravilloso. —responde mientras tiene la cabeza metida en el inventario del Centro Médico.
Por lo mismo, no se da cuenta de mi cara de disgusto.
No por ella, sino porque me recordó que en un arranque de ira las quebré todas, pero antes de irme al anfiteatro encargue más, porque tenía en mente terminar la noche con mi ruso.
Él ama el vodka, sin embargo, nunca me imagine que un día que sería el inicio de mi victoria se convertiría en el inicio de mis desgracias.
Durante mucho tiempo me negué a hablar con Oleg, sé que lo intentó en varias ocasiones, la primera vez fue Carsten quien se lo negó porque yo así lo decidí. Las próximas veces lo hacía alguno que estuviera a mi cuidado porque no quería verlo.
Ahora si quiero hablar con él, pero es él quien ya no da señales de vida.
¿Será que se enojó por verme con Axel?
No tendría sentido, sin embargo, Oleg es un posesivo de mierda, así que no descarto la opción.
Quizá en estos momentos no quiera hablar conmigo porque es probable que diga algo que no deba.
Lo entiendo, pero no lo acepto.
Algo que odio de mí es que a pesar de saber que nuestra retorcida relación no tiene futuro, no dejo de desearlo y me convierto en una maldita posesiva al imaginarlo con otra.
Iryna me lo dijo hace unos días y preferí no seguir escuchando para que el dolor en mi pecho no aumentara. Tengo tanta rabia reprimida que a veces tengo miedo de dar un paso en falso.
Es por eso que he decido ya no tener un contacto tan íntimo con él.
Con respecto a la primera prueba a la que fui expuesta, solo lo saben pocas personas, porque para la mayoría de OFR hasta ayer que se hizo mi presentación hago parte de ella. Cuando mi primer aporte lo tuve en el momento que entregué la USB que me dio Kim.
Este mes que estuve en recuperación hice muchas cosas, el entrenamiento físico se pospuso hasta que ya todos supieran de mí, pero el entrenamiento teórico lo empecé a recibir a la semana luego de volver.
El encargado ha sido Carsten junto a su mierda, pero todo el conocimiento me lo está dando Nikolay.
La vida me odia.
—Aquí tienes. —le doy un vaso con hielo y el alcohol, la botella se la dejo en la mesa por si acaso.
—Gracias. —sonríe.
Su móvil que desde que llego ha estado sonando se vuelve a encender en la mesa, retrocedo cuando observo que es Oleg. Tiene varias llamadas y una infinidad de mensajes.
Espero que no me hayas desobedecido, porque no me importara ir con una menos a la misión. Te irás a Rusia a hacerle compañía a Mariana.
Me estremezco ante el único mensaje que leo. Ella lo apaga y sigue como si nada.
Han pasado tantas cosas que ya no recordaba a Mariana, después de lo que paso en la playa creí que ya estaba muerta, tengo curiosidad del porqué sigue respirando.
Por media hora más seguimos trabajando, luego cuando el sueño nos llega, le agradezco por su ayuda y se marcha. Son pasadas las 12 de la media noche.
Guardo todo lo que tengo en la mesa y me dispongo a dormir. Solo tengo unas cuantas horas porque saldré temprano.
***
—Me encanta. —jadeo mientras siento embestidas desde atrás. —Rico, delicioso, malditamente placentero...
Mi amante me calla con un beso demoledor que destruye mis labios, me deja ansiando el contacto cuando se separa para morder mi hombro.
Mis tetas dejan de moverse con las embestidas cuando él lleva sus manos a ellas. Las magrea con fuerza mandando corrientes a mi intimidad, que no deja de soltar los fluidos que permiten estarlo recibiendo.
—Silencio doctora. —susurra en mi oído.
Me da un fuerte azote en mi culo antes de pararse y jalarme fuera de la cama, mis piernas están temblorosas, pero con su ayuda logro mantenerme de pie con las manos en la pared.
>>Un solo sonido saliendo de tu exquisita boca y te azoto con la fusta. —advierte. —alza un poco más el culo. —lo hago.
No puedo protestar cuando él ya me ha introducido su deliciosa verga en mi coño, húmedo y ansioso de él, de mi amante, de mi bestia, de mi ruso, de mi...
—Dra. Carvajal. —tocan. —En una hora tiene la cita con el empresario Martínez. —vuelve a tocar.
Despierto con mi respiración agita y mi mano introducida en mi intimidad, húmeda de excitación.
—Gracias Marcos, puedes retirarte. —digo con mi voz ronca.
Mantengo mi mano dentro sin saber qué hacer. Me trago el orgullo.
Si nadie se entera, no tengo por qué avergonzarme, acaricio mi clítoris hinchado, terminando lo que hacía en la inconsciencia, lo froto lento y suave para después hacer un poco de presión.
Alzo mis caderas y las muevo como si mis dedos fueran el capullo de su verga. Jadeo. A los pocos minutos encuentro la liberación, y aprieto las piernas sabiendo que no es suficiente.
No estoy satisfecha.
Me levanto molesta, pero me detengo y casi lloro ante lo que acabo de descubrir.
¡Dios mío!
—No tuve pesadillas. —susurro. —¡Joder! —llevo las manos a mi cabeza y me río nerviosa.
Es la primera vez en un mes que no tengo pesadillas y aunque dormí poco, no me siento cansada, por el contrario, me siento con mucha vitalidad.
—No tuve pesadillas. —repito atónica.
Quiero llorar de felicidad y trago grueso, conteniéndome.
Es tan liberador que ese peso se quite de mis hombros. Mis malditas ojeras son la prueba de que muchas noches prefería mantenerme despierta antes que dormir y torturar mi mente con pesadillas.
Mantengo una mano en mi cabeza y llevo la otra a mi boca sin terminar de creer lo que ha pasado.
—Esta es la mejor recompensa que puedo tener. —muerdo mi labio.
Desde hace un mes siempre me he mantenido alerta, tenía miedo de quedarme dormida, porque sabía que a lo que me enfrenaba y era horrible.
Las malditas pesadillas son un recordatorio de lo cruel e injusta que fui al acusar a Oleg, él y todos mis miedos me atormentaban. Hasta ahora.
—Esto solo es el inicio Alessia. —suspiro.
Me abrazo para reconfortarme y aunque no me gusta lo que las sustituyo, al menos esta vez Oleg no me tortura, ya no duele.
***
A diferencia de ayer, hoy decidí un conjunto casual de jeans azul y blusa blanca junto a unas zapatillas del mismo color.
Aplico las cremas cicatrizantes en las zonas que algunos cristales me dañaron. La herida en donde me hice los dos puntos es solo una pequeña cicatriz, si tengo los cuidados que necesito es posible que ni se note.
Los golpes de mi cuerpo en general son poco visibles, tuve todos los cuidados que requerían para que el color pasara rápido.
Me maquillo ocultando el rasguño y moretón que aún tengo en el rostro, es casi imperceptible, pero por si las dudas lo cubro. Lo único que tengo perceptible a simple vista es un moretón en mi brazo derecho.
No deseo cubrirlo, así que lo dejo a la vista.
No tiene importancia.
Es lo que me digo desde el momento que tomé la primera ducha, luego de toda la mierda que tuve que pasar en el bosque.
Tenía golpes, rasguños, moretones y un sinfín de imperfecciones en mi piel. Bajo el agua de la regadera, confundí las únicas lágrimas cargadas de sentimiento que logré derramar por ese evento.
Ver mi cuerpo en tan mal estado, luego de venerarme y sentirme tan bien conmigo misma al apreciar mi cuerpo en la cabaña, me dio un golpe enorme de ira y rencor.
Pagarán por ello.
Pagarán por lo que me hicieron, pagarán por el dolor que me causaron, pero sobre todo pagarán por la impotencia que me provocaron al ponerme al borde de la muerte.
Todo tiene un precio, y Carsten con los suyos lo pagarán.
Cuando llego a la cocina veo a Carlos que es quien cocina, y no tardo en sentir el exquisito olor de la comida.
Son pocas palabras las que les he escuchado a los tres nuevos, ¿Será que Carsten los tiene amenazados?
Con Tyler es otro caso, ya que no me hace falta analizar tanto para saber que él está aquí por órdenes de Oleg, no de su hermano como nos está haciendo creer.
En el tiempo que he estado conviviendo con los agentes, aunque no hablen, los he ido conociendo mejor, por ejemplo, Carlos tiene 23 años y es de Honduras.
Por un momento pensé que sería incómodo, pero el que no hablen lo hace llevadero.
—Interesante. —empiezo a comer lo que me sirve.
No veo a nadie más, por lo que deduzco estarán esperándome en el estacionamiento.
>>No quiero meterme con tus recetas, pero para la próximas haz una salsa ranchera para acompañar los huevos. —me da el vaso con jugo de naranja.
—Lo siento doctora, pero en su dieta tiene prohibido ingerir cosas con demasiado picante y...
—Carlos, no puedes decirle eso a una mexicana, es parte de mi gastronomía. —me levanto al haber terminado. —Y no voy a permitir que Carsten esté interviniendo en eso. —aclaro.
Tomo mi bolso y salgo del apartamento, cuando llego abajo Julio me abre la puerta de la camioneta y al ya saber nuestro destino no cuestionan nada.
—Doctora. —me da la vitamina que me tomo bajo su atenta mirada.
Evito admirarme al ver el lugar al que hemos llegado y no puedo evitar que mis expectativas se eleven al ver el sitio.
Es un espacio de maleza, llama la atención porque es el único sitio así, todos sus alrededores están llenos de construcciones, al estar en el centro de la capital.
Me bajo y me tengo que quitar los lentes al ver lo grande que es el sitio.
—Fantástico. —susurro.
Según mis planes, el hospital tiene que ser un edificio superalto para todas las zonas que he pensado. Pero al ver la extensión de este terreno, mi imaginación vuela, estoy pensando que pueden ser dos estructuras unidas por un puente de cristal y...
—Dra. Carvajal. —volteo. —Soy Juan Martínez y será un placer hacer negocios con usted. —sonrío.
Estrechamos manos y me invita a recorrer el terreno. Vuelvo a colocar mis lentes y agradezco andar con ropa cómoda porque el lugar está lleno de piedras, baches y mucha maleza. Mi bolso lo trae Marcos que viene junto a Julio.
Tyler y Carlos se quedaron en la calle y luego irán al parque, si nos tardamos mucho le dije que se fueran para el apartamento, ya que mis perros no pueden alterar su rutina.
—¿Por qué el suelo está húmedo? —cuestiono, pero el dueño no lo escucha.
Al final del terreno hay una buena proporción de terreno con una humedad que considero inexplicable.
—Es posible que haya un... —abro grande los ojos ante el susurro de Marcos.
Increíble, fantástico, estupendo, perfecto, ¡lo quiero!
Al finalizar el recorrido estoy sudada, Marcos al percatarse se apresura a darme una botella con agua. No sentí el tiempo, pero los rayos de sol me avisan que ya es tarde.
—Es un buen terreno. —digo sin mucho interés. —Estaría bien, pero tengo que pensarlo porque hay muchas opciones. De cualquier forma, tengo su contacto, un placer Sr. Martínez. —me doy la vuelta.
—Espere. —sonrío. —No hemos hablado sobre el valor.
Finjo sorpresa al verlo.
—Es cierto. —le doy una falsa sonrisa. —Lo olvidé, pero dígame, ¿En cuánto está valorado el terreno? —Se me queda viendo por unos segundos antes decir la cifra.
—990.000.000 M.N —Al escuchar la cifra no me parece tan descabellado.
Sé que en otra ocasión la cifra hubiera sido más elevada, pero no sé que tipo de problemas económicos tiene con su empresa de textiles y puso algunos de sus terrenos en venta.
Fui la primera que lo vio luego de su posible quiebra y es más que obvio que esté desesperado por vender.
Dar gran pedazo de tierra en una buena zona a esa cantidad es una locura.
Y yo me voy a aprovechar de esa locura.
—Pronto tendrá noticias de mí. —sonríe aliviado. —Buen día.
Me marcho junto a los míos y pido que me lleven al apartamento. En el trayecto recibo una llamada del hospital, la ignoro, ya sé que me tengo que presentar en estos días, no tienen por qué estarme hostigando.
La que si tomo es la de Carsten, ¿Estará enfadado?
—Gobernador. —saludo con sarcasmo.
Me es un poco raro llamarlo así, sin embargo, es su cargo y según lo que entendí, de esa forma me tengo que dirigir a Carsten Bogdánov.
¿Ridículo? Sí.
—Carvajal, te quiero en el cuartel a las 1600. —frunzo las cejas. —Hoy comenzarás tu entrenamiento físico. —La idea no me gusta.
Que no me reclame por lo que hice en su ceremonia me da una idea, de que molesto, no está.
Quiere castigarme de otra forma, pero no se lo voy a permitir.
—Tengo cosas que hacer y...
—En ningún momento esto fue una propuesta. —expone. —Uno de los mejores agentes se encargará de tu entrenamiento y será supervisado por mi mano derecha.
¡Lo sabía!
Aun sabiendo que si me entrena jamás seré fiel, sigue con la estúpida idea. El entrenamiento puedo ocuparlo en su contra y él lo sabe, ¿Será alguna trampa de su parte?
—Terminaré con mis pendientes y luego voy.
—¡No...! —corto.
Marcos y Julio se ven entre ellos, incómodos por la situación.
Fui clara al decir que primero yo y luego OFR, si quieren así bueno, si no se joden. Me duele la cabeza de solo imaginar lo que me espera al pisar el cuartel.
Carsten ya me dijo que un buen trato no tendré y aunque no me importa, si me inquieta.

Estoy harto de que nadie haga su maldito trabajo, es eso lo que me tiene frente a la niñata esclava que le quite el chaleco.
—Quiero respuestas. —baja el rostro sonrojado.
—No estoy loca, nunca debió encerarme, le dije que me portaría bien y...
—¿Qué sabes de Alessia Carvajal? —la corto.
Es ese motivo por el que decidí verla, nada más.
—La verdad no sé nada de ella, pero un enfermero me dijo que ella era cercana a usted y que si se la mencionaba me iba a sacar.
La sangre sube a mi rostro al saber que la niñata fue manipulada.
—¿Cómo era el enfermero?
—Era muy guapo. —susurra. —No como usted, pero tenía el acento igual, era rubio y ojos claros, aunque no logre descifrar la tonalidad. —Por mi mente pasan miles de rostros. —Ya no me mande a ese lugar, las personas son raras.
No, ya no la enviaré al psiquiatra.
—Alista tu abrigo. —parpadea. —Porque te vas al polo norte.
Me doy la vuelta dejándola hablando sola. Lo que menos necesito en estos momentos es cargar con mocosas malcriadas.
—¡Espere! No sea un maleducado y escúcheme.
—Llévatela del cuartel y enciérrala en mi casa, que un agente esté con ella mientras alisto el sitio al que la mandaré. —ordeno a la secretaria
No me quedo a escuchar su respuesta.
***
—Hemos encontrado a dos integrantes más de Rojo Sangre. —informa Rebeca.
—Se encuentra en las bodegas. —secunda Adrián. —¿Desea que lo interroguemos nosotros o lo hará usted?
Observo al agente que aunque me habla, tiene la mirada fija en su pareja, a quien recuerdo haber encontrado mamando la verga de mi hermano.
—Sasha, Valeria y Stefani se encargarán de todo lo que tenga que ver con Rojo Sangre. —las agentes asienten y es Caleb quien les brinda la información que necesitan.
>>Sebastián, Rebeca, Camila, Adrián, Ryan y Rustam van a trabajar en el caso de trafico de drogas que se esta dando en Carvajal Burdel. —les doy una breve explicación de que el lugar ya había pasado por un caso similar.
Sin embargo, en esta ocasión, Carla Carvajal si está enterada de lo que pasa en su nariz, de hecho, con lo poco que he investigado sé que ella se está lucrando muy bien con eso.
>>Iván y Caleb me ayudarán de de lleno en la planeación de la emboscada en Colombia. —repaso el rostro de cada Vyshe. —Cuando este listo, los tres grupos iremos.
Los agentes asienten satisfechos, menos una.
Iryna Volkov.
—¿Qué haré yo?
—Sueles hacer lo que te da la gana, así que eres bienvenida en cualquier grupo. —suelto molesto.
Estoy cansado de que siempre pase sobre mi autoridad, pero es una de mis mejores agentes y aunque puedo, no quiero darme el lujo de echarla.
Se lo advertí y me desobedeció. Su castigo será peor al que está recibiendo Mariana.
—Ella está involucrada en los tres grupos, pero me sentiría cómoda trabajando con el caso de Rojo Sangre. —asiento.
Puede parecer que lo que doy es un privilegio, pero todos saben que no lo es, aunque lo parezca.
—Bien, ya todos tienen trabajo. Retírense. —bajan el rostro y se marchan a excepción de los que trabajaran conmigo.
—Superior, afuera está Yuri Bogdánov y solicita verlo. —informa Martina.
Frunzo las cejas. No es conveniente que él esté en mi oficina. Si Carsten lo ve, puede sospechar.
—Hazlo pasar.
A los segundos entra y después de saludar a mis amigos se sienta frente a mí.
—Mi padre me pidió venir hoy, ya lo fui a saludar y como no sabe que ya sé de sus planes, le dije que quería venir a saludarte. —no digo nada.
Ellos se ponen a hablar mientras yo leo lo que ha hecho la loca en estos últimos días.
Me agrada.
—¿Me puedes explicar por qué tengo ir a verla, cuando hace unos días hiciste un gran pedido? —cuestiona Yuri al quedarnos solos.
—Porque eres el único que puede verla.
—Durante mucho tiempo me sentí afortunado de ser único, pero en estos momentos me siento usado. —lo ignoro. —Al menos déjame ver el diseño.
Por los siguientes 20 minutos sigue insistiendo, así que no me queda otra que ir a la caja fuerte que tengo en la alcoba del cuartel.
Saco el informe detallado de lo que quiero, de paso saco el otro en el que ya hice la mayor parte, básicamente solo necesito su toque y tecnología.
—Nadie sabe de esto, así que si alguien se entera, sabré que abriste la boca. —se los entrego.
—¡No soy un chismoso! —se indigna.
A medida que pasa las páginas arruga las cejas y hace muecas ridículas, pero su rostro se desencaja al ver la imagen de como quedara.
—¿Satisfecho? —le quito los documentos y los vuelvo a guardar.
Se los daré cuando vaya a verla y sé que será pronto.
—Wow que intenso, ¿Es para Young Min? —arrugo las cejas sin entender. —No te hagas el tonto, no es un secreto que están comprometidos y con eso que el caso EBÓSIL está a punto de culminar, supongo que retomaran sus planes de boda.
Analizo sus palabras, tiene lógica, pero nunca mandaría a hacer algo así para ella.
—No es para Young Min, de hecho no creo que siga queriendo casarse conmigo al saber que falle en lo único que me pidió hacer. Lo más importante para ella es Mariana y cuando sepa que cada día está siendo torturada, lo menos que va a querer es estar junto al verdugo. —sonríe.
—¿Y tú?
—Desde hace mucho las cosas están claras, es estúpido que no lo hayas notado.
—Lo que significa que solo estás esperando verla para terminar el compromiso, ¿Cierto?
—Deja de divagar, es molesto.
Ya no dice nada, pero recuerda lo que acaba de ver y su sonrisa vuelve.
—Es muy bonito, interesante, y sofisticado, ¡Felicidades! Lograste camuflar tus verdaderas intenciones con el detalle. —se burla al atar cabos de todo.
—No es nada.
—Eso es mucho Oleg, aunque no lo quieras ver, es de lo mejor que has diseñado, aparte de en que lo harás, la serpiente es un...
—Ya cállate. —rueda los ojos.
—Por cierto, hace unos días visité una de tus propiedades y me di cuenta del estado en el que se encuentra Mariana.
—¿Te dejaron ingresar a la propiedad, los agentes? —cuestiono incrédulo.
Lo tienen prohibido.
—No exactamente, solo un Bogdánov puede saber los trucos de otro. No me preguntes como, pero herede tu manipulación. —sonríe.
—No soy un manipulador.
—Tienes razón. Y yo soy latino.
***
El holograma está frente a nosotros, son las tres de la madrugada y he reunido a todo Vyshe en la sala de reuniones de OFR.
Caleb se ha encargado de las cámaras para no tener problemas.
—Llegaremos a las 1700, horas, dos escuadrones de Rusia se nos unirán y son ellos los que vigilaran el perímetro. —explico. —ataremos desde las sombras, serán minutos los que se tardara en darse cuenta, cuando eso suceda las puertas del hospital subterráneo se abrirán y es entonces que aprovecharemos para entrar.
Cada agente me escucha con atención, haciendo las preguntas necesarias, pero es Iván el delegado de responder.
—Sasha, Valeria, Iryna y Stefani junto al escuadrón de Colombia se encargarán de poner el explosivo mientras los demás los cubriremos. —secunda Caleb, señalando los lugares en el que lo colocara.
>>Adrián, Rebeca, Rebeca y Ryan deben de ir por nuestros agentes y entregarles munición. —sigue hablando mientras yo hago cálculos.
Faltan solo días u horas para ir.
Por lo mismo hablaré con Alessia antes de partir, lo de PODER debe saberlo lo antes posible. No importa lo que pensé al verla con otro, esto es más importante.
Desde esa noche no he intentado contactarme, pero estoy seguro de que no tardaremos en volver a vernos.
Además, necesito entregar lo que mande a crear, una parte es lo que cuelga de mi cuello, pero lo otro es de ella.
—Sebastián, Rustam, e Iván se encargarán de capturar a Pedro y los científicos. —informo.
Todos asiente y puedo sentir la mirada de Caleb, no lo mencioné ni dije lo que haré, así que debe intuir lo que haremos.
***
Observo mi móvil vibrar y me preparo mentalmente para lo que conlleva la llamada de Belial.
—¿Qué quiere? —cuestiono molesto.
—¡Me puedes explicar por qué demonios, mi hija está metida en líos!
Arrugo las cejas y rápidamente busco la ubicación de la loca, pero no hay nada fuera de lo normal.
—Alessia está bien. Se encuentra en su apartamento y si se refiere a las inversiones que está haciendo, no creo que salgan mal, además, no es su dinero el que está en juego. No puede opinar al respecto.
—No estoy hablado de Geraldine, sino de Carla. —la sangre sube a mi rostro y aprieto mi mandíbula.
—No soy el puto niñero de las hermanas Carvajal. —siseo molesto
—Si eres parte de PODER es porque puedes acercarte a ellas sin que haya sospechas, Bogdánov.
—Y lo hago, pero no es mi culpa lo que ellas hagan, confórmese con saber que Carla está siendo vigilada por mis agentes, y que la droga que ella permite que se distribuya en el burdel, está siendo investigado.
—¡No es suficiente!
—Entonces encárguese de su hija, preséntese ante ella y confiese que usted permitió todo el maltrato que sufrió, a manos de Marta, y usted sabe que fue peor del que recibió Alessia. —gruñe. —también cuéntele como permitió que ella pasara noches en las calles, que dejó que se prostituyera por un techo.
—¡Cállate Bogdánov! No sabes mis mo...
—Me sé de memoria ese cuento y mantengo mi postura. Yo jamás hubiera permitido lo que usted permitió.
—Las amo.
—No sabe lo que es amor, al menos ellas solo sufrieron por sus decisiones, así que si no tiene nada más que decir me estaré comunicando con usted cuando tenga lo que me solicito del caso EBÓSIL.
—¡Bogdánov!
—Feliz día. —cuelgo.
Odio a Belial y su llamada solo es un incentivo para hablar con Alessia. Ya no hay tiempo que perder, busco su número, pero los toques en la puerta me impiden realizar la llamada.
—Superior, 4 agentes Vyshe desean verlo. —informa Martina.
Escucho las maldiciones de Iryna por lo que intuyo que se trata de Rojo Sangre.
—Déjalas pasar. —asiente y a los segundos entran.
—Superior, tuvimos un primer encuentro con algunas personas de Rojo Sangre. —me tenso ante la información que me da Sasha.
Su apariencia me lo confirma y ver el rostro tan maltratado de Iryna me dice que no lo tuvieron fácil.
—¿Cuál es el resultado?
—No tuvimos perdidas humanas, éramos solo 4 y ellos nos superaban, pero eran novatos, así que no nos fue difícil acabar con ellos. —informa Stefani.
—Al acabar nos dimos cuenta de que era una distracción y se llevaron a la agente Iryna como rehén. Ella, gracias al conocimiento adquirido, logro escapar, no sin antes asesinarlos. —secunda Valeria.
—¿Por qué ellos querrían armar un alboroto y posterior secuestrar a una agente?
—Porque ellos han visto a la agente Iryna cerca de la doctora Carvajal, ellos están detrás de ella y pensaron que por la cercanía, la podrían tener a sus pies. —me enderezo ante sus palabras.
Esto tiene que terminar, no pueden acercarse a las personas cercanas a Alessia para llegar a ella. No permitiría que se entregará, pero la loca es impredecible y no sé hasta donde es capaz de llegar si se meten con los suyos.
Ella dijo que después de lo que le dijo a su madre ya no hay otro talón de Aquiles, y ahora más que nunca espero que sus palabras sean ciertas.
En estos momentos lo menos que debe tener Alessia es un apego a otra persona, sería una catástrofe que Alessia amara a alguien al grado de entregarse.
Alessia no está para dar la vida por nadie.
—¿Algo más? —inquiero.
Se remueven incómodas, pero es Iryna quien me entrega un sobre. Saco el contenido y mi sangre hierve de ira.
Hay una serie de fotos de Alessia con mis perros, los está paseando y en muchas su sonrisa es evidente.
Se agacha para acariciarlos sin perder su sonrisa. La nota es una clara advertencia de lo que no debo permitir.
Son unos hermosos, pitbull y ambos tienen las horas contadas, ¿La doctora soportará la perdida? Se nota que se encuentra muy encariñada de ambos canes.
Arrugo el papel en mis manos.
Me muevo rápido al MacBook, mis dedos su mueven y por primera vez ingreso a una de las cámaras de la casa.
Todo el orden.
Los perros están en el apartamento, pero la loca no se encuentra.
—Hay algo más Ole... Superior —alzo la vista ante el dispositivo que me entrega Sasha.
Lo conecto y puedo apreciar el vídeo que me hace ponerme de pie.
—¿Qué harás? —se mete Iryna.
—Ve a la enfermería, cura tus heridas antes de que te vea Carsten. —la corto.
Las agentes se retiran mientras reproduzco las imágenes de su sonrisa.
Saco las correas de Daemon y Bruno y salgo del cuartel.

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